Proceso de Internacionalización
Proceso de Internacionalización
Desde sus orígenes, la compañía adoptó una visión global, entendiendo que su crecimiento no podía limitarse al mercado local. Su proceso de internacionalización es un caso emblemático del comercio exterior argentino, ya que combina estrategias comerciales, financieras y culturales coherentes con las teorías vistas en clase.El proceso de expansión de Arcor es un caso de estudio destacado sobre cómo una empresa argentina logró transformarse en un grupo multinacional con presencia en más de 120 países.
El proceso de expansión de Arcor se vio favorecido por los impulsores de la globalización:
Avances tecnológicos y logísticos que redujeron los costos de transporte y comunicación.
Apertura comercial y tratados internacionales, especialmente dentro del Mercosur, que facilitaron sus primeras exportaciones a Brasil, Paraguay y Uruguay.
Organismos internacionales como la OMC y la Cámara de Comercio Internacional, que establecen reglas previsibles y reducen riesgos en los intercambios.
Estos factores externos, combinados con la competitividad de sus productos, permitieron que Arcor viera la exportación no solo como una oportunidad coyuntural, sino como parte de su estrategia empresarial a largo plazo.
Decisión de Países y Condiciones de Ingreso
Expansión Regional (Cercanía Geográfica): El proceso comenzó explorando "nuevos destinos geográficos fuera de su país de origen", enfocándose primero en la región más cercana: Mercosur y Chile. En estos mercados (Brasil, Chile, Perú), las condiciones de ingreso fueron agresivas, mediante inversión directa y adquisiciones.
Búsqueda de Mercados Exigentes: Para validarse globalmente, la estrategia fue penetrar mercados desarrollados y "exigentes" como Estados Unidos, Japón y la Unión Europea. La condición de entrada aquí fue más cautelosa, usando oficinas comerciales (como la de Barcelona) y alianzas (como con Bimbo en México, para acceder desde allí a EE. UU.).
Mercados de Alto Potencial: Finalmente, la estrategia se centró en "mercados de alto potencial de desarrollo", como los emergentes asiáticos y la reciente "conquista del mercado africano".
Arcor ha mostrado gran capacidad de adaptación a los hábitos de consumo locales, ajustando sabores y formatos según las preferencias de cada país, como menor dulzura en Brasil o mayor contenido de cacao en Europa. La empresa también adaptó su comunicación y branding a distintos contextos culturales, respetando valores familiares y emocionales universales, e implementó estrategias de marketing glocal, ofreciendo productos globales con adaptaciones locales. Esta sensibilidad cultural permitió reducir conflictos contractuales y favoreció relaciones comerciales sostenibles, alineadas con la importancia de la cultura en los contratos internacionales.
Durante su expansión internacional, Arcor enfrentó diversos desafíos que superó con planificación y flexibilidad. La empresa debió adaptarse a barreras arancelarias y sanitarias, obteniendo certificaciones internacionales como HACCP e ISO 9001 para garantizar la calidad de sus productos y acceder a mercados exigentes. También enfrentó diferencias culturales y regulatorias, ajustando fórmulas, envases y campañas publicitarias según los mercados, apoyándose en equipos locales y capacitación intercultural.
Las fluctuaciones cambiarias y los problemas macroeconómicos fueron gestionados mediante la diversificación de mercados y coberturas financieras. Para competir con multinacionales como Nestlé y Mondelez, Arcor reforzó la innovación, la inversión tecnológica y las alianzas estratégicas, como la joint venture con Danone, consolidando así su presencia global y su liderazgo en el sector alimenticio.
Estrategias de Entrada
Arcor adoptó diversas estrategias de entrada según las características de cada mercado. En Brasil, optó por la inversión directa mediante la adquisición de la empresa Nechar Alimentos en 1981, lo que le permitió establecer una base sólida en el mercado. Posteriormente, en 2004, formó una alianza estratégica con Danone para la producción de galletas y alfajores en América Latina, consolidando su presencia regional. Además, realizó adquisiciones en otros países, como la compra de la marca Dos en Uno en Chile en 1998, expandiendo su portafolio y alcance.
Producción mediante Inversión Directa y Adquisiciones: En lugar de solo exportar, Arcor optó por una estrategia de "Producción", estableciendo filiales productivas en mercados clave. Lo hizo de dos maneras: mediante la adquisición de empresas locales, como Nechar en Brasil y Dos en Uno en Chile, lo que le permitió asumir el control total y aprovechar la red de distribución existente; y mediante inversión directa (Greenfield), construyendo plantas desde cero, como la planta de caramelos en Perú (1995) y sus plantas en Brasil y Chile.
