Cronología de Santa Cruz de La Palma
Historia de Santa Cruz de La Palma 1423 - 2026
Por Fernando Rodríguez Sánchez
Cronología de Santa Cruz de La Palma
Historia de Santa Cruz de La Palma 1423 - 2026
Por Fernando Rodríguez Sánchez
Viaja al pasado de La Palma en un solo clic. Más de 3.000 fotografías antiguas separadas por municipios.
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Prólogo:
Conociendo los hechos anteriores a la conquista de La Palma, siempre me ha llamado la atención que, en la mayoría de las reuniones, exposiciones, tertulias y cursos a los que he sido invitado, casi todos comiencen la historia con el desembarco de las tropas castellanas en Tazacorte en 1492. Sin embargo, existen acontecimientos anteriores que merecen ser conocidos. Y es precisamente ahí donde comienza este libro, porque, para entender quiénes somos, primero debemos conocer de dónde venimos.
¿Y si te dijera que la Virgen de las Nieves es patrona de la isla de La Palma desde 1423? Estoy seguro de que esta historia despertará tu curiosidad y tus ganas de seguir descubriendo una isla llena de sorpresas.
Pero vayamos poco a poco. Hagamos de este viaje un cuento, porque todos los cuentos tienen un principio y conocerlo es la mejor forma de comprender todo lo que vino después.
La Palma, gracias a su privilegiada situación en el océano Atlántico, la calidad de sus aguas, la riqueza de sus montes y la fuerza constante de los vientos alisios, despertó muy pronto el interés de la Corona. Finalizada la conquista de la isla en 1493, comenzó una etapa que cambiaría su historia para siempre. Santa Cruz de La Palma pasó a convertirse en la Puerta de América y su puerto llegó a ser el tercero en importancia del mundo, solo por detrás de Amberes y Sevilla. En 1502 obtuvo licencia para comerciar con el Nuevo Mundo, convirtiéndose en un punto de encuentro para barcos, mercancías y personas que cruzaban el Atlántico.
Pronto comenzaron a llegar nuevos colonizadores que hicieron fortuna gracias al comercio con América y encontraron en la isla un lugar donde establecerse. Con ellos llegaron nuevas costumbres, formas de construir, de hablar y de vivir que, con el paso del tiempo, se mezclaron con las ya existentes y dieron forma a la sociedad palmera. Durante cerca de ciento cincuenta años, La Palma vivió una época de prosperidad que dejó una profunda huella en su historia.
Santa Cruz de La Palma nació al abrigo del Risco de La Concepción y mirando al mar. Como ocurrió con el resto de las capitales canarias, su ubicación no fue fruto de la casualidad. Los vientos alisios facilitaban la llegada y la partida de los grandes veleros que unían Europa, África y América.
Aunque el municipio ocupa casi 44 kilómetros cuadrados y su punto más alto se encuentra en el Pico de La Nieve, la vida de sus habitantes siempre se ha desarrollado en apenas kilómetro y medio. En ese pequeño espacio se concentran las principales calles, los edificios públicos, los comercios, los mercados y los lugares donde, desde hace siglos, late el corazón de la ciudad.
La Calle Real ha sido siempre el gran punto de encuentro de los santacruceros. En ella se compra, se vende, se conversa, se intercambian noticias y se producen los esperados reencuentros de quienes regresan a la isla tras años de ausencia. Por eso, desde hace generaciones, se la conoce cariñosamente como la calle más larga del mundo.
En Santa Cruz de La Palma casi todas las familias conservan un apodo. Algunos nacieron por antiguos oficios, otros por anécdotas familiares y otros por alguna curiosa característica de un antepasado. Lo cierto es que resulta difícil encontrar a alguien que no sea conocido por un sobrenombre.
La ciudad está atravesada por varios barrancos, siendo los más importantes el Barranco de Los Dolores, conocido hoy como El Puente, y el Barranco de Las Nieves. Aunque desde el siglo XVI fueron salvados mediante puentes, aquella separación continúa muy presente en el sentir de muchos vecinos. Todavía hoy se habla de tres ciudades dentro de una misma ciudad: la Calle Real, desde el puerto hasta El Puente; la parte de arriba, desde El Puente hasta la Alameda; y Pallá, al otro lado del Barranco de Las Nieves, camino de La Encarnación y el Lomo.
Los palmeros sienten un profundo orgullo por su isla. Su clima, la abundancia de agua y una naturaleza privilegiada hacen de La Palma un lugar único. Ese sentimiento alcanza su máxima expresión cada cinco años, cuando la Virgen de las Nieves desciende desde su Real Santuario hasta el corazón de Santa Cruz de La Palma. La Bajada de la Virgen, celebrada desde 1680, reúne a miles de personas en una de las fiestas más queridas y emocionantes de Canarias.
Quienes nos visitan descubren pronto el carácter tranquilo de los palmeros. Nos gusta vivir a nuestro ritmo y conservar las costumbres que hemos heredado de nuestros mayores. Dependiendo del lugar donde viva cada uno, la capital recibe distintos nombres. Para unos es simplemente la ciudad; para otros, la suidá o pa bajo, expresiones populares que todavía forman parte del habla cotidiana.
Nuestra arquitectura, la forma de hablar, la gastronomía, la artesanía e incluso muchos nombres de barrios y lugares son el resultado de la convivencia entre castellanos, portugueses, genoveses, italianos y flamencos que se establecieron en la isla desde el siglo XVI. Basta pasear por sus calles y hablar con sus vecinos para descubrir esa mezcla de culturas que, cinco siglos después, sigue definiendo la identidad palmera.
Y si existe una obra capaz de mostrarnos cómo era Santa Cruz de La Palma en el siglo XIX, esa es Novilísima Palmaria. Conservada en la Real Sociedad Cosmológica y restaurada por el Cabildo Insular en 2014, nos permite contemplar una ciudad elegante, próspera y llena de vida, reflejo del esplendor alcanzado gracias al comercio y al establecimiento de importantes familias europeas.
Cívitas Palmaria siglo XVIII- Real Sociedad Cosmológica
Obispado de Telde, 1371.
Mucho antes de la conquista de La Palma, la Iglesia ya había puesto sus ojos en las Islas Canarias. En 1371 se fundó en Telde, en la isla de Gran Canaria, el primer obispado del archipiélago, conocido como Obispado de las Islas de la Fortuna. Su creación tenía como objetivo llevar el cristianismo a unas islas que, para la mayor parte de Europa, seguían siendo un territorio casi desconocido.
Aquel proyecto de evangelización fue impulsado por misioneros mallorquines y catalanes que, poco a poco, fueron estableciéndose en distintas islas y conviviendo con sus antiguos habitantes. Gracias a ellos conocemos parte de las costumbres, la forma de vida y las creencias de los aborígenes antes de la conquista castellana.
Sin embargo, la llegada de piratas y esclavistas europeos, que capturaban indígenas para venderlos como esclavos, provocó el rechazo de la población insular y terminó haciendo fracasar aquel proyecto evangelizador. Según las crónicas, en 1393 trece misioneros eremitas catalanes fueron asesinados y arrojados a la sima de Jinámar, en Gran Canaria.
Aunque no conocemos con exactitud cuándo llegaron los primeros misioneros a La Palma, existen documentos que permiten situar su presencia hacia el año 1420. Una de las referencias más importantes es la bula del papa Martín V, fechada en Roma el 20 de noviembre de 1423, donde se menciona a Santa María de La Palma y a la Virgen de las Nieves como patrona de la isla. Este documento fue expedido sesenta y nueve años antes del desembarco de Alonso Fernández de Lugo en Tazacorte.
La tradición sitúa a aquellos primeros evangelizadores en el actual barrio de La Encarnación. De ser así, estaríamos ante el primer asentamiento cristiano conocido de La Palma, anterior a la conquista castellana.
Entre los testimonios más antiguos que ayudan a conocer la historia de la isla destacan los escritos del navegante genovés Niccoloso da Recco, en 1341; las crónicas de Jean de Bethencourt y Gadifer de La Salle a comienzos del siglo XV; la Descripción e historia del reino de las Islas Canarias, escrita por el ingeniero militar Leonardo Torriani en 1588; y la Historia de la conquista de las siete Islas de Canaria, atribuida a fray Juan de Abreu Galindo, una de las obras más importantes para conocer el pasado del archipiélago.
Abreu Galindo describe en el barrio de La Encarnación una pequeña ermita construida en piedra y cubierta con hojas de palma. Este detalle ha llevado a numerosos investigadores a considerar que en aquel lugar pudo levantarse el primer templo cristiano de La Palma, anterior a la conquista. No debe confundirse con la iglesia de San Miguel de Tazacorte, considerada el primer templo construido tras la incorporación de la isla a la Corona de Castilla.
Islas de Realengo (Corona)
Islas de Señorío (privadas).
Fotografía Wikipedia
Virgen de Las Nieves.
Patrona de la isla de San Miguel de La Palma.
Alcaldesa Honoraria y Perpetua.
La presencia de Nuestra Señora de las Nieves en La Palma está envuelta en la leyenda. La Bula del Papa Martín V, fechada en Roma el 20 de noviembre de 1423, hace mención de "Santa María de la Palma" y su llegada a la isla se asienta sobre las hipótesis de algunos cronistas, que se refieren a viajes de frailes irlandeses, navegantes del Mediterráneo, o incursiones de los normandos asentados en las islas orientales desde comienzos del siglo XV.
La leyenda dice que el rey aborigen Bentacayse fue llevado por las misiones cristianas (que intentaban evangelizar la isla) a donde sus antepasados habían depositado la imagen de la Virgen, por la que sentía íntima devoción. El rey Bentacayse le dio gracias a la Virgen y exclamó: "Tener Ife" (que en idioma guanche significa monte blanco, de la misma raíz surge el nombre "Tenerife"), y desde entonces la Virgen (hasta ese momento llamada Santa María de La Palma) es invocada como "Nuestra Señora la Virgen de las Nieves".
Alonso Luis Fernández De Lugo (Sanlúcar de Barrameda, Cádiz, 1455 - San Cristóbal de La Laguna, 20 de mayo de 1525) conquistador de las islas de La Palma y Tenerife, primer Adelantado de las Islas Canarias y Gobernador Vitalicio de Tenerife y La Palma.
En la girola de la Catedral de San Cristóbal de La Laguna destaca un monumento funerario labrado en mármol italiano, coronado por una armadura de caballero esculpida con su celada, guanteletes y espada. Este sepulcro rinde homenaje a Alonso Fernández de Lugo, nombrado primer Adelantado Mayor de las Islas Canarias tras liderar la incorporación de las islas de La Palma y Tenerife a la Corona de Castilla a finales del siglo XV.
Aunque la inscripción recuerda su papel como conquistador y fundador de la ciudad, la trayectoria de sus restos mortales está marcada por el avatar de los siglos. Tras su fallecimiento en mayo de 1525, fue sepultado en la capilla mayor del emblemático Convento de San Francisco de La Laguna. Allí permanecieron sus restos hasta que, en julio de 1810, un voraz incendio destruyó el edificio, dejando la tumba sepultada bajo toneladas de escombros durante medio siglo.
No fue hasta 1860 cuando se emprendieron excavaciones entre las ruinas del antiguo convento con el objetivo de recuperar la osamenta del Adelantado. En 1881, los restos hallados fueron trasladados de manera solemne a la Catedral, donde se erigió el mausoleo actual.
En la actualidad, la historiografía mantiene una postura cauta sobre la autenticidad de los restos conservados en la Catedral. La falta de identificación inequívoca tras el colapso del templo franciscano y la ausencia de estudios forenses o genéticos contemporáneos dejan abierta la duda sobre la atribución exacta del hallazgo de 1860. Aun así, el monumento continúa siendo un hito patrimonial e histórico fundamental para comprender la memoria institucional y el devenir del archipiélago.
Reales órdenes de los Reyes Católicos a Alonso Fernández De Lugo
autorizándolo a conquistar La Palma y el reparto de tierras.
Archivo de Simancas - Valladolid. (Castellano antiguo).
El conjunto documental conservado en el Archivo General de Simancas, dentro del fondo del Registro General del Sello entre los años 1492 y 1496, constituye el testimonio jurídico y político fundamental que articuló la incorporación de la isla de La Palma a la Corona de Castilla. A través de este corpus de cédulas, provisiones y capitulaciones reales otorgadas por Isabel I y Fernando II, se delinea con precisión el modelo de conquista de realengo capitaneado por Alonso Fernández de Lugo. En las capitulaciones iniciales, fijadas en el verano de 1492, los reyes facultan al capitán para emprender la sumisión militar de la isla imponiendo la condición de que la empresa sea ejecutada enteramente a su propia costa y mención económica en el plazo improrrogable de un año desde el primero de junio de ese mismo año, prometiendo a cambio una sustancial participación en los quintos reales, las presas de guerra, los ganados y la facultad de movilizar pertrechos desde las zonas ya pacificadas de Gran Canaria. Con el propósito de respaldar el avituallamiento de la armada de conquista, la cancillería castellana expide simultáneamente diversas franquicias que eximen del pago de alcabalas y derechos aduaneros a todos los bastimentos, pertrechos y víveres que fueren embarcados desde los puertos andaluces e insulares. A medida que avanza la contienda, la intervención de la Corona se proyecta también sobre la dimensión legal y humana del conflicto, tal como evidencia la cédula de 1494 que atiende las reclamaciones de los aborígenes palmeros sometidos pacíficamente o convertidos al cristianismo; mediante este instrumento, los soberanos exigen el cumplimiento estricto de los seguros reales pactados y ordenan abrir averiguaciones para evitar que los escuderos y conquistadores vendan como cautivos a los miembros de los bandos de paz, garantizando la inviolabilidad de sus bienes y familias. Finalmente, una vez culminada la pacificación militar en 1496, las reales provisiones sancionan el nombramiento de Alonso Fernández de Lugo como Gobernador y Justicia Mayor de la isla e investido con la potestad oficial para realizar el repartimiento de tierras, solares y derechos de agua entre los capitanes, caballeros y pobladores que contribuyeron a la conquista, consolidando con ello la transición definitiva de la frontera bélica hacia una estructura institucional civil perfectamente integrada en la administración monárquica.
La espada de Alonso Fernández De Lugo.
Don Rafael Álvarez Romero, capitán del batallón provincial de La Palma, declaró en escritura pública que tenía en su poder una espada con puño de hilo de plata y un escudo de armas grabado por debajo de la empuñadura que perteneció al Excmo. Señor Adelantado, capitán general y conquistador Alonso Fernández De Lugo cuyo señor la donó a Jácome de Monteverde (Jacques Groenenberg) de quien la heredó de don Juan de Monteverde capitán general que fue de esta isla de cuyos descendientes la adquirió de Baltasar de Acosta Vandeval que la dejó a su hijo Juan de Acosta, este a don José de Acosta Vendaval también a su hijo quien la donó a su hijo Juan de Díaz Pimienta, su yerno, por cuyo fallecimiento recayó en su hijo legítimo el teniente coronel don Gabriel Álvarez, abuelo paterno del compareciente, según consta en los archivos de su casa que con motivo de haber pasado a la isla don Diego Melgarejo comandante del cuerpo de carabineros con objeto de conseguir armas antiguas que hubieran permanecido a los conquistadores, cedía y donaba al susodicho el arma referida para su posterior envío a Madrid- (Militar español del siglo xvi nacido en Jerez de la Frontera. Participó en las guerras de Flandes, Italia, Orán, y en la batalla naval de Lepanto. Así como en las operaciones de las Alpujarras y en la defensa de Cádiz contra Drake. Murió ahogado al hundirse su embarcación en un mar de picos, en 1588)
Fotografía perteneciente a la espada original de Hernán Cortés, cuyo trazado y singularidad con la empuñadura y el escudo eran de igual forma que la nombrada en el presente texto cortesía de Libertad Digital.
Escritura notarial Antonio López Monteverde.
Texto Jaime Pérez García.
Casas y familias de una ciudad histórica, 1995
Detalle Escudo de Alonso Fernández de Lugo. Gómez-Pamo y Guerra del Río, Juan R.
Revistas - Coloquio de historia canario-americana 1992.
Recreación del original - Real Sociedad Cosmológica.
Escudo de Alonso Fernández de Lugo perteneciente
al castillo de San Miguel - Real Sociedad Cosmológica.
Cantones de La Palma siglo XV.
En 1492 la Palma se dividía en 12 cantones:
Mayantigo (Aridane - Tazacorte y El Paso).
Tihuya (Tajuya - Todoque - Puerto Naos).
Tamanca (Las Manchas).
Ahenguareme (Fuencaliente). Perteneciente a Mazo.
Tigalate (Villa de Mazo).
Tedote (Santa Cruz de La Palma - Breñas).
Tenagua (Puntallana).
Adeyahamen (San Andrés y Sauces).
Tagaragre (Barlovento).
Tegalgen (Garafía).
Tixarafe (Tijarafe y Puntagorda).
Aceró (Caldera de Taburiente).
En virtud de la Constitución de 1812 conocida popularmente como La Pepa, se dividió la isla en once municipios siendo estos:
Villa de Mazo - Breña Alta - Breña Baja - Santa Cruz de La Palma. - Puntallana - San Andrés y Sauces. - Barlovento - Garafía - Puntagorda - Tijarafe - Los Llanos de Aridane.
- Fuencaliente: 1832.
- El Paso: 1837.
- Tazacorte: 1925.
Curiosidades: El municipio más joven es Tazacorte.
El único que conserva el nombre Benahoarita es Tijarafe.
Tazacorte es el único pueblo que no tiene monte y El Paso el que no tiene mar.
Repartimiento de tierras y primeras políticas.
Cueva de Carías. Santuario de las Leyes.
La Cueva de Carías es uno de los lugares con mayor valor histórico de Santa Cruz de La Palma. Antes de la conquista castellana fue la residencia del príncipe Bentacayse, último soberano del cantón de Tedote. Tras la incorporación de la isla a la Corona de Castilla, la cueva pasó a desempeñar un papel fundamental en el nacimiento de la nueva sociedad.
Juan Bautista Lorenzo Rodríguez, en su obra Noticias para la Historia de La Palma, recoge el origen del nombre de Carías y explica que la cueva fue entregada a Cristóbal de Coria, uno de los soldados que participaron en la conquista de La Palma junto a Alonso Fernández de Lugo. Terminada la conquista de Tenerife en 1496, Cristóbal de Coria regresó a la isla y se estableció con su familia en este lugar, cuando la nueva población apenas comenzaba a levantarse.
La cueva permaneció en poder de la familia Coria durante varias generaciones. Su última ocupante conocida fue Francisca de Coria, en 1598. Con el paso del tiempo tuvo distintos usos, llegando a servir como aduana, depósito de pólvora e incluso vivienda para enfermos de elefantiasis, enfermedad frecuente en algunos territorios tropicales de la época.
La tradición conoce este lugar como el Santuario de las Leyes, ya que, tras la conquista, en su interior se celebraron las primeras reuniones del Cabildo y se dictaron las primeras leyes y ordenanzas de la isla. Se desconoce cuánto tiempo desempeñó esta función, aunque todo apunta a que fue durante las primeras décadas, antes de construirse las Casas Consistoriales en la plaza Mayor, incendiadas en 1553 durante el ataque del corsario francés François Le Clerc, conocido como Pata de Palo.
Mientras los castellanos organizaban la administración y el gobierno de la isla, portugueses e italianos desempeñaban un papel fundamental en el desarrollo del comercio, convirtiendo a Santa Cruz de La Palma en una ciudad abierta al Atlántico.
Cueva de Carias - Santa Cruz de La Palma.
Cruz del Tercero.
Cada 3 de mayo, Santa Cruz de La Palma, Breña Alta, Breña Baja y la Villa de Mazo celebran la festividad de la Santa Cruz, una tradición que conmemora la fundación de Santa Cruz de La Palma y la incorporación de la isla de San Miguel de La Palma a la Corona de Castilla en 1493.
La cruz principal recibe el nombre de Cruz del Tercero porque era custodiada por los soldados del antiguo cuartel de San Francisco, conocidos como el Tercero. Su misión era proteger la cruz y las joyas y ofrendas que, con gran devoción, depositaban los vecinos durante esta celebración.
La primitiva Cruz del Tercero estuvo situada en el lugar que hoy ocupa el Museo Naval. Sin embargo, en 1783 una gran avenida del Barranco de Las Nieves la arrastró por completo. La cruz actual fue colocada en 1831 y, desde entonces, continúa siendo uno de los símbolos más representativos de la festividad del 3 de mayo.
El escudo de Santa Cruz de La Palma está basado en el escudo de armas concedido probablemente por los Reyes Católicos o por su hija Dª Juana al Cabildo de la Isla de La Palma y que aparece en el denominado “Pendón de la Conquista”, datado entre 1536 y 1556. El castillo con San Miguel hacen referencia por una parte, a la incorporación de la ciudad y la isla a la corona de Castilla, y por otra al antiguo nombre de la ciudad, que originalmente se llamó Santa Cruz de San Miguel de La Palma. Las ondas hacen referencia a la importancia del mar y del puerto en la vida de la ciudad. El lema, inspirado en el de la antigua Roma, refleja el interés de los ciudadanos por la Historia y la cultura.
Datos cortesía José M. Erbez.
Juicio de Residencia contra Alonso Fernández de Lugo y Juan de Lugo.
La conquista de Canarias suele resumirse en pocas palabras, como conquista, esclavitud o enfrentamientos. Sin embargo, la documentación conservada nos muestra una realidad mucho más compleja y, en ocasiones, poco conocida.
Uno de los documentos más importantes es el Juicio de Residencia instruido por Lope de Sosa contra Alonso Fernández de Lugo en 1508. En este proceso, la Corona investigó al conquistador de La Palma y Tenerife y a su sobrino, Juan de Lugo, por la venta de indígenas canarios en los mercados de Sevilla y Cádiz. El motivo de la investigación no fue su condición de aborígenes, sino que muchos de ellos ya habían sido bautizados y, por tanto, estaban protegidos por las leyes de la Corona.
Tras las denuncias presentadas por algunos participantes en la conquista, los Reyes Católicos ordenaron abrir una investigación y depurar responsabilidades. Como consecuencia del proceso, numerosos indígenas trasladados a la Península recuperaron su libertad.
La reina Isabel defendió que los indígenas bautizados debían ser considerados vasallos de la Corona y disfrutar de la protección de las leyes castellanas. Aquellos principios marcaron el inicio de una nueva política que limitó la esclavitud de los naturales de los territorios incorporados a la Corona.
De los cerca de doscientos hombres y mujeres trasladados a la Península, algunos regresaron a Canarias, mientras que otros permanecieron en tierras castellanas, donde continuaron sus vidas.
Conviene recordar que, en aquellos años, la capital de la Corona de Castilla era Valladolid. Madrid no fue designada capital permanente hasta 1561, durante el reinado de Felipe II.
La documentación original de este proceso judicial se conserva en el Archivo Histórico Provincial de Santa Cruz de Tenerife, en La Laguna, donde puede consultarse en formato digital.
El azúcar, la primera industria de la isla.
Tras la conquista de La Palma, las principales familias de mercaderes europeos encontraron en la isla un lugar ideal para desarrollar sus negocios. El azúcar y, poco después, el vino, se convirtieron en los grandes motores de la economía insular.
Alonso Fernández de Lugo tuvo que financiar la conquista de La Palma y Tenerife con capital privado, ya que la Corona atravesaba una difícil situación económica, agravada por la Guerra de Granada y las campañas militares de finales del siglo XV. A cambio de su apoyo económico, aquellos ricos comerciantes recibieron tierras y aguas donde establecer sus explotaciones.
No eligieron cualquier lugar. Buscaron las zonas con mayor abundancia de agua, como el Valle de Aridane y Los Sauces, donde levantaron los primeros ingenios azucareros. En cambio, el caudal del Barranco de Los Dolores, en Santa Cruz de La Palma, quedó reservado para el abastecimiento de la población y de los barcos que hacían escala en el puerto.
Durante el siglo XVI el azúcar llegó a ser un producto tan valioso que muchos lo comparaban con el oro. La mayor parte de las tierras que hoy ocupan las plantaciones de plátanos estuvieron entonces cubiertas por extensos cañaverales destinados a la producción azucarera.
Existe constancia documental de ingenios azucareros en el Valle de Aridane desde 1506. Gracias a ellos, el azúcar de La Palma se exportaba a la Península, Europa y al Nuevo Mundo. El vino también cruzaba el Atlántico, aunque en aquella época se consumía principalmente como un alimento y no como una bebida de placer, tal y como lo entendemos hoy.
No por casualidad, los palmeros han conservado de generación en generación un viejo dicho popular que resume el esplendor de aquella época: «América fue bendecida con aguas de La Gomera y celebrada con ron de La Palma».
La importancia del azúcar fue tan grande que aún hoy permanece presente en la gastronomía tradicional de la isla. Un buen ejemplo es la rapadura, cuya característica forma cónica recuerda a los moldes de barro utilizados durante siglos para refinar y preparar el azúcar destinado a la exportación.
Conos de barro utilizados para el transporte de azúcar
El lienzo de Amberes que inmortalizó el dulce secreto de La Palma.
En 1899, el pintor antuerpiense Piet Verhaert culminaba una imponente pintura mural de casi tres metros de alto por casi cinco de ancho en la escalera monumental del Ayuntamiento de Amberes para immortalizar el preciso instante en que el destino de Flandes y el del Atlántico quedaron unidos para siempre. Aquella obra no fue fruto de la fantasía del artista ni un simple ornamento palaciego, sino la traslación a lienzo de un registro histórico rescatado de la vieja Antwerpsch Cronijcke, donde quedó asentado que en el año 1508 desembarcaron en los muelles de la ciudad dos naves procedentes del puerto zelandés de Veere cargadas con los primeros panes de azúcar llegados directamente desde las Islas Canarias. La escena representa al mismísimo burgomaestre de Amberes encabezando la recepción oficial a los curtidos navegantes que regresaban del océano, ofreciendo ante las autoridades locales las primeras hormas de esa apreciada mercancía en un gesto que marcaría el nacimiento de Amberes como la gran capital europea del refinado azucarero y que dejaría su huella indeleble en la propia topografía urbana con la denominación del Muelle del Azúcar, el célebre Suikerrui. Detrás de aquella emblemática expedición de 1508 se escondía una compleja red mercantil impulsada inicialmente por financieros genoveses como Francisco de Riverol, pero el verdadero vuelco histórico ocurriría apenas unos meses después de la escena retratada por Verhaert, cuando la aristocracia comercial flamenca decidió tomar las riendas directas de la producción en la fuente de origen. Fue precisamente entre 1508 y 1509 cuando el mercader brujense Jácome de Monteverde se estableció en La Palma para adquirir los ingenios de Tazacorte y Argual, inaugurando la era en que la Isla Bonita se transformó en el motor azucarero del archipiélago y en el principal proveedor de las refinerías antuerpienses. Así, cada navío que zarpaba de los embarcaderos palmeros rumbo a Flandes repletos de dulce tesoro regresaba tiempo después cargado con el paño fino, la imaginería y los deslumbrantes retablos flamencos que hoy enriquecen nuestro patrimonio, convirtiendo el lienzo del Stadhuis de Amberes en el reflejo monumental del preciso segundo en que La Palma y las Canarias entraron con fuerza en la gran historia comercial del continente europeo.
De hecho, el propio despacho de la Presidencia del Cabildo Insular de La Palma custodia hoy una cuidada versión a menor escala de la obra de la que ha sido realizada la siguiente fotografía.
antuerpiense Piet Verhaert, 1899. Ayuntamiento de Amberes.
Tras el descubrimiento del Nuevo Mundo por Cristóbal Colón en 1492, la Corona de Castilla comprendió pronto la necesidad de establecer una red marítima eficaz que permitiera conectar Europa con los nuevos territorios americanos. Canarias, situada estratégicamente en medio del Atlántico y favorecida por la ruta de los vientos alisios, se convirtió en una escala fundamental para las expediciones que se dirigían hacia América.
Entre todas las islas, Santa Cruz de La Palma supo aprovechar especialmente aquella oportunidad. Gracias a las condiciones naturales de su bahía, a su posición geográfica y al dinamismo de sus habitantes, su puerto fue adquiriendo una importancia creciente hasta convertirse en uno de los enclaves comerciales más destacados del Atlántico durante más de siglo y medio.
Una de las primeras descripciones del puerto nos la dejó el ingeniero militar Leonardo Torriani a finales del siglo XVI. En sus escritos destacó la relevancia que había alcanzado la ciudad, impulsada por una intensa actividad marítima y comercial que la conectaba con Europa, África y América.
El comercio con el Nuevo Mundo estaba sometido a un estricto control por parte de la Corona de Castilla y de las instituciones encargadas de regular la navegación y los intercambios comerciales. También la Santa Inquisición intervenía en determinados aspectos relacionados con el control religioso, los pasajeros, los libros y las mercancías consideradas prohibidas. Solo quienes disponían de las autorizaciones necesarias podían participar en aquel floreciente mercado atlántico.
Muchas familias procedentes de Castilla, Portugal, Génova y los Países Bajos encontraron en La Palma un lugar donde invertir, comerciar y construir nuevas fortunas. Aquella sociedad cosmopolita dejó una profunda huella en la isla.
La prosperidad económica quedó reflejada en la propia ciudad. Muchas de aquellas familias dedicaron parte de sus recursos a levantar iglesias, ermitas y capillas, además de financiar retablos, imágenes religiosas y obras de arte procedentes de Europa. Gracias a ello, Santa Cruz de La Palma conserva hoy uno de los conjuntos de arte flamenco más importantes de Canarias, testimonio de aquellos intensos vínculos comerciales y culturales.
Existe además una curiosidad que llama la atención. En Sevilla, Cádiz y Santa Cruz de La Palma encontramos numerosos templos, barrios y lugares dedicados a santos como San Pedro, San Antonio, San Isidro o San José. No es una simple coincidencia. Estas ciudades compartieron durante siglos una profunda relación con el comercio atlántico y con una tradición religiosa que todavía permanece viva, especialmente en sus celebraciones de Semana Santa.
Durante más de ciento cincuenta años, el puerto de Santa Cruz de La Palma fue uno de los grandes protagonistas de las comunicaciones entre Europa y América. Por sus muelles pasaron barcos, mercancías, personas, ideas y culturas que unieron dos mundos separados por miles de kilómetros.
Por todo ello, Santa Cruz de La Palma llegó a ser conocida como una auténtica Puerta de América.
La Iglesia Matriz de El Salvador, situada en el corazón histórico de Santa Cruz de La Palma, es uno de los edificios religiosos más importantes de Canarias y uno de los símbolos del esplendor alcanzado por la ciudad durante los siglos XVI y XVII.
Su origen se remonta a los primeros años de la conquista y colonización de la isla. Fundada en torno al año 1500, fue el tercer templo levantado en La Palma, después de la iglesia de la Encarnación, en Santa Cruz de La Palma, y la de San Miguel en Tazacorte, vinculada a los primeros asentamientos europeos de la isla.
El documento más antiguo conservado relacionado con este templo está fechado en 1508, aunque el edificio que conocemos actualmente es el resultado de diferentes etapas constructivas y ampliaciones realizadas a lo largo de los siglos. En el plano elaborado por el ingeniero militar Leonardo Torriani hacia 1590 todavía no aparecen levantadas las tres naves que hoy forman la iglesia ni tampoco el campanario, reflejo del crecimiento que experimentaba por entonces la ciudad.
Su arquitectura constituye uno de los ejemplos más destacados del Renacimiento canario, donde se mezclan influencias castellanas, portuguesas y americanas, fruto de la intensa actividad comercial que convirtió a Santa Cruz de La Palma en uno de los puertos más importantes del Atlántico.
La piedra utilizada en la portada principal y en otros elementos del templo fue traída desde la isla de La Gomera, mientras que la puerta principal llegó desde México, testimonio de los vínculos que unían a La Palma con los territorios americanos durante la época de mayor esplendor de su comercio marítimo.
Tras el ataque del corsario francés François Le Clerc, conocido como «Pata de Palo», en 1553, Santa Cruz de La Palma reforzó sus defensas ante la amenaza de nuevos ataques. La torre de la iglesia, además de su función religiosa, adquirió también un carácter estratégico como elemento de vigilancia y protección de los bienes de la población.
En la parte superior del campanario se conservan varias campanas con nombre propio y una historia vinculada a familias y acontecimientos de la isla: La Grande o «de fuego», utilizada antiguamente para avisar a la población en caso de incendio; La Pata Cabra, procedente de Cuba, recuerdo de las intensas relaciones marítimas con América; La Verde, donada por Felipe Massieu y Tello de Eslava; La Nueva, ofrecida por la familia Monteverde y Brier; y finalmente la esquila, donada también por el marqués de Guisla-Ghiselin.
Escudo sobre la ventana del campanario Iglesia Matriz de El Salvador.
Escudo: partido, con seis luneles de azur en campo de oro en el cantón derecho, armas de don Nicolás Tello; en el siniestro, de plata, losanje de gules cargado de un castillo de oro y cantonado de cuatro flores de lis en azur, armas de su familia materna, los Deza, cuyo apellido usa en primer lugar.
Bajo el... escudo se puede leer:
Tres legimus Decios se devovisse saluti
Comuni, ut victrix Patria Roma foret.
Mira triumphantum decorat Capitolia laurus.
Sic sva, sic quartus relligione gregem
Conveniunt praesul Decius Tarpeiaque cautes,
Gallica pro lauro lilia clara intent.
Nominis auspicio ac devictis hostibus aucta
Incolumes cives utraque Palma fovet.
TRADUCCIÓN:
Tres Dacios ofrendaron su vida por el bien común para que Roma fuera la patria vencedora. Como el laurel de los triunfadores honra sus admirables capitolios, así el cuarto Decio honra con la religión a su grey. Vienen a fundirse el obispo Decio y la roca Tarpeya. Brillan en lugar de la corona de laurel las blancas lises de Francia. Una y otra Palma acrecentadas bajo el auspicio de su nombre y a despecho de los enemigos, alientan a los incólumes ciudadanos.
Datos cortesía: José Guillermo Escudero.
Aunque hoy la contemplamos como parte de la Iglesia Matriz de El Salvador, su torre fue mucho más que un simple campanario. Durante siglos desempeñó también una función defensiva dentro del sistema de protección de Santa Cruz de La Palma.
Tras el ataque del corsario francés François Le Clerc, conocido como «Pata de Palo», a la capital insular en 1553, la ciudad reforzó sus defensas ante el temor de nuevas incursiones. La torre de El Salvador fue concebida no solo como elemento religioso, sino también como un lugar estratégico desde el que proteger a la población y salvaguardar los bienes de los vecinos.
Una de las grandes curiosidades de esta construcción se encuentra en su interior: una estrecha escalera de caracol formada por 84 peldaños, diseñada en sentido de las agujas del reloj. Esta disposición respondía a una lógica militar de la época, ya que la mayoría de los combatientes utilizaban la mano derecha para empuñar la espada. En un enfrentamiento dentro de la torre, el defensor situado en la parte superior tenía mayor facilidad para atacar, mientras que el invasor que ascendía encontraba más dificultades al tener limitada la amplitud de movimiento de su brazo.
El campanario superior cumplía además una importante función de comunicación con la ciudad. Desde allí se avisaba a la población en caso de ataques, incendios u otras emergencias, manteniendo viva una tradición que permaneció durante siglos. Uno de los ejemplos más recientes fue el incendio del buque Alaska en 1990, cuando las señales de alerta volvieron a formar parte de la memoria colectiva de los habitantes de Santa Cruz de La Palma.
Este tipo de torres con funciones religiosas y defensivas fueron habituales en muchas ciudades europeas durante la Edad Moderna, especialmente en lugares expuestos a ataques marítimos.
Lauda Flamenca. de un mercader portugués natural de Viana do Castelo año de 1600.
Iglesia Matriz de El Salvador.
En la parte alta de Santa Cruz de La Palma se encuentra uno de los lugares con mayor carga histórica, religiosa y cultural de la isla: el Morro de Las Nieves, un espacio que durante siglos ha mantenido una profunda vinculación espiritual con los habitantes de La Palma.
El pago de Las Nieves pertenece actualmente a la jurisdicción eclesiástica del Obispado de Tenerife y en él se levanta el Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves, cuya construcción se remonta al año 1507. En su interior se conserva la venerada imagen de la patrona de la isla, la Virgen de las Nieves, una de las devociones más antiguas y arraigadas del Archipiélago.
Junto al santuario se encuentra la Casa de Los Romeros, una edificación levantada en 1629 que forma parte del conjunto histórico vinculado a las celebraciones y peregrinaciones que durante siglos han reunido a miles de fieles en torno a la Virgen.
En el centro del núcleo se sitúa la Plaza de Las Nieves, presidida por su conocida fuente de piedra, a la que la tradición popular atribuye una curiosa leyenda: aquellas parejas que beben agua de ella al mismo tiempo acabarán uniendo sus vidas en matrimonio.
El conjunto patrimonial se completa con el Museo Camarín de Las Nieves, formado por siete salas donde se conserva una extraordinaria colección de piezas artísticas, religiosas y de orfebrería, ofreciendo un recorrido por más de cinco siglos de historia y cultura palmera.
También forman parte de este paisaje histórico las antiguas viviendas de los grandes propietarios de la zona, el portón perteneciente a las familias Vélez de Ontanilla y Pinto de Guisla, y el conocido Pino sagrado de la Virgen, elementos que contribuyen a conservar la memoria de un lugar que recibió el título de Real Santuario en 1649.
Pero la importancia del Morro de Las Nieves se remonta mucho más atrás en el tiempo. Desde las primeras investigaciones arqueológicas y las referencias documentales se conoce que este espacio tuvo un carácter especial para los antiguos habitantes de la isla, pertenecientes al cantón aborigen de Tedote, territorio que ocupaba la zona donde posteriormente se asentaría Santa Cruz de La Palma tras la colonización castellana.
En este lugar quedaron huellas de aquella presencia indígena: viviendas, espacios de enterramiento, zonas de explotación agrícola y grabados rupestres que constituyen un valioso patrimonio arqueológico.
El Morro de Las Nieves concentró uno de los mayores asentamientos aborígenes de La Palma, favorecido por su situación entre los barrancos de La Madera y del Río, dos zonas de abundante agua y recursos naturales, al igual que otros grandes núcleos antiguos de población como San Andrés y Sauces y la zona de Taburiente.
Como recuerdo de la relación entre lo religioso y lo militar, el santuario conserva también cuatro piezas de artillería: dos procedentes de las antiguas fortalezas que defendían la ciudad de Santa Cruz de La Palma y otras dos adquiridas posteriormente a la fábrica Guy Verney, destinadas a rendir salvas de honor durante las celebraciones dedicadas a la Virgen.
El principal tesoro artístico y espiritual del Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves es la imagen de la Virgen de las Nieves, Patrona de La Palma, una de las esculturas marianas más antiguas y veneradas del Archipiélago.
Se trata de una talla gótica del siglo XIV, modelada y policromada en terracota, que conserva todavía algunos rasgos propios del románico en su etapa final de evolución hacia las nuevas formas del arte gótico. Su estilo y características han llevado a atribuirla al imaginero Lorenzo Mercadante de Bretaña, artista activo en Sevilla durante la segunda mitad del siglo XIV y uno de los grandes introductores de las formas flamencas y francesas en la escultura hispánica.
Con una altura total de 82 centímetros, la imagen representa un valioso ejemplo del arte mariano medieval llegado hasta Canarias y constituye una pieza excepcional dentro del patrimonio religioso de la isla.
Plano del Real Santuario Virgen de Las Nieves realizado a plumilla expuesto en el Museo Camarín Virgen de Las Nieves (año desconocido).
1- Casa parroquial.
2 - Frontis del Real Santuario donde se contempla el reloj solar más antiguo de Canarias.
3 - Casa de Los Romeros.
4 - Lateral izquierdo del Real Santuario.
5 - Antiguo cementerio.
Cortesía, Museo Camarín de La Virgen.
Durante siglos, la luz de los pequeños farolillos acompañó la vida cotidiana y las grandes celebraciones de Santa Cruz de La Palma. Antes de que en la noche histórica del 31 de diciembre de 1893 la capital insular quedara iluminada por primera vez mediante bombillas eléctricas, las calles y balcones se llenaban de una iluminación más humilde, pero cargada de encanto: la de los farolitos.
En algunos barrios existían incluso faroles públicos instalados en lugares accesibles para que los vecinos pudieran utilizarlos en caso de necesidad, con el compromiso de devolverlos posteriormente a su lugar.
Era tradición que, durante celebraciones tan importantes como la Semana Santa o la Bajada de la Virgen de las Nieves, las principales calles de la ciudad se engalanaran con pequeños farolillos colocados en ventanas, puertas y balcones. Aquellas luces no solo embellecían la ciudad, sino que permitían a los vecinos y visitantes disfrutar de las fiestas durante la noche con mayor seguridad.
Como testigos silenciosos de aquella costumbre permanecen todavía los antiguos báculos o soportes metálicos situados en muchas fachadas de la capital, donde antaño se colgaban los farolillos. Primero utilizaron velas como fuente de iluminación; posteriormente fueron sustituidas por sistemas de queroseno, gas y finalmente por la electricidad.
En el año 2015, un grupo de vecinos impulsó la recuperación de esta tradición, animando al Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma a volver a llenar las calles con los antiguos farolillos colgantes. La iniciativa tuvo una gran acogida y permitió instalar más de un centenar de luminarias realizadas de forma artesanal en latón por el maestro hojalatero Víctor García Pérez, de Villa de Mazo. La respuesta ciudadana fue tan amplia que la demanda superó rápidamente la capacidad de producción, haciendo imposible atender todos los encargos solicitados.
Actualmente, esta tradición continúa viva a través de “Civitatem Decorare”, una iniciativa ciudadana que cada año busca resaltar la identidad y el gusto estético de la capital palmera mediante luminarias artesanales, colgaduras de damasco y adornos florales. Un proyecto que pretende poner en valor la singularidad de la Bajada de la Virgen y contribuir a su reconocimiento como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Pero los farolillos también forman parte de la memoria más cercana de los palmeros. Muchos recordarán aquellos balcones donde los clubes deportivos de la capital, como el Tenisca y el Mensajero, colocaban dos bombillas informativas que anunciaban a los aficionados el resultado del partido: “ganó”, “empató” o “perdió”. Una sencilla tradición que sobrevivió hasta mediados de los años ochenta y que forma parte de la historia cotidiana de una ciudad que siempre supo convertir la luz en una forma de expresión.
Tras finalizar la conquista de La Palma, los frailes franciscanos que habían colaborado con Alonso Fernández de Lugo en el proceso de evangelización e incorporación de la isla a la Corona de Castilla se establecieron inicialmente en el barrio de La Encarnación.
Poco tiempo después, en el año 1508, se fundó en este lugar un nuevo convento gracias a la donación de los solares realizada por Martín Camacho y Magdalena Infanta. Desde entonces, el conjunto franciscano se convirtió en uno de los principales centros religiosos, culturales y sociales de Santa Cruz de La Palma.
El convento y la iglesia de San Francisco constituyen uno de los conjuntos históricos más importantes de la ciudad, conservando una valiosa muestra del patrimonio artístico ligado a la presencia franciscana en la isla durante siglos.
Dentro de este recinto se encuentran también la Venerable Orden Tercera Franciscana, el Museo Insular, el Archivo Insular, la Biblioteca José Pérez Vidal y la Escuela Insular de Música, convirtiendo este antiguo espacio religioso en uno de los grandes núcleos culturales de la isla.
En el año 1514 se funda en Santa Cruz de La Palma el Hospital de Nuestra Señora de los Dolores, gracias a la Bula concedida por el papa León X. Desde sus primeros años tuvo una importante función asistencial, atendiendo no solo a los pobres de la isla, sino también a numerosos forasteros y marineros que llegaban a sus costas durante las travesías hacia las Indias.
En este hospital tuvieron su sede las cofradías de la Misericordia y de la Concepción, instituciones dedicadas a la ayuda y protección de los más necesitados. Con el paso del tiempo, el edificio llegó a reunir diferentes funciones: hospital, lugar de culto religioso y Casa Cuna para la atención de niños abandonados.
La actual calle Díaz Pimienta fue conocida durante siglos por los vecinos como calle de La Cuna, en referencia a la Casa de los Expósitos, ubicada en el edificio que posteriormente sería conocido como Teatro Cine Chico Municipal. En este lugar permaneció la institución hasta que en 1837 fue trasladada al Hospital de Dolores actual.
Una de las fuentes documentales más importantes para conocer la historia de aquellos niños se encuentra en el Registro Civil de Santa Cruz de La Palma, donde se conserva el primer tomo de inscripciones iniciado en 1871. En sus páginas aparecen descritas con gran detalle las circunstancias en las que eran encontrados los menores abandonados.
Uno de los registros recoge una escena especialmente conmovedora: “A las ocho de la mañana aparece en las puertas de este Hospital de Dolores un niño de un mes de edad, vestido sin ropas y tapado con una mantita azul, sin otra señal que esta”. El documento no aporta nombre, edad exacta ni información sobre sus padres, dejando únicamente constancia de su llegada al mundo y de la protección que la institución debía proporcionarle.
Los primeros niños acogidos en la Casa Cuna recibían generalmente un único apellido, siendo Sanfiel o Sanfiel Expósito uno de los más utilizados en los primeros libros de registro. Con el paso de los años aparecieron otros apellidos asignados por la institución, como San Juan, San Gil, San Luis o De La Concepción. La mayoría de los menores figuran con un solo apellido, aunque algunas niñas aparecen registradas con Expósito como segundo apellido.
