Señor, todos los días la prensa nos habla de muertes, violencias, guerras, asesinatos. Las malas noticias nos agobian. Por eso yo quiero venir hoy a Ti a escuchar tu evangelio, tu buena noticia. Y tú me la das cuando me dices que “nuestra tristeza se convertirá en gozo”. Aunque tengamos que sufrir, pasarlo mal, no es más que “un poco”. La Buena noticia que hoy me das es que “esta tristeza” será pasajera y “la alegría que me espera será eterna”.
Palabra del Papa.
“Jesús, dirigiéndose a sus discípulos, afirma: «volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y nadie os quitará vuestra alegría». Son palabras que indican una propuesta rebosante de felicidad sin fin, del gozo de ser colmados por el amor divino para siempre. Plantearse el futuro definitivo que nos espera a cada uno de nosotros da sentido pleno a la existencia, porque orienta el proyecto de vida hacia horizontes no limitados y pasajeros, sino amplios y profundos, que llevan a amar el mundo, que tanto ha amado Dios, a dedicarse a su desarrollo, pero siempre con la libertad y el gozo que nacen de la fe y de la esperanza. Son horizontes que ayudan a no absolutizar la realidad terrena, sintiendo que Dios nos prepara un horizonte más grande, y a repetir con san Agustín: «Deseamos juntos la patria celeste, suspiramos por la patria celeste, sintámonos peregrinos aquí abajo». Queridos jóvenes, os invito a no olvidar esta perspectiva en vuestro proyecto de vida: estamos llamados a la eternidad. Dios nos ha creado para estar con Él, para siempre. Esto os ayudará a dar un sentido pleno a vuestras opciones y a dar calidad a vuestra existencia”. (Santo Padre emérito Benedicto XVI).
Qué me dice hoy a mí este texto ya meditado. (Guardo silencio)
Propósito: En algún momento del día me sorprenderé a mí mismo diciendo: El Padre de Jesús es mi Padre y me ama.
Dios me ha hablado hoy a mí a través de su palabra. Y ahora yo le respondo con mi oración.
Al acabar esta oración, mi corazón rebosa de gozo. El Padre, al darme a su hijo Jesús, me ha enriquecido con toda clase de bienes. Jesús se ha ido al cielo a prepararnos sitio porque es voluntad de su Padre Dios que estemos con su Hijo en el cielo para siempre, ¡Gracias, Dios mío, por tanto amor!
DP. JULIO CÉSAR CABRERA OCAÑA