Asociación o Joint Ventures: Arcor utilizó este enfoque para penetrar mercados proteccionistas o combinar fortalezas con socios estratégicos. Entre los ejemplos más destacados se encuentran Bagley Latinoamérica S.A., creada con Danone en 2005 para unificar sus negocios de galletas en Argentina, Brasil y Chile; una asociación productiva con Grupo Bimbo en México en 2006 para elaborar golosinas y chocolates; y alianzas con Ingredion Inc. en Argentina, Chile y Uruguay para la producción de ingredientes. También se destacó la colaboración con Laboratorios Bagó en 2018 para diversificar hacia suplementos dietarios bajo la marca "SIMPLE".
Sucursal de Ventas: Arcor estableció oficinas comerciales, funcionando como sucursales de ventas, para gestionar la comercialización en regiones específicas. Entre las más importantes se encuentran sus oficinas en Uruguay y Ecuador, así como la apertura de oficinas en Barcelona en 2006, con el objetivo de fortalecer vínculos con clientes en la Unión Europea y Medio Oriente.
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Análisis de Mercados, Investigaciones y Estudios
Arcor realizó estudios de mercado tanto de carácter primario como secundario para sustentar su proceso de internacionalización. En cuanto a los estudios primarios, la empresa recurrió (y continúa en la actualidad) a la participación en ferias internacionales, como la feria ISM de dulces y snacks en Colonia, Alemania. Estas ferias le permitieron observar directamente a los competidores, analizar sus productos, empaques, precios y tendencias del mercado, así como identificar posibles nichos de consumo. La interacción directa con distribuidores y compradores internacionales proporcionó información valiosa para tomar decisiones sobre productos, formatos y estrategias de entrada.
Por otro lado, los estudios de carácter secundario implicaron el análisis de información obtenida por terceros, incluyendo publicaciones especializadas, informes de embajadas y recursos en línea. Este enfoque fue fundamental para la expansión hacia mercados diversos como la Unión Europea, Medio Oriente, África y los emergentes asiáticos. Gracias a este análisis, Arcor pudo comprender regulaciones gubernamentales, aspectos culturales, datos demográficos y económicos de cada país, y los hábitos de consumo locales. La combinación de estudios primarios y secundarios permitió a la empresa reducir riesgos, tomar decisiones informadas y adaptar sus productos y estrategias a cada mercado.
Condicionantes Internos y Externos
Condicionantes Endógenos (Internos)
La fortaleza interna de Arcor fue clave para su expansión internacional. Su capacidad de producción y su integración vertical le permitieron controlar toda la cadena de valor, desde el abastecimiento de insumos estratégicos hasta la fabricación y distribución de productos. Por ejemplo, la empresa posee plantas propias de azúcar, cacao y otros insumos esenciales, lo que le permitió garantizar calidad y reducir costos frente a competidores. Esta capacidad se complementó con una sólida estructura financiera, que le permitió asumir inversiones internacionales importantes, como la construcción de la planta de caramelos en Perú en 1995 y la ampliación de plantas en Brasil y Chile.
La diversificación de productos fue otra ventaja interna: Arcor no solo produce golosinas, sino también chocolates, galletas, alimentos y productos de confitería industrial. Esta variedad permitió amortiguar riesgos financieros durante la expansión, facilitando la inversión en filiales, adquisiciones y joint ventures sin comprometer su estabilidad económica.
Condicionantes Exógenos (Externos)
En Argentina, la situación socioeconómica y política fue un factor externo determinante. Por ejemplo, durante la crisis económica de 2001, la demanda interna se redujo significativamente, lo que impulsó a la empresa a reforzar su presencia en mercados internacionales como Brasil, Chile y México para compensar la caída del mercado local.
En los mercados importadores, Arcor enfrentó desafíos culturales, regulatorios y competitivos. Las diferencias culturales llevaron a la adaptación de sabores y formatos: en Brasil se redujo la dulzura de los productos, mientras que en Europa se aumentó el contenido de cacao para ajustarse a las preferencias locales. La competencia con multinacionales como Nestlé, Hershey’s y Mondelez obligó a Arcor a invertir en innovación y tecnología, así como a consolidar relaciones estratégicas con proveedores y distribuidores locales.
Las políticas de comercio exterior también condicionaron su estrategia. Por ejemplo, en Brasil y Chile, barreras arancelarias y regulaciones proteccionistas hicieron que Arcor optara por adquisiciones locales, como la compra de Nechar en Brasil en 1981 y Dos en Uno en Chile en 1998, y la instalación de plantas propias en Perú (1995) y Brasil, en lugar de depender solo de exportaciones. Esto le permitió no solo superar obstáculos regulatorios, sino también mantener control sobre la producción y distribución, garantizando competitividad y cumplimiento de normativas locales.