El primer bebé inscrito en el Registro Civil de Santa Cruz de La Palma figura con el nombre de Epifanio San Fiel Expósito, formando parte de una larga historia de niños que encontraron en la Casa Cuna un lugar de acogida y protección.
Casa Cuna. Actual Teatro Cine Chico Municipal. Autor desconocido. Sobre 1850.
El Castillo de San Miguel, también conocido como Castillo del Puerto, fue la primera fortaleza construida en La Palma y uno de los elementos fundamentales para la defensa de Santa Cruz de La Palma durante varios siglos.
Aunque no se conoce con absoluta precisión la fecha exacta de su construcción, la documentación histórica sitúa su origen en torno al año 1515, apareciendo tradicionalmente vinculada al día 13 de junio de ese año. Esta fortaleza fue levantada gracias al esfuerzo económico de los propios vecinos, quienes contribuyeron a su construcción con el objetivo de proteger sus vidas, sus bienes y la actividad comercial que comenzaba a desarrollarse en el puerto de la ciudad.
A mediados del siglo XVI la fortaleza presentaba importantes carencias defensivas. En 1558 todavía no disponía de artillería suficiente, circunstancia que llevó al Cabildo de La Palma a enviar una petición a la princesa doña Juana en 1559, informando de la necesidad urgente de reforzar la defensa del puerto ante la amenaza de ataques piráticos.
Ese mismo año, en el mes de febrero, doña Juana envió a la isla al señor Pacheco para realizar una inspección general del castillo y valorar sus necesidades. Sin embargo, sería posteriormente, tras la visita del ingeniero militar Leonardo Torriani a finales del siglo XVI, cuando se llevaría a cabo una organización más completa del sistema defensivo de la isla.
La Corona de Castilla destinó fondos para la adquisición de munición y armamento, aunque estos recursos resultaron insuficientes y tuvieron que ser complementados por los propios habitantes de La Palma. Finalmente, el Castillo de San Miguel quedó equipado con tres piezas de artillería, dos de ellas conservadas y expuestas actualmente en Santa Cruz de La Palma, mientras que otra permaneció abandonada durante años.
Durante 372 años, esta fortaleza protegió la entrada al puerto de la capital insular, siendo testigo del crecimiento comercial de la ciudad, de la llegada de barcos procedentes de Europa y América y de los numerosos episodios de amenaza que marcaron la historia atlántica de La Palma.
Sin embargo, el progreso de la infraestructura portuaria supuso también el final del antiguo castillo. El 17 de mayo de 1897 fue demolido para permitir la ampliación del puerto de Santa Cruz de La Palma, desapareciendo así una construcción que durante casi cuatro siglos había formado parte inseparable del paisaje y de la defensa de la ciudad.
Manuel Sánchez Rodríguez 1910 - 1920.
Datos y fotografías Archivo Insular de La Palma.
La necesidad de medir y organizar el tiempo llevó al Cabildo de La Palma a promover la instalación del primer reloj público de la isla, un elemento que transformaría la vida cotidiana de los habitantes de Santa Cruz de La Palma y marcaría un nuevo concepto de organización urbana.
Para su adquisición, el Cabildo recurrió a Jăcome Grœnembergue, quien, gracias a sus contactos comerciales en Europa, consiguió hacer llegar desde Bruselas un reloj de una sola esfera. Después de estudiar el lugar más adecuado para su instalación, se eligió un punto elevado conocido como el lomo de Mataviejas, también llamado callejón de Tres Codos, en Santa Cruz de La Palma.
Para albergar el mecanismo se levantó una torre de madera de tea, con puerta de acceso y escalera interior, asentada sobre una base de mampostería que permitía igualar el terreno y proteger la estructura frente a los fuertes vientos. Junto al reloj se colocó una campana destinada a anunciar públicamente el paso de las horas, convirtiéndose en una referencia para la población.
El reloj comenzó a funcionar en noviembre de 1517 y quedó bajo la responsabilidad del Cabildo, un relojero encargado de su mantenimiento y un peón ayudante que diariamente debía realizar la subida de los pesos mediante el sistema manual de elevación que permitía mantener activo el mecanismo.
Durante más de treinta años, aquel reloj acompañó el ritmo de la ciudad hasta que el ataque del corsario francés François Le Clerc, conocido como «Pata de Palo», puso fin a su historia. El 21 de julio de 1553, durante el saqueo e incendio de Santa Cruz de La Palma, el corsario destruyó la torre y se llevó el reloj y la campana.
Tras la retirada de los atacantes, el Cabildo decidió recuperar este importante servicio público. En 1554 se acordó adquirir un nuevo reloj en Flandes, encargándose la gestión a Tomás Vandewalle. En esta ocasión se modificó su ubicación y se trasladó a la torre de la Iglesia Matriz de El Salvador, para lo cual fue necesario cerrar sus lados norte y oeste con el objetivo de proporcionar una mayor protección al mecanismo.
Este segundo reloj comenzó a funcionar en 1557. Con posterioridad fue sustituido por otro de dos caras, lo que obligó a realizar una nueva apertura en la torre, de factura más sencilla, en el lado este, destinada a colocar la nueva esfera y permitir su visión desde diferentes puntos de la ciudad.
La importancia que tuvo aquel primer reloj público quedó grabada en la memoria de Santa Cruz de La Palma. Por ello, el antiguo lomo de Mataviejas, lugar donde se levantó aquella primera torre del tiempo, conserva hasta nuestros días otro nombre con el que continúa siendo recordado: el Callejón del Reloj.
Callejón de Tres Codos - Callejón del Reloj.
Parroquia de La Encarnación. 1522.
Parroquia de la Encarnación. El primer barrio de Santa Cruz de La Palma.
Antes de que existiera la ciudad de Santa Cruz de La Palma, ya había un lugar que concentraba la memoria de los antiguos habitantes de la isla y que posteriormente se convertiría en uno de los primeros espacios cristianos tras la llegada castellana: el barrio de La Encarnación.
Situado sobre el antiguo territorio del cantón aborigen de Tedote, este lugar fue uno de los primeros núcleos de población de la futura capital insular. En sus inmediaciones se encontraba la Cueva de Carías, vinculada a los antiguos jefes indígenas de la zona y considerada uno de los lugares fundamentales para entender el nacimiento de la nueva población castellana.
La tradición histórica señala que en este enclave existía ya una pequeña capilla dedicada a la Virgen de la Encarnación antes de la conquista definitiva de La Palma. Según las referencias recogidas por los cronistas, se trataba de una construcción sencilla realizada con piedra y cubiertas vegetales, levantada en un lugar simbólico donde comenzaba a establecerse la nueva presencia cristiana.
Tras la conquista de la isla y la fundación de Santa Cruz de La Palma el 3 de mayo de 1493, la ermita de la Encarnación adquirió una importancia fundamental, convirtiéndose en uno de los primeros templos de la ciudad y en el primer foco religioso del nuevo asentamiento. Por ello está considerada el segundo templo levantado en territorio palmero tras la iglesia de San Miguel de Tazacorte, vinculada a los primeros años de evangelización de la isla.
En este lugar se establecieron inicialmente los frailes franciscanos que habían acompañado a Alonso Fernández de Lugo durante el proceso de conquista y evangelización. Durante sus primeros años habitaron en este entorno hasta que en 1508 se fundó el convento franciscano de San Francisco al otro lado del barranco de Santa Catalina, donde se trasladaría posteriormente la comunidad religiosa.
La Encarnación fue, por tanto, mucho más que una simple iglesia. Fue el espacio donde se produjo el encuentro entre dos mundos: el territorio ancestral de los benahoaritas y la nueva sociedad castellana que comenzaba a organizarse en La Palma.
Con el paso de los siglos, el barrio perdió protagonismo frente al crecimiento del núcleo urbano situado junto al puerto, pero conservó intacta su importancia histórica. Hoy, la iglesia de la Encarnación y su entorno siguen siendo uno de los lugares esenciales para comprender el nacimiento de Santa Cruz de La Palma.
El convento de Santo Domingo, conocido por los palmeros como uno de los grandes tesoros históricos y artísticos de Santa Cruz de La Palma, fue fundado en el año 1530 por la Orden de Predicadores, convirtiéndose en el tercer convento de la provincia que contó con cátedra de Filosofía y Teología.
Sus orígenes se remontan a los primeros años posteriores a la conquista de La Palma. Alonso Fernández de Lugo manifestó su intención de levantar en este lugar una capilla dedicada a San Miguel, aunque aquella primera construcción era muy sencilla, formada apenas por una pequeña vivienda y dos paredes.
El espacio, conocido anteriormente como la “Casa del Agua”, fue motivo de un largo enfrentamiento entre los religiosos y los regidores de la isla. Tras acudir a las Cortes, los monjes obtuvieron una resolución favorable que permitió la construcción y ampliación del convento mediante Real Cédula otorgada el 28 de septiembre de 1538.
Aquel pleito histórico ha llegado hasta nuestros días gracias a que logró conservarse durante el ataque del corsario francés François Le Clerc, conocido como «Pata de Palo», a Santa Cruz de La Palma en 1553, uno de los episodios más dramáticos de la historia de la ciudad.
Con el paso de los siglos, el convento fue creciendo y enriqueciéndose. El 13 de mayo de 1701 comenzó la construcción de la torre del campanario, una obra que finalizaría en 1703, incorporándose así uno de los elementos más característicos del conjunto arquitectónico.
En su interior se conserva uno de los conjuntos artísticos más importantes de Canarias, con obras de extraordinario valor histórico y cultural. Entre ellas destacan pinturas e imágenes de singular belleza, piezas vinculadas al arte flamenco, obras atribuidas a Pierre Pourbus, la conocida “Última Cena” atribuida a Ambrosius Francken, considerada una de las piezas más importantes del patrimonio artístico de la isla, además del retablo mayor, ejemplo destacado del barroco, el Cristo de La Portada y otras obras únicas conservadas en este antiguo recinto dominico.
La vida conventual permaneció activa hasta el 27 de abril de 1836, cuando, como consecuencia de los procesos de desamortización, la comunidad dominica fue expulsada y sus miembros trasladados a La Laguna y Gran Canaria.
El 24 de marzo de 1843, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma tomó posesión del inmueble, destinándolo inicialmente a cuartel de la Milicia Nacional. Desde entonces, el antiguo convento comenzó una nueva etapa vinculada a la vida civil y cultural de la ciudad.
Entre sus muros descansan también los restos de don Anselmo Pérez de Brito, figura fundamental de la historia política palmera y responsable de la transformación del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma en el primer consistorio democrático de España.
En 1960 comenzó una nueva etapa educativa con la apertura del primer curso escolar del centro que llevaría el nombre del diputado a Cortes don Alonso Pérez Díaz, nacido en Villa de Mazo en 1876.
El 5 de marzo de 2025, el antiguo convento abrió una nueva página de su historia con la inauguración de una colección museística destinada a mostrar parte de sus tesoros de arte canario y flamenco, recuperando para la ciudadanía un espacio que durante casi quinientos años ha sido testigo de la historia religiosa, cultural y social de Santa Cruz de La Palma.
En el lugar que hoy ocupa el conocido Cristo de La Portería, vinculado al antiguo convento de San Miguel de Las Victorias y al actual Instituto de Enseñanza Alonso Pérez Díaz, se encuentra uno de los relatos más singulares de la historia religiosa y cultural de Santa Cruz de La Palma.
Según la tradición histórica, el Adelantado de Canarias, don Alonso Fernández de Lugo, levantó en la última década del siglo XV una pequeña ermita dedicada al Glorioso San Miguel Arcángel en este lugar, como parte de los primeros espacios religiosos surgidos tras la conquista de la isla.
En el año 1530 aquella antigua ermita fue cedida a la Orden de Predicadores de Santo Domingo de Guzmán para establecer su convento en la capital palmera, que recibiría el nombre de San Miguel de Las Victorias.
Con la llegada de los dominicos, la imagen del Arcángel San Miguel fue trasladada desde su primitiva ermita hasta la nueva iglesia conventual. En la antigua entrada de la construcción, utilizada como acceso principal a las dependencias del convento, quedó pintada en el muro la imagen de un Cristo Crucificado. Desde entonces, aquella representación pasó a ser conocida popularmente como el Cristo de La Portería, por encontrarse precisamente junto a la entrada del recinto dominico.
La tradición cuenta que el origen de esta imagen está relacionado con uno de los frailes dominicos que acostumbraba a acudir a este lugar para rezar y meditar. Según la leyenda, un día tuvo una visión sobrenatural de Cristo crucificado sobre la pared. Conmovido por aquella experiencia espiritual y deseando conservar su recuerdo, decidió plasmar la imagen, a pesar de sus limitados conocimientos artísticos.
Durante siglos, el Cristo de La Portería recibió la devoción de los vecinos de Santa Cruz de La Palma, formando parte inseparable de la memoria religiosa del antiguo convento.
En 1933, el Cabildo de La Palma adquirió el inmueble con el objetivo de construir en este espacio el actual Instituto de Enseñanza Alonso Pérez Díaz. Durante las obras surgió la intención de eliminar la imagen del muro para adaptar el edificio a su nuevo uso, provocando una gran reacción entre los fieles y vecinos que defendían su conservación.
La tradición popular cuenta que, tras intentar cubrir la imagen mediante capas de pintura, el Cristo volvía a hacerse visible de manera inexplicable. También se intentó eliminarlo mediante raspado y finalmente mediante su ocultación tras un muro, pero el relato devocional asegura que la imagen continuaba manifestándose.
A estas circunstancias se añadieron diversos sucesos interpretados por muchos vecinos como señales de protección, entre ellos el accidente sufrido por el jefe de obras, quien tras caer desde el tejado quedó suspendido gracias al cinturón metálico que llevaba puesto.
Ante la fuerza de la devoción popular, el Cabildo decidió finalmente recuperar y dejar visible la imagen, permitiendo que el Cristo de La Portería continuara ocupando el lugar que había tenido durante siglos.
Hoy, este pequeño mural continúa siendo uno de los símbolos más queridos de Santa Cruz de La Palma, uniendo la historia del antiguo convento dominico, la tradición religiosa y la memoria colectiva de generaciones de palmeros.
Datos históricos y recopilación: José Guillermo Rodríguez Escudero.
Cristo de La Portería - Instituto Alonso Pérez Díaz.
En la parte alta de Santa Cruz de La Palma se encuentra uno de los barrios más antiguos de la capital insular: San Sebastián, conocido popularmente también como La Canela. Su origen está ligado a una pequeña ermita dedicada al santo mártir, cuya presencia ya está documentada en la primera mitad del siglo XVI.
La ermita de San Sebastián ya existía en 1535, año en el que aparecen referencias a casas terreras y solares situados frente a ella, lindantes con propiedades de vecinos como Luis de Belmonte y Julián Cornelis. Su ubicación, en la zona alta de la ciudad y a espaldas de la Parroquia Matriz de El Salvador, la situaba junto al antiguo camino real que comunicaba la capital con las zonas altas de la isla.
La devoción a San Sebastián estaba muy extendida durante la Edad Moderna, especialmente por su consideración como protector frente a las epidemias y enfermedades contagiosas. Por ello, era frecuente encontrar ermitas dedicadas a este santo en las entradas o zonas de tránsito de las poblaciones, lugares por donde llegaban viajeros y mercancías.
El barrio fue creciendo alrededor de este pequeño templo, hasta convertirse en uno de los espacios históricos más antiguos de Santa Cruz de La Palma. La propia denominación del lugar confirma la importancia de la ermita, pues fue el templo quien terminó dando nombre al barrio.
En 1542, don Luis de Belmonte ya hacía referencia al barrio de San Sebastián al declarar sobre la antigua ermita de San Miguel, futura iglesia del convento de Santo Domingo, situada en sus proximidades. Aquella referencia demuestra que pocos años después de la conquista la zona ya estaba plenamente integrada en la vida urbana de la capital palmera.
Durante la visita pastoral del obispo Deza en 1558 quedó recogida la existencia en su altar de una imagen de bulto del glorioso mártir San Sebastián, representado con las tradicionales saetas de su martirio, muestra de la devoción que ya tenía entre los habitantes de la ciudad.
Con el paso de los siglos, la ermita continuó siendo un referente espiritual para los vecinos del barrio. Su presencia recuerda una época en la que Santa Cruz de La Palma crecía desde pequeños núcleos religiosos que articulaban la vida social, marcando el paisaje de una ciudad que comenzaba a consolidarse como uno de los grandes puertos atlánticos de Canarias.
El Pendón Real de Santa Cruz de La Palma es una de las piezas históricas más importantes conservadas por el Ayuntamiento de la capital insular, un símbolo que reúne la memoria de la conquista, la incorporación de la isla a la Corona de Castilla y la identidad de una ciudad marcada por el Atlántico.
El escudo de Santa Cruz de La Palma tiene su origen en las antiguas armas concedidas al Cabildo de la isla, probablemente durante el reinado de los Reyes Católicos o de su hija, la reina doña Juana. Estas armas aparecen representadas en el conocido como “Pendón de la Conquista”, una pieza histórica cuya datación se sitúa entre 1536 y 1556.
En este pendón aparece representado un castillo junto a la figura de San Miguel, elementos cargados de significado. Por un lado, el castillo simboliza la incorporación de la isla a la Corona de Castilla tras la conquista; por otro, la presencia de San Miguel recuerda el antiguo nombre con el que fue conocida la ciudad en sus primeros tiempos: Santa Cruz de San Miguel de La Palma.
Las ondas representadas en el escudo hacen referencia al mar y al puerto, elementos esenciales para comprender la historia de Santa Cruz de La Palma. Desde sus primeros años, la ciudad estuvo vinculada a la navegación atlántica, al comercio y a las rutas que conectaban Europa, África y América.
El lema que acompaña al escudo, inspirado en la tradición de la antigua Roma, refleja la importancia que los habitantes de la ciudad han otorgado a lo largo del tiempo a su historia, su cultura y la conservación de su memoria colectiva.
El reconocimiento histórico de Santa Cruz de La Palma quedó reflejado en los títulos concedidos por la Corona, fruto de la importancia que alcanzó la ciudad durante los primeros siglos posteriores a la conquista.
Durante el reinado de Felipe II, la ciudad recibió el título de Muy Noble y Leal Ciudad, en reconocimiento a su fidelidad a la Corona y al papel que desempeñaba dentro de las rutas atlánticas del Imperio español. Posteriormente, el rey Carlos II concedería el título de Real, quedando así reconocida como Real y Muy Noble y Leal Ciudad de Santa Cruz de La Palma.
El nombre histórico completo de la ciudad aparece también asociado a su antigua advocación como Santa Cruz de San Miguel de La Palma, denominación vinculada a los primeros años de la fundación castellana y al carácter protector del arcángel San Miguel, representado igualmente en su escudo.
De esta forma, Santa Cruz de La Palma ha conservado a lo largo del tiempo diferentes títulos otorgados por la Corona, entre ellos los de Real, Muy Noble, Leal y de Ilustre Historia, formando parte de la identidad de una ciudad cuya trayectoria estuvo marcada por su importancia comercial, marítima y cultural.
Su escudo, con el castillo, la figura de San Miguel y las ondas del mar, resume la historia de una ciudad nacida bajo la protección de la Corona de Castilla, abierta al Atlántico y protagonista durante siglos de las relaciones entre Europa y América.
Felipe II, Museo del Prado.
Retrato de Felipe II
Ermita de Santa Catalina de Alejandría. 1543.
La primera referencia documental conocida de la ermita de Santa Catalina de Alejandría aparece en el testamento otorgado por Álvaro Torres ante el escribano Pedro Belmonte el 30 de diciembre de 1543. La ermita dio nombre a la antigua calle de Santa Catalina (actual calle Pérez de Brito) y al castillo de Santa Catalina.
En julio de 1558 fue visitada por el obispo de Canarias, Diego de Deza, quien dejó constancia de la existencia de la imagen titular de Santa Catalina de Alejandría y de su altar mayor.
En 1689, una avenida del barranco de Las Nieves destruyó la ermita, aunque pudo rescatarse la mayor parte de sus imágenes. La imagen de Santa Catalina fue trasladada provisionalmente a la ermita de San José hasta la reedificación del templo en 1701.
En la actualidad, en el solar que ocupó la antigua ermita se encuentra la Farmacia de La Alameda.
Ermita de Santa Catalina. Autor y fecha desconocidos.
Cortesía Historia de La Palma.
Ermita de Santa Catalina - Cívitas Palmaria siglo XVIII
Ermita de La Luz y San Telmo. 1551.
La ermita de Nuestra Señora de la Luz y San Pedro González Telmo, conocida popularmente como ermita de La Luz y San Telmo, es anterior a 1551, año en el que aparece documentada por primera vez. Se levanta sobre el risco de La Luz, dominando el puerto de Santa Cruz de La Palma, en un emplazamiento estratégico que actuaba como atalaya sobre la bahía. Está consagrada a Nuestra Señora de la Luz y a San Pedro González Telmo, patrón de los marineros, dos advocaciones estrechamente vinculadas a la tradición marinera de la ciudad.
Como protectoras de los hombres de la mar, ambas advocaciones han desempeñado un papel esencial en la historia religiosa y devocional del barrio, habitado desde sus orígenes por marineros, pilotos de la Carrera de Indias, pescadores y armadores navales.
Siguiendo el modelo tradicional de las ermitas palmeras, el templo cuenta con dos accesos: una puerta lateral orientada al sur y la portada de los pies, sobre la que se alza el coro. Su fachada se organiza en torno a una portada de cantería con arco de medio punto, un balcón abierto de balaustres destinado al toque de la campana y una espadaña. Entre los elementos decorativos del exterior destacan los esgrafiados que representan arquitecturas fingidas, anclas y otros motivos relacionados con el mundo marítimo.
En el interior sobresale el retablo mayor, una destacada obra del barroco palmero, compuesto por dos cuerpos y tres calles, rematado por una concha. También son singulares las andas con forma de navío sobre las que procesiona San Pedro González Telmo durante su festividad.
El Dornajo - Barrio de La Canela. 1553
Situado en el barrio de San Sebastián de Santa Cruz de La Palma, se encuentra un enclave único, tan nostálgico como romántico, conocido como El Dornajo, nombre que procede de los antiguos recipientes de madera utilizados para dar de comer y beber al ganado.
Desde la conquista de la isla, este lugar formaba parte del antiguo Camino Real de Los Puertos, que comunicaba la capital con el Valle de Aridane. Aunque pueda parecer curioso, esta fue una de las últimas zonas en urbanizarse dentro de la expansión histórica de la ciudad hacia el sur.
La primera referencia documental conocida de este abrevadero data del 10 de enero de 1553, cuando una Real Cédula estableció que las aguas sobrantes debían destinarse al uso público, de forma gratuita, para el abastecimiento e higiene de los vecinos, suprimiendo el privilegio que hasta entonces ejercían algunos regidores sobre su aprovechamiento.
A partir de este momento comenzó a desarrollarse el entorno que, con el paso de los siglos, daría lugar al actual barrio de La Canela.
Diversos sobrenombres han identificado tradicionalmente esta zona: barrio de San Sebastián, barrio de La Canela por los numerosos negocios dedicados a la repostería y Cajita Blanca, denominación atribuida al característico color blanquecino que adquirían las fachadas encaladas. Todos ellos guardan una estrecha relación con la historia del lugar y con la abundancia de agua y sus antiguos abrevaderos.
La calle de San Sebastián fue la primera vía de Santa Cruz de La Palma en ser adoquinada, en 1885, durante la alcaldía de don Juan de Mata Franco y Pagán.
El Dornajo, 1930. Autor desconocido. Cortesía Historia de La Palma.
François Le Clerc "Pata de Palo". 1553.
Existe un antes y un después en la historia de La Palma. El ataque de François Le Clerc marcó el inicio de una nueva etapa para la isla y, especialmente, para Santa Cruz de La Palma.
François Le Clerc, conocido como "Pata de Palo", desembarcó en la mañana del 21 de julio de 1553 en Santa Cruz de La Palma, por la zona de Las Explanadas, al frente de unos 500 hombres, acompañado por sus lugartenientes Robert Blondel y Jacques de Sores, este último responsable de la muerte de los Mártires de Tazacorte.
François Le Clerc, conocido en Francia como "Jambe de Bois" (Pierna de Palo), nació en Réville, Normandía, hacia 1530.
Sirvió como capitán al servicio de la Corona francesa y, en 1551, fue nombrado caballero por el rey Enrique II de Francia.
Contrajo matrimonio con Marie Rouxel, señora de Crasville, con quien tuvo, al menos, una hija llamada Catherine. Su residencia fue la mansión de la Crasvillerie, situada en el municipio de Réville, en Normandía.
Perdió la pierna izquierda durante un combate contra los ingleses, circunstancia que dio origen a su célebre apodo. La tradición sitúa este hecho en Guernesey, en las islas del Canal.
Su residencia se encuentra en el municipio de Réville - Normandía - Francia.
Mansión Crasvillerie en el municipio de Réville - Normandía - Francia.
Cortesía BNB.
Baltasar Martín, héroe palmero. 1553.
La tradición popular cuenta que Baltasar Martín, un joven pastor natural de Garafía, al conocer la llegada de los barcos corsarios acudió a Santa Cruz de La Palma, donde contempló la ciudad envuelta en las llamas provocadas por el ataque de François Le Clerc, conocido como "Pata de Palo".
Según la leyenda, la isla estaba gobernada entonces por el teniente de gobernador, el licenciado Arguijo, quien se había retirado hacia Tazacorte junto a numerosos vecinos, donde reunió alrededor de un millar de hombres escasamente armados y sin preparación militar. En aquella época la isla carecía de milicias profesionales y, ante la presencia de rehenes en poder de los corsarios, se evitó un enfrentamiento directo que pudiera provocar una mayor matanza.
Siempre según la tradición, Baltasar Martín reunió a los vecinos refugiados en los montes y, tras diez días de asedio, consiguió expulsar a los invasores.
Sin embargo, la documentación histórica ofrece una versión diferente. El Cabildo acordó el pago de un importante rescate de 30.000 ducados para evitar mayores daños y conseguir la liberación de los rehenes, una cantidad que equivaldría aproximadamente a unos 18 millones de euros actuales, según distintas estimaciones basadas en el valor de los metales preciosos y su poder adquisitivo.
La leyenda también relata que, una vez liberada la ciudad, Baltasar Martín acudió a la iglesia de San Francisco para dar gracias. Allí, un fraile lo confundió con un corsario y le arrojó una piedra desde lo alto, causándole la muerte. No se conservan documentos contemporáneos que confirmen este episodio, ni existen datos sobre su nacimiento o sobre la veracidad histórica de estos hechos.
En 1935, durante las obras de renovación del pavimento de la iglesia de San Francisco, aparecieron junto a la puerta principal varios restos óseos que fueron identificados por la tradición como los de Baltasar Martín. La Venerable Orden Tercera, benefactora del templo, promovió entonces un homenaje a este personaje.
Con la colaboración del Ayuntamiento de la Villa de Garafía, siendo alcalde Juan Martín Pérez, se redactó el texto que figura en la lápida conmemorativa.
Los restos, compuestos por un fragmento de cráneo y otro de fémur, fueron depositados nuevamente en la sepultura junto a una caja de tea que contenía un documento explicativo de la intervención realizada, destinado a las generaciones futuras.
En la actualidad, cada 4 de agosto se celebra en Santa Cruz de La Palma el Día del Corsario, una representación histórica en la que cientos de actores y actrices recrean el ataque de François Le Clerc y la defensa de la ciudad.
Tumba de Baltasar Martín - San Francisco - Santa Cruz de La Palma.
Ataques piráticos y corsarios a La Palma.
1536. Presencia de corsarios franceses. El pirata Banabo se rinde.
1553. Ataque de François Le Clerc, conocido como "Pata de Palo", a Santa Cruz de La Palma.
1553. Combate contra tres carabelas francesas. Dos de ellas son capturadas por Diego Bazán.
1554. Durand de Villegaignon intenta atacar Santa Cruz de La Palma sin éxito.
1560. Los piratas ingleses John Pole y Thomas Champneys son capturados y juzgados en Santa Cruz de La Palma.
1562. Un buque francés ataca a una embarcación que acababa de zarpar del puerto de Santa Cruz de La Palma.
1570. Jacques de Sores, lugarteniente de François Le Clerc, captura y asesina a los cuarenta Mártires de Tazacorte frente a las costas de Fuencaliente.
1585. Sir Francis Drake es rechazado en su intento de atacar Santa Cruz de La Palma.
1588. Tres navíos ingleses intentan desembarcar en Santa Cruz de La Palma sin éxito.
1599. Ataque del almirante Pieter van der Does a Santa Cruz de La Palma, rechazado por la población y las defensas de la ciudad.
1618. Una escuadra de veinticuatro navíos intenta desembarcar en Tazacorte, pero es rechazada.
1690. Corsarios berberiscos desembarcan en Los Sauces, Puntagorda y Santa Cruz de La Palma, haciéndose con un importante botín. Los habitantes tuvieron conocimiento de los ataques al día siguiente.
1744. El comodoro Charles Windham intenta atacar Santa Cruz de La Palma sin éxito.
1800. Los castillos de Tazacorte rechazan el ataque de un buque francés.
En Canarias actuaron piratas y corsarios de diversas nacionalidades, aunque los más frecuentes fueron franceses, ingleses, berberiscos y neerlandeses.
Desde los primeros años de la conquista comenzaron a producirse ataques cuyo principal objetivo era el saqueo de las poblaciones costeras y la captura de indígenas para venderlos como esclavos. Los corsarios berberiscos actuaban, en gran medida, como represalia por las cabalgadas que las expediciones castellanas realizaban en las costas del norte de África.
Durante el reinado de Carlos I, cuando la Monarquía Hispánica alcanzó una enorme expansión territorial en Europa y América, la rivalidad con Francia propició los primeros grandes ataques de corsarios franceses contra Canarias. Estos no solo perseguían las embarcaciones, sino que también saqueaban e incendiaban las poblaciones costeras.
Posteriormente, durante el reinado de Felipe II y especialmente tras el deterioro de las relaciones entre España e Inglaterra, los corsarios ingleses intensificaron sus incursiones sobre el archipiélago. A finales del siglo XVI se sumaron también los neerlandeses, convirtiendo las costas canarias en un escenario habitual de enfrentamientos navales y ataques corsarios.
Real Castillo de Santa Catalina de Alejandría. 1554.
El Real Castillo de Santa Catalina de Alejandría constituyó el principal baluarte del sistema defensivo de la zona norte de Santa Cruz de La Palma. El primer castillo fue inaugurado el 26 de mayo de 1554. De planta circular, se levantó como respuesta al ataque del corsario francés François Le Clerc, "Pata de Palo", ocurrido el año anterior. En 1671, una avenida del barranco de Las Nieves dañó gravemente la fortaleza, por lo que se decidió su demolición. El actual castillo fue construido entre 1676 y 1701. En la actualidad constituye el mayor ejemplo de arquitectura militar costera de las Islas Canarias, el único castillo del archipiélago correspondiente a la época de la Casa de Austria y la fortificación mejor conservada de Santa Cruz de La Palma. El 22 de abril de 1949 fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. En 1932 fue adquirido por la familia Rodríguez Acosta con la intención de demolerlo para construir viviendas. Sin embargo, la intervención de diversas personalidades e instituciones consiguió evitar su desaparición, favoreciendo su posterior protección patrimonial.
Perspectiva del primer castillo de Santa Catalina en 1590.
Manuel Sánchez Rodríguez. Segundo Castillo de Santa Catalina. ca. 1940. Museo Insular de La Palma
En el frontis interior del Castillo de Santa Catalina se encontraba una imagen de Santa Catalina de Alejandría, una escultura de madera de nogal policromada conocida como la mártir de La Somada. La imagen desapareció en 1929 y años más tarde fue recuperada gracias a una donación particular. En la actualidad, la imagen de Santa Catalina se expone en el Museo Insular de San Francisco. Su festividad se celebra el 25 de noviembre.
Santa Catalina - Museo Insular de La Palma.
Chorrito de la Plaza de España. 1588.
En 1588, el gobernador de la isla, Jerónimo de Salazar, encargó su construcción al maestro de obras Cristóbal de Laserna.
En su parte superior se aprecian los escudos de Jerónimo de Salazar y de San Miguel, acompañados por la inscripción:
"Hizose esta obra en la ciudad de La Palma, siendo Gobernador Hierónimo de Salazar, en 1588".
En este lugar se encontraba la antigua Casa del Cabildo hasta el ataque de François Le Clerc, "Pata de Palo", en 1553, en el que se destruyó gran parte de la documentación que allí se custodiaba.
En su fachada lucían dos escudos, el de Castilla y el de San Miguel, que posteriormente fueron colocados en la Portada Norte de la Plaza de España. Tras la demolición de esta en 1923, ambos pasaron a ser custodiados por la Real Sociedad Cosmológica.
La familia Salazar tuvo su residencia en la actual Casa Salazar, situada en la Calle Real.
Plaza de España
Excelentísimo Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. 1559.
Construido el 18 de septiembre de 1559, después de que la primera Casa del Cabildo fuera incendiada durante el ataque de François Le Clerc, "Pata de Palo", en 1553.
Está considerado el primer ayuntamiento de España cuyos cargos municipales fueron elegidos democráticamente, hecho que tuvo lugar en 1773.
Su fachada está realizada en cantería traída de la isla de La Gomera. En ella destacan el busto de Felipe II y los escudos de Castilla y de San Miguel de La Palma.
La cubierta de teja de la fachada principal fue instalada durante las obras de restauración realizadas en la década de 1940.
En 1542, la ciudad recibió el título de Muy Noble y Leal Ciudad. Posteriormente, Carlos II le concedió el título de Real, pasando a ostentar la denominación de Real y Muy Noble Ciudad de San Miguel de Santa Cruz de La Palma.
Santa Cruz de La Palma fue declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de Conjunto Histórico, en 1975.
Fachada. La fachada del ayuntamiento se encuentra representada por cuatro escudos, Felipe II, escudo de San Miguel de La Palma, escudo de los Austrias y el escudo del teniente licenciado almentero quien lo acabó en 1563.
Callejón de la Cárcel.
Santa Cruz de La Palma, debido a su intensa actividad portuaria, siempre tuvo la necesidad de proteger a sus habitantes, sus bienes y el orden público.
La primera prisión de la ciudad estuvo ubicada en el Castillo de San Miguel, donde eran recluidas principalmente las personas de mayor condición social. Posteriormente, la cárcel se trasladó a los bajos del Ayuntamiento, donde permaneció desde 1563 hasta 1869. Ese año pasó al antiguo convento de Santa Catalina, en la plaza de Santo Domingo, donde continuó funcionando hasta su demolición en 1959.
En 1960 fue inaugurado el nuevo centro penitenciario, construido sobre una superficie de 3.200 metros cuadrados.
Entre los siglos XVI y XVIII existió la conocida como Plaza de la Horca, situada en el entorno del actual Bar Bahía, lugar donde se ejecutaba a los condenados por delitos graves, especialmente homicidios, tanto cometidos en la isla como a bordo de embarcaciones bajo jurisdicción de la Corona.
Primer Juzgado de Indias de Canarias. 1564.
Hacia 1564 se creó en Santa Cruz de La Palma el primer Juzgado Oficial de la Casa de la Contratación de Indias establecido en Canarias. Dos años más tarde, en 1566, se crearon otros dos juzgados en Tenerife y Gran Canaria.
Sus principales funciones, en el ámbito fiscal y comercial, consistían en comprobar que los barcos con destino a las Indias navegaran con la documentación y los registros correspondientes, así como recaudar los derechos e impuestos establecidos sobre las embarcaciones.
También desempeñaba otras funciones, como la lucha contra el contrabando y la concesión de licencias para que los comerciantes canarios pudieran comerciar con las Indias, contribuyendo así al desarrollo económico del archipiélago.
Hasta la promulgación del Reglamento de Libre Comercio de 1778, el tráfico marítimo entre Canarias y las Indias estuvo regulado por este organismo. Con el paso del tiempo, algunas de sus competencias fueron compartidas o asumidas por nuevas instituciones, como el Juzgado Superintendente de Canarias, creado en 1657, y la Intendencia General, establecida en 1718.
En el ámbito judicial, el Juzgado de Indias tramitaba causas civiles y criminales relacionadas con el comercio y la navegación entre Canarias y las Indias.
En 1804 fue suprimido el Juzgado Superintendente de Canarias.
En la actualidad. Juzgado de Indias. Calle O,daly. 1
Batería del Carmen - Las Explanadas. 1573.
Construida en 1573 en la zona de Las Explanadas, la Batería del Carmen formó parte del sistema defensivo de Santa Cruz de La Palma levantado tras el ataque de François Le Clerc, "Pata de Palo", en 1553.
Su misión era proteger el acceso norte de la ciudad, por donde había desembarcado François Le Clerc, "Pata de Palo", complementando la defensa del Real Castillo de Santa Catalina y del resto del sistema defensivo de Santa Cruz de La Palma, integrado por otras once fortificaciones. Estuvo dotada de varias piezas de artillería y permaneció en servicio hasta 1924.
En 1936, siendo propiedad del Estado, fue demolida.
Batería del Carmen. Museo Insular de La Palma.
Batería del Carmen, 23 de enero de 1794. Ministerio de Defensa
Primer plano náutico conocido de la bahía de Santa Cruz de La Palma y del litoral de La Palma con sus fondeaderos. 1580.
Hacia 1580 fue elaborado el primer plano náutico conocido de la bahía de Santa Cruz de La Palma y del litoral de la isla con la localización de sus principales fondeaderos.
El mapa forma parte del Spieghel der Zeevaerdt (Espejo de la Navegación), considerado el primer atlas náutico moderno del mundo, publicado en 1584 por el cartógrafo y navegante neerlandés Lucas Janszoon Waghenaer, en la ciudad de Enkhuizen.
La elaboración de las veintitrés cartas que integraban el primer volumen del atlas permitió su publicación en 1584. Se trató de una obra original, no basada en la copia de cartas anteriores, sino en las observaciones realizadas por el propio Waghenaer durante sus viajes como oficial de navegación y en sus amplios conocimientos de cartografía y navegación práctica.
En 1580 se estableció en Santa Cruz de La Palma el gobernador don Lorenzo Yanes Borrero, quien fijó su residencia en la casa situada junto a la actual placeta de Borrero, lugar que con el tiempo adoptaría su apellido como topónimo.
Plaza de Borrero o Placeta.
Santa Cruz de La Palma, ciudad fortificada.
Tras los sucesivos ataques sufridos por la ciudad, el Cabildo de La Palma tomó conciencia de la vulnerabilidad de Santa Cruz de La Palma y emprendió un ambicioso programa de fortificación. Entre las primeras construcciones destacó el Real Castillo de Santa Catalina, al que se fueron sumando nuevas baterías y baluartes hasta conformar uno de los sistemas defensivos más importantes del archipiélago.
El elevado coste de estas obras obligó al Cabildo a solicitar la colaboración de la Corona. Consciente de la importancia estratégica del puerto de Santa Cruz de La Palma en las rutas marítimas entre Europa y las Indias, la Monarquía decidió reforzar las defensas del archipiélago mediante un estudio técnico de sus fortificaciones.
Leonardo Torriani, ingeniero militar.
Por Real Cédula de 18 de marzo de 1584, expedida en Madrid, Felipe II nombró al ingeniero militar cremonés Leonardo Torriani al servicio de la Corona para inspeccionar y proyectar la mejora de las fortificaciones de Canarias, prestando especial atención a Santa Cruz de La Palma por su importancia estratégica.
Durante cerca de diez años recorrió las islas, elaborando planos, memorias e informes sobre sus defensas, puertos y principales núcleos de población.
Gran parte de su obra se conserva actualmente en la Biblioteca General de la Universidad de Coimbra, en Portugal.
Leonardo Torriani nació en Cremona (Italia) en 1559 y falleció en Coimbra (Portugal) en 1628.
Santa Cruz de la Palma Descrittione et historia del regno de l'isole Canarie gia dette le Fortvnate. Leonardo Torriani. Biblioteca da Universidade de Coimbra.
Plano alzado de Santa Cruz de La Palma, HD.
Realizado por el Ingeniero Militar Leonardo Torriani en 1590.
La Palma vista por Leonardo Torriani. 1590
Torriani nos deja una visión de La Palma sorprendentemente completa para finales del siglo XVI. No se limita a describirla como una isla más del archipiélago, sino que habla de su paisaje, de sus antiguos habitantes, de la conquista, de sus volcanes y de Santa Cruz de La Palma. La presenta como una tierra muy montañosa y accidentada, atravesada por grandes barrancos y con una naturaleza que llama poderosamente su atención, hasta el punto de detenerse en sus montañas, aguas, piedras, vegetación y en la propia forma de la isla, que además dibuja con bastante detalle. Cuando habla de los antiguos palmeros los describe desde la mentalidad de su tiempo, como hombres fuertes y de buena presencia, recoge sus costumbres, creencias y forma de vida y menciona a los distintos jefes o capitanes en que estaba dividida la isla. Al llegar a la conquista cuenta los intentos anteriores de someter La Palma y después la actuación de Alonso de Lugo, las alianzas con algunos de los jefes indígenas y los enfrentamientos con aquellos que continuaron resistiendo. Aquí aparece uno de los datos más interesantes de todo el manuscrito: Torriani escribe que en la última batalla, a la entrada de la Caldera, murió el capitán “Atanausù” junto con otros palmeros, una versión que resulta especialmente importante porque difiere de la historia que después se hizo popular sobre su captura mediante engaño y su muerte dejándose morir de hambre. Torriani dedica también varias páginas a la erupción volcánica de 1585, el llamado por él “nuevo volcán de La Palma” o monte Teguseo, describiendo los ruidos, el fuego, las piedras, las grietas, los temblores y las transformaciones que produjo en el terreno, convirtiendo esas páginas en un testimonio extraordinario de una erupción ocurrida apenas unos años antes de que escribiera su obra. Cuando llega a Santa Cruz de La Palma nos muestra una ciudad estrechamente unida al mar y a la navegación, con casas, calles, puerto y una población formada no solamente por castellanos, sino también por portugueses, flamencos, franceses y otros extranjeros, reflejo de una ciudad comercial y abierta al Atlántico. Finalmente estudia con enorme atención sus defensas, los castillos, las baterías y los lugares por donde la ciudad podía ser atacada, acompañándolo de uno de los planos históricos más valiosos que conservamos de Santa Cruz de La Palma. En conjunto, Torriani nos muestra una isla viva: una tierra abrupta y volcánica, con una población indígena cuya memoria todavía estaba cercana, una conquista que él entendía como un proceso de guerras y alianzas, y una capital que a finales del siglo XVI era ya un importante puerto atlántico. Lo verdaderamente extraordinario es que todo esto no nos llega a través de una interpretación moderna, sino directamente de un hombre que estuvo en Canarias en aquella época, recorrió las islas, tomó notas y dejó escritos y dibujos de lo que vio o de aquello que pudo conocer de personas que todavía conservaban muy cercana la memoria de los acontecimientos.
Procedencia: Biblioteca Geral de la Universidade de Coimbra, Portugal. Manuscrito de Leonardo Torriani, Alla Maesta del Re Catolico, descrittione et historia del regno de l’isole Canarie gia dette le Fortvnate con il parere delle loro fortificationi, UCBG-MS-314, conservado y digitalizado por Alma Mater, Universidade de Coimbra.
Fortalezas de Santa Cruz de La Palma.
Castillo de San Carlos.
Portada Sur.
Castillo de San Miguel del Puerto.
Batería Santa María de Saboya.
Batería de San Pedro.
Batería de San Felipe.
Castillo de Santa Catalina.
Castillo de San Fernando.
Batería del Carmen.
Fortín de Calcinas.
Castillo de Las Norias.
Torre de El Salvador.
Antiguas murallas defensivas.
Batería de San Carlos - Los Guinchos.
La primera Batería de San Carlos fue construida en Los Guinchos, en la actual zona industrial, para proteger el sector sur de Santa Cruz de La Palma. Tras los graves daños ocasionados por la avenida del barranco de Aguacencio en 1694, se decidió trasladar la fortificación a un nuevo emplazamiento. En este lugar se levantó el Castillo de Bajamar, inaugurado en 1743, situado en la zona que hoy ocupa el área recreativa del Acuartelamiento El Fuerte.
En 1918, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma solicitó la cesión del antiguo castillo para destinarlo al aislamiento de enfermos infecciosos y contagiosos, función que desempeñó hasta 1931.
En 1949 volvió a depender del Ejército, instalándose de nuevo un reducto defensivo.
Batería de San Carlos - Los Guinchos- fecha y autor desconocidos -
Archivo Insular de La Palma.
Antigua batería de San Carlos - Los Guinchos 1742.
Ministerio de Defensa.
Plano castillo de San Carlos.1742
Los Ginchos - Breña Baja.
1742
Biblioteca Virtual de Defensa.
Los pasadizos secretos.
En la capital de la Palma, puerto por excelencia de la isla, se han conservado distintas historias de impronta marítima. Sin duda, una de las más divulgadas es la que se refiere a la existencia de varios túneles y pasadizos secretos que comunicaban alguno de los más señeros edificios de la población: el Castillo de Santa Catalina, los cuatro conventos de franciscanos y dominicos, la parroquia de El Salvador u otros puntos del núcleo urbano. La cultura popular ha dado como un hecho seguro de que estos corredores discurrían a través del subsuelo, aunque lo cierto es que aún no se ha descubierto ningún indicio documental o arqueológico fehaciente que constate su existencia. Los relatos transmitidos en la tradición oral afirmaban que se trataban de pasillos para comunicar, abastecer y evacuar las principales instituciones en caso de una amenaza naval o incluso a esconder a las autoridades locales o vecinos relevantes. Otra variante es la de comunicar los conventos masculinos y femeninos o como lugar de enterramiento clandestino de infantes o fetos.
