SÁBADOS A LAS 21 HS EN TADRÓN TEATRO (NICETO VEGA 4802, CABA)
H, Y, T, R, L, P, J y X conforman un grupo de teatro. La historia no relata su génesis, sino que se los muestra ya en el brete de llevar adelante una obra que trata el tema del VIH y estigma. Cada uno de estos “personajes” presenta una tipología bastante definida: el boicoteador, el conciliador, el alarmista, el entusiasta, el objetivo, el disperso, el “sincericida”.
Al inicio de la representación, se presentarán a público a la manera “brechtiana”, esto es, describiéndose y mostrando su cara más arquetípica. X será reticente a esa presentación, su acción principal será la de tejer una larga trama color rojo sangre, a la manera de Penélope, que adquiere un valor simbólico y un rol protagónico a lo largo de la pieza.
Con el objetivo de crear esa pieza y ponerla en escena, los personajes discutirán la información de que disponen, examinarán las implicancias del lenguaje referido al tema, entrarán en conflicto entablando una lucha de egos y alianzas ocasionales y se debatirán por las formas más allá del contenido. Para poder concretar la tarea, le presentarán a X (el octavo integrante) tres escenas que desarrollan la temática, poniéndose ellos mismos como actores que interpretan un papel y esperando la evaluación de X. Sin embargo, esa presentación de escenas prioriza cuestiones de forma y no de fondo: el grupo sigue siendo presa del prejuicio y muchas veces, X es objeto de burla y agresión solapada. Los personajes no logran empatizar con la condición de X. Como respuesta, X rechazará toda propuesta, se distanciará, criticará las opciones que se le presentan, y se enfrascará en sí mismx. Su lenguaje es otro: el del doliente, y el grupo no logra espejar ese dolor.
Sin embargo, la última escena presentada logra verdad, a pesar de estar encarnada por el personaje más escéptico: “el teatro dispone ojos donde hay ceguera”, dice Antonio de la Parra, y ese principio aplica no sólo al espectadxr sino también a lxs actores.
A partir de este momento casi epifánico, cada uno de los personajes develará su fragilidad y el grupo empezará a hacerse cargo de sus propias falencias. Es allí cuando abandonan el estereotipo y adquieren una faz humana. Recién en esa ocasión X encontrará el camino allanado para manifestarse, develarse, contar su verdad. Entonces, será el protagonista de la escena final. X habrá conseguido, a partir de la humanización del grupo, ser uno más.
Se trata de una puesta despojada de escenografía con movimiento constante por parte de lxs actores, lo que le confiere gran dinamismo. Como elementos escenográficos, sólo hay una silla de hierro a izquierda a proscenio, en la que se ubicará X para tejer una trama interminable con lana color rojo sangre, y un perchero del mismo material con guardapolvos blancos, a la derecha. La trama tejida por X será utilizada por el grupo en distintos momentos de la historia revistiendo un valor simbólico.
El vestuario oscila entre los verdes pastel, los azules, y los tonos ocre. Se trata de ropa evidentemente gastada, “arratonada” remitiendo a ropas habituales de lxs actorxs en ensayo.
El vestuario de X contrasta con el de los demás: consiste en un sencillo vestido color tiza de leve consistencia. La luz acompaña el tono ocre y sólo aparece un baño de luz fría para los momentos emocionales. La música acentúa tales momentos. Esto ocurre en ocasiones muy puntuales.
La información sobre VIH aparece mayormente a través de una voz en off con tono neutro. Durante el desarrollo de la pieza enunciará la Ley Nacional de Lucha contra el Sida (23798) en su artículo inicial y datos estadísticos. La información se irá actualizando según modificaciones de la ley de VIH y datos de ONUSIDA. Una frase final en off y un rap entonado por el grupo cerrarán la historia.
Se elige no responder a un género en particular sino apelar a una serie de recursos: toques de comedia, ruptura de la cuarta pared, momentos satíricos para generar disrupción, respiro y sorpresa. Se apuesta a presentar el tema evitando la solemnidad y el golpe bajo.
Sonido:
Consola de 2 canales stereo
Potencia de 20W reales
Mixer stereo de dos canales
Control remoto de doble cabina
Iluminación:
Consola analógica de 2 escenas y 12 canales por escena (programable)
Rack de 12 dimmers programables
Lámparas PAR 30, PAR 56 y PC de 650 W
La puesta está pensada para realizarse al nivel del suelo, las dimensiones del espacio escénico deben ser de al menos 6x4 mts.
Puede adaptarse a lugares no convencionales.
Posee escasa escenografía (un perchero y una silla) por lo cuál es una obra sumamente trasladable.
Tiene una duración de 75 minutos.