5/5/20
Hola, me llamo Valentina Rojas, en nada cumplo 15 años y vivo en Cambrils. A causa de esta pandemia mundial no podemos ir al instituto porque no podemos arriesgarnos a pillar el virus. Una gran parte de la población española ha sufrido las consecuencias del Covid-19 pero ha podido salir adelante, lástima que no todos han tenido esta suerte (infectados y curados hoy día 5).
Y aquí empieza mi confinamiento: el día 13 de marzo cerraron mi instituto y el día 15 empezó el estado de alarma. El día 13 justo volvíamos de esquiar en la Masella, hay que decir que me lo pasé genial y el virus no nos impidió divertirnos. Claramente al final tuvimos que seguir algunas medidas en el hotel en el que nos alojábamos y en las pistas. Todo se puso feo el último día, nos comunicaron que habían cerrado el instituto y que no podríamos esquiar por la tarde ya que tendríamos que volver antes a casa a causa del virus.
Llegamos al instituto a las 20:00 de la tarde, nos abrieron el instituto para poder coger los libros de la taquilla ya que no íbamos a volver. A partir de aquí empieza mi pesadilla. Al principio nos dijeron que estaríamos 15 días en casa y hoy 5 de mayo llevamos 54 días y seguramente estaremos mucho más.
Yo creía que volveríamos a la normalidad en nada pero no, lo que peor estoy llevando son los deberes, se me están acumulando demasiadas cosas. Por esto me gustaría ser una persona organizada pero en cambio soy un desastre.
Hoy en día veo muy serio este virus y nos lo tenemos que tomar con mucha conciencia porque no es ninguna tontería, miles de personas han muerto y miles de familias han sentido este gran dolor de perder a alguien. Estoy muy agradecida de que mis amigos y mi familia se encuentren en perfectas condiciones.
Vivo con mis abuelos entonces al principio tenía mucho miedo porque mi abuelo sufre de bronquitis crónica, y mi abuela justo esta en Chile (mi país de origen) y tengo bastante miedo porque allí no tienen ninguna medida de precaución y han levantado el confinamiento.
Esto me ha hecho darme cuenta de los pequeños detalles a los que no les daba importancia antes y creo que mucha gente tendría que agradecer esto que ha pasado para que se den cuenta de lo bonito que es vivir y de el valor que tienen esas pequeñas cosas, como por ejemplo el poder sentarte en un banco con tus amigos hablando de vuestra vida, riéndoos y sintiendo el aire en vuestra cara y sobretodo del valor que tiene la vida de las personas, el valor que tiene seguir vivo hoy en día.
Yo con mis abuelos.