Todos estos argumentos son muy populares en la cultura española, sobre todo en aquellas ciudades históricas y ciudades marítimas.
Los "pasadizos más famosos" son el que transcurre desde el Castillo de Santa Catalina hasta el convento de San Francisco, el ex convento de Santo Domingo de las Victorias (Plaza de Santo Domingo) y el ex convento de Santa Catalina (antigua prisión de Santo Domingo), el de la Iglesia de Santa Águeda (Hospital de Dolores) con la iglesia de San José, el señor de la Portería con el Salvador y otros de índole privado como son múltiples viviendas de la Calle Real.
Oficialmente, tan solo se conoce el pasillo y no túnel que une el ex convento de Santo Domingo "Convento de San Miguel de las Victorias" con la casa parroquial al margen derecho del mismo edificio.
Resumen: oficialmente no existe documentación alguna sobre este tipo de pasadizos subterráneos en Santa Cruz de La Palma.
¡Datos:! ¡Ah de la nave! Cartas Diferentes 2014.
Como dato personal, siempre he escuchado estas leyendas populares y he buscado información en profesionales en la materia y lo único cierto es que toda la isla está rodeada de grietas volcánicas descubiertas principalmente tras la erupción del último volcán en La Palma, pero ninguna es transitable.
Otros datos que niegan dichos rumores son la recuperación de la Calle Real, Anselmo Pérez de Brito y La Alameda en el año 2015, que niegan rotundamente, geográficamente o arqueológicamente la existencia de cualquier pasaje subterráneo.
No por ello debemos de dejar de creer en que algún día toparemos con uno de ellos y la leyenda popular se convierta e realidad.
Balcones de la Avenida Marítima.
En 1585, durante el reinado de Felipe II, se dictaron disposiciones que limitaron la construcción de balcones exteriores hacia la vía pública en distintos territorios de la Corona, por motivos relacionados con la seguridad, la higiene y la privacidad. A partir de entonces, muchas de las nuevas balconadas pasaron a construirse hacia el interior de las viviendas, especialmente alrededor de patios.
Los balcones colgantes de Santa Cruz de La Palma y los de Cuenca fueron las únicas excepciones conservadas en España. Ambos conjuntos lograron mantenerse gracias a que sus respectivos ayuntamientos defendieron su conservación alegando su carácter defensivo, al permitir la vigilancia y protección de las ciudades, considerándose elementos necesarios dentro del sistema de defensa urbana.
La mayor parte de las balconadas que contemplamos en la actualidad han sido restauradas o reconstruidas a lo largo del tiempo debido principalmente a incendios, ataques, deterioro de la madera y diferentes intervenciones urbanísticas.
Otra curiosidad es que lo que hoy contemplamos como la imagen principal de la ciudad correspondía antiguamente a la parte trasera de las viviendas. En estos espacios se encontraban las cocinas, almacenes de carbón, aseos, despensas y dependencias del servicio. Tras la inauguración de la Avenida Marítima en 1950, estas antiguas fachadas traseras pasaron a convertirse en uno de los símbolos más representativos de Santa Cruz de La Palma.
1585. Ataque de Sir Francis Drake.
Durante la guerra angloespañola de 1585-1604, como sucederá en la Guerra de la Oreja o en la Guerra de Sucesión Austriaca, el imperio inglés se valió de numerosos marinos que, con patente de corso, atacaban los intereses españoles y sembraban la inseguridad en las rutas marítimas y en las plazas hispanas de ambas orillas del Atlántico. En 1585, Francis Drake organizó una flota corsaria que salió de Inglaterra para atacar las posiciones españolas en el Caribe y hacerse con sus riquezas. Tras asaltar diversas poblaciones de la España peninsular, la flota llegó en noviembre a las islas Canarias y el día 13 atacó la población de Santa Cruz de La Palma, cuyos naturales rechazaron la acometida. Conocemos detalles de aquella batalla por algunas fuentes inglesas contemporáneas y por el informe oficial del cabildo palmero, redactado por el teniente gobernador Jerónimo de Salazar, pero en este artículo se analiza una fuente poco conocida que aporta nuevas interpretaciones de los hechos. Se trata de un pedimento de información de Pedro de Liaño, juez de Indias, que reivindica su papel decisivo en la batalla.
Sir Francis Drake.
Monumento en Plymounth .Inglaterra
Cortesía: Scotsnapster
Recreación del ataque del corsario Francis Drake a Santa Cruz de La Palma en noviembre de 1585.
Autor José Alberto Cabrera. In memoriam.
Castillo del Barrio del Cabo - Las Explanadas. 1588.
Este castillo, conocido como Castillo de Santa Cruz, Castillo del Cabo o Castillo de San Fernando, fue la tercera fortificación construida en Santa Cruz de La Palma, después del Castillo de San Miguel y del Real Castillo de Santa Catalina.
Hasta mediados del siglo XVI, la ciudad contaba únicamente con dos fortalezas principales: el Castillo de San Miguel y el Castillo de Santa Catalina. La construcción de esta nueva defensa tuvo como objetivo proteger la zona norte de la ciudad, precisamente el sector por donde había desembarcado François Le Clerc, "Pata de Palo", durante el ataque de 1553.
El primer dato conocido sobre su actividad defensiva corresponde al año 1588, cuando intervino en la defensa de la ciudad frente a tres navíos ingleses que perseguían al capitán Diego de Herrera.
En 2026, tras el peligro de pérdida de parte de su estructura debido a la erosión y al riesgo de desprendimiento hacia el mar, fue objeto de una importante intervención de reconstrucción y rehabilitación.
Castillo de San Carlos - Las Explanadas.
Portada Norte. 1588 y Portada Sur. 1590.
Como cualquier ciudad marítima, Santa Cruz de La Palma estuvo expuesta durante siglos a la amenaza de ataques navales. Su importancia como puerto de conexión con Europa y América convirtió a la ciudad en uno de los objetivos de la piratería y el corso internacional.
Debido a su particular configuración geográfica, protegida por las laderas y abierta hacia el mar, el Cabildo y la Corona impulsaron la creación de un importante sistema defensivo compuesto por castillos, baterías, baluartes, puertas y muros que protegían el perímetro urbano.
Con el objetivo de controlar los accesos a la ciudad, se construyeron dos puertas defensivas situadas en los extremos norte y sur, conocidas como Portada Norte y Portada Sur.
La Portada Norte fue construida en 1588 por orden del entonces general Fonseca. En su fachada lucía tres escudos: el de Castilla, el de San Miguel de La Palma y el de la familia Fonseca.
Los escudos de Castilla y de San Miguel habían pertenecido anteriormente al antiguo Cabildo situado en la Plaza de España, destruido durante el ataque de François Le Clerc, "Pata de Palo", en 1553. Posteriormente fueron colocados en la Portada Norte y, tras su demolición en 1923 para la ampliación de la carretera del norte, pasaron a ser custodiados por la Real Sociedad Cosmológica.
La Portada Sur fue construida en 1590 y dio nombre al barrio que actualmente conocemos como La Portada. Permaneció en pie hasta 1927.
Ambas puertas tenían la misma función: controlar el acceso a la ciudad y cerrar los flancos norte y sur durante la noche. Su horario de cierre era de 20:00 a 8:00 horas en invierno y de 21:00 a 8:00 horas en verano.
Además de su función defensiva, en estos puntos se controlaba el cobro de los impuestos sobre las mercancías, conocidos como la Sisa.
Escudos de la Portada norte en la actualidad - Real Sociedad Cosmológica.
El impuesto de La Sisa.
A comienzos del siglo XIII se implantó en la Corona de Aragón la sisa, un impuesto indirecto que gravaba determinados productos, especialmente alimentos y mercancías de consumo básico, mediante una reducción de la cantidad entregada al comprador respecto a la pagada.
En La Palma, los cobros relacionados con el tránsito y aprovechamiento de los Caminos Reales estuvieron vinculados a derechos y arbitrios establecidos por las autoridades y particulares con autorización de la Corona. Estos pagos podían realizarse en moneda o mediante productos como almendras, carne, azúcar o vinos.
Los puntos de control y cobro se situaban en lugares estratégicos de acceso a los principales núcleos de población. Según la tradición y los estudios locales, se conservan actualmente algunos de estos antiguos lugares vinculados al cobro de la sisa, entre ellos la conocida Sisa de Hermosilla, en El Paso; la Portada Sur de Santa Cruz de La Palma; Santo Domingo de Garafía, en el entorno del Barranco de Los Sables; y la Sisa de Calcinas.
Este impuesto fue suprimido definitivamente en España con la reforma fiscal de 1845.
Casa de La Sisa - Calcinas.
Atalayas.
Desde el siglo XVI existen numerosas referencias históricas sobre los puestos de vigilancia instalados en enclaves estratégicos de La Palma, cuya función era alertar a la población ante la llegada de barcos enemigos y anticiparse a posibles ataques navales.
Esta estrategia defensiva se desarrollaba mediante una red de atalayas distribuidas por distintos puntos de la isla, desde donde se transmitían señales visuales mediante fuego y humo, comunicándose unas con otras hasta hacer llegar la alarma a los principales núcleos de población.
La Palma contaba con ocho atalayas principales: el Risco de La Concepción, la Montaña de Tenagua, el Barranco de Melchora, el Mirador de San Bartolo, Don Pedro, Juan de Adalid, el Puerto de Santo Domingo y el Mirador de la Montaña de Matos.
Estos puestos eran atendidos por vecinos del lugar conocidos como atalayeros, encargados de mantener la vigilancia y transmitir las señales correspondientes.
Según la tradición recogida en diversas fuentes, las atalayas permanecían activas de forma permanente, utilizando señales de humo blanco para indicar que el puesto se encontraba operativo y modificando la señal en caso de peligro o presencia enemiga.
Aunque pueda parecer sorprendente, este sistema de vigilancia se mantuvo vigente durante siglos y continuó utilizándose hasta bien entrado el siglo XIX, cuando fue sustituido progresivamente por nuevos sistemas de comunicación, como las señales mediante banderas y posteriormente los sistemas eléctricos.
Mapa Archivo Cartográfico de Estudios Geográficos del Centro Geográfico del Ejército sin fecha.
Mapa modificado para explicación.
Recreación autor.
Camino Real de Los Puertos.
En 1347, el rey Alfonso XI estableció la protección de los caminos reales de la Corona, reconociendo la importancia de estas vías de comunicación para el tránsito de personas, mercancías y servicios públicos.
Tras la conquista de La Palma, estos caminos fueron fundamentales para unir los diferentes núcleos de población y facilitar el transporte de productos desde las zonas agrícolas hasta los puertos de la isla.
Algunos fueron de nueva construcción, mientras que otros aprovecharon antiguos senderos utilizados por los antiguos Auaritas o Benahoaritas, quienes conocían a la perfección cada rincón de la isla y sus pasos naturales.
Con el paso del tiempo, estos caminos adquirieron una gran importancia económica y social, convirtiéndose en las principales vías de comunicación terrestre de La Palma y quedando protegidos como caminos de uso público.
El Camino Real de Los Puertos comunicaba Santa Cruz de La Palma con el oeste de la isla atravesando las Vueltas de Calcinas, continuando por Las Breñas, El Paso y Los Llanos de Aridane, hasta concluir en el puerto de Tazacorte.
Las Vueltas de Calcinas fueron sustituidas posteriormente por la primera carretera construida en La Palma, inaugurada en 1860, mejorando la comunicación entre ambas vertientes de la isla.
Los encargados del transporte de mercancías mediante animales de carga, principalmente mulas, por los caminos reales eran conocidos como arrieros.
Estos caminos fueron durante siglos las auténticas arterias de comunicación de La Palma, permitiendo el intercambio de productos, el traslado de personas y la conexión entre los pueblos del interior y los puertos de la isla.
Camino Real de Los Puertos.
Recreación autor.
Los puentes de madera.
Desde su fundación en 1493, Santa Cruz de La Palma ha crecido desde su primer barrio poblacional en el barrio de La Encarnación hasta el puerto.
Los oriundos nacidos en esta ciudad hemos seguido el estricto protocolo de las tres ciudades en una y así lo hemos respetado desde antaño y la esencia de este clasicismo nace en la separación de los cauces naturales como son en este caso el Barranco de Las Nieves (La Alameda) y el de Dolores (El Puente).
El centro de la ciudad siempre ha sido la calle O'Daly más renombrada Calle Real desde la visita de Alfonso XIII en 1906 para seguir a una segunda ciudad rumbo al norte desde el actual Puente hasta la Alameda antigua Plaza de la Somada y al término de esta la tercera ciudad que es la que se encuentra en las zonas más agrestes como Las Explanadas, La Encarnación, El Planto...
Todas ellas han sido marcadas por barrancos y la incomodidad de acceder de un punto a otro, tradición que, aunque nos parezca mentira con las actuales modernizaciones, continúan marcando un antes y un ahora en la vida cotidiana de los santacruceros.
Aquel separatismo podemos relacionarlo con los cuatro puentes que dieron nombre a una de las avenidas más populares de la capital insular "El Puente" y que según los protocolos notariales de Blas González Jiménez en 1656, cuatro fueron las plataformas necesarias para el buen desarrollo de la vida socioeconómica capitalina.
Los cuatro puentes fueron:
1- Calle Álvarez de Abreu (Puente de La Carnicería).
Construcción madera TEA.
2 - Calle Anselmo Pérez de Brito (Puente principal o Puente Real).
Construcción de mampostería.
Ordenado a construir por el Cabildo el 1 de diciembre de 1592.
3 - Calle Pérez Volcán (Puente del hospital).
Construcción madera TEA.
4 - Calle A. Cabrera Pinto
Construcción mampostería diseñada por José Rodrigo de Vallabriga (Calabazar de Sagua (Cuba), 15-01-1876 – Santa Cruz de Tenerife, 1965). Militar, coronel de ingenieros, poeta y músico).
Tres fueron los puentes que se demolieron en 1922 con la culminación de la cubierta, siendo el último en ver perdida su utilidad el de La Carnicería (Calle Trasera) tras ser construida la Avenida Marítima en 1950.
Santa Águeda - Patrona de Santa Cruz de La Palma. 1594.
El antiguo convento de Santa Clara fue el primer monasterio femenino de Santa Cruz de La Palma. Fue fundado en 1603 sobre la antigua ermita dedicada a la gloriosa Santa Águeda, que previamente fue derribada para la construcción del convento de monjas clarisas.
Santa Águeda fue nombrada en 1594 patrona de la ciudad y abogada de las mieses por el Cabildo de La Palma, debido a un periodo de malas cosechas que dificultaba el abastecimiento de la isla.
Según el acta del Cabildo de 9 de junio de 1600, el convento de monjas clarisas ya se encontraba en proceso de construcción sobre el lugar que ocupaba la antigua ermita.
Tras la supresión del monasterio de Santa Clara mediante las leyes de desamortización de Mendizábal, el 28 de diciembre de 1837, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma solicitó a la reina Isabel II la cesión del edificio para trasladar allí el Hospital y Casa de Expósitos de Nuestra Señora de los Dolores, actual Hospital de Nuestra Señora de los Dolores.
La petición fue concedida mediante Real Orden de 14 de junio de 1842, pasando el antiguo convento a desempeñar una nueva función asistencial.
Fuente: Ministerio de Cultura.
Convento de Santa Clara. 1600.
En 1600, siete monjas llegadas desde La Laguna fundaron en Santa Cruz de La Palma el convento de Santa Clara, junto al antiguo Hospital de Dolores, actual edificio de La Recova.
En este lugar existía una pequeña ermita dedicada a Santa Águeda, patrona de la ciudad, cuyos orígenes se remontan a 1594. Sobre este espacio se levantó el primer convento femenino de la isla, destinado a la comunidad de monjas clarisas.
Frente al convento se encuentra el parque de Las Monjas, actual parque infantil, que hasta 1971 funcionó como huerta vinculada al hospital.
Tras la desamortización eclesiástica de Mendizábal, el 28 de diciembre de 1837, el convento fue clausurado. El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma solicitó entonces la cesión del edificio para trasladar allí el Hospital y Casa de Expósitos de Nuestra Señora de los Dolores, institución que hasta ese momento desarrollaba su labor en el edificio donde actualmente se encuentra el Teatro Chico.
Según el historiador Juan Bautista Lorenzo, nada queda visible de aquella construcción conventual. No obstante, todo apunta a que parte de sus restos podrían encontrarse bajo la actual ermita de Santa Águeda.
Fuente: datos históricos recogidos por el Ministerio de Cultura y referencias del historiador Juan B. Lorenzo.
Antiguo convento de Santa Clara, en la actualidad Teatro Cine Chico Municipal.
Se observa el antiguo convento donde hoy se encuentra La Recova y la antigua espadaña hoy derruida.
Fotografía autor desconocido cortesía Historia de La Palma sobre 1860.
Parroquia del Pilar - El Planto. 1611.
La ermita del Pilar, situada en el barrio de El Planto de Santa Cruz de La Palma, fue fundada en 1611 por Águeda Gómez Chinana.
En su interior se conserva un Cristo elaborado en pasta de caña o cáñamo, una técnica de origen indígena americano, característica de algunas imágenes religiosas llegadas desde los territorios de ultramar durante los siglos XVI y XVII.
El 15 de julio de 1988 tuvo lugar un hecho histórico para el templo: la visita, por primera vez en la historia, de la imagen de Nuestra Señora de Las Nieves, patrona de la isla de La Palma.
Iglesia de Nuestra Señora de Candelaria - Mirca. 1623.
El templo de Nuestra Señora de Candelaria, situado en el barrio de Mirca, fue edificado el 3 de noviembre de 1623, finalizándose las obras en 1629.
La iglesia fue elevada a la categoría de parroquia en 1977, atendiendo al crecimiento y las necesidades religiosas de este núcleo de población.
En 1981, la plaza y el templo fueron restaurados gracias a la colaboración y participación de los propios vecinos, quienes impulsaron la recuperación de este espacio de tradición histórica.
El 22 de julio de 1988 tuvo lugar la primera visita en la historia de la imagen de Nuestra Señora de Las Nieves, patrona de la isla de La Palma, a este templo.
El organillo más antiguo de Canarias. 1624.
En la parroquia de Nuestra Señora de la Encarnación, en Santa Cruz de La Palma, se conserva el organillo portátil más antiguo conocido de Canarias.
Construido hacia 1620, está considerado uno de los instrumentos de su tipología más valiosos del Archipiélago. Perteneció al monasterio de Santa Catalina de Siena, donde llegó procedente de Sevilla en 1624. Se desconoce con exactitud su lugar de construcción, aunque algunos de sus elementos decorativos presentan características relacionadas con la tradición artística de Flandes.
El instrumento conservaba parte de sus 42 teclas, la caja original, que durante años fue utilizada como mueble para guardar ornamentos en la sacristía, y gran parte de su tubería, formada por tubos de plomo y maderas nobles.
Tras siete años de restauración en Norden (Alemania), realizada por el reconocido maestro organero Bartelt Immer, fue presentado nuevamente al público el sábado 15 de septiembre de 2012, recuperando así uno de los bienes musicales históricos más singulares de Canarias.
Parroquia de La Encarnación.
La familia Fierro se instala en la isla. 1628.
En 1628 se instala en La Palma el primer caballero de la saga Fierro: don Santiago Fierro Díez Muñoz.
Nacido en 1595 en Villar de los Barrios (León), pertenecía al linaje de la familia Fierro Entronco, quienes poseían Real Carta de la Chancillería de Valladolid, reconocimiento que les hacía pertenecer a la nobleza castellana.
Don Santiago fue enviado a la isla para hacerse cargo de las milicias, siendo el primer capitán de infantería nombrado para La Palma por el propio rey Felipe IV.
Por aquel entonces, no existían en La Palma milicias propiamente organizadas, siendo los propios vecinos quienes mantenían la defensa de la isla, con escasa preparación, armamento y uniformidad.
Fue don Santiago Fierro quien impulsó la creación del primer regimiento organizado de la isla, con sueldos procedentes del Cabildo de La Palma.
Contrajo matrimonio con doña María de Monteverde y Espino, heredera de una de las familias más influyentes de Canarias, vinculada al linaje flamenco Van Dalle. Esta unión permitió consolidar una de las familias con mayor poder económico y social de La Palma.
Tras el enlace, la familia se estableció en una vivienda situada en la actual calle Pérez de Brito, en el entorno donde posteriormente se ubicaría el Real Club Náutico, residencia que continuaron ocupando sus descendientes.
Uno de los lugares más conocidos relacionados con esta familia son las denominadas Cuevas de Los Fierro, vinculadas a la propiedad familiar y utilizadas durante generaciones como almacenes y dependencias privadas.
Casa Fierro, destruida en los años 70
Actual edificio Pérez Díaz, 5
Calle Díaz Pimienta.
Garachico - la calle de los burdeles, siglo XVII.
El trasiego marinero acontecido en Santa Cruz de La Palma durante los siglos XVI y XVII introdujo en La Palma una exposición cultural debido máxime al mercado Europa - América, siendo principalmente gente dedicada a la mar como marineros, carpinteros, calafateros, bordadores y veleros.
Cuando desembarcaban de permiso, hubo muchas críticas de la población local sobre fiestas, gritos, peleas.
Es por ello, que el Cabildo optó por delimitar dos zonas de Santa Cruz de La Palma para salvaguardar la integridad. Una fue la Calle Garachico donde se instaló el primer burdel y la segunda zona la Calle Álvarez de Abreu o Calle trasera.
Mientras que el burdel de Garachico estaba destinado al conjunto de trabajadores portuarios, el de Álvarez de Abreu se destinó a mandos conjuntos y sufragados por el propio Cabildo.
Sobre el burdel de Garachico existió la leyenda de que María la regente guardaba un cofre de monedas de oro y plata enterrada en alguna zona de la casa. En los años 80, tras su demolición, la empresa adjudicada a reemplazar el viejo edificio no encontró indicio alguno "o eso se dice".
Calle Garachico. Fotografía Miguel Brito Rodríguez 1900-1910.
Archivo Insular de La Palma.
Los miradores que vigilaban el puerto.
Los miradores son uno de los elementos arquitectónicos más singulares de Santa Cruz de La Palma, vinculados históricamente a la actividad marítima y comercial de la ciudad.
Entre sus principales funciones estuvo la vigilancia de la actividad portuaria del muelle de Santa Cruz de La Palma, permitiendo observar la llegada de barcos, el movimiento de mercancías y, según algunos estudios, contribuir al conocimiento de los primeros precios del comercio interior.
Estos espacios, junto con las azoteas, funcionaron como elementos de utilidad económica y mercantil, formando parte de un patrimonio histórico poco conocido por la población.
Aunque no existe un inventario exhaustivo actualizado, el catálogo del Plan Especial de Protección del Conjunto Histórico Artístico, aprobado tras la declaración de la ciudad como conjunto histórico en 1975, contabilizó alrededor de 150 miradores en la capital palmera.
El mirador, concebido muchas veces como una azotea abierta, sin cubierta de protección frente a los agentes ambientales, tuvo también otros usos a lo largo del tiempo, como lugar de contemplación, fotografía urbana, secadero de productos agrícolas como plátanos y calabazas, e incluso instalación de palomares.
Con el paso de los años muchos de estos miradores han desaparecido o han sido transformados, aunque todavía permanecen numerosos ejemplos que conservan la memoria de aquella arquitectura tradicional.
Algunos tuvieron además funciones especiales, como puntos de vigilancia o iluminación, caso de la casa Massieu Tello de Eslava, situada en la Plaza de España.
La totalidad de estos miradores pertenecen a propiedades particulares, por lo que en la mayoría de los casos no pueden visitarse interiormente, aunque forman parte del paisaje urbano y pueden ser contemplados y estudiados desde el punto de vista histórico.
Texto: Víctor Hernández Correa, 2013.
Venerable Orden Tercera Franciscana V.O.T. 1633.
La Venerable Orden Tercera Seglar Franciscana de Santa Cruz de La Palma fue fundada en 1633, vinculándose desde sus orígenes al convento de San Francisco de la ciudad.
Bajo la torre del campanario del convento y junto a la portería, los hermanos de la Orden Tercera comenzaron la construcción de su propia capilla, destinada al culto y a las celebraciones de la hermandad.
La capilla alcanzó su configuración actual en 1737, tras una importante reforma de ampliación que permitió dotarla de mayores dimensiones. En su interior destaca el retablo mayor, compuesto por tres calles y dos cuerpos, sostenido por pilares almohadillados, una muestra representativa del barroco palmero.
La Orden Tercera Franciscana tuvo un papel destacado en la vida religiosa y social de Santa Cruz de La Palma, manteniendo durante siglos una importante actividad vinculada a la espiritualidad franciscana y al cuidado de su patrimonio artístico.
El conjunto conventual de San Francisco tiene sus orígenes en los primeros años posteriores a la conquista de la isla, siendo uno de los espacios religiosos más importantes de Santa Cruz de La Palma. Sin embargo, la capilla de la Venerable Orden Tercera corresponde a una etapa posterior, vinculada a la fundación de la hermandad en el siglo XVII.
La dedicación y cuidado de sus hermanos hicieron que la capilla fuese considerada durante siglos una de las más cuidadas y mejor conservadas de la isla.
Fuente: estudios históricos sobre la Venerable Orden Tercera Franciscana de Santa Cruz de La Palma.
El Belén más antiguo de Canarias.
El origen de los belenes se relaciona tradicionalmente con San Francisco de Asís, nacido como Giovanni di Pietro Bernardone. Según la tradición, el 25 de diciembre de 1223 realizó en Greccio, localidad italiana de la provincia de Rieti, una representación del nacimiento de Jesús tras su experiencia en Tierra Santa y después de contemplar en Roma los mosaicos dedicados al Nacimiento de Cristo de la basílica de Santa María la Mayor.
El episodio fue recogido por fray Tomás de Celano, primer biógrafo de San Francisco, quien describió cómo aquella representación conmovió a los habitantes de Greccio.
A partir de esta iniciativa franciscana, la tradición del belén se extendió primero por las iglesias italianas y posteriormente por Europa, llegando a formar parte de la devoción navideña en templos, palacios, casas nobles y, con el paso del tiempo, en los hogares.
Durante siglos, los belenes tuvieron también una importante función didáctica, ya que permitían transmitir los principales episodios de la vida de Cristo a una población que, en muchos casos, no sabía leer ni escribir.
En La Palma, el belén más antiguo documentado se encuentra vinculado a la Capilla de la Venerable Orden Tercera Franciscana (V.O.T.) de Santa Cruz de La Palma. Fue instalado en el siglo XVII y estaba compuesto por imágenes de gran tamaño realizadas en papel.
Las imágenes de San José y la Virgen María fueron cedidas a la V.O.T. por el padre Díaz, formando parte de esta antigua tradición navideña franciscana.
Esta representación belenística, con varios siglos de historia, ha llegado hasta nuestros días gracias al cuidado y dedicación de los Hermanos Franciscanos, quienes han mantenido vivo este legado religioso y artístico de Santa Cruz de La Palma.
Ermita de San Francisco Javier. 1674.
¿Sabías que donde actualmente se encuentra la farmacia de Doña Carmen Yelitza, junto al Bar Bahía, estuvo antiguamente la ermita de San Francisco Javier?
Esta pequeña ermita fue construida en 1674 por orden del sargento mayor don José de Arce y Rojas, regidor perpetuo de la isla, junto a su vivienda situada en la antigua Calle Real del Puerto.
Para su construcción contó con autorización eclesiástica y fue dedicada a San Francisco Javier, santo perteneciente a la Compañía de Jesús, cuya devoción estaba muy vinculada a la familia Arce y Rojas.
La ermita fue dotada para el culto mediante escritura pública otorgada en 1674 y durante siglos formó parte del paisaje religioso de Santa Cruz de La Palma, como una de las pequeñas capillas privadas vinculadas a las familias principales de la ciudad.
La tradición familiar relacionó este templo con el deseo de favorecer la presencia de la Compañía de Jesús en la isla, aunque finalmente los jesuitas no llegaron a establecer una comunidad permanente en La Palma.
Tras más de dos siglos de existencia, la antigua ermita fue vendida en 1905, desapareciendo con el tiempo su uso religioso y dando paso a nuevos aprovechamientos del inmueble.
Antigua ermita de Francisco Javier - Cívitas Palmaria
Real Sociedad Cosmológica.
Calle O, Daly
Don José de Arce y Rojas. 1651.
Don José de Arce y Rojas nace en Santa Cruz de La Palma el 8 de noviembre de 1651.
Hijo de don José de Arce y Rojas, Regidor Perpetuo del Cabildo de La Palma y Alférez, y de doña María González de Lima, fue el mayor de tres hermanos.
Siguiendo el deseo de su padre, inició estudios de Derecho; sin embargo, su vocación religiosa terminó imponiéndose, abandonando dicha formación para ingresar en la Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola.
Tras su formación religiosa, desarrolló su labor misionera en América del Sur. En 1674 participó en la fundación de colegios jesuitas y extendió su actividad por territorios como Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay, dedicando su vida a la enseñanza y evangelización.
El 15 de diciembre de 1715 fue asesinado junto al también jesuita don Bartolomé Blende por indígenas del Mato Grosso meridional, en Brasil, mientras desarrollaban su labor misionera.
Este episodio histórico guarda relación con los acontecimientos representados en la película "La Misión", estrenada en 1986, donde se recrean los conflictos entre las misiones jesuitas y los intereses coloniales en América del Sur.
En 2015 se conmemoraron los 300 años de su fallecimiento, recordando la figura de este religioso palmero cuya vida quedó vinculada a la historia de las misiones jesuitas en América.
Palacio Salazar. Siglo XVII.
El Palacio de Salazar y Frías es uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura civil histórica de Santa Cruz de La Palma.
Su construcción está vinculada a la familia Salazar, siendo don Jerónimo de Salazar uno de sus principales impulsores. Don Jerónimo fue regidor perpetuo y hereditario del Cabildo de La Palma, capitán de Infantería española, alcaide del Castillo de Santa Catalina y castellano de las fortalezas de la isla. Asimismo, ostentó el título de cuarto señor de los estados de Wesembec y Ophen, en Flandes.
El 23 de julio de 1656 contrajo matrimonio con doña Antonia de Campos y Castilla, perteneciente al linaje Fonseca, hija de don Juan de Fonseca, maestre de campo de la Infantería española y del Tercio de Milicias de La Palma, alcaide de las fortalezas de la isla por nombramiento real y regidor destacado del Cabildo palmero.
La familia Salazar tuvo un importante papel dentro de la sociedad palmera del siglo XVII, vinculada al gobierno de la isla, la defensa militar y la actividad económica.
Entre las obras relacionadas con don Jerónimo de Salazar destaca su contribución económica al conocido Chorrito de la Plaza de España, obra hidráulica, Portada Norte y ornamental donde todavía se conserva su escudo familiar como testimonio de su participación.
El Palacio Salazar permanece actualmente como uno de los edificios civiles más representativos de Santa Cruz de La Palma, conservando la memoria de una de las familias con mayor influencia histórica de la isla.
Casa Salazar - Calle O,Daly
Escudo heráldico familia Salazar.
Almirante Antonio Fernández de Rojas. 1671.
Segundo Almirante de La Palma.
Las Islas Filipinas, situadas en el sudeste asiático, forman un archipiélago compuesto por más de 7.000 islas. Recibieron su nombre en honor al rey Felipe II de España, durante cuyo reinado pasaron a formar parte de la expansión castellana en Asia.
La presencia española en Filipinas comenzó en el siglo XVI, tras la expedición de Miguel López de Legazpi en 1565 y la fundación de Manila como ciudad española en 1571. Durante los siglos posteriores, numerosos marinos, militares e ingenieros españoles participaron en la defensa y organización del archipiélago.
Entre ellos aparece vinculado a La Palma el almirante Antonio Fernández de Rojas, nacido en Santa Cruz de La Palma en 1671, hijo de padre de origen portugués y madre palmera.
Desde muy joven destacó por sus conocimientos de navegación. Con apenas veinte años ya había recorrido distintos territorios de América y África, adquiriendo una amplia experiencia marítima que marcaría su trayectoria posterior.
Tras su traslado a Filipinas, desarrolló funciones relacionadas con la ingeniería militar y la defensa del territorio, siendo nombrado almirante en 1704.
Posteriormente recibió responsabilidades militares en el área del Pacífico, incluyendo la defensa de territorios bajo dominio español, destacando sus actuaciones frente a las amenazas exteriores que afectaban al archipiélago.
Diversos documentos conservados en archivos históricos, entre ellos el Archivo General de Simancas, recogen aspectos de su actividad militar y administrativa.
Su nombre permanece vinculado a la historia naval y militar de Filipinas, como ejemplo de aquellos palmeros que participaron en la administración y defensa de los territorios españoles de ultramar durante la Edad Moderna.
Portón de la Quinta Verde. 1672 - 1690.
¿Sabías que…?
El portón de la Quinta Verde, construido entre 1672 y 1690 con piedra molinera negra, es una de las joyas arquitectónicas de la isla de La Palma.
En su origen lució un escudo realizado en azulejos sevillanos con las armas de la familia Massieu Van Dalle Monteverde y Ponte, uno de los linajes más influyentes de la sociedad palmera. Dicho escudo se conserva actualmente en la Real Sociedad Cosmológica de Santa Cruz de La Palma.
Los portones de las antiguas haciendas no solo cumplían una función de acceso, sino que representaban el poder económico y social de sus propietarios. El Cabildo municipal regulaba y otorgaba el número de almenas que podían lucir estos elementos arquitectónicos, estableciendo una relación directa entre la importancia sociopolítica de la familia y la monumentalidad del portón.
Cuanto mayor era la influencia y consideración social del propietario, mayor era el número de almenas autorizadas, convirtiéndose estos accesos en un reflejo visible de la posición que ocupaban determinadas familias dentro de la sociedad palmera.
La mayor concentración de estos portones históricos se encuentra en el municipio de Breña Alta, especialmente vinculados a antiguas haciendas agrícolas pertenecientes a grandes propietarios de la isla.
Portón Quinta Verde recreación del autor.
Bajada de La Virgen. 1676.
En 1676, La Palma sufría "el invierno más seco de la década", una situación que había llevado el hambre, la desolación y la muerte tanto a la capital como a los campos de la isla.
Esta situación de penuria coincidió con la segunda visita pastoral del obispo de Canarias, Bartolomé García Ximénez Rabadán, de origen sevillano, quien prolongó su estancia en la isla debido a la amenaza de los piratas berberiscos que infestaban las aguas del archipiélago, al acecho de nuevas presas, entre ellas el propio mitrado, lo que impedía su salida de la isla. En aquella ocasión fue informado por los regidores del Antiguo Régimen y por los sacerdotes Melchor Brier y Juan Pinto de Guisla, antiguos alumnos suyos en la Facultad de Cánones de Salamanca, "de la especial devoción que hay en esta isla con la Santa Imagen de Nuestra Señora de las Nieves, Patrona de toda ella, de cuyo patrocinio se vale en todas sus necesidades", por lo que dispuso que se trasladase a la Iglesia Parroquial de El Salvador, en Santa Cruz de La Palma, "para que, colocada en ella, en trono decente, se celebrase la octava con mayor solemnidad y asistencia del pueblo".
Así se hizo, asumiendo el obispo el gasto ocasionado por el consumo de cera durante los tres primeros días. En los siguientes, el coste fue sufragado por algunos devotos que se encargaron de ello. "Y habiendo reconocido la decencia del culto y veneración con que se celebró dicha octava y la devoción y concurrencia del pueblo a su celebración, así por las mañanas a la misa, como a prima noche después de la oración a rezar el nombre y tercio y pláticas que hacía todas las noches, juzgó por conveniente que dicha Santa Imagen de Nuestra Señora de las Nieves se traiga a esta ciudad, a la Iglesia parroquial, cada cinco años", celebrándose de ese modo, durante el mes de febrero, la fiesta y octava de Nuestra Señora de Candelaria, comenzando el primer quinquenio en el año 1680 "y de allí en adelante…".
Hoy en día, esta romería lustral se celebra el primer domingo de julio desde 1945, siendo la Virgen bajada el segundo sábado de ese mes hasta la Parroquia de la Encarnación, donde pasa la noche para, al día siguiente, entrar en la ciudad y hospedarse en la Parroquia Matriz de El Salvador. En el pasado, además de celebrarse en febrero, la Bajada también tuvo lugar en mayo. La imagen permanece en Santa Cruz de La Palma hasta el día de su onomástica, el 5 de agosto, cuando regresa a su santuario del monte. Es la única bajada de Canarias en la que la Virgen no sale de su municipio, ya que su santuario se encuentra dentro del término municipal de Santa Cruz de La Palma, aunque a las afueras de la ciudad. La Bajada más reciente se celebró entre julio y agosto de 2015 y la siguiente, prevista para 2020, fue suspendida debido a la pandemia de Covid-19 y trasladada a 2025.
La imagen de Nuestra Señora de las Nieves también ha sido bajada a Santa Cruz de La Palma fuera del periodo lustral por motivos rogativos o conmemorativos. La última ocasión fue en mayo de 1993, con motivo del V Centenario de la fundación de la ciudad de Santa Cruz de La Palma.
Además de la Bajada lustral, todos los años, durante el mes de agosto, se celebran las Fiestas de la Virgen. El 4 de agosto tiene lugar la procesión nocturna y el día 5, festividad de la patrona, se celebra al mediodía la solemne eucaristía presidida por el obispo de Tenerife, seguida de la procesión de la Virgen por los alrededores de su santuario. Esa misma noche vuelve a salir en procesión, siendo este día festivo insular en La Palma. Asimismo, el último domingo de mayo se celebra la Fiesta de las Madres, en la que destaca la procesión alrededor del templo y, al finalizar, un recital de poesía y una ofrenda floral y folclórica a las puertas del santuario.
La Bajada de la Virgen fue declarada Bien de Interés Cultural, con la categoría de Bien de Interés Cultural Inmaterial, en febrero de 2024.
Historial carteles Bajada de La Virgen 1955 - 2025
El Galeón de San Telmo. 1681.
El galeón de San Telmo, realizado hacia 1681 por el escultor Bernardo Manuel de Silva (1651-1721), cuyas dimensiones son 46 cm de altura del casco, 157 cm de largo y 49 cm de ancho, representa la alegoría de la nave de la Iglesia Militante, triunfante en la Batalla de Lepanto. En cada costado presenta una hilera de catorce cañones que le sirven "para combatir a herejes y piratas, corsarios y enemigos que quieren abordarla". El arte contrarreformista representa iconográficamente a la Iglesia como una nave victoriosa.
Este original y bello trono, con una altura total de 215 cm y una longitud de 185 cm, está realizado en madera sobredorada y policromada, además de lienzo. Existe una reproducción en el Museo Naval de Madrid, realizada en 1934, según indica don Armando Yanes en su libro Cosas de la Mar.
Las Cuevas del Degredo, el lugar donde La Palma se protegía de las epidemias.
A los pies del antiguo acantilado de Santa Cruz de La Palma, junto al puerto, se esconde uno de los lugares más desconocidos de la historia de la capital. Son las Cuevas del Degredo, un conjunto de cavidades naturales que durante siglos desempeñaron una función esencial: proteger a la isla de las enfermedades que llegaban por mar.
Estas cuevas aparecen representadas en el plano histórico de Palmaria, donde pueden distinguirse hasta nueve cavidades abiertas en la costa. Se formaron de manera natural hace miles de años. Las antiguas coladas volcánicas dieron origen al acantilado y, con el paso del tiempo, el constante embate del mar fue erosionando la roca hasta excavar estas amplias cuevas que aún hoy forman parte del paisaje de la ciudad.
Su nombre procede del portugués degredo, palabra que significa destierro, confinamiento o aislamiento. No es casualidad. La influencia portuguesa fue muy importante en La Palma durante los primeros siglos tras la conquista y este topónimo ha llegado hasta nuestros días como testimonio de aquella época.
Durante los siglos XVI y XVII, Santa Cruz de La Palma vivió uno de los momentos de mayor prosperidad de su historia. Su puerto era escala obligada para numerosos barcos que navegaban entre Europa, África y América. Marineros, comerciantes, pasajeros y esclavos llegaban continuamente a la bahía, convirtiendo la ciudad en un importante centro comercial del Atlántico.
Pero aquel intenso movimiento marítimo también suponía un peligro. Junto con las personas y las mercancías podían llegar enfermedades contagiosas capaces de provocar graves epidemias. Para evitarlo, las autoridades establecieron un estricto control sanitario.
Cada barco que entraba en el puerto era inspeccionado cuidadosamente. Si existía la menor sospecha de que algún pasajero o tripulante pudiera estar enfermo, se ordenaba su aislamiento en las Cuevas del Degredo. Allí permanecían el tiempo necesario antes de recibir autorización para entrar en la ciudad. En ocasiones, también determinadas mercancías eran desembarcadas y ventiladas durante la cuarentena.
Uno de los documentos más antiguos que confirma este uso está fechado el 21 de mayo de 1601. Ese día, el Cabildo municipal acordó que los pasajeros de un navío procedente de Sevilla, donde se había declarado un brote de peste, permanecieran durante un mes en el Degredo. Además, se ordenó abrir y airear toda la mercancía antes de permitir su entrada en la isla.
Las cuevas continuaron desempeñando esta importante función durante muchos años. En 1745, ante el temor a una nueva epidemia, el Cabildo volvió a ordenar que las personas sospechosas de contagio fueran enviadas al Degredo. Incluso se adquirió vinagre para desinfectar la correspondencia y se desalojaron las cuevas para dejarlas preparadas ante la llegada de nuevos confinados.
Entre las personas ligadas a este lugar destaca doña Beatriz Hernández, fallecida en 1682, encargada de atender y cuidar a quienes permanecían aislados durante la cuarentena. Su labor, apenas conocida hoy, fue fundamental en una época en la que las epidemias suponían una amenaza constante para la población.
Con el paso de los siglos, las Cuevas del Degredo fueron adaptándose a nuevas necesidades. Sirvieron como almacenes, alojamiento para soldados del cercano castillo de San Miguel y, en distintas épocas, para guardar diversos materiales relacionados con la actividad portuaria.
Las cuevas también guardan uno de los episodios más curiosos de la historia de Santa Cruz de La Palma. En 1816, unas mujeres descubrieron en su interior un importante conjunto de antiguas monedas de plata. El hallazgo fue recordado años después por la prensa de la época, aunque nunca llegó a conocerse el origen de aquel tesoro ni qué ocurrió finalmente con las monedas.
Las sucesivas ampliaciones del puerto y la construcción de la carretera del Galión transformaron profundamente este rincón de la capital, haciendo desaparecer parte del paisaje que conocieron generaciones de palmeros. Sin embargo, las Cuevas del Degredo continúan recordándonos una parte poco conocida de nuestra historia.
Cueva de Los Degredos - Carretera del Galeón.
El escudo más antiguo de Santa Cruz de La Palma. 1682.
Escudo de la Real y Muy Noble y Leal Ciudad de Santa Cruz de La Palma, concedido por Carlos II y realizado por Sebastián Lorenzo de Campos en 1682.
En 1940, tras las reformas realizadas en el Ayuntamiento capitalino por Gregorio Toledo, fue sustituido y quedó en el olvido.
Es el único escudo conocido en el que San Miguel aparece con el pie en alto, símbolo del buen gobierno.
Presenta la corona de Real Ciudad y las ramas de palma y roble, representativas del honor, el esfuerzo y la virtud.
Es el escudo más antiguo conservado de Santa Cruz de La Palma, después del Pendón Real.
Alcaldía Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.
Montañas centinelas de la isla de San Miguel de La Palma, Ministerio de Defensa
1703 - Se culminan los trabajos de la torre de la iglesia de Santo Domingo.
Juan B. Fierro Hernández. 1860
Cabildo Insular de La Palma.
El castillo de Santa Catalina es nuevamente reconstruido. 1701.
En 1671, una avenida del barranco de Las Nieves dañó gravemente la parte frontal del castillo, por lo que se optó por su demolición.
En 1701 fue reconstruido, ofreciendo el aspecto que conserva en la actualidad. A día de hoy, es el mayor ejemplo de arquitectura militar costera de las Islas Canarias, el único correspondiente a la Casa de Austria que se conserva en el archipiélago y la fortificación mejor conservada de Santa Cruz de La Palma.
La semicircunferencia frontal indica la antigua fortificación hoy bajo la Avenida Marítima.
Ermita de San Vicente Ferrer de Velhoco. 1723.
La ermita de San Vicente Ferrer, situada en el barrio de Velhoco, fue bendecida el 14 de julio de 1723. Su construcción fue promovida por Juan Bautista de Fierro y Monteverde dentro de su hacienda, dotándola de todo lo necesario para el culto religioso.
Dedicada a San Vicente Ferrer, uno de los santos más venerados de la época, la ermita pasó posteriormente a depender de la Parroquia Matriz de El Salvador, asegurando así su conservación y el mantenimiento del culto.
De arquitectura sencilla y tradicional, constituye uno de los ejemplos más representativos de las pequeñas ermitas rurales construidas en La Palma durante el siglo XVIII, conservando aún hoy gran parte de su carácter histórico.
Ermita del Carmen. 1725-1730.
La ermita de Nuestra Señora del Carmen fue fundada entre 1725 y 1730 en el barranco de Maldonado, conocido posteriormente como barranco del Carmen debido a la presencia del templo. Su construcción fue promovida por el doctor Isidoro José Ferrera y Arteaga de la Guerra, beneficiado de la Parroquia Matriz de El Salvador, siendo edificada por el presbítero Antonio Salazar y Carmona como oratorio privado de su hacienda.
