El yogur es un producto lácteo que suele consumirse por los beneficios que ofrece al sistema digestivo, no obstante, hay algunos para quienes se complica su consumo, por ejemplo, los intolerantes a la lactosa, ya que no pueden consumir yogurt sin que esté deslactosado.
Es por eso que existimos nosotros con nuestro yogur de leche de cabra que, entre sus muchos beneficios, ofrece la cualidad de ayudar a los que sufren intolerancia a la lactosa. Pero ¿Qué ventajas ofrece el consumo de yogur de cabra? Veamos.
Nos esforzamos por entregar productos orgánicos porque sabemos lo dañinos que pueden llegar a ser los alimentos procesados, por ejemplo, están relacionados con muchos problemas de salud incluyendo el incremento de probabilidades de padecer cáncer, siendo este un tema muy preocupante.
Mejorando nuestra alimentación podríamos reducir significativamente muchos de los malestares que padecemos y evitaríamos muchos más a futuro.
Comentábamos antes que una de las propiedades características de la leche de cabra era su riqueza vitamínica, esto, unido a sus bajos niveles de lactosa y alta digestibilidad, la hacen un producto ideal en la prevención de la osteoporosis y para los intolerantes a la lactosa.
La leche de cabra cuenta con unas propiedades y beneficios que sin duda debes conocer.
Entre sus características, destaca su riqueza nutricional, y es que 100 mililitros de leche de cabra aportan 67 kcal.
No sólo es un gran aporte energético, también es una excelente fuente de vitaminas, además de proveer un importante número de aminoácidos esenciales. Estas características se unen a su elevada aportación de calcio, la leche de cabra es de lo mejor!
El yogur de cabra ayuda a regenerar nuestra flora intestinal. Esta regeneración, es muy importante para un buen tránsito intestinal corrigiendo así muchos casos de estreñimiento o diarreas, y para mejorar el sistema inmunológico. Además el yogur hace la leche mucho más digestiva, ya que tiene mucha menos lactosa que la propia leche. Así encontraremos personas que no pudiendo tolerar la leche, pueden comerse un yogur tranquilamente. Tiene una textura sorprendentemente cremosa.
La leche de cabra contiene vitaminas A, B, C y D; minerales como calcio, fósforo, magnesio, zinc, potasio, hierro, selenio, cobre y manganeso; y propiedades antiinflamatorias. Es excelente para personas que padecen de alergias, trastornos hepáticos, debilidad y desnutrición, y desean mejorar su estado físico y anímico.
Ya queda más claro que nuestro Yogurt de leche de cabra es muy apropiado para nutrir mejor nuestro cuerpo y ayudarnos a mejorar el funcionamiento digestivo.
Pero... A parte de esto tenemos algo más a nuestro favor y es nuestro delicioso sabor, atrás quedaron esos días en que no te podías dar un gusto con un delicioso postre, nada más delicioso que disfrutar sin remordimientos.
El yogurt es uno de los productos lácteos más populares de nuestra gastronomía, el origen del yogurt se sitúa en Turquía aunque también hay quien lo ubica en la península balcánica, Bulgaria o Asia Central. Se cree que su consumo es anterior al comienzo de la agricultura.
Los pueblos nómadas transportaban la leche fresca que obtenían de los animales en sacos generalmente de piel de cabra. El calor y el contacto de la leche con la piel de cabra propiciaba la multiplicación de las bacterias ácidas que fermentaban la leche. La leche se convertía en una masa semisólida y coagulada. Una vez consumido el fermento lácteo contenido en aquellas bolsas, éstas se volvían a llenar de leche fresca que se transformaba nuevamente en leche fermentada gracias a los residuos precedentes.
El yogurt se convirtió en el alimento básico de los pueblos nómadas por su facilidad de transporte y conservación. Sus saludables virtudes eran ya conocidas en la Antigüedad. Unos siglos más tarde se descubriría su efecto calmante y regulador intestinal.
Méchnikov, que recibió el premio Nobel en 1908, fue el primer científico en intuir los efectos del yogurt en la flora intestinal. Demostró que el yogurt contenía bacterias capaces de convertir el azúcar de la leche -lactosa- en ácido láctico y que este ácido hacía imposible el desarrollo de bacterias dañinas en el intestino derivadas de la descomposición de los alimentos. También descubrió la enorme cantidad de vitaminas del grupo B que contiene el yogurt.
Existen pruebas de la elaboración de productos lácteos en culturas que existieron hace 4500 años. Los primeros yogures fueron probablemente de fermentación espontánea, quizá por la acción de alguna bacteria del interior de las bolsas de piel de cabra usadas como recipientes de transporte de la leche.