Based on: habia una vez un niño que se llamaba principito y se enamoró de una chica que se llamaba rosa y se hicieron amigos y la chica se enamoró e de el principito y se casaron felizes para ciempre
Había una vez, en un pequeño planeta adornado con flores brillantes y árboles de caramelo, un niño llamado Principito. El Principito no era un príncipe de realeza, sino un príncipe de corazón, lleno de bondad y curiosidad. Le encantaba explorar su pequeño mundo, buscando nuevas aventuras y amigos. Un día, mientras paseaba por el Jardín de las Maravillas, conoció a una niña muy especial llamada Rosa. Rosa tenía el cabello como pétalos de rosa y ojos brillantes como dos luceros. Era alegre y juguetona, y al Principito le encantó al instante.
"¡Hola!" dijo el Principito, tímidamente. "Me llamo Principito, ¿y tú?"
"¡Hola!" respondió Rosa, con una sonrisa que iluminó todo el jardín. "Yo me llamo Rosa. ¡Qué bonito nombre tienes!"
Y así comenzó una hermosa amistad. El Principito y Rosa pasaban horas jugando entre las flores, contando historias y riendo a carcajadas. El Principito le contaba a Rosa sobre sus sueños de viajar a las estrellas, y Rosa le hablaba de su amor por la naturaleza y los animales.
Un día, mientras miraban las estrellas juntos, vieron una estrella fugaz cruzar el cielo nocturno. "¡Pide un deseo!" exclamó Rosa, emocionada.
El Principito cerró los ojos y deseó que su amistad con Rosa durara para siempre. Rosa, por su parte, deseó que el Principito fuera feliz.
Con el paso del tiempo, la amistad entre el Principito y Rosa se hizo más fuerte. Se dieron cuenta de que no solo eran amigos, sino que también se amaban profundamente. El Principito amaba la alegría de Rosa, su bondad y su espíritu aventurero. Rosa amaba la valentía del Principito, su inteligencia y su gran corazón.
Un día, el Principito decidió que quería pasar el resto de su vida con Rosa. Tomó su mano y le dijo: "Rosa, te amo más que a nada en el mundo. ¿Quieres casarte conmigo?"
Rosa se emocionó tanto que las lágrimas le corrieron por las mejillas. "¡Sí, Principito!" respondió, abrazándolo con fuerza. "¡Sí, quiero casarme contigo!"
La noticia de la boda del Principito y Rosa se extendió por todo el planeta. Los animales del bosque, las flores del jardín y hasta los árboles de caramelo se alegraron por la feliz pareja. Todos se prepararon para celebrar la boda más hermosa que jamás se había visto.
El día de la boda, el sol brillaba con más fuerza que nunca. El Principito, vestido con un traje hecho de hojas de roble, esperaba a Rosa en el altar, que estaba decorado con flores de todos los colores. Rosa llegó radiante, con un vestido hecho de pétalos de rosa y una corona de estrellas en el cabello.
El sacerdote, un viejo búho sabio, leyó los votos y el Principito y Rosa se prometieron amarse y respetarse para siempre. Luego, se intercambiaron anillos hechos de ramas de sauce entrelazadas.
"Los declaro marido y mujer," dijo el búho, con una sonrisa. "¡Pueden besarse!"
El Principito y Rosa se besaron y todos los presentes aplaudieron y vitorearon. La fiesta de boda duró hasta el amanecer, con música, baile y comida deliciosa. Todos se divirtieron muchísimo.
Después de la boda, el Principito y Rosa vivieron felices en su pequeño planeta. Juntos, exploraron nuevos lugares, conocieron a nuevos amigos y crearon recuerdos inolvidables. Siempre se amaron y se apoyaron mutuamente, y su felicidad creció cada día que pasaba.
Un día, mientras caminaban por el bosque, encontraron un pequeño pájaro herido. Lo llevaron a casa y lo cuidaron hasta que se recuperó. El pájaro, agradecido, les cantaba hermosas melodías todas las mañanas.
Otro día, encontraron un árbol que se estaba secando. Lo regaron y lo cuidaron hasta que volvió a florecer. El árbol, agradecido, les daba frutos deliciosos todos los años.
El Principito y Rosa siempre ayudaban a los demás y compartían su felicidad con todos. Su amor era tan grande que iluminaba todo el planeta.
Y así, el Principito y Rosa vivieron felices para siempre, amándose y cuidándose el uno al otro, y compartiendo su felicidad con el mundo. Su historia se convirtió en una leyenda, una historia de amor verdadero y amistad incondicional.
Recordaron siempre la estrella fugaz y el deseo que pidieron: un amor eterno y una felicidad compartida. Y siempre supieron que el secreto de la felicidad está en el amor, la amistad y la bondad.