Tras el fallecimiento de su fundador, la ermita pasó a convertirse en templo de culto público en 1777, manteniendo desde entonces la devoción a la Virgen del Carmen. Su reducido tamaño, su emplazamiento en un entorno natural y su estrecha vinculación con la historia de Santa Cruz de La Palma la convierten en una de las ermitas rurales más singulares y representativas del municipio.
Cristóbal Pérez Volcán nació el 17 de febrero de 1725 en la ciudad de Santa Cruz de La Palma. De origen humilde, al parecer careció de cualquier tipo de estudios, pasó su niñez en la isla de La Palma, ayudando a sus padres en todas aquellas ocupaciones que sus pocos conocimientos le permitían.
Con pundonor y un extraordinario esfuerzo personal logró los recursos necesarios para alcanzar su sueño, que no era otro que embarcarse en busca de prosperidad, buscando nuevos horizontes y conseguir llegar a América.
Abandonó La Palma y viajó hacia la isla de Cuba, ya que, por aquella época, la perla de las Antillas era el centro de la emigración palmera.
Llegó a la ciudad de La Habana, dedicándose a varias faenas que, por el momento, le dieron lo suficiente para su subsistencia.
No obstante, convencido de que con trabajo y honradez era posible labrarse un porvenir, no quiso quedarse en la capital de la isla, trasladándose hacia el interior, donde grandes extensiones de campos vírgenes todavía esperaban que alguien los cultivara.
Se dedicó en un principio, entre otras actividades, al cultivo del tabaco, primera producción de la agricultura cubana, sonriéndole muy pronto la fortuna y reuniendo un capital inmenso que le permitió volver a La Habana como un gran rico hacendado.
Fue allí donde se convirtió en un verdadero hombre generoso y magnánimo, ejerciendo la caridad. También recibía a sus compatriotas canarios prodigándoles atenciones y cuidados, así como dándoles colocación en sus fincas.
Se enriqueció aún más en la capital cubana, siendo en poco tiempo uno de los más acreditados comerciantes, tanto por su honradez como por la seriedad con la que acometía los compromisos asumidos y por sus grandes servicios a la comunidad.
Cristóbal Pérez Volcán falleció en la ciudad de La Habana el 16 de marzo de 1790, dejando en su testamento un fantástico legado tanto a la ciudad antillana como, sobre todo, a su querida isla de La Palma, destacando las donaciones a las iglesias de El Salvador, a la de Nuestra Señora de Las Nieves, a los conventos de Santo Domingo y San Francisco y, en especial, al Hospital de Nuestra Señora de los Dolores, en la ciudad que lo vio nacer.
Datos cortesía:
Página Managua, Cuba - Facebook.
Sabías que...
¿El patio trasero de la actual sede de Cruz Roja Española en Santa Cruz de La Palma ocupó el antiguo cementerio de la ermita de San José?
Santa Cruz de La Palma, 20 de enero de 1725.
Don Manuel Massieu y Monteverde, canónigo de la Santa Iglesia Catedral de Canarias, dispuso una orden para evitar la profanación del cementerio de la ermita del patriarca San José. En ella denunciaba que algunos vecinos utilizaban el camposanto como muladar, arrojando estiércol y otras inmundicias, faltando al respeto debido a los templos y a sus cementerios.
Por ello ordenó que ningún vecino fuese osado a echar ni mandar echar estiércol ni otras inmundicias en dicho cementerio, estableciendo las correspondientes sanciones y mandando publicar el decreto a voz de pregonero para que nadie pudiera alegar ignorancia.
(Documento redactado originalmente en castellano antiguo).
Fotografía cortesía Cruz Roja Española. Trasera Iglesia de San José.
1728. Fallece el ilustre Anselmo Pérez de Brito.
Nacido en Garafía, pago de Juan Adalid, el 21 de abril de 1728, hijo de Silvestre Francisco y Magdalena Pérez de Brito, se le ha considerado uno de los personajes más importantes de la historia de La Palma. Huérfano de madre antes de cumplir sus dos meses de vida, en su más corta edad pasó a residir en Santa Cruz de la Palma, acogido en la casa de Tomás Rexe Méndez (v.) y en ella se crio como si de un hijo se tratara. Sus estudios los hizo con los frailes franciscanos y logró una preparación más profunda de lo que era normal en un joven de su posición en aquellos años del segundo cuarto del siglo XVIII. Pasó a trabajar como amanuense con los escribanos que entonces ejercían en la ciudad hasta que se trasladó a Sevilla, donde logró la licenciatura en leyes solo en un periodo de seis meses. De regreso a su isla natal, comenzó el libre ejercicio de su profesión y gozó fama de ser el mejor abogado de su tiempo. Con las elecciones llevadas a cabo en virtud del real auto acordado del Rey Carlos III, promulgado el 5 de mayo de 1766, por el que se daba entrada a la vecindad en los ayuntamientos para desempeñar temporalmente los cargos de diputado del común y síndico personero, sin derecho a voto, empezó su vida azarosa al resultar elegido como diputado. Dentro ya del consejo capitular pronto surgió su voz crítica contra los regidores perpetuos y los que consideraban sus abusos. Al salir elegido el irlandés Dionisio O´Daly como síndico personero en 1767 y querer valerse los citados ediles de su calidad de extranjero para dejar sin efectos la elección, cosa que lograron al revocar el nombramiento la Real Audiencia de Canarias, recurrió el interesado ante el Consejo de Castilla y con ello dio lugar posteriormente (3 de febrero de 1768) a que se iniciara el célebre pleito del común de vecinos contra la gobernación municipal de los regidores perpetuos aprovechando para denunciarlos por malversación de fondos públicos. Fue Pérez de Brito el letrado que llevó adelante la famosa causa por lo que, ausente O´Daly de la Isla, se volcaron en él las iras de los capitulares por su actuación y consiguieron que se incoara en su contra un proceso por sedición con posteriores ingresos en prisión el 9 de marzo de 1770 por orden del alcalde mayor, revocado después por la Audiencia. Se le ha considerado un adelantado de su época, un paladín de libertades que se atrevió a enfrentarse a aquella situación de privilegio del estamento noble en el Cabildo y conseguir que el pueblo llano tomara conciencia de su derecho para regir su destino. Al haber logrado que el Consejo de Castilla, por resolución de 3 de diciembre de 1771, aboliera el gobierno de los regidores perpetuos, destituyéndolos, y disponer que en lo sucesivo fueran elegidos con carácter bienal, por sufragio, no alcanzó a ver realizada su obra renovadora porque murió el 14 de mayo de 1772 y la elección de los miembros del Consejo Capitular se produjo al año siguiente. Con ello, La Palma fue la adelantada de la democracia, pues tuvo el primer Ayuntamiento de la España moderna elegido por voto popular. Casó con María Teresa Aubert, hija de Santiago Albertos Álvarez, escribano público, y de María Josefa Lorenzo de Covos, y dejó descendencia. El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma ha perpetuado su memoria dándole su nombre a un colegio público y a una de sus dos calles principales.
Sus restos descansan en la Iglesia de Santo Domingo.
Autor: Jaime Pérez García
Exconvento de San Miguel de Las Victorias - Santo Domingo.
El reloj de sol más antiguo de Canarias. 1733.
El reloj de sol del Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves, datado entre 1733 y 1740, es el más antiguo conservado de Canarias. Instalado en la fachada principal del santuario, fue elaborado en madera y durante siglos sirvió para marcar el paso de las horas.
Con motivo de su recuperación también se realizó una reproducción del cuadrante que se encontraba en la fachada sur del santuario, destinado a señalar las horas de la tarde, ya que el original se había extraviado.
La reproducción fue bendecida el 5 de agosto de 2012 por el obispo de la Diócesis Nivariense, coincidiendo con la procesión de Nuestra Señora de las Nieves.
Las Nieves.
Las milicias profesionales.
La Guerra del Asiento, también conocida como la Guerra de la Oreja de Jenkins, fue un conflicto bélico que se prolongó entre 1739 y 1748 y enfrentó a las flotas y tropas del Reino de Gran Bretaña y del Imperio español, principalmente en el área del Caribe.
Gran Bretaña pretendía hacerse con el mercado comercial de América, mientras que España trataba de impedirlo, especialmente en lo relacionado con el comercio marítimo y el tráfico de esclavos.
El 20 de junio de 1500, mediante una Real Provisión, Isabel la Católica prohibió la esclavitud de los indígenas en los territorios americanos. Un año más tarde, en diciembre de 1501, los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, firmaron en Sevilla una Real Cédula ordenando la liberación de varios indígenas canarios que habían sido capturados ilegalmente por marineros y vendidos como esclavos en Sevilla. Este documento, conservado en el Archivo General de Simancas, constituye una prueba documental de la protección que la Corona otorgó a los naturales de Canarias frente a la esclavitud ilegal.
Según las condiciones del Tratado de Sevilla de 1729, los británicos se comprometían a no comerciar con la América española, salvo mediante el denominado navío de permiso. Para verificar el cumplimiento del tratado, los buques españoles podían interceptar embarcaciones británicas e inspeccionar su carga, una práctica conocida como el "derecho de visita".
El conflicto se extendió por Venezuela, Cuba, Panamá, Colombia y diversas islas del Caribe.
Canarias tampoco quedó al margen de esta situación, por lo que la Corona decidió enviar soldados profesionales a las islas con el fin de reforzar las defensas, custodiar las fortalezas y adiestrar a las milicias locales en el manejo de armas, cañones y municiones.
A La Palma llegaron, durante el siglo XVIII, doce soldados profesionales que pronto fueron conocidos como "Los Doce de Su Majestad". Constituyeron el primer cuerpo de militares profesionales establecido en la isla. Estos obtuvieron una capilla en el interior del convento franciscano, hoy Museo Insular de La Palma, donde recibirían sepultura.
Capilla de San Francisco Solano, Convento de San Francisco
Patio de Los Naranjos.
1763. Nace la imagen de los Enanos. Primera Lotería Nacional.
Aunque no ataviados como los conocemos en la actualidad, los Enanos de La Palma, las alegres figuras que cada cinco años, al son de la polca, llenan de alegría las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen, tienen su origen a finales del siglo XVI, formando parte de las celebraciones del Corpus Christi.
No sería hasta 1905 cuando comenzaron a adquirir mayor protagonismo en la Plaza de España de Santa Cruz de La Palma, participando en las Fiestas Patronales de Nuestra Señora de las Nieves. Su característico atuendo parece inspirarse en el utilizado por Carlos III para anunciar la primera Lotería Nacional, celebrada en 1763, mediante el conocido cartel de El enano afortunado. La popular polca que hoy acompaña su danza no llegaría hasta 1925, cuando el compositor palmero Domingo Santos Abreu creó la música que desde entonces identifica uno de los números más emblemáticos de la Bajada de la Virgen.
El cartel de El enano afortunado, publicado en 1763, constituye una de las primeras representaciones populares de un enano vestido con un llamativo uniforme de época, motivo por el que tradicionalmente se ha relacionado con la imagen que, años después, adoptarían los Enanos de La Palma.
1765. Primeros datos sobre el Barco de la Virgen.
Los primeros datos conocidos sobre el Barco de la Virgen aparecen en un documento anónimo de 1765 en el que se describe la entrada de la Virgen de las Nieves en la ciudad de Santa Cruz de La Palma.
Según este relato, el castillo de Santa Catalina comenzó a disparar salvas de bienvenida, secundado por el barco La Paloma Isleña, que se encontraba fondeado en el puerto.
La tradición cuenta que los marineros quisieron rendir homenaje a la patrona construyendo, junto al barranco de Las Nieves, una nao de piedra con un gran mástil de pino y las velas desplegadas, dando la impresión de navegar en alta mar.
El 8 de diciembre de 1814 tuvo lugar el primer diálogo de cañones entre el castillo y el barco, que entonces era de cartón. La construcción definitiva se realizó en 1820.
En 1929, siendo presidente del Cabildo Insular don Armando Yanes Carrillo, y junto al constructor naval don Julio Guillén, se presentó una reproducción de la nao Santa María en la Exposición Iberoamericana de Sevilla con el propósito de utilizarla como modelo para la construcción del actual Barco de la Virgen. Sin embargo, la difícil situación económica que atravesaba la isla impidió llevar a cabo el proyecto.
Finalmente, en 1940 fue inaugurada la actual nao de María y, en la década de 1980, el Club de Leones impulsó la creación del Museo Naval en su interior.
En la actualidad alberga el Museo Naval de Santa Cruz de La Palma y constituye uno de los símbolos más representativos de las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen, siendo protagonista, junto al Castillo de la Virgen, del tradicional diálogo de bienvenida a la patrona de la isla bajo el estruendo de los cañones.
En 2026, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma adquirió el único ejemplar que permanecía a la venta en España del libro La Nao de Santa María. Esta obra sirvió de referencia a don Armando Yanes Carrillo para obtener las medidas exactas de la nao original de Cristóbal Colón, utilizadas posteriormente como base para el diseño del actual Barco de la Virgen.
Memoria de la Comisión Arqueológica Ejecutiva de la Nao Santa María, publicada en 1892 y redactada por Julio de F. Guillén
El gran incendio de Santa Cruz de La Palma. 1770.
El 26 de abril de 1770, en pleno año de Bajada de la Virgen de las Nieves, un gran incendio comenzó en las casas de Antonio Pinto, situadas en la Calle Real, frente a la Plaza Mayor de Santa Cruz de La Palma. El fuego se extendió con rapidez por las viviendas cercanas y durante horas amenazó seriamente el centro de la ciudad. La gravedad de la situación hizo que la imagen de Nuestra Señora de las Nieves, que regresaba a su Santuario, fuera llevada nuevamente hacia Santa Cruz. La tradición cuenta que cuando llegó a las proximidades del Hospital de Dolores el viento amainó y el incendio pudo finalmente ser controlado. De aquel suceso se conserva un documento excepcional: un croquis con las casas afectadas por el fuego, enviado a la Corona y conservado en el Archivo General de Indias de Sevilla. En él todavía podemos reconocer el entorno de la actual Plaza de España y la iglesia matriz de El Salvador. Más de 250 años después, este sencillo plano nos permite contemplar cómo era el corazón de Santa Cruz de La Palma y recordar uno de los incendios más graves de su historia.
Plano original del incendio. Archivo General de Indias, Sevilla. (Marcada con la letra Y la actual Plaza de España).
Marcado con la letra A Iglesia matriz de El Salvador. Cortesía Archivo de Indias de Sevilla.
Objeto restaurado mediante AI del original
1773. Primer ayuntamiento elegido por votación popular de la Monarquía Española.
Cuando hablamos de que el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma fue el primero en ser elegido por votación popular, no nos referimos únicamente a la España actual, sino a toda la Monarquía Española de la época.
En 1773, la Monarquía Española se extendía por Europa, América, África, Asia y Oceanía, comprendiendo más de cuarenta territorios, reinos, virreinatos, capitanías generales y posesiones. Bajo la Corona se encontraban las Islas Canarias, gran parte de Hispanoamérica, Filipinas y numerosos enclaves en el norte de África, además de extensos territorios que hoy forman parte de Estados Unidos, México, República Dominicana, Cuba, Puerto Rico, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Colombia, Venezuela, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay, Argentina, Uruguay y Chile.
Ese año se celebraron en Santa Cruz de La Palma las primeras elecciones municipales por votación popular de toda la Monarquía Española, tras el pleito mantenido por el comerciante de origen irlandés Dionisio O'Daly y Anselmo Pérez de Brito contra los regidores perpetuos de la ciudad. La resolución favorable dictada por la Corona de Castilla puso fin a este sistema y permitió que los cargos municipales fueran elegidos por los vecinos.
Este hecho convirtió a Santa Cruz de La Palma en un referente de la historia del municipalismo español y marcó un hito en la participación ciudadana dentro de la administración local.
Escudos familiares de la familia O'Daly-McGhee. 1762.
Los escudos familiares de las familias O'Daly y McGhee pertenecieron a Dionisio O'Daly y a su esposa, Isabel Andrea McGhee, quienes contrajeron matrimonio en la Parroquia Matriz de El Salvador de Santa Cruz de La Palma en 1762.
El matrimonio no tuvo descendencia, por lo que, tras su fallecimiento, gran parte de su fortuna pasó al padre Díaz, quien durante años convivió con la familia en la desaparecida vivienda de la Calle Real, conocida posteriormente como el Viejo Instituto.
La generosidad y la labor desarrollada por el padre Díaz en favor del pueblo palmero hicieron que, en 1897, se erigiera una estatua en su honor en el centro de la Plaza de España de Santa Cruz de La Palma.
En la actualidad, estos escudos familiares se conservan en una colección privada.
Fotografía realizada por Eduardo Capote para su libro O'Daly. Historia de un irlandés (2019).
Frontis de Santa Cruz de La Palma - Andrés Amat de Tortosa. 1733
Cortesía, Ministerio de Cultura, Archivos Estatales.
1774. Nace el Señor Díaz.
Don Manuel Díaz Hernández, más conocido como el Señor Díaz, nació en Santa Cruz de La Palma en 1774. Estudió Humanidades y Teología Escolástica con el propósito de seguir la carrera eclesiástica, destacando desde muy joven por sus dotes como predicador.
En 1800, con tan solo 26 años, fue nombrado beneficiado de la Parroquia Matriz de El Salvador, cargo que desempeñó hasta el 5 de abril de 1863, fecha en la que falleció a los 89 años tras sufrir una caída por las escaleras situadas frente a la Real Sociedad Cosmológica.
Fue enterrado en el cementerio municipal de Santa Cruz de La Palma y, en 2008, sus restos fueron trasladados a la Parroquia Matriz de El Salvador.
En 1897 se erigió una estatua en su honor en la Plaza de España de Santa Cruz de La Palma, convirtiéndose en el primer monumento civil levantado en Canarias en reconocimiento a su labor benéfica y a su contribución cultural.
La piedra con la que, según la tradición, se golpeó la cabeza durante la caída se conserva en la Real Sociedad Cosmológica, mientras que el paño con el que se cubrió su herida puede contemplarse en la sacristía de la Parroquia Matriz de El Salvador.
Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de La Palma. 1776.
La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de La Palma fue creada el 29 de agosto de 1776, dentro del movimiento de las Reales Sociedades Económicas impulsado por el rey Carlos III bajo los ideales de la Ilustración. Su finalidad era promover el desarrollo económico, agrícola, industrial, educativo y cultural de la isla mediante la aplicación de reformas que contribuyeran al progreso de la sociedad.
Poco después de su constitución quedó formada su primera junta directiva por Claudio Fernández de Palacios, Antonio de Sotomayor, Juan de Guisla y Pinto, Pedro de Sotomayor, Juan Massieu y Fierro y José María Fierro.
Entre sus principales objetivos figuraban la mejora de la agricultura y la introducción de nuevos cultivos. Aunque fracasó el intento de fomentar el olivo y el algodón en La Palma, la Sociedad desempeñó un papel destacado en el impulso de la industria de la seda, una de las actividades económicas más importantes de la isla durante aquella época.
Tras un periodo de decadencia, la institución fue reorganizada el 21 de enero de 1836, ampliando su labor al fomento de las infraestructuras, la repoblación forestal y el desarrollo de la agricultura, la ganadería y otros ámbitos de interés público.
Datos: Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de La Palma.
El primer reglamento de la Plaza del Mercado. 1876.
La Junta Municipal de Abastos de Santa Cruz de La Palma aprobó, en sesión celebrada el 10 de junio de 1876, el primer reglamento y tarifas del nuevo servicio de la Plaza del Mercado, diez años antes de iniciarse la construcción del edificio actual. El mercado comenzó a funcionar en el antiguo solar del hospital, destinado a la venta de los artículos de primera necesidad para el abastecimiento de la población.
Con el propósito de fomentar la asistencia diaria de los vecinos a La Recova, se estableció un horario comprendido entre el amanecer y el toque de ánimas. Además, se prohibió la venta ambulante de alimentos y bebidas, regulándose también la apertura de los establecimientos de comestibles situados fuera del mercado. La venta de pan solo podía comenzar a partir de las nueve de la mañana y la del resto de alimentos desde las doce del mediodía.
Dentro del recinto estaba prohibido hacer fuego en los puestos o acceder con animales. Los vendedores debían abonar las tarifas establecidas según el tipo de producto comercializado. Por cada 23 kilos de pan se pagaban 50 céntimos; por cada 100 kilos de papas, moniatos, coles, cebollas, castañas, ñames, calabazas, bugangos, pantanas, melones, sandías y demás frutas frescas, 12 céntimos; por cada kilo de queso, manteca o almendras, una peseta; y por cada racimo de plátanos, 10 céntimos.
Además de la carnicería municipal, situada junto al matadero en la calle Álvarez de Abreu, también se autorizó la venta de algunas carnes en la Plaza del Mercado. La gallina y el pollo grande abonaban una tasa de 3 céntimos por pieza, el resto de las aves 1 céntimo y el cabrito 2 céntimos. Los productos del mar se comercializaban exclusivamente en las lonjas de las pescaderías, hoy desaparecidas, situadas en la calle La Marina, entre la plaza de Borrero y el callejón Tedote.
Datos: Mercado Municipal de Santa Cruz de La Palma "La Recova". Fotografía: José Ayut, década de 1960.
1778. Construcción del pozo de nieve de Fuente Olén.
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII, la nieve fue un recurso de gran valor, utilizada tanto con fines medicinales como para la conservación de alimentos, llegando a considerarse un producto de primera necesidad.
En La Palma existieron cuatro pozos de nieve situados entre los municipios de Puntallana y Santa Cruz de La Palma, a una altitud comprendida entre los 1.700 y los 2.240 metros sobre el nivel del mar.
De todos ellos, el único que se conserva rehabilitado es el pozo de Fuente Olén, construido por el Cabildo en 1778. Presenta una estructura cilíndrica de cuatro metros de diámetro y cinco metros de profundidad.
La explotación de la nieve estaba controlada por el Cabildo, ya que se trataba de un aprovechamiento de carácter público. La nieve se recogía en las cumbres, se almacenaba en los pozos y posteriormente era transportada hasta Santa Cruz de La Palma para su venta y distribución.
Según la tradición oral, hasta las décadas de 1920 y 1930 existieron en la capital dos puntos de venta de hielo: la Fonda de doña Claudia y la Casa Salgado.
Tras el descubrimiento del hielo artificial por el químico francés Charles Saint-Ange Thilorier en 1835, la explotación de la nieve comenzó a decaer. Sin embargo, debido a las limitaciones económicas de Canarias, los pozos continuaron utilizándose hasta principios del siglo XX.
En el interior de la antigua Casa Salgado, actual Joyería Ferreiro de Santa Cruz de La Palma, se conserva el único pozo de hielo conocido de la ciudad. La vivienda fue construida entre 1515 y 1525 por Luis Álvarez, natural de Vestiaria (Portugal), rico hacendado y mayordomo de la Iglesia de Nuestra Señora de las Nieves desde 1548.
El pozo, situado en el patio interior, mide dos metros de diámetro por dos metros y medio de profundidad, manteniendo una temperatura aproximada de seis grados por debajo de la ambiente. En 2017, la Joyería Ferreiro llevó a cabo las obras necesarias para garantizar su conservación.
Datos: Juan Carlos Santamaría, Patrimonio Hidráulico Canario. Texto sobre la Casa Salgado: Pedro Ferreiro. Ilustración: Tomás Sendra (2007), Casa Rural Santa Bárbara.
Casa Ferreiro - Calle Anselmo Pérez de Brito.
Pozo de nieve - Fuente Olen.
Pozos de nieve.
Durante los siglos XVI, XVII y XVIII la nieve fue utilizada con fines medicinales y para la conservación de alimentos, llegando a considerarse un producto de primera necesidad.
En La Palma existieron cuatro pozos de nieve de montaña, situados entre los municipios de Puntallana y Santa Cruz de La Palma, en una zona comprendida entre los 1.700 y los 2.240 metros de altitud.
De los cuatro pozos, tan solo uno, el de Fuente Olén, se conserva rehabilitado. Fue construido por el Cabildo en 1778 y presenta una estructura cilíndrica de cuatro metros de diámetro por cinco metros de profundidad.
La explotación de la nieve, como ocurría en el resto de las islas, estaba controlada y regulada por el Cabildo, al tratarse de un bien público. Su aprovechamiento constituía una fuente de ingresos para la institución, que probablemente cedía su explotación en arriendo. El área de recogida se encontraba en las laderas de la montaña.
Según fuentes orales, en Santa Cruz de La Palma existieron hasta las décadas de 1920 y 1930 dos centros de venta de hielo: la Fonda de doña Claudia y la Casa Salgado.
Tras el descubrimiento del hielo seco en 1835 por el químico francés Charles Saint-Ange Thilorier, esta actividad comenzó su declive. Sin embargo, debido a la pobreza que atravesaban las Islas Canarias, los pozos de nieve continuaron utilizándose hasta comienzos del siglo XX.
Datos: Juan Carlos Santamaría. Patrimonio Hidráulico Canario.
Recreación pozo de la nieve.
La gran avenida de 1783.
El 9 de octubre de 1783, Santa Cruz de La Palma vivió uno de los episodios más devastadores de su historia. Entre las once de la mañana y la una de la tarde, un violento temporal de lluvia y viento provocó el desbordamiento de los barrancos de la ciudad, causando importantes destrozos y numerosas víctimas.
El barranco de Las Nieves, tras desbordarse a la altura de la Cueva de la Virgen, arrasó el Llano de la Cruz y avanzó con enorme fuerza por las calles del Tanque y Molinos. En este trágico episodio perdió la vida don José Martín, esposo de doña María de las Nieves Capote, quien se encontraba sobre un muro de la huerta conocida como Marquito cuando fue sorprendido por la riada. La fuerza del agua derribó la pared y arrastró su cuerpo hasta el mar, donde pudo ser identificado gracias a los botones de oro que llevaba en los puños de la camisa. También fallecieron otras personas en estas calles, mientras que algunos heridos morirían posteriormente a consecuencia de las lesiones sufridas.
El pánico se apoderó de los vecinos de los barrios del Tanque, Molinos, la Alameda y la calle del Castillo, muchos de los cuales buscaron refugio en los conventos de San Francisco y Santa Clara, donde lograron ponerse a salvo.
Ese mismo día, el barranco de Santa Catalina también se desbordó con extraordinaria violencia. La riada arrastró siete viviendas, destruyó otras muchas y acabó con la Cruz del Tercero, la Cruz de las Damas y las plazas donde se levantaban. En este segundo episodio fallecieron dos hombres y una niña, mientras que otras personas lograron salvar la vida de forma casi milagrosa.
Los cronistas atribuyeron la gravedad de la catástrofe al gran incendio que había arrasado los montes durante el mes de julio, provocado, según la tradición, por el descuido de un hombre conocido como el Gallo, natural de Las Nieves. La desaparición de la vegetación dejó los barrancos desprotegidos, favoreciendo que las lluvias torrenciales arrastraran con enorme violencia troncos, piedras y lodo, destruyendo viviendas, huertas y puentes.
Ante el temor de que la tragedia volviera a repetirse, en 1784 los vecinos de las zonas más afectadas presentaron un escrito al Cabildo solicitando la construcción urgente de obras de defensa. En él advertían del grave peligro que corrían las viviendas de la calle Vate Díaz, la de Jorós, la única parroquia y el hospital, todos ellos situados en las inmediaciones del barranco de Dolores. Pese a la pobreza que atravesaba la isla, reclamaban la construcción de baluartes y muros de contención que evitaran una nueva catástrofe.
Fuente: Lorenzo Rodríguez, Juan B. Noticias para la historia de La Palma, tomo I. Instituto de Estudios Canarios – Cabildo Insular de La Palma (1975).
Fotografía del lugar de los hechos: Antonio Passaporte, 1931. Archivo Histórico Nacional.
Escuela Real. Primera escuela seglar de Canarias. 1794.
El 12 de marzo de 1727 falleció doña María Hermenegilda Fierro, dejando dispuesto en su testamento que su vivienda de la Calle Real se dividiera en dos partes: una destinada a la construcción de una ermita bajo la advocación de Nuestra Señora de la Concepción y la otra para su sobrino, Nicolás Amaro.
En 1789, el obispo don Antonio de la Plaza visitó La Palma y comunicó a don José Fierro, hijo de Nicolás Amaro, la voluntad expresada por su abuela en el testamento. Tras estudiar el proyecto, el prelado denegó la autorización para levantar una nueva ermita en la Calle Real, considerando que la ciudad contaba ya con suficientes templos.
Ante esta decisión, don José Fierro optó por donar la totalidad del inmueble al Ayuntamiento para destinarlo a la enseñanza pública.
En 1794 fue inaugurada la Escuela Real, considerada la primera escuela seglar (no católica) de Canarias. El edificio permaneció en pie hasta 1978, cuando fue demolido para levantar el actual Palacio de Justicia de Santa Cruz de La Palma.
Deseando cumplir el deseo de su abuela, don José Fierro promovió posteriormente la construcción de la iglesia de Nuestra Señora de la Concepción en sus propiedades de Breña Alta.
Calle Anselmo Pérez de Brito.
Historia de La Alameda. 1795.
A mediados del siglo XVII, don Pedro Yanes y su esposa, Águeda Vásquez, construyeron una vivienda de dos plantas con corral, patio y huerta en el lugar que hoy ocupa la plaza de La Alameda.
En octubre de 1783, el desbordamiento del barranco de Las Nieves provocó una de las mayores catástrofes que ha sufrido Santa Cruz de La Palma. La riada arrastró viviendas y personas desde las cumbres hasta la ciudad, alcanzando el castillo de Santa Catalina y ocasionando graves daños materiales y pérdidas humanas.
Tras aquella tragedia, la familia Yanes Vásquez cedió su propiedad a la ciudad con el fin de crear un espacio abierto que sirviera, además, para proteger este sector frente a futuras avenidas. Para ello se levantó un sólido muro de mampostería de 149 varas de longitud, aproximadamente 104 metros.
Las obras concluyeron en 1795, naciendo así la entonces denominada Plaza de La Somada, origen de la actual plaza de La Alameda.
Plaza de La Alameda 1935 - Museo de Grenwich.
Los kioscos de la música.
Durante el siglo XIX comenzaron a levantarse en numerosas ciudades españolas los conocidos kioscos de la música, pequeños pabellones destinados a las actuaciones de las bandas municipales. En La Palma, los más emblemáticos fueron los de la plaza de La Alameda, en Santa Cruz de La Palma, y la plaza de Nuestra Señora de Montserrat, en Los Sauces, auténticos centros de reunión para varias generaciones de palmeros.
De planta circular, estos kioscos disponían de una parte inferior destinada a cafetería o lugar de encuentro y una plataforma superior donde actuaban las bandas de música. Los domingos y días festivos eran el escenario principal de la vida social de cada municipio, congregando a vecinos y visitantes en un ambiente de convivencia y entretenimiento.
Era también el lugar donde muchos jóvenes se conocían. Las muchachas acudían con sus mejores vestidos y los caballeros con traje, corbata y sombrero, símbolo de elegancia en la época. Entre paseos, conversaciones y conciertos nacieron numerosos noviazgos que, con el consentimiento de las familias, terminaron convirtiéndose en matrimonio.
Con el paso de los años llegaron nuevas formas de ocio y otros espacios para la celebración de fiestas y conciertos. Poco a poco, los kioscos fueron perdiendo el protagonismo que habían tenido durante décadas y algunos dejaron de cumplir la función para la que fueron concebidos.
Hoy continúan formando parte del patrimonio urbano y sentimental de La Palma, recordando una época en la que la música llenaba las plazas cada domingo y convertía estos espacios en el auténtico corazón de la vida social de nuestros pueblos.
Los prisioneros franceses en la isla de La Palma. 1809.
La Guerra de la Independencia Española (1808-1814), desarrollada en el contexto de las guerras napoleónicas, enfrentó a España, el Reino Unido y Portugal contra el Primer Imperio francés, que pretendía colocar en el trono español a José Bonaparte, hermano de Napoleón.
Tras el levantamiento del 2 de mayo de 1808 en Madrid, la escuadra francesa permanecía fondeada en Cádiz, ciudad gobernada por el capitán general de Andalucía, Francisco Solano, cuya actitud conciliadora con los franceses provocó una fuerte reacción popular.
El 19 de julio de 1808 tuvo lugar la Batalla de Bailén, considerada la primera gran derrota del ejército napoleónico en campo abierto. Tras la victoria española, cerca de 17.600 soldados franceses depusieron las armas y fueron hechos prisioneros.
Inicialmente fueron trasladados a Cádiz, pero las deficientes condiciones sanitarias y el temor a la propagación de enfermedades llevaron a las autoridades españolas a distribuirlos entre distintos territorios, entre ellos Canarias, Baleares y Portugal.
El 11 de mayo de 1809 llegó a Santa Cruz de Tenerife un convoy con 1.484 prisioneros franceses. Ese mismo día, la Junta Suprema de Canarias dispuso su traslado provisional a Candelaria. El 1 de junio fueron enviados 496 prisioneros a Gran Canaria y, al día siguiente, los restantes fueron distribuidos por la isla de Tenerife.
De aquel contingente, 200 prisioneros fueron destinados a la isla de La Palma.
En un primer momento se pensó alojarlos en el Llano de Argual, por sus buenas condiciones climáticas, la abundancia de agua y la facilidad para su custodia. Sin embargo, finalmente fueron instalados en una vivienda propiedad de doña Mencía Vandale, situada en la calle San José de Santa Cruz de La Palma, al disponer de agua propia, buena ventilación y requerir un menor despliegue de vigilancia.
El gobernador militar de La Palma encomendó a la Junta de Beneficencia la organización de su asistencia, recayendo la responsabilidad de su cuidado en el padre Manuel Díaz Hernández, conocido como el Señor Díaz.
De los 200 prisioneros, cien permanecieron bajo custodia, mientras que los otros cien fueron distribuidos en libertad vigilada entre familias palmeras, que los acogieron a cambio de su trabajo en labores agrícolas, ganaderas y domésticas.
Tras la firma de la paz con Francia en 1814, muchos de aquellos soldados optaron por no regresar a su país y decidieron establecerse definitivamente en La Palma, donde formaron nuevas familias. Sus descendientes se asentaron principalmente en Santa Cruz de La Palma, Los Llanos de Aridane, Villa de Mazo y San Andrés y Sauces.
Con el paso del tiempo, muchos de sus apellidos fueron castellanizados o adaptados a otros ya existentes en Canarias, siendo Garnier uno de los que ha llegado hasta nuestros días.
Gracias a la atención prestada por el padre Díaz y por las Hermanas del Hospital de Nuestra Señora de los Dolores, únicamente fallecieron tres de aquellos prisioneros durante su estancia en la isla.
Fuente: Marcelo Rodríguez Fuertes, Los "afortunados" prisioneros franceses de la isla de La Palma, Genealogías Canarias (2019).
Fotografías: vivienda Vandale, calle San José, Santa Cruz de La Palma, cortesía de la Real Sociedad Cosmológica. El escudo de la casa Vandale se conserva en la Real Sociedad Cosmológica.
Antigua Casa Vandale - Calle San José.
Castillo de la Virgen. 1820.
En 1819, el empresario don José Gabriel Martín decidió construir, costeándolo de su propio patrimonio, el cuarto de pólvora o almacén de pertrechos, conocido como el Gran Fuerte de la Amable Nuestra Señora de las Nieves.
La obra fue inaugurada el 1 de febrero de 1820 y estaba adornada con pequeños cañones de hierro.
No fue hasta la Bajada de la Virgen de 1910 cuando comenzó a decorarse con elementos de cartón para representar el actual Castillo de la Virgen y participar en el tradicional diálogo de salvas de cañón con el Barco de la Virgen durante la llegada de la patrona de La Palma.
En su construcción puede observarse una réplica del antiguo campanario que anunciaba el cierre de la portada norte de la ciudad a las nueve de la noche como medida defensiva. El campanario original fue demolido en 1923.
Aunque nunca tuvo una función militar como fortaleza defensiva, sí fue utilizado como puesto de vigilancia.
¿Sabías qué...?
¿En el actual Castillo de La Virgen existe una réplica del antiguo campanario que existió en el Castillo de San Fernando o Castillo del Cabo, en Las Explanadas?
Las funciones de este campanario en el antiguo castillo consistían en avisar de ataques, incendios y del cierre de las portadas norte y sur a las 21:00 horas, con el fin de salvaguardar la capital de ataques como el producido por "Pata de Palo" en 1553.
La réplica del campanario que existe actualmente en el Castillo de La Virgen fue realizada en 1820, siguiendo el modelo del antiguo campanario del Castillo de San Fernando o Castillo del Cabo.
Abogamos por que, dentro de las obras que se están realizando en dicho lugar (2026), sea añadido de nuevo este elemento histórico.
Miguel Brito Rodríguez 1905-1910
Castillo de La Virgen.
Inauguración del cementerio. 1821.
El 19 de noviembre de 1821, a las 10:00 horas, fue inaugurado el actual Cementerio de Santa Cruz de La Palma.
Salió de la parroquia de El Salvador una solemne procesión con el acompañamiento de todo el clero, hermandades, el Ayuntamiento y la Milicia Nacional con su música, trasladando las reliquias a hombros de tres sacerdotes lujosamente enramados.
Dentro de la arquilla se encontraban los restos de los Santos Mártires Severino, Áureo y Deodato, siendo las primeras reliquias depositadas en el recién inaugurado Campo Santo.
Sobre ellos, a la entrada del cementerio, se colocó una placa de mármol, hoy desaparecida, que decía:
De Severino y Áureo sacros huesos.
Aquí esperan el día de su gloria.
Unid vuestras cenizas a las suyas.
De la iglesia naciente haced memoria.
Historia del cementerio.
Los enterramientos se realizaban siempre en la parroquia de El Salvador, en las iglesias de los conventos y en los demás templos de la población, según la voluntad de los testadores o la devoción de sus familiares.
Las familias presentaban ante el Vicario las últimas voluntades del finado para ser enterrado en una u otra iglesia. Estos templos cobraban según el lugar elegido para el enterramiento.
Entre los numerosos documentos conservados en los archivos de La Palma, cabe destacar el ocurrido el 25 de julio de 1800, cuando se instruyeron diligencias para probar la voluntad de don Juan Pérez García, vecino de San Telmo.
La última voluntad de don Juan era ser enterrado en la capilla del Rosario del convento de Santo Domingo, a lo que el Vicario de El Salvador se negó rotundamente, ya que de realizarse el traslado los beneficios económicos no quedarían en su iglesia.
Un año después de recibir sepultura don Juan en El Salvador, los monjes del convento de Santo Domingo ganaron el pleito ante el obispado, por lo que el cadáver debía ser exhumado y trasladado al convento, fijándose como fecha para el traslado el 12 de febrero de 1802.
El entonces Vicario de El Salvador, don Pedro Morera, enfadado con dicha decisión, se adelantó a la fecha prevista e hizo llamar a Salvador Acosta, carnicero de la ciudad de Santa Cruz de La Palma, para que procediera a trasladar los restos en una pequeña caja al convento de Santo Domingo.
Al exhumar el cuerpo, el carnicero comprobó que se encontraba completo, por lo que utilizó sus herramientas para separar los miembros con el fin de que pudieran ser introducidos en el nuevo féretro.
La familia de don Juan se dio cuenta de lo sucedido y denunció los hechos ante la justicia ordinaria, representada por el Alcalde Mayor.
El pueblo, al conocer el suceso, se mostró indignado, ya que las herramientas utilizadas eran las mismas con las que se cortaba la carne destinada al consumo humano. Las protestas llegaron al Ayuntamiento y el Alcalde Mayor ordenó romper los cuchillos y exponerlos públicamente en la Plaza de España.
Estos sucesos, junto con otros conflictos relacionados con los enterramientos en templos religiosos, hicieron que el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma tomara medidas para crear un cementerio general fuera de las iglesias y conventos.
El 19 de noviembre de 1821, a las 10:00 horas, fue inaugurado el actual Campo Santo de Santa Cruz de La Palma.
Fotografía: Ellerbeck, 1893.
Cortesía grupo Historia de La Palma.
Inauguración de la nueva Cruz del Tercero. 1831.
En 1831 fue inaugurada la nueva Cruz del Tercero en la plaza de La Alameda de Santa Cruz de La Palma.
La antigua cruz se encontraba situada en la zona de la Cueva de Carías, lugar donde los planos de Leonardo Torriani del siglo XVI sitúan este espacio histórico y donde, según la tradición, se celebró la primera misa tras la incorporación de la isla a la Corona de Castilla en 1493.
El 9 de octubre de 1783, una avenida del Barranco de Las Nieves destruyó la zona y arrasó la antigua cruz, siendo sustituida años después por la actual, que fue inaugurada en 1831.
Recibe el nombre de Cruz del Tercero por estar custodiada durante la festividad de la Santa Cruz por un Tercero de San Francisco, encargado de proteger las joyas y ofrendas depositadas por los vecinos.
Desamortización de Mendizábal. 1836.
La Desamortización de Mendizábal supuso la supresión de numerosos conventos y monasterios en España. El proceso se inició con la Real Orden de Exclaustración Eclesiástica de 25 de julio de 1835, durante el gobierno del conde de Toreno, por la que se suprimían aquellos conventos que no contaran con al menos doce religiosos profesos.
Tras la llegada de Juan Álvarez Mendizábal a la presidencia del Consejo de Ministros en septiembre de 1835, se aprobaron nuevos decretos que ampliaron la supresión de comunidades religiosas. El 11 de octubre de 1835 se decretó la supresión de los monasterios de órdenes monacales y militares, y posteriormente se estableció la venta de sus bienes inmuebles.
El 27 de abril de 1836 fue clausurado el convento de San Miguel de las Victorias de Santa Cruz de La Palma.
El convento, fundado por la Orden de Predicadores, permaneció en funcionamiento hasta esa fecha. Sus doce religiosos fueron trasladados a La Laguna y Gran Canaria tras la aplicación de las medidas de exclaustración.
El 24 de marzo de 1843, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma tomó posesión del inmueble, destinándolo posteriormente como cuartel de la Milicia Nacional.
Mendizábal (1790-1853)
Inauguración del actual Hospital de Dolores. 1837.
En 1837 fue trasladado el Hospital de Dolores desde la calle Díaz Pimienta, actual Teatro Chico, por entonces denominada calle de La Cuna, a su ubicación actual, donde cumpliría las funciones de hospital y casa de expósitos.
Junto a este se encontraba el Llano de Las Monjas, un amplio jardín que las monjas clarisas utilizaban como lugar de cultivo y esparcimiento para los pacientes.
A mediados de los años 60 del siglo XX, el Gobierno de Canarias y la Diócesis de Tenerife dieron por concluidas las labores asistenciales de las hermanas clarisas como enfermeras, quedando el Llano de Las Monjas en estado de abandono.
Pocos años después, la idea de construir un parque infantil se hizo realidad, siendo inaugurado el 6 de enero de 1971.
Mantengo "como enfermeras" al quedar confirmado por tu documentación y no modifico la referencia a la labor asistencial de las clarisas, ya que forma parte esencial de la historia del Hospital de Dolores.
Juan Bautista Lorenzo Rodríguez.
Rendimos nuestro pequeño homenaje a quien fuera, sin duda alguna, predecesor de grandes historiadores e investigadores, cuyos trabajos sobre la historia insular fueron el punto de partida para entender y comprender la importancia que tuvo la isla de La Palma, no solo dentro de Canarias, sino también en el mundo.
Juan Bautista Lorenzo Rodríguez fue un investigador aficionado que dedicó parte de su vida a recopilar en documentos oficiales toda aquella información histórica a nivel insular.
Aquel trabajo llevó por título "Noticias para la Historia de La Palma", compuesta por cuatro tomos, y que hoy pueden ser adquiridos en versión de encuadernación de lujo gracias al Cabildo Insular de La Palma.
Juan Bautista nació en Santa Cruz de La Palma en 1841.
Con 59 años llegó a ser alcalde del Excelentísimo Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, cronista oficial, colaborador de prensa y miembro de prestigiosas entidades públicas de su ciudad natal.
Él mismo manifestó que nunca escribiría un libro, pues consideraba que no había nacido para estudiar y mucho menos para escribir; pero de lo que sí fue capaz fue de recopilar documentación procedente de archivos, libros antiguos y fuentes históricas, dejándonos un legado único e innegable.
El 26 de abril de 1908 cerró su libro de la vida, pero dejó a las generaciones futuras las páginas necesarias para continuar con su legado.
Inauguración del reloj de la torre de El Salvador. 1843.
En 1843 se instaló en la torre de la Iglesia Matriz de El Salvador el reloj monumental fabricado por la prestigiosa casa británica John Moore & Sons, con sede en Clerkenwell, Londres.
La adquisición de esta pieza se realizó en un contexto económico difícil para la ciudad, por lo que su compra fue sufragada mediante una lotería local y las contribuciones de numerosos vecinos, así como de comerciantes de origen inglés e irlandés asentados en Santa Cruz de La Palma desde los siglos XVI y XVII.
El encargo del mecanismo se gestionó a través de la compañía distribuidora Passley, con sucursal en el Puerto de la Cruz, responsable de tramitar pedidos de maquinaria británica hacia las islas. El reloj llegó a la capital palmera como una de las piezas de ingeniería más modernas de su época.
