Aún antes de convertirse en Homo Sapiens, el hombre demostró talento para pintar. Las denominadas pinturas rupestres encontradas en las paredes de algunas cavernas son testimonios de ese talento. El hombre primitivo solía pintar figuras de animales o de personas con extraños atuendos o a grupos de hombres cazando a algún animal, porque tenían la creencia de que la representación gráfica de la acción le daría suerte en la cacería. Las pinturas prehistóricas constituyen documentos De incalculable valor, porque de ese modo narró su historia el hombre que no conocía la escritura.
Desde su aparición sobre la tierra, el hombre ha tenido la necesidad de comunicarse con sus semejantes basado en dibujos. De esto tenemos vestigios de pinturas y grabados Rupestres en Altamira España y en las Cavernas de Lascuax, en Francia, además los podemos encontrar también en diferentes puntos al norte de Europa y en el norte de África. La primera prueba escrita de la aplicación del Dibujo Técnico tuvo lugar en el año 30 a.C., cuando el arquitecto Romano Vitruvius escribió un tratado sobre arquitectura en el que dice, “El arquitecto debe ser diestro con el lápiz y tener conocimiento del dibujo, de manera que pueda preparar con facilidad y rapidez los dibujos que se requieran para mostrar la apariencia de la obra que se proponga construir”. Luego continúa discutiendo el uso de la regla y de los compases para las construcciones geométricas, para el trazado de la planta y la elevación de un edificio y para dibujar perspectivas.
Aún antes de convertirse en Homo Sapiens, el hombre demostró talento para pintar. Las denominadas pinturas rupestres encontradas en las paredes de algunas cavernas son testimonios de ese talento. El hombre primitivo solía pintar figuras de animales o de personas con extraños atuendos o a grupos de hombres cazando a algún animal, porque tenían la creencia de que la representación gráfica de la acción le daría suerte en la cacería. Las pinturas prehistóricas constituyen documentos De incalculable valor, porque de ese modo narró su historia el hombre que no conocía la escritura.
Desde su aparición sobre la tierra, el hombre ha tenido la necesidad de comunicarse con sus semejantes basado en dibujos. De esto tenemos vestigios de pinturas y grabados Rupestres en Altamira España y en las Cavernas de Lascuax, en Francia, además los podemos encontrar también en diferentes puntos al norte de Europa y en el norte de África. La primera prueba escrita de la aplicación del Dibujo Técnico tuvo lugar en el año 30 a.C., cuando el arquitecto Romano Vitruvius escribió un tratado sobre arquitectura en el que dice, “El arquitecto debe ser diestro con el lápiz y tener conocimiento del dibujo, de manera que pueda preparar con facilidad y rapidez los dibujos que se requieran para mostrar la apariencia de la obra que se proponga construir”. Luego continúa discutiendo el uso de la regla y de los compases para las construcciones geométricas, para el trazado de la planta y la elevación de un edificio y para dibujar perspectivas.
Al alcanzar la civilización las imágenes y dibujos se transformaban en símbolos abstractos así del arte de la imagen, nació el arte de la escritura. Los dibujos siguen siendo unos de los principales apoyos pues ya no se construyen pirámides sino palacios, coliseos y templos calculando desniveles y cimentaciones, como Hipodamo de Mileto, en Grecia introduce el trazado en cuadricula, así como los Romanos el Trazo del Arco.
Donde manifiestan sus costumbres en vasijas, ánforas y cerámicas, dibujadas en diferentes formas, caladas, pintadas, así como relieves. Aún en la Edad Media, el dibujo deja huellas en sarcófagos, criptas, cúpulas y pergaminos religiosos, usando en esta época el trazo en Isométrico para la construcción. El arte de la Edad Media es esencialmente religioso, aunque haya producido obras maestras de carácter profano.
El Renacimiento comenzó como un movimiento orientado por artistas e intelectuales en Italia, bajo el signo del Humanismo; es un renacer de las artes donde los asuntos representados, desde el punto de vista ético y estético se liberaron de los vínculos del concepto de vida cristiano. Para ellos el arte ya no era un servicio anónimo, ofrecido a Dios y a la iglesia, sino un himno personal en alabanza a la belleza; así, se perfecciona el dibujo y se utiliza como base de la pintura.
Entre los representantes más significativos del Renacimiento, podemos destacar por sus majestuosas obras pictóricas a Sandro Botticeli, Miguel Ángel Buonarroti, Durero, Tintoretto, El Greco, Leonardo da Vinci y Rafael Sanzio.
Es del conocimiento general que Leonardo da Vinci usaba dibujos para transmitir a los demás sus ideas y diseños para construcciones mecánicas, y muchos de tales dibujos existen hoy en día. Sin embargo, no está muy claro, si Leonardo hizo alguna vez dibujos mecánicos en los que aparecieran las vistas ortográficas como las que se hacen en la actualidad, pero es muy probable que sí.
El dibujo es una actividad que está debajo de casi todas las actividades humanas. La imagen que nos representamos del mundo es un dibujo que mentalmente nos hacemos de él para ordenarlo, para ponerle cotas y entenderlo. La escritura misma está hecha con letras que son dibujos sobre los soportes que se nos antojen. Los signos convencionales con los que a diario convivimos en computadoras, señales de tránsito, medios de comunicación y afines, son también dibujos. Ni hablar de los proyectos de diseño industrial, arquitectónico o de modas. En todos ellos vive ese acto voluntario de definición y unión de puntos en el espacio que es el dibujo.
Hoy Dibujo no es apenas lápiz, tinta o crayones sobre papel; es también el Mouse de la computadora, la pantalla, la reproducción fotostática de unas líneas o la traza que deja un dedo sobre la arena; es también la mirada que escoge lo que quiere ver, la mente que recuerda y que les da a los objetos «imaginados» un paradigma de contenidos, de relaciones y medidas.