El aprendizaje es un proceso complejo que implica diversas operaciones mentales que permiten adquirir, procesar y aplicar información. Estos procesos, conocidos como procesos cognitivos, son esenciales para que las personas comprendan su entorno y desarrollen habilidades para interactuar favorablemente con él. Los procesos cognitivos se dividen en dos categorías: los básicos, que permiten la captación inicial y el procesamiento elemental de la información, y los superiores, que implican operaciones más complejas como el razonamiento, la solución de problemas y la toma de decisiones. La interacción entre estos dos tipos de procesos es clave para el desarrollo de un aprendizaje significativo, ya que mientras los procesos básicos sientan las bases para la adquisición de conocimiento, los procesos superiores facilitan su transformación en entendimientos más profundos y su aplicación en contextos más complejos. .