El reloj fue instalado en lo alto del campanario, en un pequeño habitáculo al que se accede desde la sacristía mediante una estrecha escalera de caracol de unos 50 centímetros de anchura. Desde su puesta en funcionamiento ha conservado su mecanismo original, sin electrificación ni modernización, funcionando mediante un sistema de cuerda similar al de los grandes relojes mecánicos.
Su mantenimiento ha recaído tradicionalmente en la familia Fernández Vargas, relojera oficial de la ciudad. Su actual responsable, Conrado Fernández Vargas, continúa acudiendo semanalmente para dar cuerda al mecanismo, un oficio que comenzó a practicar desde niño y que hoy transmiten también su hijo y su nieto.
El reloj de El Salvador fue durante el siglo XIX un elemento fundamental para la organización de la vida social de la ciudad. Marcaba los ritmos de las actividades cotidianas, el inicio de los cultos religiosos y el orden público del casco histórico, convirtiéndose en un símbolo de progreso para Santa Cruz de La Palma.
Felipe de Paz Pérez: Maestro de Obras y constructor de La Palma. 1848.
Felipe de Paz Pérez (1848-1931) nació en Santa Cruz de La Palma el 26 de abril de 1848, en una época marcada por importantes transformaciones urbanas y sociales. Desde joven mostró interés por la construcción y el diseño, formándose como maestro de obras, un oficio que en aquella época combinaba los conocimientos técnicos con la práctica artesanal.
A lo largo de su vida, Felipe de Paz Pérez participó en importantes obras que contribuyeron a transformar la arquitectura de Santa Cruz de La Palma y de otros puntos de la isla. Entre sus construcciones más destacadas se encuentran la Recova, La Palmita, la sede actual de La Caixa, el antiguo Hotel Florida, Las Dos Cubanas en La Dehesa y la casa Yanes en Breña Alta.
Su trabajo refleja los conocimientos técnicos y constructivos propios de los maestros de obras de finales del siglo XIX y principios del XX, dejando un importante legado arquitectónico que forma parte del patrimonio urbano de La Palma.
Felipe de Paz Pérez falleció en 1931, dejando tras de sí numerosas construcciones que continúan formando parte del paisaje insular y que son testimonio de la importancia que tuvieron los maestros de obras en el desarrollo arquitectónico de Santa Cruz de La Palma.
Se funda la fábrica de tabacos La Africana. 1863.
En 1863 se funda en Santa Cruz de La Palma la fábrica de tabacos "La Africana", situada en la actual calle Pedro Poggio.
Su propietario, don Juan Cabrera Martín, dio empleo a más de 80 personas, en su mayoría mujeres, con una producción superior a los tres millones de puros anuales.
La empresa exportaba sus productos a países como Alemania, Bélgica, Australia, varias repúblicas de América del Sur y a los principales puertos de la costa de África.
La calidad de sus cigarros fue reconocida en diferentes exposiciones y concursos, obteniendo importantes distinciones: medalla de oro en la Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza de 1908; primer premio en el Concurso de la Cámara Agrícola de Santa Cruz de Tenerife de 1909; mención honorífica en la Exposición Universal de Bruselas; medalla de oro en la Exposición Nacional de Valencia; diploma de honor y medalla de oro en la Exposición Universal de Amberes, y medalla de oro de Buenos Aires en 1916.
En 1906, durante la visita de Alfonso XIII a La Palma, el monarca solicitó a las autoridades visitar la fábrica para conocer de primera mano la labor de las trabajadoras que elaboraban este reconocido producto.
En 1914, con el inicio de la Primera Guerra Mundial, comenzaron las dificultades para esta industria, afectando a sus mercados de exportación y provocando su desaparición.
Fotografía Miguel Brito 1911 - Primera Huelga femenina realizada en La Palma.
Calle Pedro Poggio.
Nace el primer periódico de Canarias, El Time. 1863.
En 1863 nace en Santa Cruz de La Palma el primer periódico de Canarias, "El Time", convirtiendo a la ciudad en la primera de las islas en contar con prensa escrita.
El 12 de julio de 1863 tuvo lugar su primera tirada en la calle Santiago número 76, actual calle Anselmo Pérez de Brito (Cuatro Esquinas).
"El Time", denominación de raíz guanche y no anglosajona como pudiera parecer, significa "ladera" o "risco". Fue un periódico instructivo y literario que nació con la aspiración de convertirse en semanario, vinculado a la Sociedad Económica de Amigos del País y al movimiento romántico.
Entre 1866 y 1870 su publicación fue semanal, tratando temas políticos, agrícolas, informativos, culturales, navieros, fallecimientos y nacimientos, entre otros asuntos, convirtiéndose en una publicación avanzada para su época.
En 1890 ya se publicaban en Santa Cruz de La Palma siete periódicos diferentes, administrados por sociedades culturales.
El 1 de julio de 1890 salió a la calle en Santa Cruz de La Palma el primer número de "El Artesano", que al día siguiente cambió su nombre por el de "Diario de Avisos", fundado por José Esteban Guerra Zerpa.
El Time - actual calle Anselmo de Brito, 86
Fallece don Manuel Díaz. 1863.
En la madrugada del Domingo de Resurrección de 1863, Santa Cruz de La Palma vivió uno de esos sucesos que durante mucho tiempo quedaron grabados en la memoria de la ciudad. El venerable sacerdote don Manuel Díaz, que contaba cerca de noventa años, salió solo de su casa y se dirigió como tantas veces a la iglesia de El Salvador para asistir a los primeros oficios de aquella jornada. Al llegar a las gradas del pórtico parece que tropezó con uno de los escalones y cayó violentamente al suelo, quedando herido y ensangrentando la entrada del templo al que había dedicado buena parte de su vida. Fue recogido y trasladado a su casa, donde falleció unas seis horas después. La noticia causó una enorme impresión. El periódico El Guanche describió aquellos momentos señalando que «la Iglesia, la Sociedad y la Libertad» acababan de sufrir una pérdida casi irreparable y presentaba a Manuel Díaz como un sacerdote querido no solo por sus virtudes, sino también por sus amplios conocimientos y por su talento artístico. La escena que se produjo en su casa tras la muerte debió resultar especialmente emotiva. Cerca del cadáver se encontraban varias imágenes religiosas: Cristo muerto, la Virgen de los Dolores, San Juan, María Magdalena, José de Arimatea y Nicodemo, obras que recordaban precisamente la faceta artística del sacerdote. Existía además una curiosa circunstancia. Apenas cuatro días antes de morir había terminado una imagen de Cristo crucificado. A pesar de su avanzada edad quiso concluir personalmente la obra y, según relató la prensa, como el temblor de sus manos le impedía trabajar con precisión, pidió que le sostuvieran los brazos para poder terminar el rostro de Cristo. Aquella fue una de sus últimas obras. El Guanche señalaba también que su último discurso como orador había estado dedicado a Cristo muerto y sepultado, una coincidencia que la propia publicación consideraba extraordinaria. Su fallecimiento produjo un profundo duelo en Santa Cruz de La Palma. Durante aquellas fiestas de Pascua, cuando normalmente las calles se llenaban de músicas, cantos y alegría, el periódico aseguraba que el silencio y la tristeza habían sustituido al bullicio habitual. El funeral reunió a una enorme cantidad de personas y se convirtió en una demostración pública del respeto que la población sentía por aquel anciano sacerdote, artista y orador que había dedicado gran parte de su existencia a la ciudad y a la iglesia de El Salvador.
Fuente: periódico El Guanche, n.º 357, Santa Cruz de Tenerife, 14 de abril de 1863.
Recreación del señor Díaz realizada mediante IA haciendo referencia a busto y cuadros
Juan Cabrera Martín S.A.
Don Juan Cabrera Martín nació en Santa Cruz de La Palma en 1838 y falleció en 1916. Fueron sus padres don Buenaventura Cabrera González y doña Catalina Martín Rodríguez.
Don Buenaventura Cabrera poseía pequeñas embarcaciones dedicadas a la pesca en la vecina costa africana, pero pronto se dedicó al comercio con Cuba, lo que le obligó a trasladarse a vivir a la isla caribeña. Juan contaba entonces con 10 años.
A los pocos años de su llegada a Cuba, su padre falleció, viéndose obligado a enrolarse como marinero en varios buques, oficio que aprendió rápidamente.
En 1863 regresó a La Palma junto a su madre y hermanos, y un año después estableció en la antigua calle Santiago número 57 un negocio de ultramarinos, actividad que prosperó rápidamente, ampliando posteriormente otros negocios dirigidos por sus hermanos.
En 1890 adquirió la vivienda Pinto, situada en la calle Anselmo Pérez de Brito número 2, donde inició su actividad bancaria, alcanzando un importante desarrollo durante el primer tercio del siglo XX. Sin embargo, los efectos de la Gran Depresión supusieron un duro golpe para la entidad y fueron una de las causas por las que, en junio de 1948, fue vendida al Banco Español de Crédito.
La Africana, empresa tabacalera que tomó su nombre del barco donde Juan Cabrera Martín trabajó durante su etapa como marinero antes de regresar a La Palma, fue merecedora de varios premios, entre ellos la medalla de oro de la Exposición Hispano-Francesa de Zaragoza (1908), mención honorífica de la Exposición Universal de Amberes (1908), primer premio en el Concurso de la Cámara Agrícola de Santa Cruz de Tenerife (1909), medalla de oro en la Exposición Nacional de Valencia (1910) y medalla de oro en la Exposición Hispano-Americana de Sevilla (1930).
En 1936, la empresa se convirtió en sociedad anónima, adoptando, en homenaje a su fundador, la denominación de Juan Cabrera Martín (La Palma), S.A.
La Casa del Chocolate. 1865.
La Palma cuenta con numerosas historias, algunas desconocidas y otras guardadas durante generaciones por familiares o coleccionistas, que con el paso del tiempo salen a la luz como auténticas obras de arte para ser expuestas al público. Una de estas historias es la de "La Casa del Chocolate". Fundada por los hermanos Juan y Julián Fernández García en la calle Santiago número 3 de Santa Cruz de La Palma en 1865, llevó inicialmente el nombre de "La Palmera", pasando 33 años después a ser conocida como "La Mascota". Aunque Juan continuó con el legado familiar en la fábrica de San Sebastián, no fue hasta el regreso de Julián desde Cuba cuando la empresa se modernizó, abriendo una nueva fábrica en la calle Garachico, por entonces denominada calle General Bargés. Elaborados con productos de calidad superior, sus chocolates se fabricaban con azúcar o sin azúcar, una modalidad que hoy podríamos comparar con los productos denominados "light", además de incorporar almendras, pudiendo ser degustados en tabletas o en tazas. Tras el fallecimiento de Juan, su esposa e hijos retomaron la fábrica bajo la denominación de Viuda e Hijos de Juan Fernández García. Después de 71 años de funcionamiento llegó la Guerra Civil y, como ocurrió con muchas industrias en Canarias, "La Mascota" se vio obligada a cerrar. No podemos afirmar con total seguridad que esta fuera la primera industria chocolatera de La Palma, aunque sí es cierto que fue una de las primeras del archipiélago.
Nuestra gratitud a la familia Fernández García.
Calle Garachico.
Nace la primera industria fotográfica de Canarias, fotógrafos y dibujantes. 1865.
Situada en el número 6 de la antigua calle de la Cuna de Santa Cruz de La Palma (hoy, renombrada, Almirante Francisco Díaz Pimienta), la casa-estudio de fotografía fundada en 1865 por Santos María Pego y su socio palmero, el escultor, pintor, dibujante y artesano Aurelio Carmona López, formó parte de una red de gabinetes que el ingeniero y fotógrafo gallego establecería también en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria. Como elemento fundamental del proyecto, el estudio propiamente dicho se ubicó en la azotea del edificio, siguiendo el modelo de cabaña o ‘construcción rústica pequeña, de materiales pobres’, destinada a obtener retratos gracias a la instalación de amplios ventanales que favorecían la entrada de luz natural en la estancia.
El inmueble fue reformado unos veinte años más tarde y en él volvería a instalarse un gabinete, Fotógrafos y Dibujantes, bajo la dirección del polifacético artista palmero Miguel Brito Rodríguez, conservado en la actualidad, que puede considerarse el estudio fotográfico más antiguo de Canarias, y que forma un conjunto integral con su archivo de placas y sus libros de registro, hecho inusual en el panorama español.
En el día, el inmueble que albergó ambos talleres se conserva con las lógicas transformaciones operadas —necesarias todas ellas— para la adecuación de la casa a los más recientes usos que ha tenido como vivienda familiar, comercio o almacén. Sin embargo, la disposición arquitectónica del primitivo estudio fotográfico permanece inalterada; eso sí, solapada entre sus paredes, a la espera de una justa restitución. No en vano, se trata del único taller decimonónico conservado en Canarias y uno de los pocos ejemplares de aquellas fechas que se mantienen en pie en el marco de la península Ibérica y sus islas atlánticas.
Fotografía inédita, sin circular, original de Lacalle Gutiérrez (año 1911) actual Díaz Pimienta.
Datos cortesía José Pablo Vergara para el grupo Historia de La Palma.
Calle Díaz Pimienta
1865. Se inaugura la Plaza de La Encarnación tal y como la conocemos en la actualidad.
Fotografía Miguel Brito. 1900. Plaza de La Encarnación.
Primera fotografía exterior realizada por Miguel Brito Rodríguez.
Conservas Víctor Pérez y Compañía. 1866.
En 1866 se funda en Santa Cruz de La Palma la empresa de fabricación de conservas dulces y saladas "Víctor Pérez y Compañía", por iniciativa de los palmeros Víctor Pérez González (1827-1892), médico y botánico, y Manuel Cabezola y Carmona (1828-1887), propietario agrícola, industrial y editor de "El Time" en su primera época. Ciencia y tradición se dieron la mano gracias a la colaboración de estas dos figuras: Pérez aportó el método de conservación alimenticia creado por Charles Philippe Robin, profesor de Histología de la Facultad de Medicina de París y autor de la tesis "Les Fermentations" en 1847, mientras que Manuel Cabezola incorporó a la firma sus fincas y sus conocimientos empresariales. La fábrica alcanzó reconocimiento internacional en la Exposición Universal de París de 1867, donde presentó diversos productos, entre ellos latas de gallinas, carne y pescado de diferentes tamaños, frutas en almíbar y, como expositor independiente, Cabezola con vino. Años más tarde, en la Exposición Palmense de Bellas Artes, Agricultura e Industria, bajo la razón social "Manuel Cabezola Carmona", se presentaron varios productos que fueron premiados con el uso del sello de La Económica. Algunos de ellos fueron servidos en la cena de honor organizada para la ocasión, entre los que se encontraban vino generoso, que había figurado con aceptación en la Exposición de París de 1867, vino de gloria, vino de naranjas, vino de champán, varias clases de licores, jarabe de uvas desacidulado, conejos, samas frescas, ternera y duraznos conservados desde 1868, así como velas esteáricas que alumbraron la mesa de los comensales. Tras el fallecimiento de Manuel Cabezola, sus herederos renombraron la empresa como "Viuda de Cabezola y Compañía", dedicada a la comercialización de melocotones en conserva, producto premiado con la medalla de oro en la Exposición de Bellas Artes, Ciencia, Agricultura e Industria celebrada en Santa Cruz de Tenerife en 1892.
Datos cortesía del Mercado Municipal de Santa Cruz de La Palma "La Recova".
Teatro Circo de Marte. 1871.
Inaugurado en 1871, este teatro fue construido en los antiguos terrenos del convento femenino de Santa Catalina de Siena y surgió desde sus comienzos como un espacio destinado principalmente a espectáculos de gallos, festivales ecuestres, acrobacias y trucos de magia. Además, las veladas literarias, conciertos y bailes de salón hicieron aumentar la concurrencia a este local, que ya en el siglo XX fue rehabilitado en varias ocasiones para adecuar sus instalaciones, primero a la actividad teatral y posteriormente a la danza, la música y el cine. La adquisición del inmueble por el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma en 1981 devolvió al teatro su vocación escénica, aunque posteriormente permaneció cerrado para realizar los trabajos de restauración, finalizados en 2008. Tras una profunda reforma, el Teatro Circo de Marte reabrió sus puertas en 1997, siendo declarado Bien de Interés Cultural de Canarias con categoría de Monumento.
Logia Masónica Ábora. 1875.
El 25 de enero de 1875 se fundó en Santa Cruz de La Palma la Logia Masónica Ábora, que desarrolló su actividad hasta su desaparición con motivo del estallido de la Guerra Civil española en 1936. Durante ese tiempo celebró sus reuniones en dependencias del antiguo convento de San Francisco.
A lo largo de sus 61 años de existencia estuvo presente el proyecto de construir un templo masónico propio. Con ese fin se estudió la adquisición de unos terrenos situados en la calle Castillete.
En 1931, el secretario de la logia, el teniente Fernando Isidro Durán, presentó unos croquis realizados a mano alzada para el futuro edificio. El proyecto contemplaba un salón de 15 metros de largo por 6 de ancho, otro salón de 5 por 6 metros, un sótano con una primera sección de 5 metros de largo por 1,50 de ancho que se ampliaba hasta los 2,50 metros en los tres metros restantes, y una terraza de 2 metros de ancho que rodeaba el frente y ambos laterales del inmueble. Todo ello se proyectaba sobre una parcela de 144 metros cuadrados, valorada en 23.000 pesetas.
Otra logia con presencia en la isla fue Idafe nº 124.
Datos cedidos por Manuel de Paz Sánchez, Proyecto de un templo masónico para la Logia Ábora de Santa Cruz de La Palma (2003).
Lógia Ábora recreación mediante AI del original
Se funda el Ilustre Colegio de Abogados de La Palma. 1875.
El 1 de enero de 1875 quedó constituido oficialmente el Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de La Palma como colegio profesional de partido. En aquel momento, el Partido Judicial de Santa Cruz de La Palma era el único existente en la isla, por lo que su ámbito territorial comprendía la totalidad de La Palma.
El 1 de marzo de 1913, en virtud de la Real Orden de 16 de enero de 1913, dictada conforme a la Ley de 11 de julio de 1912, se creó el Partido Judicial de Los Llanos de Aridane, quedando la isla dividida en dos partidos judiciales. A pesar de esta reorganización administrativa, el Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de La Palma continuó ejerciendo sus funciones en todo el ámbito insular, sin dejar de prestar sus servicios al conjunto de la isla.
La creación del Colegio supuso la consolidación de la organización profesional de la abogacía palmera, garantizando la representación y defensa de los intereses de la profesión, así como el adecuado ejercicio de la asistencia jurídica en una isla que ya contaba con una larga tradición judicial.
Aunque el Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de La Palma quedó constituido oficialmente en 1875, esa tradición jurídica se remonta a varios siglos atrás. Desde 1564 funcionó en la ciudad el primer Juzgado Oficial de la Casa de la Contratación de Indias establecido en Canarias, con competencias en materias mercantiles, fiscales, civiles y criminales relacionadas con el tráfico con América. La existencia de este tribunal convirtió a Santa Cruz de La Palma en uno de los primeros centros de administración de justicia del archipiélago y contribuyó al desarrollo de una sólida tradición jurídica en la isla mucho antes de la creación de su Colegio de Abogados.
Ilustre colegio de abogados. Calle Anselmo Pérez de Brito, 34
El primer reglamento de la Plaza del Mercado. 1876.
El 10 de junio de 1876, la Junta Municipal de Abastos de Santa Cruz de La Palma aprobó el primer reglamento y las tarifas que regularían el funcionamiento de la Plaza del Mercado de la ciudad. La medida fue adoptada diez años antes de iniciarse la construcción del actual edificio de La Recova, cuando el mercado ya funcionaba en el antiguo solar del Hospital de Dolores como punto de venta de los productos destinados al abastecimiento público.
Con el propósito de concentrar la actividad comercial en la plaza, se estableció un horario de apertura desde el amanecer hasta el toque de ánimas. Asimismo, se prohibió la venta ambulante de artículos de comer y beber y se reguló la actividad de los establecimientos de comestibles situados fuera del mercado. Estos solo podían vender pan a partir de las nueve de la mañana, dos horas después de la apertura de la plaza, mientras que la venta del resto de alimentos no se permitía hasta las doce del mediodía.
El reglamento también fijaba normas de funcionamiento en el interior del recinto, donde estaba prohibido hacer fuego en los puestos o acceder con animales. Los vendedores debían satisfacer distintas tarifas según los productos comercializados. Se abonaban 50 céntimos por cada 23 kilos de pan; 12 céntimos por cada 100 kilos de papas, moniatos, coles, cebollas, castañas, ñames, calabazas, bubangos, pantanas, melones, sandías y demás frutas frescas; una peseta por cada kilo de queso, manteca o almendra, y 10 céntimos por cada racimo de plátanos.
Además de la carnicería municipal, situada junto al matadero de la calle Álvarez de Abreu, en la Plaza del Mercado también se autorizaba la venta de determinadas carnes. La gallina y el pollo grande tributaban 3 céntimos por pieza, el resto de las aves 1 céntimo y el cabrito 2 céntimos. Por su parte, la venta de pescado se realizaba exclusivamente en las lonjas de las pescaderías situadas en la calle La Marina, entre la plaza de Borrero y el callejón Tedote.
Datos cortesía del Mercado Municipal de Santa Cruz de La Palma, La Recova.
Plano del maestro Felipe de Paz Pérez - Cortesía Excmo. Ayuntamiento.
Romería de Santa Lucía. 1878.
En 1878, el pintor palmero Manuel González Méndez (Santa Cruz de La Palma, 1843 – Barcelona, 1909) plasmó una de las celebraciones más populares de la isla en su acuarela La Romería de Santa Lucía, obra que en la actualidad preside el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. Considerado uno de los grandes artistas de la historia insular, dejó testimonio de una tradición profundamente arraigada entre los palmeros.
La pintura representa la salida de las embarcaciones desde la costa de Breña Baja con destino a Martín Luis, en Puntallana. Desde allí, los romeros continuaban a pie hasta la ermita de Santa Lucía para asistir a los actos religiosos de la festividad. La romería reunía cada año a numerosos vecinos de distintos municipios, que combinaban la devoción con una jornada de convivencia y celebración popular.
Finalizados los oficios religiosos, era habitual que la fiesta continuara con bailes, cantos y reuniones campestres, mientras que el regreso por mar a Santa Cruz de La Palma se realizaba entre coplas y canciones, convirtiendo la travesía en una parte más de la celebración.
El modelo utilizado por Manuel González Méndez para representar al remero principal fue su padre, José María Lorenzo Díaz, quien figura en la documentación de la época como marinero. Su presencia en la obra constituye, además de un homenaje familiar, un valioso testimonio de la vinculación de la población palmera con el mar y de una de las romerías más recordadas del siglo XIX.
Salón de plenos. Excmo Ayuntamiento.
1879. Culminación de la primera carretera rodada de La Palma.
Santa Cruz de La Palma - Calcinas - Risco de La Concepción.
Manuel Fernández Cabrera. 1885–1918.
Manuel Fernández Cabrera nació en Santa Cruz de La Palma en 1885. Aunque su vida fue breve, apenas 32 años, desarrolló una intensa actividad intelectual y cultural que lo convirtió en una de las figuras más destacadas de la emigración palmera en Cuba durante las primeras décadas del siglo XX.
Junto a Tomás Felipe Camacho y Luis Felipe Gómez Wangüemert, formó parte de una generación de escritores y periodistas canarios que desempeñó un importante papel en la vida cultural de la colonia isleña en Cuba. A través de periódicos, revistas y asociaciones canarias contribuyó a fortalecer los vínculos entre ambos territorios, reflejando en sus escritos la realidad de los emigrantes y el sentimiento compartido entre Canarias y la isla caribeña.
Su producción literaria y periodística estuvo profundamente ligada a Cuba, sin perder nunca el recuerdo de su tierra natal. Como señaló el historiador Manuel de Paz Sánchez, «toda ella respira Cuba. Toda ella vive a Canarias», convirtiéndose su obra en un valioso testimonio de las relaciones históricas, culturales y humanas entre ambas islas.
Tras contraer una larga enfermedad durante su estancia en Cuba, Manuel Fernández Cabrera regresó a La Palma, donde falleció en 1918. Fue enterrado en el antiguo cementerio de Las Nieves, poniendo fin a la vida de un escritor cuya obra constituye hoy un importante legado para comprender la historia de la emigración canaria y los estrechos lazos que unieron a La Palma con Cuba.
Real Sociedad Cosmológica. 1881.
Importante sociedad cultural de gran arraigo y prestigio en toda Canarias, creada en 1881 al amparo de las corrientes de pensamientos del siglo XIX, sobre todo el positivismo y el darwinismo, y decana del resto de sociedades de la Ciudad. Su principal objetivo era crear un museo de Historia Natural y Etnográfico para el estudio de dichas ciencias y en especial las referidas a "los productos de la Gea, Fauna, Flora y objetos pertenecientes a los guanches". Instaladas en el edificio del antiguo pósito municipal, su fachada, a la que se accede por medio de una escalera estilo imperio, ha sido remodelada en los años 80. Las piezas y colecciones de este Museo fueron cedidas en depósito al Cabildo Insular en 1983. Presta los servicios de Biblioteca, Archivo y Hemeroteca. Su biblioteca, creada en 1909 y denominada Cervantes en honor del autor de El Quijote, tiene hoy carácter de Biblioteca Pública concertada y cuenta con un fondo documental que supera 25.000 volúmenes. Custodia también un valioso archivo procedente en gran medida de los fondos de los conventos desamortizados en la isla. La prensa periódica publicada en La Palma desde 1863 se conserva en la Hemeroteca de esta centenaria sociedad. En sus salones alberga una pequeña Gliptoteca donde se custodian algunos blasones y escudos de antiguas familias de la Ciudad, esculpidos en piedra para las fachadas de sus moradas, demolidas en otra época anterior para dar paso a modernas construcciones. También conserva y exhibe los escudos de las antiguas fortalezas y portadas de acceso a Santa Cruz de La Palma. Entre otros objetos museísticos destaca en su interior la elegante tribuna barroca del siglo XVII, realizada en madera calada, que, procedente de la familia Arce y Rojas, preside el acceso a la segunda planta, donde se encuentra la primera prensa de madera llegada a La Palma en el XIX. Fruto de su dilatada, importante y altruista labor cultural ha sido distinguida con la medalla de oro de la Ciudad, concedida por el Ayuntamiento capitalino; con el premio Jose Pérez Vidal, del Cabildo Insular; con la medalla de oro de Canarias otorgada por el Gobierno de Canarias, y ha sido distinguida con el título de Real, ostentando S.M. el Rey la Presidencia de Honor de dicha Sociedad.
Texto: Don Facundo Daranas.
Calle Vandewalle, 6
Ruta de los Molinos. Molinos de Bellido o Vellido. 1882.
Desde los primeros años tras la conquista de La Palma, el abundante caudal de agua de la isla fue aprovechado para el abastecimiento de la población, el riego de los cultivos y el funcionamiento de los molinos hidráulicos. Ya a comienzos del siglo XVI se construyeron acequias, canales, acueductos y otras infraestructuras que permitieron conducir el agua a través de un terreno escarpado especialmente favorable para el aprovechamiento de la energía hidráulica.
Los molinos eran, en su mayoría, propiedad de familias acomodadas y de la nobleza local, que los arrendaban a los molineros encargados de su explotación. La mayor concentración de estas instalaciones se encontraba en el recorrido comprendido entre Santa Cruz de La Palma y el santuario de Nuestra Señora de las Nieves, conocido hoy como la Ruta de los Molinos.
Este itinerario conserva un conjunto de catorce molinos hidráulicos, entre ellos los cuatro molinos de Bellido o Vellido, construidos en 1882. A lo largo del mismo también se estableció Electrón, considerada la primera central hidroeléctrica de Canarias, que aprovechó el mismo sistema hidráulico para la producción de energía eléctrica.
El recorrido discurre por el Barranco del Río, un entorno de gran valor paisajístico integrado actualmente en el espacio natural protegido de Las Nieves, donde aún es posible contemplar uno de los conjuntos de patrimonio hidráulico más importantes y mejor conservados de Canarias.
Primera conexión telegráfica y telefónica de Canarias. 1883.
El año 1883 marcó un antes y un después en la historia de las comunicaciones del archipiélago. El 23 de septiembre tuvo lugar en Santa Cruz de La Palma la primera comunicación telefónica realizada en Canarias, apenas siete años después de que Alexander Graham Bell patentara el teléfono en 1876. La ciudad se convirtió así en la primera del archipiélago en disponer de una línea telefónica y en una de las primeras de España en incorporar esta innovación tecnológica.
La primera llamada se realizó entre la finca de La Dehesa, conocida como Las Dos Cubanas, y la casa consignataria de buques Rodríguez Acosta. La instalación de esta línea respondió a la necesidad de agilizar las comunicaciones comerciales en una isla que mantenía una intensa relación marítima con Cuba y con los principales puertos españoles.
Pocos meses después, el 22 de noviembre de 1883, también se estableció la primera comunicación telegráfica de Canarias entre la casa de Manuel Rodríguez Acosta, en Santa Cruz de La Palma, y la caseta del cable telegráfico de Los Silos, en Tenerife. Este enlace supuso el inicio de una nueva etapa para las comunicaciones del archipiélago y contribuyó a reducir el aislamiento que hasta entonces habían sufrido las islas respecto al exterior.
La temprana implantación del teléfono y del telégrafo en Santa Cruz de La Palma estuvo estrechamente relacionada con la importancia de su puerto y con las intensas relaciones comerciales que la isla mantenía con Cuba, entonces provincia española, y con otros puertos del Atlántico. Estas innovaciones facilitaron las operaciones mercantiles y consolidaron a la capital palmera como uno de los principales centros de comunicaciones de Canarias durante las últimas décadas del siglo XIX.
Calle O,daly, 31
“Tenerife y sus seis satélites”.
Olivia Stone 1883
A finales de 1883, Olivia Stone arribó a la isla de La Palma, y su primer encuentro con Santa Cruz de La Palma fue un instante que quedó marcado en su memoria de viajera y observadora detallista. Desde el primer momento, la ciudad se le presentó como un puerto activo, donde embarcaciones mercantes y pesqueros se mecían suavemente al compás de la brisa atlántica, mientras el vaivén de sacos de mercancías y barriles componía una sinfonía de sonidos que delataba la vitalidad de la vida isleña.
Stone recorrió las calles estrechas y empedradas, admirando las fachadas encaladas y los balcones de madera oscura, donde geranios y buganvillas añadían un vibrante toque de color. Cada esquina parecía contar una historia: mujeres con trajes tradicionales se apresuraban con cestas de productos del campo, niños corrían entre las sombras de los edificios y los gatos se estiraban al sol sin prisa alguna. La disposición de las calles reflejaba la adaptación al terreno montañoso y la influencia del urbanismo español, creando un entramado que, a ojos de la visitante, era a la vez funcional y pintoresco.
El puerto de Santa Cruz capturó particularmente la atención de Stone. Más que un lugar de comercio, era el corazón palpitante de la isla, donde se entrelazaban historias de marineros, comerciantes y viajeros. Cada barco, desde los más modestos pesqueros hasta las naves mercantes que venían de otras islas y del continente, representaba una puerta al mundo y un recordatorio de la conexión de La Palma con el exterior.
Stone no dejó de observar la vida cotidiana y las costumbres de los palmeros. Comentaba la diligencia con que los hombres realizaban sus labores portuarias o agrícolas, y la dedicación de las mujeres a las tareas domésticas y al comercio local. También se detuvo en la riqueza cultural de la ciudad, señalando las procesiones religiosas y festividades, momentos en los que la devoción se mezclaba con la participación comunitaria y los colores vivos de los trajes tradicionales.
Entre los monumentos y edificios de interés, destacó la Iglesia de El Salvador, corazón espiritual de la ciudad, y el Castillo de Santa Catalina, que se erguía vigilante sobre la bahía, recordando los tiempos en que la isla debía defenderse de ataques corsarios. Para Stone, estos lugares eran más que puntos arquitectónicos: eran símbolos de la historia y la resiliencia de los habitantes de La Palma.
Finalmente, las ilustraciones realizadas por su esposo, J. Harris Stone, complementaban su relato con escenas vibrantes de la ciudad, el puerto y los habitantes. Estas imágenes ofrecían al lector moderno una ventana al pasado, permitiendo imaginar la luz, los colores y la atmósfera que Olivia Stone percibió durante su breve pero intensa estancia.
Se funda la Sociedad La Investigadora (Casino). 1885.
En 1885 se fundó en Santa Cruz de La Palma la Sociedad La Investigadora, una de las entidades culturales y recreativas más representativas de la ciudad, conocida popularmente como el Casino de Santa Cruz de La Palma.
Desde 1931 tiene su sede en la antigua casona construida por Nicolás Massieu Salgado y su esposa, Clara Margarita de Sotomayor. El edificio, de tres fachadas, presenta una elegante arquitectura señorial distribuida en dos plantas y entresuelo. Entre sus elementos más destacados sobresalen los guardapolvos de las ventanas de la planta alta, rematados por bustos de mármol, el escudo de los Massieu-Sotomayor situado en la fachada principal y las singulares gárgolas antropomorfas que decoran sus esquinas.
Aunque el interior del inmueble ha experimentado diversas reformas a lo largo del tiempo, la sociedad ha mantenido su papel como uno de los principales centros de encuentro social y cultural de la capital palmera. En sus salones se han celebrado numerosas actividades recreativas, culturales y musicales que han formado parte de la vida social de varias generaciones de palmeros.
La Sociedad La Investigadora también ha contribuido a la difusión del patrimonio histórico de la isla, promoviendo el estudio de distintos aspectos de la historia local, entre ellos la presencia de la masonería en La Palma, una corriente filantrópica, simbólica y filosófica que llegó a contar con varias logias en la isla durante los siglos XIX y XX.
Datos cortesía del Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.
Calle Anselmo Pérez de Brito, 15
La Recova. 1886–1900.
Construido sobre el antiguo cementerio del Hospital de Dolores, el Mercado Municipal de Santa Cruz de La Palma constituye uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Aunque oficialmente fue conocido como Mercado Municipal, con el paso del tiempo pasó a ser popularmente denominado La Recova, nombre con el que continúa identificándose en la actualidad.
El origen de esta denominación no está plenamente documentado. El término «recova» ya existía en el ámbito hispanoamericano y era utilizado en países como Argentina y México para designar determinados mercados o lugares de venta. Es posible que su popularización en Santa Cruz de La Palma estuviera relacionada con los frecuentes contactos marítimos que la isla mantenía con América, especialmente con Cuba y México, aunque no existe constancia documental que permita afirmarlo con certeza.
El edificio fue proyectado en 1886 por el maestro de obras Felipe de Paz Pérez, siguiendo un diseño de estilo clasicista. El proyecto original presentaba diferencias respecto al aspecto actual. Entre ellas figuraban dos nichos laterales destinados a albergar las esculturas de Ceres y Hermes, divinidades de la mitología clásica vinculadas a la agricultura y al comercio, respectivamente, o, alternativamente, elementos heráldicos en la fachada principal. Estas figuras nunca llegaron a instalarse.
El mercado fue concluido en 1900. Años más tarde, el 8 de agosto de 1958, el nicho destinado a Hermes pasó a albergar una imagen de San Cristóbal, patrono de los conductores, donada por el Subgrupo de Automóviles del Servicio Público de Santa Cruz de La Palma.
El entorno del edificio también experimentó cambios. El 26 de abril de 1906 el Ayuntamiento acordó sustituir el nombre de avenida de las Palmeras por el de avenida de Cuba, coincidiendo con la visita del rey Alfonso XIII a Canarias, denominación que conservó durante varias décadas.
Se funda la Sociedad Terpsícore y Melpómene. 1866.
En 1866 fue creada en Santa Cruz de La Palma la Sociedad Terpsícore y Melpómene, entidad que impulsó la construcción de un nuevo espacio destinado a las representaciones teatrales y a otras actividades culturales de la ciudad. Su nombre hacía referencia a las musas griegas de la danza y de la tragedia.
El edificio se levantó sobre el solar que había ocupado el antiguo oratorio del Hospital de Dolores y Concepción, institución fundada a comienzos del siglo XVI. Tras el traslado del hospital a una nueva ubicación, el inmueble fue transformado en un teatro destinado a la representación de obras de carácter profano, desapareciendo el uso religioso que había tenido durante más de tres siglos.
La actividad de la Sociedad Terpsícore y Melpómene marcó el desarrollo del teatro en Santa Cruz de La Palma hasta el primer tercio del siglo XX, convirtiendo este escenario en uno de los principales centros culturales de la capital.
Conocido hoy como Teatro Chico Municipal, el edificio ha experimentado diversas reformas a lo largo de su historia. Entre 2011 y 2014 permaneció cerrado para su rehabilitación y, tras su reapertura, pasó a funcionar como sala de teatro y cine, manteniendo su vocación como espacio cultural de la ciudad.
Teatro chico (Terpsícore y Melpómene).
Teatro chico (damals noch Terpsícore y Melpómene) 1873, aus "Literarisches La Palma Lesebuch/libro de viajes literarios" - © Claudia Gehrke.
Convento de Santo Domingo - Charles Edwardes,1887
La Compañía de Vapores Correos Interinsulares Canarios.
A finales del siglo XIX, las comunicaciones entre las islas Canarias eran lentas e inciertas, realizadas en pequeños veleros que dependían totalmente del viento y del estado del mar. Para mejorar esta situación, en 1886 se creó la Compañía de Vapores Correos Interinsulares Canarios, impulsada por la naviera británica Elder Dempster & Co., con el objetivo de establecer un servicio regular de transporte de pasajeros, mercancías y correo entre las islas.
Sus famosos vapores, conocidos popularmente como “correíllos”, entre ellos el “León y Castillo”, “Viera y Clavijo” o “La Palma”, conectaron durante décadas los puertos del archipiélago, acercando pueblos y facilitando el desarrollo económico y social de Canarias.
Estos barcos no solo transportaban personas y productos: también prestaron ayuda en momentos difíciles, llevando agua, víveres y apoyo a poblaciones afectadas por crisis o catástrofes.
En 1930, la compañía fue absorbida por Trasmediterránea, poniendo fin a una etapa fundamental en la historia marítima de las islas, pero dejando como legado la memoria de aquellos vapores que durante años mantuvieron unido al archipiélago.
Fotografía: publicidad original restaurada mediante AI.
René Verneau publica Cinco años en las Islas Canarias. 1891.
Tras cinco años de investigaciones en el archipiélago, el antropólogo francés René Verneau publicó en 1891 la obra Cinq années de séjour aux îles Canaries (Cinco años en las Islas Canarias), considerada uno de los estudios más importantes sobre la realidad canaria de finales del siglo XIX.
En sus 414 páginas, Verneau describe la geografía, la arqueología, las costumbres y la vida cotidiana de las islas, dedicando 23 páginas a la isla de La Palma. En ellas recoge observaciones sobre la población, el paisaje, las tradiciones y diversos aspectos sociales y culturales, ofreciendo un valioso testimonio de la isla en aquella época.
La obra constituye una referencia para investigadores e historiadores interesados en la Canarias del siglo XIX y puede consultarse íntegramente en formato digital a través de distintas bibliotecas y archivos históricos.
Santa Cruz de La Palma inaugura el alumbrado eléctrico. 1893.
La noche del 31 de diciembre de 1893, Santa Cruz de La Palma inauguró oficialmente el alumbrado eléctrico público con el encendido de las primeras lámparas instaladas en la plaza de la Alameda. El acontecimiento fue celebrado con el repique de las campanas de las iglesias de El Salvador y San Francisco, marcando un hito en la historia de la ciudad y de Canarias.
La electricidad era generada por la Sociedad Anónima Electrón, constituida en 1892 para construir una pequeña central hidroeléctrica en el Barranco del Río, junto al Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves. La instalación aprovechaba un desnivel de 116 metros y el caudal del canal que abastecía de agua a la capital, convirtiéndose en la primera central hidroeléctrica de Canarias.
Por la temprana fecha de su inauguración, Santa Cruz de La Palma se situó entre las ciudades pioneras de Europa en la implantación del alumbrado eléctrico público y fue una de las primeras de España en disponer de este servicio. La llegada de la electricidad respondió al dinamismo económico y comercial de la capital palmera, favorecido por su intensa actividad portuaria y sus relaciones con Europa y América.
El aumento de la demanda hizo necesaria la ampliación de las instalaciones y, en 1916, la central fue modernizada con la incorporación de turbinas Pelton para incrementar su capacidad de producción.
En 1947, el crecimiento del consumo eléctrico llevó a la empresa Electrón a instalar una nueva central en la avenida del Puente, bajo la denominación Fuerzas y Riegos de La Palma, S. A. Debido al ruido producido por los generadores, las instalaciones fueron trasladadas en 1955 a Los Guinchos.
En 2022, Endesa cedió la antigua central hidroeléctrica al Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma con el objetivo de restaurarla y conservarla como uno de los principales ejemplos del patrimonio industrial de Canarias.
Cruz Roja en La Palma. 1894.
El 15 de octubre de 1894 quedó constituida la Comisión de la Cruz Roja Española en la isla de La Palma. El acto fundacional tuvo lugar en el salón de sesiones del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y su primer presidente fue Antonio Cabrera de las Casas.
Cinco años más tarde, la institución estableció su primer Hospital de Sangre en la isla, instalado en un local de la calle O'Daly cedido por el comerciante Manuel Yanes. Desde este centro se prestaba asistencia sanitaria y de socorro, incorporándose además la primera ambulancia de La Palma.
Desde su creación, la Cruz Roja ha desempeñado un papel esencial en la atención de emergencias y en la asistencia humanitaria. A lo largo de su historia intervino durante la pandemia de gripe de 1918, las epidemias registradas en Tazacorte, los años de escasez provocados por la Guerra Civil, los incendios forestales, la erupción del volcán de San Juan en 1949 y numerosas emergencias ocurridas tanto en La Palma como en el resto del archipiélago.
La expansión de la institución por la isla comenzó poco después de su fundación. En 1895 se constituyó la asamblea de Los Llanos de Aridane y, en 1902, la de Puntagorda, último municipio palmero en contar con una sede de la organización.
El 27 de febrero de 1983 se inauguró la actual sede de Cruz Roja en Santa Cruz de La Palma, situada en la calle Cruz Roja, en la zona de El Marquito, conocida popularmente como El Drago. Ese mismo año, en septiembre, se creó la Cruz Roja del Mar, con base en la playa del Roque, reforzando la atención y el salvamento marítimo en la isla.
Sede Cruz Roja de Santa Cruz de La Palma
Cruz Roja de Santa Cruz de La Palma
Llega a La Palma la grúa Titán. 1894.
En 1894 llegó al puerto de Santa Cruz de La Palma la grúa Titán, una de las primeras grandes máquinas empleadas en las obras de ampliación y mejora de las instalaciones portuarias de la capital. Su incorporación supuso un importante avance técnico para la ejecución de los trabajos marítimos que transformaron el puerto a finales del siglo XIX y comienzos del XX.
La grúa fue adquirida a la empresa holandesa Werf Gusto, de Schiedam, y durante décadas desempeñó un papel fundamental en la construcción de muelles, diques y otras infraestructuras portuarias.
Tras permanecer en servicio durante más de ochenta años, el 17 de diciembre de 1980 un fuerte temporal provocó su hundimiento. La grúa quedó sumergida a unos 20 metros de profundidad frente al puerto de Santa Cruz de La Palma, donde todavía permanece como parte del patrimonio histórico submarino de la ciudad.
Datos: Diario La Opinión, 27 de mayo de 1903.
El mayor genocidio de Palmeros de la Historia. 1895.
Guerra hispana - cubana - estadounidense.
El estallido de la Guerra de Independencia de Cuba, el 24 de febrero de 1895, marcó el comienzo de uno de los episodios más dramáticos de la historia de la emigración palmera. Desde hacía generaciones, miles de naturales de La Palma se habían establecido en la isla caribeña, donde la mayoría trabajaba como guajiros, dedicados a la agricultura, la ganadería y el comercio.
Con el avance del conflicto, muchos de aquellos emigrantes abandonaron sus labores y se incorporaron al Ejército Libertador Cubano, pasando a formar parte de los mambises. Otros permanecieron fieles a España, mientras que una gran parte de la población civil quedó atrapada entre ambos bandos, sufriendo las consecuencias de una guerra especialmente cruenta.
En 1896, el capitán general Valeriano Weyler implantó la política de reconcentración, obligando a cientos de miles de campesinos a abandonar sus hogares y concentrarse en poblaciones controladas por el ejército español. Las condiciones de hacinamiento, el hambre y las enfermedades provocaron la muerte de decenas de miles de civiles. Estos recintos son considerados por numerosos historiadores como uno de los precedentes de los modernos campos de concentración.
Entre las víctimas se encontraban numerosos emigrantes canarios y palmeros, cuyas familias llevaban décadas asentadas en Cuba. La guerra alteró profundamente la vida de la colonia palmera y supuso una tragedia humana sin precedentes para la emigración de la isla.
La derrota de España en 1898 puso fin a más de cuatro siglos de soberanía española sobre Cuba y transformó definitivamente las relaciones entre ambas orillas del Atlántico. Para La Palma, la pérdida de la isla caribeña significó el debilitamiento de unos vínculos comerciales, económicos y familiares que habían contribuido de manera decisiva al desarrollo de la capital palmera desde el siglo XVI. Aunque la emigración continuó durante el siglo XX, nunca volvió a alcanzarse la intensidad ni la influencia que había caracterizado la estrecha relación entre La Palma y Cuba durante los siglos anteriores.
Asado Mambí - Cuba 1896 - Cortesía Cubaahora.
1897 se erige el monumento al señor Díaz.
En 1897 se erigió una estatua en su honor en la Plaza de España de Santa Cruz de La Palma, siendo el primer monumento civil erigido en Canarias gracias a sus grandes gestos, a la beneficencia y la contribución cultural.
Fotografía Miguel Brito, 1897.
1897. Se culminan las obras de la Plaza de España.
El primer documento que conservamos sobre la plaza de España, antigua plaza de la Constitución, procede del Cabildo. En él se aprueba, el 24 de diciembre de 1587, la construcción de una fuente pública en el solar que ocupaban las antiguas Casas Consistoriales, destruidas por el pirata François Le Clerc, conocido como Pata de Palo, durante el ataque de 1553.
No conocemos la fecha exacta de construcción de la plaza. Sabemos, sin embargo, que 61 años después de la conquista ya existían en este lugar el Ayuntamiento y la sede del Cabildo.
La plaza ha mantenido prácticamente la misma disposición desde finales del siglo XVI, con muy pocas modificaciones a lo largo del tiempo. En la actualidad, está considerada el conjunto renacentista mejor conservado de Canarias.
En 1885 se encargó al constructor naval Sebastián Arozena Lemos la remodelación de la plaza con el fin de dotarla de una mayor horizontalidad y elegancia. Las obras finalizaron en 1897. La última pieza de este nuevo diseño fue la instalación de la estatua de don Manuel Díaz Hernández, convirtiéndose en el primer monumento civil erigido en Canarias.
En 1906, tras la visita de Alfonso XIII a La Palma, dejó de denominarse plaza de la Constitución para pasar a llamarse plaza de España. Durante los carnavales, coincidiendo con la celebración del Día de Los Indianos, recupera simbólicamente por un día el nombre de plaza de Cuba.
La siguiente fotografía, realizada por un autor desconocido hacia 1850, es considerada, posiblemente, la primera fotografía tomada en la isla de La Palma.
Planos originales Arozena.
17 de mayo de 1897. Es destruido el castillo de San Miguel del Puerto.
Tras su demolición, los escudos de Castilla y de Alonso Fernández de Lugo fueron recuperados y hoy se conservan en la Real Sociedad Cosmológica.
Castillo de San Miguel — Miguel Brito 1896.
Las primeras películas proyectadas en La Palma.
La primera película proyectada en La Palma fue Los siete pasos de Jesús, una cinta muda exhibida el 14 de abril de 1898 en el Teatro Chico, en una función benéfica a favor de la Cruz Roja.
En 1907 comenzó la actividad del primer Cine Aridane con la proyección de La ley del perdón.
En agosto de 1925 fue inaugurado el Parque de Recreo de La Alameda, convirtiéndose en el primer cine al aire libre de Santa Cruz de La Palma. En él se celebraban sesiones de tarde, conocidas como matinés. En 1948 se inauguró su sala cubierta con la proyección de Blancanieves y los siete enanitos. El cine cerró definitivamente sus puertas en 1991.
En julio de 1932 abrió sus puertas el Cine Sauces con la película Romance.
El 13 de diciembre de 1946 fue inaugurado el Cine Avenida de Santa Cruz de La Palma con la película Esta es la fecha.
El 10 de octubre de 1957 abrió sus puertas el nuevo Cine Aridane, en Los Llanos de Aridane, con la película Sinfonía de oro.
En octubre de 1959 fue inaugurado el Cine Dehesa, en El Planto, Santa Cruz de La Palma, con la proyección de Tres pasos hacia la horca.
En 1960 abrió sus puertas el Cine Juventud Española, en Breña Baja, con la película Resurrección.
Durante las décadas de 1950 y 1960 también funcionaron diversos cines al aire libre, entre ellos el de la Plazoleta del Muelle, el Cine Teatro Novedades y el Cine Atlántica de Breña Alta, donde se proyectaban con frecuencia películas de humor protagonizadas por El Gordo y el Flaco.
El 13 de julio de 1962 llegó a La Palma el primer televisor, adquirido por Antonio Hernández Riverol, vecino del barrio de San Telmo.
En 1990 comenzó la emisión de Canal Plus y, en 1995, llegaron las primeras plataformas de televisión digital.
Los últimos grandes complejos cinematográficos construidos en la isla fueron los Multicines Avenida, inaugurados en diciembre de 1990, y los Multicines Millennium, abiertos el 1 de noviembre de 2002.
Fuente: Antonio Lorenzo Tena.
Defensas de Santa Cruz de La Palma, 23 de agosto de 1899
Leyenda:
- Batería de cañones.
- Batería de obuses.
- Fuertes para defensa terrestres.
General Leandro Delgado.
Fuente Biblioteca Virtual de Defensa.
1898. Llega a La Palma el Batallón de La Palma número 3.
Tras el final de la Guerra Hispano-Estadounidense de 1898, el Batallón de La Palma número 3 regresó de la campaña de Cuba y quedó establecido en el antiguo convento de San Miguel de Las Victorias.
En 1900 llegaron desde Cádiz dos compañías del Batallón de Cazadores de La Palma, unidad que más tarde pasó a denominarse Batallón de Cazadores n.º 20. Permaneció en el cuartel de San Miguel hasta 1952, año en que fue trasladado al Acuartelamiento de El Fuerte, en Breña Baja.
El característico uniforme de rayadillo, reglamentario del Ejército español destinado a Ultramar, continuó utilizándose hasta 1910.
Fotografía y texto:
Guía histórica de la Isla de San Miguel de La Palma.
José Antonio Ortigueira Amor (2002).
Batallón 20 en Breña Alta.
1898. Un palmero introduce el cine en Canarias.
El 13 de febrero de 1898 se proyectó en el Teatro Guimerá de Santa Cruz de Tenerife la primera película exhibida en Canarias, Los siete pasos de Jesús.
El joven palmero Miguel Brito Rodríguez, de tan solo 22 años, presentó al público el primer cinématographe de Canarias, un aparato capaz de filmar y proyectar películas, patentado tres años antes por los hermanos Lumière en Francia y adquirido por el fotógrafo durante su estancia en Cuba.
En 1900, la reina regente María Cristina le concedió el título de Fotógrafo de la Real Casa. Seis años más tarde fue el fotógrafo oficial de la visita de Alfonso XIII a Canarias.
En la actualidad se desarrolla un proyecto museístico dedicado a Miguel Brito Rodríguez, que estará ubicado en la vivienda donde tuvo su estudio fotográfico, en la calle Díaz Pimienta número 6 de Santa Cruz de La Palma.
15 de enero de 1899. Llega a La Palma el primer destacamento de la Guardia Civil.
El primer destacamento de la Guardia Civil quedó establecido en La Palma el 15 de enero de 1899. Su primer acuartelamiento se instaló en la calle San Francisco, número 7, junto al Chorrito de Agua, en el barrio de La Alameda, en Santa Cruz de La Palma.
El 12 de julio de 1898 se aprobó un nuevo cuadro orgánico que creó la Comandancia de la Guardia Civil de Canarias, con cabecera en Santa Cruz de Tenerife, al mando de un comandante primer jefe y un capitán como segundo jefe.
Esta reorganización fue posible gracias al aumento de 3.641 efectivos en la plantilla del Cuerpo, lo que permitió completar su implantación en todo el territorio nacional. Como consecuencia, se crearon nuevas unidades, entre ellas la Comandancia de Canarias.
La organización inicial quedó formada por una Compañía con cabecera en Gran Canaria, cuatro Líneas, dos en Tenerife, una en Gran Canaria y otra en La Palma, además de una Sección de Caballería con sede en Tenerife. En total se establecieron 17 puestos en el archipiélago.
El primer contingente de guardias civiles llegó a Santa Cruz de Tenerife el 21 de noviembre de 1898. Dos meses después, el 15 de enero de 1899, quedó establecido el primer destacamento de la Guardia Civil en La Palma.
Casa Cuartel de La Alameda - Autor desconocido.
1900. Se instala en el antiguo convento de San Francisco el Batallón de Cazadores de La Palma.
En 1900 se organizó en Cádiz el Batallón de Cazadores de La Palma, una unidad militar destinada a establecerse en Santa Cruz de La Palma.
Las compañías 1.ª y 3.ª, formadas por soldados peninsulares, embarcaron en mayo de ese mismo año con destino a La Palma. Las compañías 2.ª y 4.ª se organizaron con soldados canarios en Gran Canaria y Tenerife, completándose la organización del batallón a finales de 1901.
La unidad quedó alojada en el antiguo convento de San Francisco. Debido a la falta de espacio, parte de sus efectivos también se instalaron en las ermitas de Santa Catalina y San José.
Más tarde, el Batallón de Cazadores de La Palma pasó a denominarse Batallón de Cazadores n.º 20, permaneciendo en el antiguo convento de San Francisco hasta su traslado en 1952 al Acuartelamiento de El Fuerte, en Breña Baja.
Creo que esta redacción deja la evolución de la unidad completa y enlaza perfectamente con la entrada de 1898, evitando que el lector tenga que recordar el cambio de denominación.
Proyecto de San Francisco. Cambio de monasterio a cuartel 2 de marzo de 1888. Ministerio de Defensa.
¿Sabías que...?
La fuente que hoy se encuentra en la plaza de San Francisco perteneció al antiguo convento franciscano y estuvo situada originalmente en su patio interior.
En 1900 se organizó en Cádiz el Batallón de Cazadores de La Palma, destinado a establecerse en Santa Cruz de La Palma. Debido a la falta de espacio, sus 192 hombres fueron alojados en el antiguo convento de San Francisco y en las ermitas de Santa Catalina y San José.
La fuente ocupaba parte del espacio destinado a las prácticas militares, por lo que fue desmontada piedra a piedra y trasladada al lugar que ocupa en la actualidad.
Fotografía: Recreación mediante fotomontaje de la ubicación original de la fuente en el patio del antiguo convento franciscano.
Recreación mediante AI.
1901. La Recova es techada.
En 1901 finalizaron las obras de cubrición de La Recova de Santa Cruz de La Palma. La nueva cubierta permitió proteger los puestos de venta de las inclemencias del tiempo y mejoró las condiciones de uno de los principales espacios comerciales de la ciudad.
Fotografía Miguel Brito 1901.
1902. Se funda la empresa Manuel Rodríguez Acosta.
En 1902, Manuel Rodríguez Acosta fundó su empresa en la calle O'Daly, número 31, de Santa Cruz de La Palma. Con el paso de los años se convirtió en una de las firmas comerciales más importantes y tradicionales de la isla.
Además de su actividad comercial, la empresa desempeñó un papel destacado en el desarrollo de las comunicaciones y el transporte en La Palma. Desde sus instalaciones se realizó la primera llamada telefónica de Canarias, fue pionera en la venta de automóviles y motocicletas y contó con una de las primeras estaciones de servicio de la isla.
Real Nuevo Club Náutico. 1904.
Fundado en noviembre de 1904, el Real Nuevo Club Náutico de Santa Cruz de La Palma fue el segundo club náutico de Canarias y uno de los primeros de España, después del fundado en Tenerife en 1902.
Su fundación coincidió con el auge en Europa de los clubes sociales y deportivos, impulsados por la práctica de los deportes al aire libre y las actividades culturales. Entre sus socios fundadores figuraban destacadas familias palmeras como los Sotomayor, Poggio y Lugo.
Desde sus comienzos, sus estatutos establecieron que la sociedad debía mantenerse al margen de las creencias políticas y religiosas de sus socios, un principio que más tarde adoptaron otras entidades recreativas de la isla.
Como primera sede se alquiló la vivienda construida en 1817 por José María Fierro Santa Cruz y Brito, elegida por su amplitud, elegancia y situación céntrica. El edificio fue adquirido por el club en 1920. Su fachada responde al estilo neoclásico académico y se distribuye en dos plantas.
Desde su fundación, el club desempeñó un importante papel en la vida social y cultural de Santa Cruz de La Palma, organizando actividades náuticas, representaciones teatrales, esgrima, hípica, bailes, exposiciones y actos benéficos. Muchas de las actividades que hoy forman parte de las Fiestas Lustrales de la Bajada de la Virgen tienen su origen en iniciativas promovidas por esta sociedad.
En 1906, con motivo de la visita de Alfonso XIII a La Palma, el monarca fue recibido en la sede del club, que desde entonces ostenta el título de Real. Alfonso XIII fue el primer rey de España en visitar Canarias durante su reinado.
Tras la construcción de la Avenida Marítima y el crecimiento de las actividades de la sociedad, surgió la necesidad de disponer de unas instalaciones acordes con su finalidad. En 1959 se encargó a los arquitectos Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo el proyecto de una nueva sede, dotada de piscina, puerto deportivo y otras instalaciones complementarias. El nuevo edificio fue inaugurado en enero de 1969 y constituye la sede actual del club.
Gran parte del archivo histórico de la sociedad se perdió en el incendio ocurrido el 12 de enero de 1954. Con motivo del centenario de la entidad se publicó en 2004 el libro Pasos de un siglo. Real Nuevo Club Náutico de Santa Cruz de La Palma (1904-2004), elaborado a partir de la documentación conservada en distintos archivos y sociedades.
Creo que esta versión ya tiene un nivel muy sólido. Mantiene el rigor histórico, mejora la fluidez y ordena los hechos cronológicamente sin perder ningún dato relevante. Además, refleja la importancia del Club Náutico como una de las instituciones sociales y culturales más influyentes de Santa Cruz de La Palma durante el siglo XX.
Aguas de La Palma Barbuzano. 1905.
Fundada en 1905 por Miguel Perdigón Méndez, Aguas de La Palma Barbuzano es considerada la empresa embotelladora de agua más antigua de Canarias. La primera fábrica estuvo situada en la calle Virgen de La Luz, número 5, en la conocida como Casa Vandewalle. La empresa, administrada por Lozano Vandewalle, se dedicaba inicialmente exclusivamente a la elaboración de agua con gas, comercializada en sifones bajo el nombre de LOWA, abreviatura de Lozano Vandewalle.
Años después, la empresa se trasladó al barrio capitalino de Mirca, al actual Parque Empresarial, número 87. Allí, además de continuar con la fabricación de agua con gas, ejerció como representante de otras marcas, entre ellas Clipper. En 1960 se constituyó la sociedad LUVVA Perdigón, integrada por las cuatro embotelladoras existentes hasta ese momento, y en 1980, debido a que las instalaciones habían quedado pequeñas, comenzó la actividad en la actual fábrica, con una superficie de 1.839 metros cuadrados. En 1984 la empresa adoptó la denominación de Aguas de La Palma S. A.
El agua procede del manantial de Barbuzano, situado a 940 metros sobre el nivel del mar, en la zona de Mirca. Desde allí se envasa un agua de mineralización muy débil, una de las características que distinguen a la marca.
En 2026, la empresa fue distinguida como referente empresarial de La Palma en la primera edición de Oceánica, en reconocimiento a sus 120 años de trayectoria
1905. Primera danza de Los Enanos actualizada.
La danza de los Enanos de La Palma es uno de los principales actos de las fiestas de La Bajada de la Virgen de las Nieves, en Santa Cruz de La Palma, que se celebra cada 5 años. Se trata de una tradición que comenzó en 1905 como otra muestra más de agradecimiento a la Patrona de la isla. Esta danza la realizan 24 hombres con un mismo disfraz al son de una polca.
Aunque estas famosas fiestas se remontan al año 1676, cuando las primeras familias provenientes de la península comenzaron a celebrar el Corpus Christi, no es hasta 1905 cuando se da la primera Danza de los Enanos, tal y como la conocemos en la actualidad, si bien, existen referencias a esta tradición que datan del siglo XIX. En las primeras representaciones las túnicas se recogían hacia la cabeza, no obstante, hoy en día es un misterio. Las fiestas lustrales de la Bajada de la Virgen de las Nieves fueron declaradas en 1965 Fiesta de Interés Turístico Nacional, y en 2007 recibieron el Premio del Centro Internacional para la Concentración del Patrimonio.
Entre los meses de julio y agosto, de los años que acaban en 5 o 0 y durante más de 30 días, tienen lugar los distintos actos de las fiestas lustrales de la Bajada de la Virgen de las Nieves, que a su vez se dividen en Semana Chica y Semana Grande. La Danza de los Enanos suele celebrarse el jueves de la Semana Grande. Consiste en que durante toda esa noche 24 hombres de una altura aproximada de 1,80 m y disfrazados todos iguales, con túnicas, pero siempre distintas de una edición a otra, cantan una canción, que cada año varía en melodía y letra, en la Plaza de Santo Domingo hasta que al pasar por una caseta que está situada en el escenario de la plaza, salen transformados ya en los Enanos de La Palma, con sus característicos gorros napoleónicos. En fila, van apareciendo uno tras otro bailando y saltando al ritmo de una polca centenaria interpretada por la banda municipal de San Miguel. Después se dividen en dos filas de 12 y realizan una danza saltarina en la que bailan primero de frente, luego mirando al público y después hacia dentro de nuevo para finalmente rehacer la fila y volver a la caseta. Tras varias actuaciones que llevan a cabo en la mencionada plaza, los Enanos salen a la calle O’Daly, también conocida como Calle Real, donde continúan danzando hasta el amanecer. Solo los protagonistas de la danza conocen el secreto que les permite de un momento a otro cambiar de imagen, secreto que pasa de padres a hijos, de generación en generación.
Datos Gobierno de Canarias.
Fotografía 1895 - Grupo Historia de La Palma.
1906. Visita de Alfonso XIII a La Palma.
Una fecha importante para la historia de La Palma fue la visita del rey Alfonso XIII. El 3 de abril de 1906 llegó a la isla a bordo del trasatlántico Alfonso XII, habilitado como crucero auxiliar, y fondeó frente a Santa Cruz de La Palma. El buque llevaba el nombre de su padre y estaba acompañado por el cañonero Álvaro de Bazán y el yate real Giralda.
El desembarco del monarca estaba previsto para las nueve de la mañana del día siguiente, pero las condiciones meteorológicas obligaron a retrasarlo. Las nubes descargaron sobre la ciudad, algo que fue recibido con satisfacción por los habitantes, que llevaban tiempo padeciendo una importante sequía.
Mientras esperaba a que mejorara el tiempo, Alfonso XIII permaneció a bordo y practicó el tiro de pichón. Finalmente, el 4 de abril, cerca del mediodía, desembarcó en una lancha de motor en un muelle construido para la ocasión junto a la grúa Titán, en la zona de las obras del puerto. Allí fue recibido por las autoridades, representantes del cuerpo consular, miembros de distintas sociedades y numerosos vecinos.
Durante su estancia en Santa Cruz de La Palma, el rey visitó, entre otros lugares, la iglesia de El Salvador, el Ayuntamiento, la plaza del mercado, la Real Sociedad Cosmológica y el Teatro Circo de Marte. También visitó el acuartelamiento del Batallón de Cazadores de La Palma, donde pasó revista a las tropas.
Alfonso XIII fue el primer rey de España que visitó Canarias durante su reinado. La visita a La Palma formó parte de su viaje oficial por el Archipiélago en 1906.
La Palmita. 1908.
En 1908 comenzó su actividad en Santa Cruz de La Palma el Colegio de Santo Domingo de Guzmán, conocido popularmente como La Palmita.
La iniciativa había partido en 1907 del abogado Domingo Cáceres Kábana, propietario de la hacienda La Palmita. En su testamento, otorgado el 14 de marzo de aquel año, dispuso que parte de sus bienes se destinara a crear una institución benéfica para la educación de huérfanas. Sin embargo, falleció el 4 de junio de 1907, antes de ver realizado su proyecto.
El obispo de Canarias, fray José Cueto Díez de la Maza, se encargó de cumplir su voluntad y confió la fundación a la Congregación de Religiosas Dominicas Terciarias de la Enseñanza.
El 19 de febrero de 1908, la madre Sor María Pilar de la Anunciación llegó a La Palma para hacerse cargo de la fundación. La casa estaba situada en la hacienda conocida como La Palmita, propiedad de Domingo Cáceres, y rodeada de jardines y palmeras, de donde procedía el nombre de la finca.
El 1 de mayo de 1908 se inauguró la Escuela Gratuita con once niñas. En octubre comenzaron también las clases para alumnas no gratuitas. Con el tiempo, el colegio incorporó igualmente alumnado masculino.
La vivienda había sido construida como quinta de recreo por Domingo Cáceres Kábana, quien adquirió la finca en 1886. Las obras estuvieron a cargo del maestro de obras Felipe de Paz Pérez, autor también de otros edificios destacados de Santa Cruz de La Palma, entre ellos La Recova, el Hotel Florida y la Casa Yanes Carrillo.
Desde 1908, el Colegio de Santo Domingo de Guzmán ha mantenido su actividad educativa en Santa Cruz de La Palma.
Datos: José Guillermo Rodríguez Escudero.
La Palmita 1934. Cortesía Historia de La Palma.
1910. Primer servicio de guaguas entre Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane.
En 1910 comenzó el primer servicio de transporte de viajeros en guagua entre Santa Cruz de La Palma y Los Llanos de Aridane, comunicando la capital con el Valle de Aridane.
La llegada de la primera guagua supuso un importante cambio en las comunicaciones de la isla, al permitir realizar por carretera un recorrido que hasta entonces se hacía principalmente mediante otros medios de transporte.
Ese mismo año se incorporó una segunda guagua, adquirida por Maximino Cutillas.
Fotografía: segunda guagua de La Palma, 1910.
1910, segunda guagua adquirida por Maximino Cutillas.
1910. Temporal en Canarias.
Los días 1, 2, 3 y 4 de enero de 1910, un fuerte temporal afectó a todo el archipiélago canario. Se registraron importantes lluvias, acompañadas en algunas zonas de granizo, truenos y aparato eléctrico, superándose los 100 litros por metro cuadrado.
1910. Se inaugura el túnel viejo del Risco de la Concepción.
En 1910 quedó concluida la carretera del sur de La Palma, cuyas obras habían comenzado en 1874. En su recorrido se abrió el túnel que atraviesa el Risco de la Concepción y que permitió comunicar directamente Santa Cruz de La Palma con Breña Alta y continuar el recorrido hacia el sur de la isla.
Hasta entonces, para atravesar el Risco de la Concepción por la costa había que esperar a la bajamar y utilizar el paso conocido como Bajamar.
La apertura del túnel supuso una importante mejora para las comunicaciones de Santa Cruz de La Palma con el resto de la isla.
Correíllo La Palma 1912 - 1976
Con el nombre “Correíllo” eran popularmente conocidos los vapores y motonaves que desde fines del siglo XIX cubrieron las líneas de transporte marítimo interinsulares entre las Islas Canarias, transportando pasaje, carga y correspondencia. La historia de los vapores correos en Canarias comienza en 1888 tras la adjudicación de estas líneas mediante subasta pública a la Compañía de Vapores Interinsulares Canarios, naviera recién constituida y filial de la contraseña inglesa Elder Dempster & Co. Ese mismo año se incorporaron a los servicios interinsulares los primeros buques vapores, bautizados con los nombres de “Viera y Clavijo”, “León y Castillo” y “Pérez Galdós”, a los que se sumarían posteriormente otros como el “Almirante Díaz”, “Mogador”, Congo”, etc., que cubrieron las rutas Canarias hasta principios de 1912.
A lo largo de 1912 llegan a Canarias y se incorporan al servicio interinsular los nuevos vapores construidos en astilleros ingleses. Los seis buques adquieren nombres canarios, repitiendo el “Viera y Clavijo” y el “León y Castillo” y bautizándose su gemelo como “La Palma”.
Puestos en servicio inmediatamente a su arribo a Canarias, esta flota cubrirá durante las siguientes décadas – hasta 1976 en el caso de el “La Palma”- el transporte de pasajeros y mercancías de los tráficos interinsulares canarios y con la costa del África Occidental Española. Así, desde 1912, la población canaria podía ver los correíllos interinsulares saliendo de Tazacorte para Los Sauces y Santa Cruz de La Palma, haciendo escalas en Punta Grande, El Golfo y La Restinga en El Hierro, para luego seguir hacia Vallehermoso, Hermigua, Valle Gran Rey, Playa Santiago o San Sebastián de la Gomera, continuando a Guía de Isora, Abona, El Médano y Santa Cruz en Tenerife, en el recorrido por el Sur y Este o visitar Garachico, La Orotava, San Marcos y el Puerto de La Cruz por el Norte.
El vapor LA PALMA fue construido en Inglaterra y empezó su vida activa el 12 de febrero de 1912, dos meses antes de que el naufragio del TITANIC conmocionó al mundo.
Una de las características más relevantes del proyecto es que está liderado por una fundación civil creada ad hoc, la Fundación Canaria Correíllo La Palma, cuyo objeto es promover, diseñar y dirigir la restauración, así como gestionar el buen uso del buque LA PALMA, y dar a conocer sus valores históricos y patrimoniales (https://www.correillolapalma.com/es)
Entre 1912 y 1976, el Correíllo unió de manera regular las islas.
En la actualidad se encuentra fondeado en el puerto de Santa Cruz de Tenerife a espera de su costosa restauración y puede ser visitado bajo cita previa.
Más información: https://www.correillolapalma.com/es/contact
Datos: Correíllo La Palma.
Patrocina Bar Bahía Santa Cruz de La Palma.
Fundación Correíllo La Palma
1913. Se constituye el Cabildo Insular de La Palma.
El 12 de enero de 1913 se celebraron las primeras elecciones para elegir a los consejeros del nuevo Cabildo Insular de La Palma.
El 16 de marzo de 1913 tuvo lugar la sesión constitutiva del primer pleno del Cabildo de La Palma. José Francisco de Sotomayor y Pinto fue elegido primer presidente de la nueva corporación insular.
El Cabildo asumió desde entonces competencias propias en la administración de los asuntos de ámbito insular, de acuerdo con la Ley de Cabildos de 1912.
El Hotel Cuba: más de un siglo de historia en la Calle O'Daly.
Pensión La Cubana.
El 3 de noviembre de 1912, las páginas del Diario de La Palma anunciaban la inauguración del Hotel Cuba, situado en el número 31 de la emblemática Calle O'Daly de Santa Cruz de La Palma. Su propietario era Francisco Pérez y Pérez, quien presentaba al público un establecimiento que la prensa promocionaba como un "nuevo hotel", recientemente reformado y preparado para recibir a viajeros y visitantes.
Publicidad Diario de La Palma 2/11/1912
Publicidad original.
El Pamir llega a La Palma. 1914.
El 4 de octubre de 1914 llegó a Santa Cruz de La Palma el velero alemán Pamir, de cuatro palos. El barco quedó fondeado al resguardo del Risco de la Concepción, donde permaneció durante 5 años y 5 meses, hasta el 4 de marzo de 1920.
El Pamir había llegado a La Palma al comenzar la Primera Guerra Mundial. Su capitán, Jürgen Jürs, comunicó a las autoridades de Marina su intención de permanecer en la isla mientras durase el conflicto.
Durante estos años, el barco y su tripulación pasaron a formar parte de la vida de Santa Cruz de La Palma. Los tripulantes mantenían el barco y algunos participaron en actividades sociales de la ciudad. También se celebraron bailes a bordo a los que acudían vecinos de la capital.
Algunos miembros de la tripulación llegaron a casarse con mujeres palmeras. Uno de ellos fue Ferdinand Leopold, que contrajo matrimonio con Juana García Fernández el 9 de septiembre de 1917. Leopold falleció en La Palma el 23 de abril de 1919. Otros tres tripulantes también fallecieron durante su estancia en la isla.
Tras permanecer 1.978 días en Santa Cruz de La Palma, el Pamir partió el 4 de marzo de 1920.
A la derecha, Jürgen Jürs el capitán del Pamir, posando junto a otro oficial y una maqueta del barco.
Archivo Insular de La Palma.
Miguel Brito Rodríguez.
Luis B. Pereyra Hernández. 1914.
Luis B. Pereyra Hernández (1861 1919) fue un artista palmero vinculado a la vida cultural de Santa Cruz de La Palma. Cultivó la pintura y participó en diferentes actividades culturales de la ciudad.
En 1915 formó parte del patronato encargado de organizar el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de La Palma, junto a otras personas relacionadas con la cultura y el arte de la isla.
Entre sus obras se encuentran pinturas y dibujos de la arquitectura tradicional de La Palma. Sus trabajos permiten conocer el aspecto de las viviendas, balcones y otros elementos de la arquitectura insular de finales del siglo XIX y comienzos del XX.
Una de sus obras, realizada en 1914, representa la torre de la iglesia de Santo Domingo de Santa Cruz de La Palma. Está firmada en la parte inferior izquierda como «L. B. Pereyra» y fechada en 1914.
La obra tiene un importante valor documental. La Real Academia Canaria de Bellas Artes ha utilizado obras de Pereyra Hernández como referencia para estudiar la arquitectura tradicional palmera y conocer los colores que presentaban algunos de sus elementos de madera.
El cuadro de 1914 permite observar el aspecto que tenía la torre de Santo Domingo y las viviendas de su entorno hace más de un siglo.
Fuentes: Real Academia Canaria de Bellas Artes de San Miguel Arcángel. Estudios sobre el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de La Palma.
Avenida Marítima.
Plaza de Santo Domingo.
La Primera cabalgata de Reyes de Canarias. 1915
En la forma siguiente refiere «Diario de Avisos» la cabalgata organizada en Santa Cruz de la Palma...
«Organizase la Cabalgata en la plazoleta de la Encarnación, donde se realizó el primer reparto de juguetes a los niños pobres. Luego, precedida la comitiva de un automóvil en el que iban las Autoridades militar, civil y local, Excmo. Sr. General
Gobernador militar, Delegado del Gobierno de S. M. en esta Isla y Alcalde Constitucional de esta Ciudad, abrían, marcha a la Cabalgata unos cuantos jinetes con picas y faroles, y a continuación entre dos filas de luces de farolitos y bengalas, formaban las carrozas que llevaban los juguetes, viniendo en último término los tres reyes, sus pajes y su séquito constituido por otros jinetes y numeroso público acompañado por la Banda de música del Batallón número 20 de San Francisco.
Así descendió la Cabalgata por las vueltas del camino de la Encarnación a la Alameda, en donde numeroso público presenciaba el hermoso espectáculo que ofrecía la lucida comitiva de los Reyes.
Del Paseo de Alfonso XIII, siguiendo el itinerario que ya publicamos, llegó la Cabalgata a los varios puestos de parada haciendo el reparto de juguetes y dulces, en todos ellos abundantemente.
En casi toda la población lucían vistosas iluminaciones, y en algunas casas quemaron bengalas de colores al pasar la regia
comitiva. Una banda de música la acompañó durante todo el trayecto.
Fueron muy felicitados todos los organizadores por esta hermosa fiesta. La Comisión organizadora, compuesta por los señores Eymar, D, Juan, Vandewalle, D. Manuel, Pereyra, D. Pérez Andreu, D. José y D. Ezequiel Benítez, reciban nuevamente nuestros plácemes.
Fuente: Gaceta de Tenerife, 15 de enero de 1915, reproduciendo la información publicada por Diario de Avisos.
1915. Se funda el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de La Palma.
En 1915 se fundó el Museo de Bellas Artes de Santa Cruz de La Palma con carácter municipal. Ese mismo año adquirió carácter provincial o regional de Canarias. La colección se instaló en la antigua Escuela Real, (actual edificio de los Juzgados), donde abrió sus puertas en 1917. El museo permaneció activo durante cerca de cuarenta años, hasta que cerró sus puertas a mediados del siglo XX. Después de permanecer más de veinticinco años cerrado, volvió a abrir en 1980. En 1987 pasó a formar parte del recién creado Museo Insular de La Palma, como una de sus secciones.
Museo de Bellas artes - actual juzgados. Miguel Brito 1 de enero de 1917
1920. Se culminan las obras de la Avenida del Puente.
El 20 de febrero de 1920 finalizaron las obras de cubrición de la Avenida del Puente, durante la alcaldía de don Alonso Pérez Díaz, ante la expectación y el júbilo de los habitantes de Santa Cruz de La Palma. Este espacio, conocido anteriormente como Rambla de Cuba, se convirtió en uno de los puntos importantes de las comunicaciones de la ciudad. En 1922 se instaló frente al mercado la primera parada de taxis y guaguas de la isla. En 1932, con la llegada de los grandes cruceros alemanes e ingleses al puerto de Santa Cruz de La Palma, el servicio de transporte de viajeros adquirió mayor importancia y quedó vinculado al Sindicato de Transportes. En 1958 se colocó en la fachada del mercado una imagen de San Cristóbal, cedida por dicha sociedad, constituida como Subgrupo de Automóviles de Servicio Público.
Fotografía autor desconocido.
Archivo Insular de La Palma 01/01/1920
Fotografía autor desconocido.
Archivo Insular de La Palma 01/01/1920
Primeros Indianos. 1920
Los Indianos es una fiesta tradicional de la isla de La Palma que se celebra todos los años durante el Carnaval como homenaje a Cuba y como una parodia de los canarios que emigraron a América y que, a su regreso, hacían alarde y ostentación de la riqueza obtenida en aquellas tierras. La tradición está ambientada principalmente en los siglos XIX y XX.
Uno de los aspectos más llamativos de la fiesta es el lanzamiento de polvos de talco y la vestimenta de los participantes: guayabera y pantalones blancos, trajes de lino, sombreros panameños, trajes de época de color blanco y sombrillas de encaje.
La fiesta carnavalera representa y parodia el regreso de aquellos emigrantes que volvían de América después de haber hecho fortuna.
Según la tradición, los primeros Indianos surgieron en la década de 1920, cuando un grupo de amigos, entre ellos Alfredo Pérez Díaz, los hermanos Yolanda, Gonzalo y Manuel Cabrera Santos y Estela Sánchez Cabrera, esposa de este último, todos ellos grandes aficionados al Carnaval y a las parrandas, decidieron representar y parodiar la llegada de un emigrante que regresaba de «Las Américas».
La celebración fue evolucionando con el paso de los años y, en 1966, Los Indianos se incorporaron al programa oficial del Carnaval de Santa Cruz de La Palma.
Grupo de amigos empolvados en las Cuatro Esquinas. Autor desconocido, principios años XX
Primer vuelo sobre La Palma.
El 19 de febrero de 1921 se realiza el primer vuelo sobre la isla de La Palma, relacionado con los primeros proyectos de transporte aéreo y con el estudio de la posibilidad de establecer un servicio aéreo en la isla.
El responsable de esta iniciativa fue Gumersindo Acosta Hernández, quien obtuvo del Ministerio de Fomento la autorización para instalar un servicio de transporte aéreo para la compañía Marítimo Canaria en la zona marítimo terrestre de la playa de Tazacorte.
La autorización fue publicada en la Gaceta de Madrid en febrero de 1921 y constituye, según Aena, la primera noticia de un servicio aéreo en la isla de La Palma.
Décadas después se construiría el primer aeropuerto de la isla, situado en Breña Alta, que fue inaugurado en 1955.
Gaceta de Madrid, número 59, 28 de febrero de 1921.
Gaceta de Madrid, 25 de febrero de 1921.
Aena, Historia del Aeropuerto de La Palma.
Fotografía: vuelo sobre Santa Cruz de La Palma, autor desconocido.
Gumersindo Acosta Hernández, Gaceta de Madrid, 1921.
1922. Se fundan los primeros equipos de fútbol.
Comenta el profesor don Francisco J. Antequera Amor en su libro" Fútbol en La Palma Etapa Histórica 2010" sobre la pregunta que le suelen realizar muchos de los aficionados tanto del Tenísca como del Mensajero ¿Qué equipo fue primero?...
Son bastantes los datos no oficiales que transmitidos de padres a hijos han llegado a nuestros días, indicando que fue el Tenísca inscrito internamente el 24 de diciembre de 1922, según acta constitucional.
El C.D. Mensajero se fundó internamente en enero de 1922, todo esto a tenencia de que la Federación Tinerfeña de Fútbol fue constituida en 1925, lo que demuestra que ningún equipo de los anteriores pudo federarse en la época que indican sendos clubs.
Por consiguiente.
El Mensajero se fundó antes que el Tenísca como sociedad, pero el Tenísca, por entonces Tenísca Club Balonpie se federó el 24 de diciembre de 1924 y el Mensajero el 23 de diciembre de 1931.
Debemos tener clara la diferenciación entre federación y fundación.
El Club Deportivo Mensajero fue el primer club Canario en tener campo propio gracias a su benefactor Silvestre Carrillo.
Para saber más:
Futbol en La Palma Etapa Histórica".
Publicación 2010.
Profesor don Francisco J. Antequera Amor (Don Paco Antequera).
Tenisca 1923
Mensajero años 30
Se culmina el empedrado de la Calle Real - O’Daly. 1924
El cambio del pavimento de la principal vía urbana de Santa Cruz de La Palma era un asunto que preocupaba desde hacía bastante tiempo a los munícipes capitalinos, debido al mal estado en que se encontraba y a su escasa calidad. La obra comenzó en la calle O’Daly y posteriormente continuó por la calle Anselmo Pérez de Brito, hasta llegar a la Plaza de La Alameda, antigua Somada. Hasta entonces, las calles estaban empedradas con piedras de playa colocadas de canto, a nivel de la acera, formando una especie de V que permitía la evacuación de las aguas pluviales. En un primer momento se pensó traer la piedra y la mano de obra desde Los Silos, en Tenerife, pero el entonces alcalde Alonso Pérez Díaz descartó esta opción para favorecer a los trabajadores locales y permitir que aprendieran el oficio de pedrero. Debido al elevado coste de las obras, cada vecino afectado debía aportar el 50 % del coste, que ascendía a 22 pesetas por un tramo de 1.100 metros cuadrados. El aumento del número de buques nacionales e internacionales que elegían Santa Cruz de La Palma como puerto de partida hacia América también favoreció el crecimiento del parque automovilístico, especialmente de taxis y guaguas, aunque todavía circulaban algunos carruajes particulares y las corzas tiradas por animales. Las obras culminaron en 1928 y el adoquinado de la Calle Real continúa formando parte del paisaje urbano de Santa Cruz de La Palma casi cien años después.
Rosendo Cutillas. 1900 - 1905. Archivo Insular de La Palma.
1924
Se adoquina la Calle O’Daly. En septiembre de 2024 se cumplen cien años desde que la Calle O’Daly fue adoquinada, tal y como la conocemos en la actualidad. En septiembre de 1924, siendo alcalde Alonso Pérez Díaz, se estudió la manera de sustituir el antiguo pavimento, realizado con cantos de piedra de playa, deteriorados por el paso del tiempo, por adoquines lisos, evitando de esta manera que el agua de lluvia anegara las viviendas, reduciendo la incomodidad para los carruajes y facilitando la movilidad de los primeros vehículos que por entonces comenzaban a llegar a la isla. Primeramente, se planteó importar la piedra tallada desde Los Silos, en Tenerife, pero Alonso Pérez Díaz se inclinó por aprovechar los buenos maestros canteros de La Palma y dar trabajo a los vecinos del lugar, quienes, a su vez, enseñarían el oficio a nuevos peones. Con un coste total de 22 pesetas y 56 céntimos por metro cuadrado, se llevó a pleno la propuesta de que cada vecino debía aportar la mitad del coste, siendo aprobada por unanimidad. Terminada la primera fase, la obra se amplió a la Calle Anselmo Pérez de Brito, por entonces Calle Santiago, hasta llegar a la Alameda, en el barrio de La Somada, terminándose la ejecución total de las obras en 1928.
Las siguientes fotografías muestran el entonces y el ahora del cambio producido.
Inauguración de la nueva carretera de Las Nieves. 1926.
El 22 de junio de 1926 tuvo lugar la inauguración de la nueva carretera que comunicaba Santa Cruz de La Palma con el Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves. En esta ocasión, el primer automóvil que alcanzó las inmediaciones del santuario fue un FIAT propiedad de don Manuel Rodríguez Hernández, quien actuó como chófer por invitación del párroco de la iglesia, el presbítero don Antonio Pérez Hernández. Tras el vehículo circuló un autocamión que transportaba a la banda de música «La Esperanza», de la vecina Villa de Breña Alta, dirigida por el músico don Gumersindo Galván de Las Casas.
Banda de música La Esperanza - Puntallana. Autor y fecha desconocido.
1927. Se funda la empresa de bordados José Valcárcel Hernández.
La empresa de bordados inició su actividad en la Calle Real en 1927, con unas treinta mujeres dedicadas principalmente a la elaboración de bordados. La empresa trabajó especialmente para la casa de bordados Leacock & Co., de Nueva York, dirigida por el portugués Luis Sá.
El director de la empresa, José Valcárcel Hernández, fue encarcelado en 1936 debido a sus ideales republicanos, permaneciendo durante cinco años en prisión, tres de ellos en Tenerife y dos en Gran Canaria. Durante este periodo también fue trasladado a Madrid, donde fue juzgado por su condición de masón, circunstancia que, según la documentación conservada, se ocultó a los empresarios estadounidenses con los que mantenía relaciones comerciales.
En 2015, Tilde Valcárcel, hija del fundador, donó a la Sociedad Cosmológica diversos trabajos y documentación de la empresa, con el fin de preservar y salvaguardar este importante legado.
José Valcárcel Hernández. Cortesía familia Valcarcel.
Agosto de 1925, queda inaugurado el Parque de Recreo de La Alameda.
Queda inaugurado el Parque de Recreo de La Alameda, primer cine al aire libre de Santa Cruz de La Palma. En sus comienzos se proyectaban películas durante el día, en las conocidas como matinés, término utilizado para referirse a una fiesta, reunión o espectáculo celebrado por la mañana o durante las primeras horas de la tarde. Posteriormente, el recinto fue cubierto y en 1948 se proyectó Blancanieves y los siete enanitos. El cine cerró definitivamente sus puertas en 1991.
1929. Es presentado en Sevilla el futuro Barco de La Virgen.
Diseño de Don Armando Yanes Carrillo y el constructor naval Don Julio Guillén de la Santa María en la exposición Universal de Sevilla en 1929 con el fin de presentar y dar propuesta a la construcción del actual barco de La Virgen, haciéndose realidad 11 años después.
Cortesía familia Yanes
La aristocrática boda de Don Tadeo de Fonseca y la de Narssessette Petray, efectuada el lunes 1 de abril de 1929 en el Carnaval en Santa Cruz de La Palma.
Plaza de España 1929
1943. Santa Cruz de La Palma hace entrega de la medalla de oro al Galatea.
El 16 de mayo de 1943, Santa Cruz de La Palma hizo entrega de la medalla de oro de la ciudad al buque-escuela «Galatea» siendo alcalde Don Rafael de la Barreda Díaz.
El miércoles 8 de julio de 1931, alrededor de la una de la tarde y sin que se conocieran inicialmente las causas, se declaró un espectacular incendio en el magnífico edificio que ocupaban la Sociedad La Investigadora y el Círculo de Instrucción y Recreo, situado en la calle Álvarez de Abreu, número 13, donde actualmente se encuentra el antiguo Parador Nacional de Turismo.
El incendio alcanzó grandes proporciones y afectó gravemente a la imprenta El Periódico, al periódico El Tiempo y a las sedes de distintas sociedades y entidades, entre ellas el Círculo de Instrucción y Recreo, el Sindicato de Cosecheros, Hidráulica de La Dehesa y La Investigadora.
Los vecinos formaron una cadena humana para colaborar en las labores de extinción y, junto con la bomba de incendios del vapor Galatea, que se encontraba en el puerto, consiguieron finalmente controlar las llamas. Gracias a la intervención de los vecinos y de la tripulación del barco, no hubo que lamentar víctimas mortales, aunque el incendio ocasionó importantes pérdidas económicas y daños en las viviendas de los vecinos colindantes.
Fueron Juan Ortega, conserje del Círculo, y su hijo Manuel quienes, al descender por una ventana ayudándose de unas escaleras, dieron la voz de alarma y alertaron a los vecinos sobre el incendio.
Como reconocimiento a la colaboración prestada durante aquel incendio, el 16 de mayo de 1943 el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma hizo entrega de la Medalla de Oro de la ciudad al vapor Galatea. En aquel momento era alcalde Rafael de la Barreda Díaz.
Datos extraídos del diario La Opinión, 10 de julio de 1931. Idea original: don Amancio Rodríguez Castaños, «in memoriam».
Fotografía cortesía Sociedad La Investigadora. Calle Trasera.
Calle Trasera. Cortesía Sociedad La Investigadora.
1932. Se construye el primer edificio de Santa Cruz de La Palma.
La Casa Méndez, más conocida como la casa de Calzados La Campana, fue el primer edificio construido en Santa Cruz de La Palma? El edificio se levantó sobre la antigua vivienda de Álvaro y María Pérez, datada en 1596. Debido al estado de ruina que presentaba, en 1932 la familia Castillo decidió levantar sobre la antigua edificación un nuevo edificio de cuatro plantas, diseñado por el arquitecto don Gabriel Duque Vidal.
Es el único edificio de la capital que presenta diez tipos diferentes de ventanas. Otra de las curiosidades de este enclave es que junto a la vivienda se encuentra el callejón de Blas Simón, también conocido como Barranquito de doña Águeda de Monteverde, donde todavía se conserva uno de los tres pequeños puentes que atravesaban la Calle Real y la calle Trasera antes de que fueran taponados por motivos de salubridad.
Datos: don Jaime Pérez García, 1995.
Calle O,Daly, 30
Aralda, más conocida como la antigua Molina fue fundada en 1933. Aralda, más conocida como la antigua Molina, fue fundada en 1933 por Miguel Pérez Santiago en el callejón de Matías, en Santa Cruz de La Palma. La empresa alcanzó fama tanto a nivel local como nacional e internacional, principalmente por la calidad de su café. El 19 de enero de 1975, un incendio destruyó por completo las instalaciones de esta industria, poniendo fin a una parte importante de la historia de la producción de café en Santa Cruz de La Palma.
1933. Nace el Almirante Amancio Rodríguez Castaños.
Tercer Almirante de La Palma.
El almirante de la Armada Amancio Rodríguez Castaños nació en Santa Cruz de La Palma el 3 de agosto de 1933, hijo de Amancio Rodríguez Martín y Victoria Natividad Castaños Villareal. Ingresó en la Escuela Naval Militar en 1953 y fue promovido a guardiamarina en 1955. Posteriormente obtuvo los despachos de alférez de fragata en 1957, alférez de navío en 1958 y teniente de navío en 1962, pasando a mandar el dragaminas Ebro.
En 1972, como capitán de corbeta, estuvo al frente de la segunda comandancia del destructor Álava y posteriormente ocupó destino en el Estado Mayor de la Flota y como ayudante del almirante jefe.
En 1980 fue promovido a capitán de fragata y pasó al mando de la corbeta Descubierta, el barco más moderno de la Armada en aquella época, con el que realizó un viaje de circunvalación al continente sudamericano. Con el mismo empleo desempeñó también la jefatura de la Oficina de Valoración y Adiestramiento de la Flota, la comandancia del destructor Alcalá Galiano y la sección de operaciones del Estado Mayor de la Zona Marítima del Mediterráneo.
En 1985 ascendió a capitán de navío y fue nombrado jefe del Arsenal de Las Palmas de Gran Canaria, donde permaneció durante tres años. En 1990, ya como contralmirante, fue subdirector de Mantenimiento de la División Logística de la Jefatura de Apoyo Logístico y posteriormente almirante jefe de la División Logística del Estado Mayor de la Armada. En 1993 ascendió a vicealmirante y pasó a dirigir Construcciones Navales Militares. Más tarde ejerció como almirante jefe de la Zona Marítima de Canarias.
Durante su etapa al frente de la Zona Marítima de Canarias presidió, entre otros actos, la entrega de la bandera de combate a la fragata Canarias, celebrada en Santa Cruz de Tenerife, así como la entrega de la bandera de combate al patrullero Centinela, ofrecida por el Cabildo Insular de La Palma el 9 de julio de 1995.
Diplomado de Estado Mayor de la Armada y especialista en armas submarinas, realizó los cursos de lucha y guerra submarina, mantenimiento de torpedos MK-14 y técnicas pedagógicas. También fue profesor de la Escuela de Armas Submarinas y del Centro de Instrucción y Adiestramiento de la Flota.
El 3 de agosto de 1995 pasó a la reserva al cumplir la edad reglamentaria, cuando desempeñaba el cargo de almirante jefe de la Zona Marítima de Canarias.
A lo largo de su carrera fue distinguido con la Gran Cruz del Mérito Naval con distintivo blanco, cinco Cruces del Mérito Naval de primera clase con distintivo blanco, la Medalla Militar de Primera Clase de las Fuerzas Armadas de Portugal y la Cruz, Encomienda, Placa y Gran Cruz de la Real y Militar Orden de San Hermenegildo. También fue nombrado Hijo Predilecto de La Palma por el Cabildo Insular de La Palma. Estuvo casado con Anne Marie Fehsy Brocke, con quien tuvo descendencia.
Almirante
Amancio Rodríguez Castaños.
Cuando el servicio de transportes del sur de La Palma se le denominaba Expedición.
Por el norte solo se llegaba a Puntallana.
Transportes María Santos Pérez, 1933.
28 de octubre de 1933 se celebra en Santa Cruz de La Palma el primer partido de baloncesto de Canarias.
Muy pronto comenzaron a crearse los primeros equipos, tal y como recuerda Roberto Rodríguez Estrello, quedando grabados en la memoria los nombres de algunos de aquellos: el Zeus, el Rayo y el Palma. Sin embargo, el comienzo de la guerra civil hizo que cayeran en el olvido hasta la década de los 40, cuando se vuelve a tener noticias de uno de ellos, el Palma, ahora enfrentándose a rivales como el Tenisca o el Mensajero, equipos que ya habían echado a andar dos décadas atrás, si bien dentro del fútbol.
1956 se funda el Club Baloncesto La Palma.
1978 se funda la Asociación Amigos del Baloncesto “U.B. LA PALMA”.
Datos: Francisco Herrera García.
Equipo de baloncesto Rayo La Palma 1933
Equipo de baloncesto Zeus La Palma 1933
El viejo Instituto. 1934.
Pasan los años y aquellas amistades con las que compartimos juegos y vivencias se distancian. Dicen un hasta luego, pero no un hasta siempre, y, de manera especial, durante cada Bajada de la Virgen vuelven a encontrarse personas que hacía décadas que no se veían, compartiendo nuevamente aquellos maravillosos recuerdos de juventud.
Una de esas reuniones tuvo lugar durante la Bajada de 1980, cuando cuatro amigos se reunieron para dar vida a un recuerdo que todavía hoy permanece vivo: reunir a antiguos compañeros del Instituto Alonso Pérez Díaz, situado en la Calle Real, niños y niñas que, convertidos ya en hombres y mujeres, deseaban volver a recorrer aquellos pasillos y recuperar las vivencias de su juventud. Eran antiguos alumnos de la promoción 1953-1959.
Tras muchos recuerdos, nombres y conversaciones, aquellos cuatro amigos, Manolo Duque, Paco Idafe, Livio García y León Cobiella, pusieron en marcha todo lo necesario para reunir nuevamente a aquella antigua promoción, convirtiendo una idea en una ilusión y, finalmente, en una grata realidad.
El Instituto Alonso Pérez Díaz estuvo situado en la Calle Real de Santa Cruz de La Palma, en el actual edificio de Distinción, donde una pequeña placa, desapercibida para buena parte de la población, recuerda el lugar que ocupó aquella institución. Fundado en 1934 por ilustres palmeros, permitió a muchos niños y jóvenes de la ciudad acceder a una formación con la que poder construir su futuro, incluso en unos años marcados por grandes acontecimientos internacionales y por dos guerras mundiales.
Aquella historia y aquellos recuerdos volvieron a reunirse décadas después en un libro titulado «El Viejo Instituto. Promoción 1953/59», que gracias a los familiares de León Cobiella ha llegado hasta nuestras manos, convirtiéndose en un hermoso ejemplo de amistad, compañerismo y memoria.
La campana del Recreo seguirá sonando desde el otro lado para aquellos que hicieron posible esta parte de nuestra historia.
Los interesados en conseguir gratuitamente este libro pueden hacerlo en el puesto de Loterías Isla Bonita de la calle Anselmo Pérez de Brito, hasta fin de existencias.
Nuestra gratitud a la familia Cobiella.
Patio interior viejo instituto. Calle O,daly. Fotografía Miguel Brito .
Archivo Insular de La Palma
1934 el entonces capitán Karl Doenitz de la marina alemana visitó La Palma.
El 17 de noviembre de 1934, a las 10 de la mañana, el crucero ligero alemán Emden fondeó en aguas de Santa Cruz de La Palma, realizando su primera y única escala en la isla, con una duración de cinco días. La visita del buque de guerra alemán estuvo precedida de un importante seguimiento por parte de la prensa insular, que incluso publicó fotografías del buque e instó a las autoridades a que «con el debido tiempo se hagan los preparativos para los agasajos y excursiones que se le han de dispensar a los marinos alemanes».
Durante los días que permaneció el Emden en Santa Cruz de La Palma se celebraron diferentes festejos y actos en honor de los marinos alemanes.
Karl Doenitz
El circo Totti y el león Bubu. 1935.
En 1935 llegó a Santa Cruz de La Palma el circo Totti. En aquella época, la llegada de un circo constituía un acontecimiento muy esperado y era recibida con gran expectación por la población.
Durante su estancia en la isla se produjo un suceso trágico. Un león macho llamado Bubu escapó de las instalaciones del circo y comenzó a recorrer las inmediaciones. Ante el peligro, varios vecinos salieron tras el animal, que finalmente fue abatido por un vecino que disponía de un fusil Mauser.
El domador del animal, Mr. Savas, de 45 años, quedó profundamente afectado por la muerte del león. Al día siguiente falleció a consecuencia de un derrame cerebral, según consta en su partida de defunción original.
Mr. Savas se llamaba en realidad Savas Jorge Wix, era natural de Serbia y sus restos descansan en el cementerio de Santa Cruz de La Palma.
Tras estos acontecimientos, los vecinos realizaron una colecta para ayudar al circo Totti a abandonar la isla, que atravesaba una importante crisis económica y llevaba varios meses en La Palma.
El fusil Mauser utilizado para abatir al león pasó posteriormente a disposición judicial. En la actualidad se encuentra en manos de un coleccionista privado, con su correspondiente documentación.
Las Explanadas. Fotografía Ayut.
1935. Nace la polka de los enanos.
Domingo Santos Rodríguez.
Santa Cruz de La Palma 1902 - 1979
Autor de la polca de Los Enanos.
Junto a su hermano mayor Elías compusieron múltiples obras de la Bajada de La Virgen.
La polca pegadiza y alegre, tal y como la conocemos en la actualidad, se interpretó por primera vez en 1935. Debido al éxito de dicha melodía, en las siguientes ediciones, hasta el día de hoy, continúa utilizándose la misma melodía para la segunda parte del espectáculo.
Santa Cruz de La Palma rinde homenaje a los hermanos Santos Rodríguez con una de las avenidas principales del Barrio de Benahoare.
Fotografías Enanos 1935" Romanos" autor desconocido.
Enanos 1935 junto a la farmacia de La Alameda. Autor desconocido.
Historia de La Palma.
1936. Llegada del cañonero Canalejas.
A las cinco de la tarde del 25 de julio de 1936, ocho días después del inicio de la Guerra Civil española, el cañonero Canalejas arribó al puerto de Santa Cruz de La Palma transportando unidades militares y voluntarios falangistas procedentes de Gran Canaria. El desembarco de los sublevados provocó que cientos de personas contrarias al levantamiento militar se refugiaran en los montes de la isla, donde permanecieron ocultas ante la nueva situación política. Se les conoció como los alzados y algunos de ellos permanecieron en los montes de La Palma hasta bien entrado el año 1946. La multitud que se había concentrado en el muelle para intentar impedir el desembarco huyó despavorida después de que el comandante del Canalejas amenazara con bombardear la ciudad. El cañonero efectuó tres disparos con su cañón principal. El primero fue dirigido hacia el Risco de La Concepción, el segundo contra el muro situado bajo la ermita de La Luz y el tercero alcanzó una vivienda de la calle Real. No se produjeron víctimas como consecuencia de los disparos.
Datos: Los alzados de La Palma durante la Guerra Civil, Salvador González Vázquez, 2013.
Canalejas en el puerto de Santa Cruz de La Palma - Cortesía Historia de La Palma.
Clínica Camacho.
El edificio de la Clínica Camacho constituye una destacada muestra de la arquitectura racionalista en Santa Cruz de La Palma. El proyecto fue encargado en 1936 al arquitecto grancanario Miguel Martín Fernández de la Torre por el doctor Pérez Camacho. El inmueble fue construido gracias a la participación económica de un grupo de ciudadanos que adquirieron acciones para financiar el proyecto, bajo la dirección del doctor Pérez Camacho. Tras regresar de Cuba en 1932, donde había ejercido como médico y adquirido una amplia experiencia profesional, comenzó a trabajar en la Clínica Martínez de la Barreda, situada junto a La Alameda. Sin embargo, consideró necesario disponer de unas instalaciones que contaran con los medios técnicos necesarios para ofrecer una asistencia médica más moderna, por lo que decidió promover la construcción de su propia clínica. El doctor Pérez Camacho nació en Los Llanos de Aridane en 1882 y se trasladó posteriormente a La Habana, donde cursó sus estudios en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana. Tras finalizar su carrera abrió una clínica en Cabaiguán, Cuba, donde ejerció hasta su regreso a La Palma en 1932. A su regreso comenzó a trabajar en el Hospital de Dolores y posteriormente fundó la Clínica Camacho, actualmente Centro de Salud de La Alameda. Se le atribuye haber sido el primer cirujano que realizó una colecistectomía y una gastrectomía en Canarias. En 1949 se trasladó a Tenerife, donde continuó ejerciendo como cirujano hasta su jubilación. Falleció en Tenerife en 1957. Santa Cruz de La Palma le rinde homenaje con un busto situado en la plaza de La Alameda.
El 10 de octubre de 1939 abre sus puertas en la calle Real de Santa Cruz de La Palma la Dulcería La Palmera, un establecimiento que con el paso de los años se convertiría en uno de los comercios más conocidos de la ciudad y en un referente de la repostería tradicional palmera. La actividad familiar se mantuvo durante varias generaciones y, según explicó Jaime Arrocha, tercera generación de la familia, antes de su inscripción oficial en el censo de industria ya se elaboraban dulces y productos de repostería. La inscripción en dicho censo se realizó el 4 de noviembre de 1960. Entre sus productos tradicionales se encontraban el queso de almendra, los almendrados, los reventones, los marquesotes, el hojaldre, los bizcochos, las milhojas y las palmeras, elaborados siguiendo métodos artesanales. Con el paso de los años el establecimiento fue también conocido popularmente como El Mono y se convirtió en un lugar habitual de encuentro para varias generaciones de palmeros. La actividad de La Palmera continuó durante cerca de ochenta años hasta su cierre definitivo en 2019.
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Barco de la Virgen - Museo Naval. 1940.
El actual Barco de la Virgen fue construido por iniciativa de don Armando Yanes Carrillo para la Bajada de la Virgen de 1940. Ante la falta de recursos económicos del Ayuntamiento y del Cabildo para llevar a cabo el proyecto, Armando Yanes Carrillo promovió la construcción y recaudó los fondos necesarios para hacerla realidad, contando con la colaboración de otros palmeros. Aportó además sus conocimientos como último fabricante de barcos de vela de La Palma. Para su construcción se tuvieron en cuenta los datos y referencias existentes sobre la nao Santa María conservados en el Museo Naval de Sevilla. El barco fue construido expresamente para formar parte de la representación teatral «Entre el barco y el castillo», celebrada durante las fiestas de la Bajada de la Virgen de 1940. Con el paso de los años, la embarcación se convirtió en uno de los símbolos más reconocibles de Santa Cruz de La Palma. Entre 1970 y 1971 se instaló en su interior el Museo Naval, que desde entonces forma parte del conjunto. En 2009, después de permanecer cerrado durante varios años, el Ayuntamiento volvió a abrirlo al público.
1942. La Palma se blinda por segunda vez.
En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido elaboró la Operación Pilgrim, un plan militar para la ocupación de las islas Canarias ante la posibilidad de que España entrara en la guerra junto a las potencias del Eje o permitiera a Alemania utilizar las islas como base estratégica. Aunque la operación nunca llegó a ejecutarse, la amenaza de una posible invasión llevó al régimen franquista a reforzar las defensas de las islas. En La Palma se construyeron diferentes instalaciones militares y defensivas a lo largo de la costa de Santa Cruz de La Palma y en otros puntos de la isla, entre ellos Breña Baja y Tazacorte. En Santa Cruz de La Palma, el acuartelamiento instalado en el antiguo convento de San Francisco participó en la organización de estas defensas y se construyeron en la zona de Las Nieves diferentes instalaciones destinadas al almacenamiento y protección de municiones. Algunas de estas construcciones todavía pueden observarse, entre ellas antiguos almacenes de pólvora, un puesto de guardia y dependencias auxiliares. Durante este periodo también se produjo el derribo mediante dinamita del antiguo túnel de Santa Cruz de La Palma.
Polvorín 1 de Las Nieves
Polvorín 2 de Las Nieves.
Operación Pilgrim.
En 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, el Reino Unido elaboró la Operación Pilgrim, un plan militar que contemplaba la ocupación de las islas Canarias ante la posibilidad de que España abandonara su posición de neutralidad o permitiera a las potencias del Eje utilizar el archipiélago. Canarias tenía una gran importancia estratégica por su situación en las rutas marítimas del Atlántico y por sus instalaciones portuarias y aeroportuarias. Gran Canaria ocupaba un lugar destacado en los planes británicos, especialmente por la importancia estratégica del puerto de La Luz y por disponer de instalaciones aeroportuarias. También se contemplaban otras islas, entre ellas Fuerteventura y Lanzarote, mientras que las islas occidentales presentaban mayores dificultades para una operación de desembarco debido a su orografía. La posibilidad de una invasión llevó a reforzar la presencia militar española en Canarias. En La Palma se establecieron diferentes unidades militares y se organizaron posiciones defensivas para proteger la isla ante un posible desembarco. El antiguo convento de San Francisco, en Santa Cruz de La Palma, fue utilizado como acuartelamiento, mientras que en Argual se estableció otro destacamento. También se construyeron diferentes instalaciones defensivas a lo largo de la costa, entre ellas posiciones en Santa Cruz de La Palma, Tazacorte y Puerto Naos. El capitán Esteban Saavedra Togores participó en la organización de las defensas de la isla y en el estudio de los posibles lugares de desembarco. Entre los vestigios de aquella época todavía pueden encontrarse antiguas instalaciones militares, almacenes, puestos de vigilancia y otras construcciones defensivas. En el destacamento de Argual se produjo además un episodio relacionado con el piloto estadounidense John Carr, que permaneció detenido durante varios días en La Palma. Sobre el antiguo portón del destacamento de Argual todavía puede distinguirse, aunque con dificultad, el lema «Todo por la Patria». La Operación Pilgrim finalmente no llegó a ejecutarse, pero dejó en Canarias una importante huella en forma de preparativos militares y construcciones defensivas ante el temor de una posible invasión.
1943. Santa Cruz de La Palma hace entrega de la medalla de oro al Galatea.
El 16 de mayo de 1943, Santa Cruz de La Palma hizo entrega de la Medalla de Oro de la ciudad al buque escuela Galatea, siendo alcalde don Rafael de la Barreda Díaz. La distinción fue concedida en reconocimiento a la actuación de la tripulación del buque durante el incendio ocurrido el 8 de julio de 1931 en la sede de la Sociedad La Investigadora, situada entonces en la calle Álvarez de Abreu. El Galatea se encontraba en el puerto de Santa Cruz de La Palma y sus marineros desembarcaron para colaborar junto a los vecinos y los soldados del destacamento de Infantería en las labores de extinción del incendio.
Galatea en Santa Cruz de La Palma. Autor y año desconocido.
Grupo Historia de La Palma.
La Casa de Los Cojines.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, se instala en Santa Cruz de la Palma la empresa norteamericana Paragon Ltd. Co., bajo la denominación de" Sucesores de Casa Americana", siendo más conocida por todos como "La Casa de los Cojines".
Abre sus puertas en un local de entresuelo ubicado en la calle Álvarez de Abreu n.º 23 (Calle Trasera), bajo la gerencia, primero, de Don Rosendo y, posteriormente por parte de Don José Manuel de León Alvarado, supervisados ocasionalmente por la visita, desde EE.UU., del Sr. Fenichl, uno de los dueños de la empresa.
Bordar en cañamazo se convierte en la principal actividad de la empresa, destacando sobre ellos los motivos florales, frutales, animales (sobre todo caballos, de muy difícil elaboración y, por tanto, de un gran valor económico), y lo más curioso, se bordan también retratos de los rostros de los presidentes de los Estados Unidos de América... así como, alfombras y adornos para la época navideña: botas de Navidad, colgantes, calendarios...
En una época en la que la emigración de muchos palmeros, rumbo primero a Cuba y posteriormente a Venezuela, en busca de la prosperidad económica y la poca o nula posibilidad de actividad retribuida para las mujeres que se quedaban en la isla a cargo de las familias, hizo que el bordado de los cojines se convirtiera rápidamente en un medio de sacar adelante a las mismas y una fuente de ingresos muy apreciada.
Se crean por toda la geografía insular lo que se conoció como "Agencias de borde", las cuales, bajo la supervisión de una encargada, agrupaban a varias mujeres para repartirse los bordados asignados a las mismas y que, cada quince días, Silvano, empleado de la empresa, recogía y abonaba, al mismo tiempo, el importe que le correspondía a la agencia para su distribución entre las bordadoras.
Tras una dilatada y próspera actividad comercial, la escasa y posterior nula petición de más encargos por parte de los americanos, precipita, en el mes de septiembre del año 1986, el cierre de la Casa de los Cojines, dejando sin ingresos a muchas familias palmeras y sin trabajo a los empleados de la empresa, finalizando, por tanto, una labor artesanal que engalanaba salones y estancias en casas de Norteamérica y que supuso para muchas mujeres palmeras una sustentación económica en una época muy complicada para la Isla.
Poco se sabe sobre Paragon Needlecraft, excepto que estuvo en el negocio desde 1937 hasta 1986 vendiendo kits de colchas y diferentes tipos de kits de costura en las mayores empresas de tejidos de Estados Unidos.
En 1984 formó National Syndication, Inc., una subsidiaria que administraba una variedad de catálogos especializados y negocios de venta por correo. En octubre de 1985, National Paragon se acogió a la protección por quiebra, un año después surgió Media Arts International, nombre con el que se la conoce actualmente.
Para saber más: Libro La Casa de los Cojines de Guadalupe González Taño.
Agradecimientos:
Silvano González.
María Pérez.
Calle Álvarez de Abreu, 3
Logotipo original de la Casa Paragon.
El 13 de diciembre de 1946 se inauguró en Santa Cruz de La Palma el Gran Cine Avenida, posteriormente conocido simplemente como Cine Avenida, con la proyección de la película «Esta es la fecha». La sala, situada en la calle Díaz Pimienta, contaba con 426 butacas y 226 localidades en el anfiteatro, además de un pequeño escenario. El expediente para su construcción había sido iniciado por don Federico Lavers y Lugo, cuya autorización fue concedida por el Sindicato Nacional del Espectáculo el 23 de marzo de 1946, aunque durante las obras el proyecto fue traspasado a don Miguel Pérez Santiago, industrial que pasó a ser el propietario de la empresa. El Cine Avenida se convirtió durante las décadas siguientes en una de las principales salas cinematográficas de Santa Cruz de La Palma y en uno de los lugares de ocio más importantes de la ciudad.
La empresa catalana Renaud Germain S. A., dedicada a la fabricación de perfumes y jabones, comercializó un producto denominado «Jabón de la Virgen de las Nieves», con el subtítulo «Especial Para Las Islas Canarias». El producto utilizaba como motivo la imagen de la patrona de La Palma y formaba parte de una serie de productos relacionados con las patronas de las islas Canarias. Una de las etiquetas conservadas se encuentra en el Archivo Insular de La Palma, catalogada como «Jabón de la Virgen de las Nieves», del siglo XX. El diseño está realizado a tinta sobre papel y tiene unas dimensiones de 8 por 15 centímetros. No se conoce con exactitud la fecha en que fue elaborado y comercializado, aunque por las características del documento y la trayectoria de la empresa corresponde al siglo XX. Esta pieza constituye un curioso ejemplo de cómo la imagen de la Virgen de las Nieves fue utilizada también como reclamo comercial en productos destinados al mercado canario.
Cortesía Archivo Insular de La Palma.
El secadero de tabaco de Benahoare.
A finales del siglo XIX corrían tiempos difíciles para los palmeros, viéndose muchos de ellos obligados a emigrar a Cuba. Muchas de aquellas personas hicieron fortuna, sobre todo quienes contaban con el apoyo de familiares o personas de cierta posición, como fue el caso de don Francisco Fernández Taño. Este llanense decidió viajar a Cuba llevando consigo a sus dos sobrinos, Antonio y Manuel Carballo, economista y abogado, quienes rápidamente hicieron fortuna. Sin embargo, el estallido de la Guerra de Independencia de Cuba obligó a la familia a regresar a La Palma. Don Antonio Carballo Fernández instaló su residencia en La Dehesa, en Santa Cruz de La Palma, junto a su esposa María y sus dos hijas, Antonia y Mercedes, ambas nacidas en La Habana. La finca recibió el nombre de Las Dos Cubanas, en referencia a sus dos hijas, y con el tiempo pasó a ser conocida como La Bella Escondida por su belleza y por encontrarse fuera de la vista de los caminantes. En la actualidad, la casa pertenece a la familia Carrillo Kábana. En los terrenos situados por debajo de la finca, en la zona que actualmente ocupa el barrio de Benahoare, don Antonio Carballo Fernández construyó una explotación dedicada al cultivo y secado del tabaco, actividad que se mantuvo durante décadas y alcanzó especial importancia hasta la llegada de la Segunda Guerra Mundial. Don Francisco Fernández Taño fue, entre otras cosas, el donante del reloj de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios de Los Llanos de Aridane.
Benahoare, 1928. Cortesía Historia de La Palma.
En la actualidad.
Proyecto de reforma de la parroquia de El Salvador.
Arquitecto Tomás Machado. 1947.
En 1947, el arquitecto tinerfeño Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo proyectó la restauración de la parroquia de El Salvador de Santa Cruz de La Palma. La intervención pretendía recuperar parte del aspecto original del templo anterior a la reforma realizada a finales del siglo XIX por el pintor Ubaldo Bordanova. El proyecto contemplaba también una importante modificación de la torre, que Machado consideraba inconclusa, proponiendo añadirle dos pisos más. Esta actuación finalmente no se llevó a cabo. Las obras de restauración ya se encontraban en marcha durante 1947 y para su financiación se organizaron diferentes iniciativas destinadas a recaudar fondos. El proyecto firmado por Tomás Machado fue presentado oficialmente en el Ayuntamiento el 29 de diciembre de 1947 por el párroco Félix Hernández Rodríguez, contando con el apoyo del alcalde Rafael de la Barreda Díaz, quien solicitó al Ministerio de la Gobernación una subvención para contribuir a la restauración del templo. La intervención de Machado supuso una importante actuación sobre uno de los edificios históricos más importantes de Santa Cruz de La Palma.
Colegio Público José Pérez Vidal. (Sector Norte). 1947
En 1947, el Cabildo Insular de La Palma adquirió al Estado el antiguo convento de San Francisco por un importe de 400.000 pesetas. Posteriormente, el Ministerio de Educación, previo acuerdo con el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, proyectó la construcción de un grupo escolar en los terrenos que habían formado parte de la antigua huerta de los frailes. El proyecto, realizado por el arquitecto Enrique Rumeu de Armas, contemplaba un grupo escolar de doce grados, seis destinados a niños y seis a niñas. El centro recibió inicialmente el nombre de José Antonio Primo de Rivera.
1948. Se inaugura el sanatorio de Mirca por orden de Blas Pérez González.
En 1948 comenzó a funcionar en el barrio de Mirca, en Santa Cruz de La Palma, el Sanatorio Enfermería Antituberculoso de Mirca, destinado a la atención de enfermos de tuberculosis. La construcción de este centro respondía a la necesidad de disponer en la isla de unas instalaciones específicas para combatir una enfermedad que durante aquellas décadas constituía uno de los principales problemas sanitarios. En 1948 el sanatorio atendía a 58 enfermos y estaba asistido por siete Hermanas Mercedarias de la Caridad, encargadas de diferentes labores de atención y cuidado de los pacientes. El centro formó parte de la red de instalaciones sanitarias impulsadas durante la etapa en la que Blas Pérez González ocupó el Ministerio de la Gobernación. El edificio se convirtió en una referencia sanitaria de La Palma y permaneció vinculado durante décadas a la atención de enfermos y a la historia sanitaria de la isla.
Ermita dedicada a San José.
Residencia Escolar de San José - Mirca.
1949. Se inaugura la nueva Avenida Marítima.
En 1949 se construye la nueva Avenida Marítima de Santa Cruz de La Palma, con una longitud inicial de aproximadamente 1,3 kilómetros. La nueva vía supuso una profunda transformación del frente marítimo de la ciudad y tenía como uno de sus principales objetivos mejorar la comunicación entre la capital y el norte de la isla, facilitando el acceso al puerto de Santa Cruz de La Palma. Durante las obras se modificó el antiguo frente marítimo y parte de las antiguas estructuras defensivas que durante siglos habían protegido la ciudad quedaron bajo la nueva avenida. Por decisión de don Blas Pérez González, ministro de la Gobernación y natural de Santa Cruz de La Palma, se conservaron bajo la nueva vía diferentes elementos de las antiguas defensas. Durante el periodo franquista la avenida recibió el nombre de Avenida Blas Pérez González en su honor. Posteriormente recuperó su denominación tradicional de Avenida Marítima. La construcción de esta vía transformó definitivamente la imagen del frente marítimo de Santa Cruz de La Palma y mejoró la comunicación terrestre entre la capital y el norte de la isla. En 2026, la Avenida Marítima vuelve a encontrarse en obras, dentro de un nuevo proyecto de reforma ejecutado por la empresa Candelario, cuya finalización está prevista para 2027.
Avenida Marítima — Cortesía Historia de La Palma.
1949. Tomás Machado culmina la reforma del interior del ayuntamiento.
En 1949, el arquitecto Tomás Machado intervino en el interior del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, uno de los edificios renacentistas más importantes y completos del Archipiélago, tanto por sus características arquitectónicas como por su singular representación simbólica. Entre las actuaciones realizadas se encuentra la reconstrucción del vestíbulo, desde el que se distribuyen las diferentes dependencias municipales y parte de la circulación interior del edificio. Desde este espacio parte la escalera principal que conduce a la planta superior, donde se encuentran la Alcaldía y las Salas Consistoriales.
El 22 de marzo de 1949 fue entregada en Santa Cruz de La Palma la obra sindical de la Barriada de Las Nieves, un conjunto de viviendas destinado a facilitar el acceso a una vivienda digna a familias de recursos limitados. La barriada estaba formada por 48 viviendas y su entrega se enmarcaba en la política de construcción de viviendas sociales impulsada durante aquellos años. En La Palma, estas actuaciones estuvieron vinculadas a la gestión de Blas Pérez González, natural de Santa Cruz de La Palma y ministro de la Gobernación desde 1942, cuya influencia política permitió impulsar numerosas obras y proyectos en la isla. En el acto de entrega era alcalde de Santa Cruz de La Palma don Rafael Álvarez Melo. La construcción de la Barriada de Las Nieves formó parte de un amplio periodo de transformación de la capital y de la isla, durante el cual se promovieron también actuaciones relacionadas con la sanidad, las comunicaciones, las infraestructuras y la vivienda.
El servicio de Correos. 1950.
Desde los primeros tiempos de la comunicación escrita, el ser humano ha utilizado diferentes medios para transmitir información a distancia. En el caso de las islas Canarias, la condición insular hizo especialmente importante la existencia de un servicio regular de comunicaciones con la Península y con otros territorios. Durante los siglos de navegación a vela, las comunicaciones dependían fundamentalmente del transporte marítimo, lo que podía hacer que el envío y recepción de correspondencia se prolongara durante largos periodos. La importancia comercial de La Palma y sus relaciones con Europa y América hicieron necesario disponer de un sistema de comunicaciones cada vez más organizado. Con la llegada de la navegación a vapor y, posteriormente, de la aviación, los tiempos de transporte se fueron reduciendo considerablemente. En La Palma, el transporte de la correspondencia estuvo durante mucho tiempo condicionado por las dificultades de comunicación terrestre, especialmente en las zonas alejadas de Santa Cruz de La Palma, y por la ausencia de una red de carreteras que comunicara todos los municipios de la isla. El desarrollo de las comunicaciones terrestres, marítimas y posteriormente aéreas permitió mejorar progresivamente el servicio postal. Durante la década de 1940 se planteó la necesidad de construir un edificio destinado específicamente al servicio de Correos en Santa Cruz de La Palma. La iniciativa contó con el respaldo de Blas Pérez González, entonces ministro de la Gobernación y natural de la ciudad. En 1948 comenzaron las obras del actual edificio de Correos, situado en las proximidades del puerto, en la zona conocida entonces como Plaza de La Yenca. El edificio quedó terminado e inaugurado oficialmente en 1950, convirtiéndose en la principal instalación postal de la capital y en un elemento fundamental para la organización de las comunicaciones de la isla.
1950. Franco Visita La Palma.
A las diez de la mañana del 24 de octubre de 1950, el general Francisco Franco llegó a Santa Cruz de La Palma a bordo del crucero Canarias, siendo recibido por las autoridades de los diferentes municipios de la isla. Durante las aproximadamente ocho horas que permaneció en La Palma visitó Santa Cruz de La Palma, El Paso y Fuencaliente. En Santa Cruz de La Palma visitó la iglesia matriz de El Salvador y el Ayuntamiento, además de la Barriada de Las Nieves y el primer asilo de ancianos de la isla, instalado en el edificio conocido actualmente como Casa Rosada. Posteriormente se trasladó al Real Santuario de Nuestra Señora de las Nieves. En Fuencaliente visitó la Cooperativa Teneguía y el volcán de San Antonio. Franco abandonó La Palma a las 19:30 horas con destino a la isla de El Hierro. Fotografías: cortesía de Historia de La Palma. Fuente: Diario La Falange, 25 de octubre de 1950.
1951. Inauguración del Parador Nacional de Turismo.
El 21 de mayo de 1951 se inauguró el Parador Nacional de Turismo de La Palma, situado en la Avenida Marítima de Santa Cruz de La Palma. Aquel día llegó a la capital el gobernador civil de la provincia y jefe provincial del Movimiento, don Luis Rosón Pérez, acompañado por diversas autoridades, con motivo de la inauguración del nuevo establecimiento. El edificio, de elegante trazado, estaba dotado de modernas instalaciones y fue proyectado por el arquitecto don Enrique Rumeu de Armas. Durante su estancia en la isla, el gobernador civil mantuvo reuniones con el Consejo Insular de Falange y con representantes de los catorce municipios de La Palma, además de visitar Los Llanos de Aridane, el alto de El Time, desde donde contempló el Valle de Aridane, y el túnel de La Cumbre por El Paso. La inauguración tuvo lugar a las cuatro de la tarde y la ceremonia de bendición del edificio fue realizada por el párroco de la iglesia de El Salvador, don Félix Hernández Rodríguez. Al acto asistieron, entre otras autoridades, el comandante de la Base Naval de Canarias, vicealmirante don Guillermo Blas de Río y Pita de Veiga, el gobernador civil, alcaldes de la isla, el arquitecto Enrique Rumeu de Armas y numerosas personas. Tras la ceremonia se celebró un banquete. La construcción del Parador representó una importante incorporación a la infraestructura turística de La Palma y estuvo vinculada al impulso de las obras públicas promovidas durante aquellos años, con el apoyo del ministro de la Gobernación, don Blas Pérez González.
Fuente: Diario Tenerife Gráfico, 22 de mayo de 1951.
Proyecto de Delegación del Gobierno y Cabildo Insular de La Palma realizado por el Arquitecto Tomás Machado en 1951.
Cortesía Rafael Daranas Hernández.
16 de marzo de 1954.
El 16 de marzo de 1954, el saucero don Manuel Rodríguez Conde (1898–1963) fundó Harinera Palmera, Sociedad Limitada, estableciendo su fábrica de harinas en Santa Cruz de La Palma. La empresa se incorporó al desarrollo industrial de la capital y se convirtió con el paso de los años en una de las industrias vinculadas a la actividad económica de la ciudad.
Cortesía Harinalia
1955. Se presenta el nuevo proyecto del Real Santuario de Las Nieves.
Durante las Fiestas Lustrales de 1955 se presentó el proyecto para construir una nueva y monumental basílica dedicada a Nuestra Señora de Las Nieves, junto al actual Real Santuario de Nuestra Señora de Las Nieves. La iniciativa, promovida por el ministro de la Gobernación y palmero Blas Pérez González, contemplaba levantar un gran templo que sustituiría en importancia al actual santuario y que contaría además con una torre campanario independiente. El proyecto llegó a materializarse sobre el papel y se realizó incluso una maqueta que fue expuesta en diferentes lugares de la isla. El 7 de junio de 1955, el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, Andrés Marín Martín, se reunió con el Patronato Pro-Basílica y visitó los terrenos donde estaba previsto construir el nuevo templo. El 22 de junio, coincidiendo con la celebración del 25.º aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen de Las Nieves, se celebró una solemne función religiosa y posteriormente se colocó la primera piedra de la futura basílica, en presencia de las autoridades civiles y militares, representantes del clero y numerosos fieles. Sin embargo, el ambicioso proyecto nunca llegó a construirse y quedó reducido a los planos, la maqueta y la primera piedra. El investigador palmero José Guillermo Rodríguez Escudero lo ha definido como un «proyecto faraónico» que finalmente no llegó a materializarse.
Cortesía José Guillermo Rodríguez Escudero.
1955 Nitrato de Chile
En 1955 se colocó en la fachada sur de la Casa Cabrera Gutiérrez, en Santa Cruz de La Palma, el conocido cartel publicitario de Nitrato de Chile, considerado una destacada muestra del diseño Art Déco. El diseño original fue creado hacia 1929 por el arquitecto Adolfo López-Durán Lozano, nacido en Madrid en 1902 y posteriormente catedrático de Dibujo de Formas de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid. El producto anunciado era el nitrato de sodio natural, conocido comercialmente como nitrato de Chile, un fertilizante obtenido de los grandes depósitos de caliche existentes en el norte de Chile y utilizado ampliamente en la agricultura. El cartel de Santa Cruz de La Palma está formado por 270 piezas de azulejo, ocupa una superficie aproximada de 10,80 metros cuadrados y fue realizado en cerámica por la casa valenciana Ramón Castelló. Su presencia en la ciudad constituye uno de los ejemplos más singulares de publicidad comercial en cerámica conservados en Canarias. En 2020 fue sometido a un proceso de restauración para recuperar y conservar sus características originales.
Primer asilo de ancianos de La Palma "La Casa Rosada" 1956.
En 1956 comenzó a funcionar en Santa Cruz de La Palma el primer asilo de ancianos de la isla, conocido popularmente como la Casa Rosada. El edificio fue diseñado por el arquitecto peninsular Gonzalo de Cárdenas Rodríguez (1904-1954), autor de otras importantes obras de arquitectura social durante este periodo. Su construcción estuvo vinculada a las actuaciones impulsadas por el entonces ministro de la Gobernación, don Blas Pérez González, natural de Santa Cruz de La Palma. El edificio destaca por sus características arquitectónicas y forma parte del conjunto de construcciones singulares realizadas en La Palma durante las décadas de 1940 y 1950, una etapa en la que se promovieron numerosas obras destinadas a mejorar las infraestructuras sociales y asistenciales de la isla. El investigador Facundo Daranas Ventura ha estudiado este edificio dentro de la arquitectura monumental desarrollada en La Palma durante aquellos años.
1959 se funda el Club de Lucha Tedote.
por M. GARCIA DÉNIZ.
El C.L. Tedote de Santa Cruz de La Palma se fundó en 1959, teniendo como primer presidente a Juan Barrera Díaz. Dicha creación respondía a la gran preocupación e identificación que había en esta ciudad, por aquella época, con nuestro vernáculo deporte.
Este conjunto se podría decir que fue parido por el equipo Manzanares que, por unanimidad de su Junta Directiva, pasó a llamarse Tedote, ya que éste era el nombre de Santa Cruz en tiempo de los aborígenes.
Desde sus orígenes, este Club se ha caracterizado por la gran preocupación puesta en la cantera. De los muchos luchadores que han salido de sus filas, se podría nombrar a Antonio Guerra, "Pollo de la Dehesa"; Pepito, "Pollo de la Explanada"; Julio Gil y Batista.
En la actualidad, los deportistas más destacados son: Padilla, que a pesar de ser majorero lleva más de una década en las filas del Tedote; Angel y Afonso, que no estuvieron presentes en la contienda contra el Altavista; Carlos, Daniel, José Luís, Faustino, Santis, Valentín y Francis.
Santiago García Cejas lleva la presidencia del Club desde 1963 de una forma muy acertada.
Revista Lancelot 1986
Visita de Sir Winston Churchill a La Palma. 1959
El 24 de febrero de 1959, Santa Cruz de La Palma recibió la visita de una de las figuras políticas más importantes del siglo XX, Sir Winston Churchill. El antiguo primer ministro británico llegó a la isla a bordo del yate Christina, propiedad del magnate griego Aristóteles Onassis, acompañado por su esposa, Lady Clementine Churchill. Su llegada despertó una enorme expectación entre los habitantes de la capital, que se congregaron en el puerto para recibir al ilustre visitante. La relación entre Canarias y el Reino Unido había sido especialmente intensa durante décadas, basada en buena medida en el intercambio comercial y en la exportación de productos agrícolas canarios, entre ellos el plátano. Los puertos británicos recibieron durante décadas productos procedentes de las islas, hasta el punto de que el antiguo muelle londinense de Canary Wharf tomó su nombre de los almacenes destinados al comercio de frutas procedentes de Canarias. Esta relación comercial adquirió especial importancia durante los años anteriores y posteriores a la Segunda Guerra Mundial, aunque las circunstancias bélicas dificultaron notablemente las exportaciones. Churchill visitó La Palma años después de aquella contienda, en un momento en que la relación entre Canarias y el Reino Unido continuaba formando parte de la memoria comercial de ambas partes. Durante su estancia recorrió diferentes lugares de la isla y visitó Fuencaliente. A su regreso al puerto recibió un singular obsequio del tabaquero palmero Roque Concepción, que le entregó un mazo de 25 gruesos de puros elaborados con tabaco de La Palma. Churchill recibió posteriormente una carta de agradecimiento por aquel regalo. La visita quedó inmortalizada en numerosas fotografías y testimonios de la época y se convirtió en uno de los acontecimientos más recordados de la historia contemporánea de Santa Cruz de La Palma. En 2009 y 2010 se celebraron diferentes actos conmemorativos con motivo del cincuenta aniversario de aquella visita, entre ellos una exposición fotográfica y la colocación de una placa en la Estación Marítima del puerto.
!! ¡Gracias a todas esas personas que lo hicieron posible!!
1960. Se inaugura el nuevo centro penitenciario.
En 1960 se inaugura el nuevo Centro Penitenciario de Santa Cruz de La Palma, conocido popularmente como Hotel Galeón, construido para sustituir a las antiguas instalaciones penitenciarias que habían ocupado durante décadas diferentes edificios de la ciudad. El nuevo establecimiento cuenta con una superficie aproximada de 3.200 metros cuadrados y se sitúa en la zona de El Galeón, dentro del casco urbano de la capital. Su construcción supuso el traslado de los servicios penitenciarios a unas instalaciones concebidas específicamente para esta función, después de que la antigua prisión situada en el exconvento de Santa Catalina dejara de utilizarse y el edificio fuera demolido en 1959. El centro penitenciario continúa formando parte en la actualidad de la red de establecimientos dependientes de la Administración General del Estado.
Hotel Mayantigo: historia de un pionero turístico en Santa Cruz de La Palma. 1961
El Hotel Mayantigo fue uno de los establecimientos más representativos de la primera etapa del turismo moderno en Santa Cruz de La Palma. Su historia, aunque relativamente breve en el tiempo, refleja el optimismo de una isla que comenzaba a intuir su futuro turístico en el siglo XX, y también las dificultades que enfrentó el sector en un territorio todavía carente de infraestructuras consolidadas.
El hotel abrió sus puertas oficialmente en marzo de 1961, fruto de una iniciativa privada encabezada por el farmacéutico y analista Vicente Capote Herrera, quien apostó por el turismo en una época en la que pocos empresarios palmeros se atrevían a dar ese paso. La construcción del hotel coincidió con el despegue del turismo en Canarias, especialmente en las islas centrales y orientales, pero La Palma aún no disponía de la misma proyección ni medios.
Su apertura representó, por tanto, un acontecimiento notable en la economía insular: el establecimiento fue considerado uno de los primeros hoteles modernos de la ciudad y uno de los de mayor capacidad de alojamiento existentes entonces. La ubicación elegida no fue casual: el edificio se instaló en la calle Real, el principal eje urbano de la capital, cercano al puerto y al centro comercial y administrativo de la ciudad.
Durante sus primeros años, el Mayantigo no fue solo un alojamiento: también se convirtió en un punto de encuentro social y cultural. En el contexto de los años 60, muchos hoteles palmeros asumían además funciones públicas —reuniones, eventos, visitas institucionales y actos sociales— que trascendían su actividad hotelera habitual.
Aunque la inauguración despertó grandes expectativas, el Hotel Mayantigo no consiguió consolidarse con éxito económico. Tanto los estudios académicos como los registros turísticos coinciden en señalar que el negocio no alcanzó la rentabilidad esperada. Este desenlace no fue exclusivo del Mayantigo: otros hoteles de la época en La Palma atravesaron procesos similares debido a la falta de conectividad aérea, la escasa promoción turística exterior y la limitada llegada de visitantes.
Fotografía cortesía Historia de La Palma comienzo de los años 60.
En 1962 se crea en Santa Cruz de La Palma una Unidad denominada “La Policía Infantil” que tenía como función la regulación del tráfico en el Municipio.
En 1965 coincidiendo con la Bajada de La Virgen, esta unidad sirvió como seguridad ciudadana.
Además, se tiene conocimiento que hubo un equipo de fútbol infantil, al cual se le denominaba “Deportivo Tráfico”, integrado por la Policía Infantil, que participaba en la liga oficial, estando entrenado por un componente de la Plantilla de la Policía Municipal, los cuales utilizaban de vestuario las dependencias policiales, sito en la calle Álvarez de Abreu (bajos del Ayuntamiento), de donde salían uniformados para acudir al campo de Bajamar a disputar sus partidos de fútbol.
Datos Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.
Una flotilla de submarinos llega a La Palma. 1964
El 3 de febrero de 1964, una flotilla de submarinos de la Armada Española entró en el puerto de Santa Cruz de La Palma a las cuatro de la tarde. La agrupación estaba compuesta por los submarinos S-01, S-11, S-21, S-22 y S-31, bajo el mando del capitán de navío don García Frías y García. La llegada de los submarinos despertó gran expectación entre los habitantes de la capital, que pudieron contemplar las unidades atracadas en el puerto. La visita formaba parte de los movimientos de la agrupación naval durante aquellos días. El crucero Almirante Cervera, que encabezaba la Agrupación del Norte y se encontraba entonces en Tenerife, tenía previsto realizar también una escala en La Palma, aunque finalmente esta fue suspendida. El buque continuó posteriormente hacia el Puerto de La Luz, en Gran Canaria, donde estaba prevista su llegada el sábado siguiente.
Fuente: Diario ECO de Canarias, 7 de febrero de 1964.
Cortesía José Ayut.
1960 se crea la asociación de cine amateur La Palma Films, formada por Miguel Gómez, Joaquín Rodríguez Cruz, Jorge Luis Lozano, Gregorio Ramos Guadalupe, José y Fifo López Mederos, José Luis Ramos y Manuel Sosa. Más tarde se incorporarían Fernando Leopold y Juan García Martín, aunque solo sería Jorge Lozano quien desarrollaría el papel de realizador.
El peinador despeinado (cortometraje), 1960.
Operación Z-4 (largometraje), 1960.
Desafiando a la muerte (inacabado), 1961.
Diciembre 69, 1969.
El reloj de la plaza (documental), 1970.
El faro de Barlovento.
Fantasía de mi mente (cortometraje), 1972
Bajada de la Virgen (documental)
Moros y Cristianos (documental), 1976.
La pared de Roberto, 1977
Cuentos y leyendas de La Palma
Benahoare
El salto del enamorado, 1978.
Barranco Arriba (documental), 1980.
Taburiente (1980).
Aysouragan (mediometraje), 1981.
Teide (cortometraje), 1981.
Flora y vegetación de La Palma (documental), 1985.
Antilla, 2012
Salto del enamorado 1978
Jorge Lozano van de Walle
Pared de Roberto 1977
Se inaugura la Residencia de Ancianos, actual Casa Rosada. 1950.
El 24 de octubre de 1950, coincidiendo con la visita de Francisco Franco a La Palma, fue inaugurada en la Cuesta de La Encarnación la nueva Residencia de Ancianos de Santa Cruz de La Palma, conocida posteriormente como Casa Rosada.
El edificio fue proyectado por el arquitecto Gonzalo de Cárdenas Rodríguez y formó parte del conjunto de grandes construcciones públicas levantadas en la isla a mediados del siglo XX. Con posterioridad acogió el Hogar del Menor y dependencias de la Guardia Civil. Tras dejar de funcionar como residencia, pasó a albergar diferentes servicios administrativos del Cabildo Insular de La Palma.
El Césped. Plaza de la Constitución. 1968.
En 1968, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma acondicionó la entrada sur de la ciudad con la creación de un jardín en la plaza de la Constitución, conocida por los palmeros como El Césped. Su diseño fue obra del prestigioso rosalista catalán Carlos Camprubí, perteneciente a una conocida familia dedicada al cultivo y creación de nuevas variedades de rosas. El jardín fue poblado con palmeras y otras especies procedentes de Europa, Asia, África y América, dando forma a uno de los espacios verdes más singulares de la capital. Desde entonces, El Césped ha sido lugar de paseo, descanso, encuentros y amoríos para varias generaciones de palmeros. Dentro de sus jardines se encuentra la Casa del Césped, construida en 1946 como vivienda y oficina de los servicios del puerto. El inmueble, propiedad de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, permaneció en funcionamiento hasta 2010.
El Colegio José Pérez Andreu.
El Colegio José Pérez Andréu fue construido en el solar que ocupó el primer convento femenino de La Palma, dedicado a Santa Catalina de Siena y fundado en 1626. Tras la desamortización de Mendizábal, el antiguo convento fue cedido al Ayuntamiento por Real Orden de 15 de febrero de 1842. El edificio albergó primero un destacamento militar y más tarde la tercera prisión de Santa Cruz de La Palma, conocida como Correccional de Santa Catalina. En 1960 fue derribado para construir el Grupo Escolar Sector Sur, inaugurado en 1962 como centro mixto de enseñanza primaria y conocido posteriormente como Colegio José Pérez Andréu, en recuerdo del capitán del Batallón de Cazadores de La Palma número 20, militar, periodista y conferenciante. En 1987, las familias se quejaron del ruido producido por el tráfico y por los alumnos del cercano Instituto Alonso Pérez Díaz, llegándose a estudiar el traslado de los escolares a otros centros de la capital. Tras el cierre del colegio, el edificio pasó a albergar distintos servicios municipales, entre ellos las escuelas de Danza, Folklore y Teatro, la Banda Municipal de Música, el Museo de la Educación Germán González y la Biblioteca Antonio Abdo.
Enero de 1969, queda inaugurada la sede náutica del Real Club Náutico.
En enero de 1969 fue inaugurada la sede náutica del Real Nuevo Club Náutico de Santa Cruz de La Palma, situada en la actual avenida de Los Indianos. El proyecto comenzó a tomar forma el 21 de mayo de 1959, cuando el Ministerio de Obras Públicas concedió a la sociedad una parcela dentro de la zona de servicios del puerto para construir una piscina de agua salada y otras instalaciones deportivas y náuticas. El edificio, diseñado por el arquitecto Tomás Machado y Méndez Fernández de Lugo, comenzó a construirse en 1965 y tuvo un coste aproximado de 1.300.000 pesetas. La nueva sede permitió al club desarrollar su actividad junto al mar y recibir a numerosos navegantes que hacían escala en La Palma antes de continuar rumbo a América. La sede social continuó y permanece en la actualidad en la antigua Casa Fierro, situada en la calle Anselmo Pérez de Brito, 9 . En 2007, las instalaciones náuticas fueron ampliadas con un nuevo edificio inaugurado por la princesa Alexia de Grecia.
1969. Se funda en Santa Cruz de La Palma el Club de Leones.
En 1969 se fundó en Santa Cruz de La Palma el Club de Leones San Miguel de La Palma, convirtiéndose en el club número 28 de España de esta organización internacional. Desde sus comienzos ha desarrollado una importante labor social en toda la isla mediante la recogida y reparto de alimentos, la ayuda económica a enfermos que necesitaban desplazarse, la entrega de medicamentos y material médico, la colaboración con Cruz Roja y las campañas para conseguir donantes de órganos. También construyó y equipó el primer parque infantil de La Palma en 1971 y, en 1975, impulsó la creación del Museo Naval de Santa Cruz de La Palma en el interior del Barco de la Virgen, reuniendo buena parte de sus fondos gracias a donaciones particulares. En 2019 celebró sus cincuenta años de actividad al servicio de la sociedad palmera.
Todos estos datos, son tan solo el comienzo de la gran labor realizada en la isla de La Palma por el Club de Leones.
Inauguración de la discoteca Chita Club en Santa Cruz de La Palma, 20 de diciembre de 1969.
El 20 de diciembre de 1969 abrió sus puertas en Santa Cruz de La Palma la discoteca Chita Club, fundada por Denisse, de nacionalidad francesa, y su esposo Andrés Navarro, natural del País Vasco. Ambos habían llegado desde Marruecos a Gran Canaria junto a un hermano de Andrés y su esposa, también francesa, y terminaron estableciéndose en La Palma casi por casualidad. Los discos utilizados en el local eran traídos desde Casablanca, ciudad muy frecuentada por los franceses durante aquellos años. Como el negocio no terminó de funcionar, en 1973 fue vendido a Santiago, quien hasta entonces había trabajado como portero del establecimiento. Denisse y Andrés abrieron posteriormente la discoteca Papillón en el edificio Cabezola, donde hacia 1985 ofrecían como novedad vídeos musicales. El local se convirtió también en punto de encuentro para quienes querían continuar la noche después del cierre del Chita Club. La histórica discoteca cerró definitivamente en 1991.
Fotografía cortesía de Diario de Avisos.
Construcción edificio Cabezola y Hotel San Miguel. 1969.
En 1969 fueron inaugurados en la avenida El Puente el edificio Cabezola y el Hotel San Miguel, dos construcciones contiguas que cambiaron la imagen de esta zona de Santa Cruz de La Palma. El edificio reunió viviendas, oficinas y locales comerciales, mientras que el hotel amplió la oferta de alojamiento de la capital en una época de crecimiento turístico. En sus obras participó el conocido maestro yesista Manuel San Juan Zerpa, Manolo Fritita, quien trabajó durante largo tiempo en el edificio y realizó buena parte de los trabajos interiores de yeso del hotel. En los bajos del edificio Cabezola funcionaron posteriormente distintos establecimientos, entre ellos la discoteca Papillón.
“Tajadre: la voz que guarda el alma de La Palma”. 1969.
La agrupación folclórica Tajadre nació en Santa Cruz de La Palma a finales de 1969, cuando un grupo de jóvenes entusiastas de la música popular formó la rondalla “Lo Divino” en la parroquia de El Salvador para cantar villancicos durante las fiestas navideñas. De aquel impulso inicial surgiría en 1972 la agrupación Tajadre, nombre que con el tiempo se convertiría en sinónimo de tradición, identidad y sentimiento palmero. Desde entonces, el grupo ha mantenido una trayectoria ininterrumpida de más de cinco décadas, dedicada a la investigación, interpretación y difusión del folclore de La Palma y de Canarias, incorporando también ritmos latinoamericanos que reflejan la profunda relación histórica entre el Archipiélago y América. Tajadre se ha caracterizado por su cuidada armonía vocal y su elegancia en el acompañamiento instrumental, ofreciendo un repertorio que abarca desde isas, folías y malagueñas hasta boleros, habaneras y sones cubanos. A lo largo de su historia ha editado varios discos que forman parte del patrimonio musical de la isla, entre los que destacan sus primeras grabaciones dedicadas a la Navidad , herederas de su espíritu fundacional de rondalla de Lo Divino, y producciones posteriores como “Juramento” (2001), donde combinaron la raíz tradicional con nuevos arreglos y composiciones propias. Su labor de rescate del repertorio antiguo palmero ha sido reconocida en numerosos escenarios del Archipiélago, participando en festivales, conciertos y actos culturales dentro y fuera de la isla. En 2022, Tajadre celebró su 50.º aniversario, consolidándose como una de las agrupaciones más queridas y longevas de Canarias. Como reconocimiento a su trayectoria y a su contribución a la cultura popular, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma les concedió la Medalla de la Muy Noble y Leal Ciudad de Santa Cruz de La Palma, distinción que premia más de medio siglo de entrega, constancia y amor por la música. Hoy, Tajadre sigue representando el alma musical de La Palma: la voz coral de una tierra que canta su historia con emoción, respeto y orgullo.
Fotografía cortesía: bienmesabe.org.
Jornada jubilosa, la del 16 de julio de 1970 para la isla de La Palma, con motivo de la toma de tierra del primer reactor en el nuevo y flamante aeropuerto palmero, reactor que además lleva el nombre de «Santa Cruz de La Palma», una de las más modernas unidades de la Compañía Iberia.
Con ocasión de la llegada del «DC-9» de Iberia, que abrió el aeropuerto de La Palma a las modernas rutas aéreas, millares personas se congregaron en el campo de aviación palmero, contribuyendo de esta forma a la brillantez de la jornada, que marca un hito en las comunicaciones de la isla de La Caldera de Taburiente con el mundo exterior.
Por la noche se sirvió una cena en el Parador Nacional de Turismo, en el curso de la cual se hizo entrega de una placa conmemorativa del Cabildo palmero a la Compañía Iberia, y siendo también obsequiados con el simbólico «Idafe» los pilotos y azafatas del reactor «Santa Cruz de La Palma».
Tras el acto, el presidente del cabildo, Manuel Pérez Acosta y el alcalde de Santa Cruz de La Palma, Miguel Perdigón Benítez, acompañaron a la tripulación a un paseo por la ciudad histórica.
En la actualidad, el DC9 Santa Cruz de La Palma se encuentra expuesto en los jardines de la terminal T2 de Madrid.
Datos: Oscas Zurita. 30 septiembre 1970.
1971, inauguración del Parque Infantil.
El 6 de enero de 1971 fue inaugurado el Parque Infantil del Llano de las Monjas de Santa Cruz de La Palma, promovido por el Club de Leones San Miguel de La Palma con la colaboración del Ayuntamiento. El parque se construyó en unos terrenos situados junto al Hospital de Dolores, trasladado en 1837 desde su antigua sede de la calle de la Cuna, actual Díaz Pimienta, al antiguo convento de Santa Clara. El espacio había formado parte de las huertas y jardines del convento y posteriormente estuvo relacionado con la actividad del hospital. Tras quedar sin uso, fue recuperado como zona de recreo infantil y se convirtió en uno de los parques más conocidos por varias generaciones de palmeros.
El 11 de febrero de 1971, Santa Cruz de La Palma inauguró un busto dedicado al jurista y político palmero Blas Pérez González en la glorieta situada a la entrada del puerto, punto kilométrico cero de las carreteras de la isla. Nacido en Velhoco el 13 de agosto de 1898, fue catedrático de Derecho Civil, decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Barcelona, fiscal del Tribunal Supremo, general auditor del Cuerpo Jurídico del Aire y ministro de la Gobernación entre 1942 y 1957. Su cercanía al poder le permitió impulsar importantes inversiones estatales para La Palma. En julio de 1949, durante su visita a la isla con motivo de la erupción del volcán de San Juan, inspeccionó varias obras promovidas por su departamento en Santa Cruz de La Palma, entre ellas el Centro Secundario de Higiene, el Asilo de Ancianos, el Jardín de la Infancia y la avenida Marítima. Recorrió las zonas afectadas por el volcán, visitó a los refugiados y entregó al Ayuntamiento de Tazacorte 200.000 pesetas para la construcción de una nueva casa consistorial y otras 200.000 para mejorar el abastecimiento de agua, además de conceder ayudas a familias necesitadas de otros municipios. También se relaciona su intervención con el aeropuerto de Buenavista, el sanatorio de Mirca, la Casa Rosada, el Parador Nacional, las mejoras de los puertos de Santa Cruz de La Palma y Tazacorte, la construcción de viviendas sociales, escuelas y las primeras gestiones de la carretera y el túnel de la Cumbre. Tras el aluvión de 1957 en Breña Alta y Breña Baja, consiguió la adopción oficial de los municipios afectados, la construcción de cien viviendas, un adelanto de dos millones de pesetas para las obras más urgentes, la reparación de carreteras y distintas ayudas para los daños sufridos en cultivos, canales y embalses. Algunas de estas actuaciones están directamente documentadas y otras necesitan todavía conocer con exactitud el alcance de sus gestiones, pues dependían de distintos ministerios. Blas Pérez González ocupó un cargo de gran responsabilidad dentro de la dictadura franquista, pero este hecho no debe impedir el estudio riguroso de las inversiones y ayudas que consiguió para su isla natal. El busto fue retirado el 20 de abril de 2016 por acuerdo del Ayuntamiento, tras una moción presentada por Izquierda Unida Canaria y Nueva Canarias en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.
La memoria no se desmonta retirando un busto.
A quienes ordenaron retirar en 2016 el busto de Blas Pérez González de la entrada de Santa Cruz de La Palma convendría recordarles la obra que este palmero impulsó, gestionó o ayudó a conseguir para su isla natal durante sus quince años como ministro de la Gobernación:
• Centro Secundario de Higiene de Santa Cruz de La Palma, citado en la prensa de 1949 como una obra realizada por iniciativa personal del ministro.
• Asilo de Ancianos de Santa Cruz de La Palma, relacionado con el posterior desarrollo de la conocida Casa Rosada.
• Jardín de la Infancia, otra de las obras promovidas por su departamento e inspeccionadas por él en julio de 1949.
• Avenida Marítima de Santa Cruz de La Palma, incluida por la prensa entre las obras realizadas por iniciativa directa de Blas Pérez.
• Parador Nacional de Turismo, inaugurado el 21 de mayo de 1951 y reconocido por la prensa del momento como una realidad conseguida gracias a su apoyo y al de otras autoridades nacionales.
• Aeropuerto de Buenavista, primera instalación aeroportuaria de La Palma, construida durante su etapa ministerial y tradicionalmente relacionada con sus gestiones ante el Estado.
• Sanatorio Antituberculoso de Mirca, importante centro sanitario levantado en una época en la que la sanidad dependía del Ministerio de la Gobernación.
• Casa Rosada, primer centro insular dedicado a la atención de las personas mayores y vinculado al proyecto del Asilo de Ancianos promovido por su departamento.
• Ampliación y mejora del puerto de Santa Cruz de La Palma.
• Impulso a las obras y servicios del puerto de Tazacorte.
• Primeras gestiones para la carretera y el túnel de la Cumbre, una obra fundamental para comunicar las dos vertientes de la isla, aunque el túnel no se terminó hasta 1970.
• Construcción de viviendas sociales y barriadas para familias con pocos recursos en distintos municipios de La Palma.
• Construcción de viviendas destinadas a familias que habían perdido sus casas por catástrofes naturales.
• Construcción de escuelas unitarias y grupos escolares en diferentes puntos de la isla.
• Apoyo a la declaración de la Caldera de Taburiente como parque nacional, aprobada por el Gobierno el 6 de octubre de 1954 a propuesta del Ministerio de Agricultura y después de la petición realizada por artistas y estudiosos palmeros.
• Proyecto para construir una gran basílica dedicada a Nuestra Señora de las Nieves. La primera piedra fue colocada en junio de 1955, pero la obra no pasó del proyecto y de una maqueta.
• Participación en el proyecto del monumento a la Virgen de Fátima de Las Manchas, levantado como recuerdo de la erupción de 1949. Blas Pérez y su esposa, Otilia Martín Bencomo, asistieron en 1952 a la bendición de la imagen en Santiago de Compostela, representando oficialmente a Franco y Carmen Polo.
• Donación personal de 15.500 pesetas para amueblar la nueva sede del Ayuntamiento de Fuencaliente, inaugurada en 1945. Su hermano Esteban Pérez González había conseguido otras 100.000 pesetas para construir el edificio.
• Ayuda directa a los afectados por la erupción del volcán de San Juan de 1949.
• Contacto diario con el gobernador civil desde el comienzo de la erupción para conocer la situación de la isla.
• Viaje oficial a La Palma para recorrer las zonas dañadas, inspeccionar las coladas, visitar a los refugiados y escuchar personalmente las necesidades de los vecinos.
• Entrega de 200.000 pesetas al Ayuntamiento de Tazacorte para construir una nueva casa consistorial.
• Entrega de otras 200.000 pesetas para mejorar el abastecimiento de agua de Tazacorte.
• Concesión de donativos para las familias más necesitadas de Fuencaliente y Villa de Mazo.
• Gestión de créditos blandos destinados a facilitar la recuperación económica de los afectados por la erupción.
• Construcción de un mercado, dos núcleos de viviendas y varios puentes en las zonas afectadas por el volcán, dentro del programa estatal de recuperación.
• Ayuda urgente tras el terrible aluvión de enero de 1957 en Breña Alta y Breña Baja.
• Adopción oficial de los dos municipios afectados para facilitar su reconstrucción.
• Construcción de cien viviendas en Breña Alta para las familias que habían perdido sus hogares, con un presupuesto inicial de 15.000 pesetas por vivienda.
• Adelanto de dos millones de pesetas por Regiones Devastadas para construir las viviendas y atender otras obras urgentes.
• Reparación inmediata de carreteras y caminos destruidos por el temporal, cuyos daños fueron valorados en quince millones de pesetas.
• Concesión de ayudas y moratorias del Instituto Nacional de Colonización para recuperar cultivos, canales y embalses, cuyas pérdidas superaron los treinta millones de pesetas.
• Patrocinio de una función benéfica celebrada el 27 de enero de 1957 en el Teatro Madrid para recaudar fondos destinados a los damnificados de La Palma, con la participación de Carmen Sevilla, Paquita Rico y Miguel Ligero.
• Atención en Madrid a numerosos canarios y palmeros que acudían a él para solicitar ayuda, presentar proyectos o resolver problemas administrativos.
• Apoyo a distintos paisanos para que pudieran estudiar, trabajar o acceder a puestos de responsabilidad dentro de la Administración del Estado.
No todas estas actuaciones tuvieron la misma participación personal. Algunas están documentadas como iniciativas directas de Blas Pérez; otras fueron realizadas por diferentes ministerios y organismos públicos con su apoyo o durante su etapa en el Gobierno. Reconocer este hecho no resta valor a su labor, sino que permite contarla con mayor rigor.
Nadie pide ocultar que Blas Pérez González fue ministro de la Gobernación durante la dictadura de Franco ni borrar la parte más dura de aquella época. Sin embargo, tampoco es justo condenar al olvido todo cuanto hizo por La Palma. Retirar una escultura puede ser una decisión política; retirar de nuestra memoria las obras, ayudas e inversiones que consiguió para miles de palmeros sería falsear la historia.
Un pueblo agradecido no tiene que compartir las ideas de una persona para reconocer aquello que hizo en beneficio de su tierra. Blas Pérez González debe ser estudiado con todas sus luces y sombras, pero nunca borrado, porque muchas de las obras que ayudaron a transformar y modernizar La Palma continúan hablando.
Blas Pérez González debe ser estudiado con todas sus luces y sombras, pero nunca borrado, porque muchas de las obras que ayudaron a transformar y modernizar La Palma continúan hablando por él. En nuestro nombre, gracias.
Jorge Lozano VandeWalle y el rescate del archivo de Miguel Brito. 1974.
En 1974, Blanca Rosa Padilla, viuda del fotógrafo Miguel Brito, entregó al grupo Palma Films los materiales que todavía permanecían en el antiguo estudio Fotógrafos y Dibujantes, ante el temor de que la vivienda fuera derribada. Jorge Lozano VandeWalle y Loló Fernández participaron directamente en el rescate de más de 21.000 negativos en placas de vidrio, junto con los libros de registro, telones y otros objetos empleados en el estudio. Este establecimiento había sido abierto por Miguel Brito hacia 1898 en la calle de la Cuna, actual Díaz Pimienta, y fue continuado hasta comienzos de la década de 1930 por José Ana González. El fondo, formado principalmente por retratos, vistas de la isla, comercios, fiestas, actos públicos y escenas de la vida cotidiana, constituye uno de los archivos fotográficos históricos más importantes de Canarias y se conserva actualmente en el Archivo General de La Palma. Desde la década de 1970, Jorge Lozano fue reuniendo además una importante colección particular de cámaras fotográficas y cinematográficas, linternas mágicas, zootropos, proyectores, ampliadoras y visores estereoscópicos. A través de Palma Films, y con la colaboración de Loló Fernández, difundió la obra de Miguel Brito mediante la colección Apuntes de un ocaso, formada por nueve carpetas publicadas entre 1982 y 1993: El Puerto, Las calles, La Avenida Marítima, Las Plazas, Arquitectura, Fiestas, Bajada de la Virgen y otras ediciones dedicadas al archivo. En 1993 organizó una singular exposición en las calles de Santa Cruz de La Palma, colocando fotografías antiguas de hasta cuatro por nueve metros en los mismos lugares donde habían sido tomadas. El proyecto se completó con un catálogo editado por CajaCanarias y con un audiovisual acompañado por música de Luis Cobiella.
Casa Vandewalle.
Mediante el Decreto 942/1975, de 10 de abril, el casco antiguo de Santa Cruz de La Palma fue declarado Conjunto Histórico-Artístico. La disposición, aprobada a propuesta del Ministerio de Educación y Ciencia, fue publicada en el Boletín Oficial del Estado el 6 de mayo de 1975. La declaración reconocía y protegía el valor histórico, artístico y arquitectónico de uno de los conjuntos urbanos más importantes de Canarias. El 28 de mayo del mismo año se publicó una corrección de erratas del decreto. Con la legislación actual, el casco antiguo tiene la consideración de Bien de Interés Cultural con categoría de Conjunto Histórico.
Fuente: Decreto 942/1975, de 10 de abril, publicado en el Boletín Oficial del Estado el 6 de mayo de 1975.
La Banda Municipal de Música San Miguel ofreció su primer concierto el 6 de enero de 1975, fundada bajo el impulso de Julio Hernández Gómez.
El 6 de enero de 1975 ofreció su primer concierto la Banda de Música San Miguel de Santa Cruz de La Palma, bajo la dirección de su fundador, el maestro Julio Hernández Gómez. La nueva formación nació a partir del trabajo desarrollado desde 1972 en la Academia de Música de la Caja de Ahorros de La Palma y contó con el impulso del alcalde Miguel Perdigón Benítez y del concejal Néstor Cabrera Pérez. Su primera actuación tuvo lugar durante la mañana del Día de Reyes, fecha en la que desde entonces celebra cada año el aniversario de su fundación. En sus primeros años estaba compuesta por 32 músicos, de los cuales 18 eran menores de doce años, mientras otros once jóvenes estudiaban solfeo para incorporarse posteriormente. Durante las Fiestas Lustrales de 1975 participó con gran éxito en diferentes actos de la Bajada de la Virgen. Julio Hernández Gómez fue también autor de la composición Virgen de las Nieves y permaneció estrechamente ligado a la agrupación durante toda su vida. Con el paso del tiempo, la banda pasó a ser de titularidad municipal y se convirtió en una parte fundamental de la Semana Santa, la Bajada de la Virgen, las celebraciones navideñas y los principales actos culturales de Santa Cruz de La Palma.
1975 Se funda el Club de Lucha Candelaria de Mirca.
En 1975 se fundó en el barrio de Mirca el Club de Lucha Candelaria de Santa Cruz de La Palma, gracias a la iniciativa de Antonio Piñero Concepción, conocido como Jalisco, y de un grupo de amigos y aficionados a la lucha canaria. Entre sus primeros luchadores se encontraban Antonio Pérez Tonono, Juan Carlos Pérez Pollo de Mirca, Pedro Castro Perico Palanca y el propio Antonio Piñero. En sus comienzos, el club tuvo que entrenar y celebrar sus luchadas en locales alquilados, al no disponer de instalaciones propias. Para conseguir un terreno donde construir un campo de lucha se creó posteriormente la Unión Candelaria, Sociedad Deportiva y Cultural, cuyos estatutos fueron aprobados el 2 de marzo de 1977. Aquel esfuerzo permitió levantar el Terrero de Lucha de Mirca, que con el tiempo pasó a ser propiedad municipal. Antonio Piñero fue luchador, vocal y vicepresidente del club durante las presidencias de Trino Pérez Armas, Manuel Pérez Cabrera y Amancio Pérez Hernández. El 3 de febrero de 1988 asumió la presidencia de la entidad. En 2013, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma dio su nombre al terrero de Mirca como reconocimiento a toda una vida dedicada al club y a la lucha canaria.
Club de Lucha Candelaria de su web de Facebook
1978, inauguración del nuevo edificio judicial de Santa Cruz de La Palma.
En 1978 entró en funcionamiento el nuevo edificio de los Juzgados de Santa Cruz de La Palma. El inmueble fue cedido por el Ayuntamiento al Ministerio de Justicia para sustituir las antiguas dependencias judiciales, situadas hasta entonces en la parte baja de la Casa Consistorial y que ya no reunían las condiciones necesarias. Con el traslado, la ciudad pudo concentrar los servicios de su partido judicial en unas instalaciones más amplias y adecuadas. Ese mismo año se colocó en la fachada el conocido rótulo de «Juzgados», que permaneció en el edificio durante casi medio siglo.
Placa original inauguración Juzgados de Santa Cruz de La Palma famoso por tener dos faltas de ortografía.
San Mao y José María Quero Ruíz 1979.
Sanmao, cuyo nombre era Chen Ping y también conocida como Echo Chen, fue una de las escritoras en lengua china más conocidas de su tiempo y un símbolo para varias generaciones de lectores de China y Taiwán. En marzo de 1979 llegó a La Palma junto a su marido, el español José María Quero Ruiz, natural de Jaén y buzo profesional, que había encontrado trabajo en las obras de ampliación del puerto de Santa Cruz de La Palma. La pareja se instaló en el apartamento 306 de los Apartamentos Rocamar, donde vivió durante unos seis meses. El 30 de septiembre de 1979, José María perdió la vida mientras practicaba pesca submarina en la costa de La Fajana, en Barlovento. Su cuerpo fue encontrado al día siguiente a unos quince metros de profundidad y recibió sepultura en el cementerio municipal de Santa Cruz de La Palma. Sanmao, profundamente afectada, abandonó la isla poco después, aunque el recuerdo de José y de los meses vividos en Canarias permaneció siempre unido a su vida y a su obra. Con el paso de los años, La Palma creó la Ruta de Sanmao para recordar los lugares que la pareja conoció y frecuentó. En Santa Cruz de La Palma, el recorrido incluye los Apartamentos Rocamar, el mercado municipal, la plaza de España, los balcones de la avenida Marítima, el puerto donde trabajó José, el Museo Insular y el cementerio donde descansan sus restos. En La Fajana de Barlovento se encuentra el mirador literario El olivo del océano, obra del artista Juan Alberto Fernández, levantado cerca del lugar donde ocurrió el accidente. La sepultura de José María también fue acondicionada con una intervención artística de José Alberto Cabrera y se ha convertido en un lugar de visita para numerosos admiradores de Sanmao. La historia de la pareja fue recogida por Manuel Poggio Capote en el libro El olivo y la flor del ciruelo: la estancia de Sanmao y José María Quero en la isla de La Palma.
Tumba de José María Quero Ruíz.
cementerio de Santa Cruz de La Palma.
Obra del artista José Alberto Cabrera .In Memoriam.
Ayudantía Naval de Santa Cruz de la Palma. 1979.
La Ayudantía de Marina de Santa Cruz de La Palma fue creada el 1 de enero de 1949 y estableció su primera sede en la calle Pérez de Brito número 21, entonces General Mola número 10. Al no renovarle el propietario el alquiler del inmueble, el 3 de julio de 1963 se trasladó a la calle Méndez Cabezola número 3. Las condiciones de aquellas dependencias y su situación no eran adecuadas, por lo que en 1969 pasó a ocupar otro local en la plazoleta del Muelle número 4. Allí permaneció hasta el 12 de febrero de 1979, cuando se trasladó al edificio construido para este servicio en la actual avenida de Los Indianos número 8, denominada entonces avenida de Bajamar. Mediante la Orden Ministerial comunicada 25/2007, de 2 de marzo, pasó a denominarse oficialmente Ayudantía Naval de Santa Cruz de La Palma. En la actualidad forma parte del Mando Naval de Canarias y representa de manera permanente a la Armada en la isla, manteniendo la relación con las administraciones, organismos, empresas y personas vinculadas al mar.
Fuente: Armada Española, Mando Naval de Canarias.
Ayudantía Naval de Santa Cruz de la Palma.
Museo de Historia de la Educación “Germán González” RAYAS - Plaza de Santo Domingo.1984.
Germán González González nació en Santa Cruz de La Palma en 1940 y terminó sus estudios de Magisterio en La Laguna en 1961. Desarrolló una larga carrera dedicada a la enseñanza y fue profesor de Lengua, Ciencias Sociales y Música en el Colegio Sector Sur de la capital palmera. Sus trabajos sobre la renovación y experimentación educativa en La Palma hicieron que fuera nombrado director del centro en 1970. En 1984 impulsó la creación del Colectivo Rayas, formado por docentes interesados en recuperar y conservar la historia de la educación en la isla. Durante más de veinticinco años reunieron mobiliario escolar, libros de texto, cuadernos, mapas, fotografías, material pedagógico y numerosos objetos que habían formado parte de las antiguas escuelas de La Palma. A partir de esta labor se creó el Museo de Historia de la Educación, junto con su biblioteca y archivo, instalado inicialmente en dependencias relacionadas con el Centro del Profesorado y la Escuela Oficial de Idiomas. En 2009 el museo tuvo que abandonar aquel espacio y sus fondos permanecieron sin una sede adecuada. En agosto de 2012, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma y la Asociación Rayas firmaron un convenio para trasladarlo al Centro Cultural José Pérez Andreu, antiguo Colegio Sector Sur, en la plaza de Santo Domingo. La nueva sede abrió sus puertas el 27 de noviembre de 2015 y recibió el nombre de Museo de la Educación Germán González González, como homenaje a su principal creador e impulsor. Germán González falleció en 2011, después de dedicar cerca de medio siglo a la educación. En el año 2000 recibió la distinción Viera y Clavijo del Gobierno de Canarias y posteriormente la Encomienda de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, concedida por el Gobierno de España. El museo conserva y muestra actualmente una parte fundamental de la memoria escolar de La Palma y recuerda la labor de los maestros que educaron a varias generaciones de palmeros.
Las fotografías han sido realizadas gracias a la colaboración desinteresada de don Luis Brito, con el único propósito de divulgar estos recuerdos y reconocer a quienes dedicaron su vida a la educación en La Palma. Nuestra gratitud a don Luis Brito.
Restauración de la iglesia y el antiguo convento de San Francisco. 1980.
En 1980, el Cabildo Insular de La Palma, en colaboración con el Ministerio de Cultura, emprendió una amplia reforma de la iglesia y del antiguo convento de San Francisco de Asís, una de las intervenciones más importantes realizadas hasta entonces en este conjunto histórico. Durante las obras quedaron al descubierto antiguas puertas, pasadizos, cocinas, fosas, nichos y restos de pinturas que no habían sido estudiados. La aparición de estos hallazgos y la necesidad de examinarlos prolongaron los trabajos durante varios años. Uno de los descubrimientos más llamativos fue la aparición de los antiguos pavimentos de la iglesia y del convento, realizados a mano con callaos o cantos rodados de piedra volcánica que formaban diferentes dibujos, principalmente flores. Este tipo de pavimento fue recuperado posteriormente en plazas y rincones de Santa Cruz de La Palma, como la plaza de San Sebastián, el entorno de Las Nieves y varias calles del casco histórico. Algunos de los ejemplos más antiguos pueden contemplarse en el Patio de los Naranjos del antiguo convento. En 1985, con motivo de la inauguración del Observatorio del Roque de los Muchachos, varios reyes y jefes de Estado plantaron allí diferentes naranjos como recuerdo de su visita. Desde 1986, el antiguo convento de San Francisco alberga el Museo Insular de La Palma.
Historia de la Policía Local de Santa Cruz de La Palma. 1980.
Según consta en el Archivo Municipal del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, el 18 de julio de 1872 Sebastián Hernández Campos solicitó una de las dos plazas de policía ofertadas por el Ayuntamiento, pasando posteriormente a desempeñar las funciones de Policía Municipal. Sin embargo, existe un antecedente anterior, pues en 1860 ya aparece Aquilino Cabrera ejerciendo como celador de Policía. Desde la incorporación de Sebastián Hernández y hasta comienzos del siglo XX fueron numerosos los guardias que prestaron servicio en la ciudad, aunque el cuerpo no adquirió una organización estable hasta la década de 1930. En 1941 se aprobó el primer reglamento especial para el régimen y gobierno del Cuerpo de la Guardia Municipal, formado por siete capítulos y sesenta y tres artículos. En 1980 comenzó una importante modernización del servicio, siendo alcalde Antonio Sanjuán Hernández y concejal Pedro Manuel Rodríguez Castaños, quien, según la información conservada, pagó de su propio bolsillo los nuevos uniformes y la primera emisora de radio. La actual sede de la Policía Local fue construida en 1945 para albergar un centro de desinfección y un hospital de aislamiento de urgencia. El edificio, proyectado por el arquitecto Pelayo López, cuenta con unos 520 metros cuadrados distribuidos en tres plantas y disponía de las instalaciones necesarias para la atención de los enfermos y la permanencia del personal sanitario. Su construcción costó alrededor de 1.150.000 pesetas, cantidad equivalente nominalmente a unos 6.900 euros. Desde el 24 de marzo de 1999, este edificio alberga la sede de la Policía Local de Santa Cruz de La Palma.
Datos: Excmo. Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.
Fotografía : Diego, Fortunato, Cabrera y Rodrigo.
El buque Ciudad de Santa Cruz de La Palma. 1982.
Botado en 1972 con el nombre Canguro Cabo San Sebastián, comenzó realizando la línea entre Barcelona, Palma de Mallorca y Génova para la compañía Ybarra. En febrero de 1981 fue adquirido por la Compañía Trasmediterránea y pasó a llamarse Ciudad de Palma. Un año después intercambió su nombre con el de su buque gemelo y fue rebautizado como Ciudad de Santa Cruz de La Palma, nombre que mantuvo hasta 1998. Durante aquellos años prestó servicio en las líneas interinsulares de Canarias, aunque también navegó por Baleares y otras rutas de la compañía. En 1998 fue vendido a una naviera marroquí y recibió el nombre de Beni Ansar. Posteriormente navegó para una compañía italiana con los nombres Donatella D’Abundo y Samundhar Sikharam. Finalmente, en 2009 fue retirado del servicio y desguazado en Aliaga, Turquía.
SPAR llega a La Palma. 1981.
A comienzos de la década de 1980, los empresarios palmeros Tomás Barreto Lorenzo y Javier Martín Hernández comenzaron a estudiar nuevas formas de organización para la distribución de alimentos en La Palma. Después de realizar varios viajes a la Península y conocer otros modelos comerciales, consiguieron introducir en la isla la cadena internacional SPAR. En 1981 abrieron los primeros establecimientos franquiciados y, en enero de 1983, inauguraron El Galión, el primer supermercado propio de la organización. Durante aquella década también abrió sus puertas el SPAR Mederos, que en 1992 fue trasladado a su actual establecimiento, convirtiéndose en la mayor superficie de venta de SPAR en La Palma. Con el paso de los años, la empresa fue extendiendo su presencia por diferentes municipios y se convirtió en una de las principales cadenas de alimentación de la isla.
Banderas del Cosmos - César Manrique. Inauguración Roque de Los Muchachos 1985. Cabildo Insular de La Palma.
Incendio de la legendaria dulcería La Alaska. 6 de enero de 1990.
Pasadas las doce y media de la madrugada del día de Reyes de 1990 comenzó a arder la conocida dulcería y cafetería La Alaska, instalada en los bajos de la histórica Casa Massieu Tello de Eslava, situada junto a la plaza de España de Santa Cruz de La Palma. Las campanas de la iglesia de El Salvador tocaron a rebato para alertar a la población, mientras las llamas, que alcanzaron entre diez y doce metros de altura, amenazaban con extenderse a las viviendas cercanas y al propio Ayuntamiento. En el edificio también se encontraban la Oficina Técnica Municipal, el Estudio Fotográfico Bethencourt y la Imprenta Perdigón. Los trabajadores municipales y numerosos vecinos lucharon durante horas contra el fuego con los pocos medios disponibles. El incendio no pudo darse por controlado hasta cerca de las cuatro de la madrugada y se necesitaron alrededor de cuatro millones de litros de agua. La cafetería y las dependencias municipales quedaron destruidas, mientras que el estudio fotográfico y la imprenta sufrieron daños menores. La causa exacta nunca llegó a determinarse, aunque se habló de un posible cortocircuito. La fachada de la casa pudo conservarse y el edificio fue restaurado años después. Este incendio dejó al descubierto la falta de medios contra el fuego que sufría la isla y dio origen, pocos meses después, a la creación de la Asociación de Bomberos Voluntarios de La Palma.
Creación del primer parque de Bomberos Voluntarios de La Palma. 1990.
El grave incendio de la cafetería La Alaska, ocurrido durante la madrugada del 6 de enero de 1990, dejó al descubierto la falta de medios para combatir incendios en Santa Cruz de La Palma. Hasta ese momento, la ciudad solamente disponía de una motobomba municipal y de algunos trabajadores que actuaban en las emergencias, mientras que el único cuerpo de bomberos existente en la isla pertenecía al aeropuerto. Después de aquel incendio, un grupo de voluntarios, con Germán Pérez Hernández al frente, comenzó a organizar el primer cuerpo de Bomberos Voluntarios de La Palma. El Ayuntamiento, presidido por el alcalde Antonio Sanjuán Hernández, les cedió un almacén y un antiguo camión para comenzar a prestar servicio. El 28 de diciembre de 1990 fue inaugurado su primer parque en la calle Abenguareme, en la zona de Las Explanadas. Posteriormente, el 8 de marzo de 1995, entraron en funcionamiento los parques de La Grama, en Breña Alta, y La Laguna, en Los Llanos de Aridane, comenzando así la organización insular del servicio.
Fotografía cortesía Bomberos de La Palma.
Inauguración del Museo Insular de La Palma. 1986.
En 1986 abrió sus puertas el Museo Insular de La Palma en la antigua casa de los frailes del convento de San Francisco de Santa Cruz de La Palma. Un año antes, el 29 de junio de 1985, se había celebrado la inauguración internacional de los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias, acto que reunió en la isla a los reyes Juan Carlos y Sofía, la reina Margarita II de Dinamarca, el rey Carlos XVI Gustavo de Suecia, la reina Beatriz de los Países Bajos, el presidente de la República Federal de Alemania Richard von Weizsäcker y el duque de Gloucester. Durante su estancia, cada uno plantó un naranjo en uno de los patios del antiguo convento, conocido desde entonces como Patio de los Naranjos. El edificio alberga también el Archivo General de La Palma y la Biblioteca Insular José Pérez Vidal, todos dependientes del Cabildo Insular. La sección de Bellas Artes tiene su origen en el Museo Provincial de Bellas Artes de Santa Cruz de La Palma, creado en 1915 gracias a la colección donada por el senador palmero Pedro Poggio Álvarez, quien fue el primer director general de Bellas Artes de España. Entre sus fondos destacan las obras de los artistas palmeros Manuel González Méndez, Gregorio Toledo y Carmen Arozena, además de las del pintor berlinés Bruno Brandt. La sección de Etnografía conserva objetos relacionados con la vivienda tradicional, la agricultura, la alimentación y la producción textil, mientras que la de Ciencias Naturales reúne minerales y ejemplares zoológicos procedentes principalmente del antiguo museo de la Real Sociedad Cosmológica, colección ampliada con los trabajos de los hermanos taxidermistas Arrocha.
El 23 de mayo de 1986, los reyes Juan Carlos I y Sofía visitaron La Palma durante un viaje oficial por todas las islas Canarias, organizado con motivo de los actos del Día de las Fuerzas Armadas. Después de pasar por La Gomera y El Hierro, llegaron a La Palma, donde recibieron una multitudinaria bienvenida. En Santa Cruz de La Palma visitaron la iglesia de El Salvador, asistieron a una recepción en el Ayuntamiento y presenciaron una representación extraordinaria de la Danza de los Enanos. El Rey pronunció un discurso desde la Casa Consistorial en el que aseguró que la Corona se sentía comprometida con los deseos y necesidades de los canarios. Durante la jornada también inauguraron el nuevo cuartel de la Guardia Civil y un centro dedicado a la atención de personas con discapacidad. La visita concluyó con diferentes muestras del folclore y las tradiciones palmeras.
6 de marzo de 1973, como príncipes de España.
15 de octubre de 1977, primera visita a La Palma como reyes.
Principios de 1985, inauguración oficial de los observatorios del Instituto de Astrofísica de Canarias.
23 de mayo de 1986, visita oficial a Santa Cruz de La Palma y otros actos insulares.
Fotografía de Foto Moreno. 1986
La Fuente Luminosa. 1987.
En 1987 fue inaugurada en Santa Cruz de La Palma la conocida Fuente Luminosa, una obra del arquitecto Gimbernat que había resultado ganadora de un concurso convocado por CajaCanarias. La fuente estaba formada por nueve pilastras revestidas de mármol que representaban de manera simbólica a las islas Canarias y combinaba diferentes juegos de agua y luces de colores. La ejecución de la obra corrió a cargo de la empresa palmera Miguel Hernández Ventura. Aunque su iluminación nocturna resultaba llamativa, la fuente despertó opiniones muy diferentes desde el momento de su inauguración. Durante el día perdía gran parte de su atractivo, solamente se ponía en funcionamiento algunos días y el agua mojaba con frecuencia la vía, provocando resbalones y problemas de mantenimiento. Con el paso del tiempo dejó de utilizarse y finalmente fue retirada. La inversión señalada en la documentación consultada fue de 900.000 pesetas, equivalentes nominalmente a unos 5.400 euros, aunque esta cantidad todavía debería confirmarse en el expediente original de la obra.
Fotografía de Mauro Rodríguez Pérez.
Sede del Diputado del Común de Canarias. 1988.
En 1988 quedó establecida en Santa Cruz de La Palma la sede del Diputado del Común de Canarias, situada en la antigua Casa Carrillo Massieu, número 26 de la calle O,Daly. Los terrenos sobre los que se levantó esta vivienda habían pertenecido en el siglo XVI al adelantado Alonso Fernández de Lugo. El inmueble fue adquirido en 1987 por la Consejería de Hacienda del Gobierno de Canarias y posteriormente rehabilitado para alojar la institución. La figura del Diputado del Común había sido regulada por la Ley 1/1985, de 12 de febrero, con la misión de defender los derechos y libertades de los ciudadanos ante las actuaciones de las administraciones públicas canarias. El palmero Luis Cobiella Cuevas, nacido en Santa Cruz de La Palma en 1925, fue elegido por el Parlamento de Canarias y nombrado primer Diputado del Común el 14 de marzo de 1986. La denominación de esta institución recuperó el nombre de los antiguos diputados del común y síndicos personeros, representantes encargados desde el siglo XVIII de defender los intereses de los vecinos dentro de los ayuntamientos. Desde la Casa Carrillo Massieu, el Diputado del Común recibe las quejas de los ciudadanos, investiga posibles abusos o irregularidades de las administraciones canarias y presenta sus actuaciones ante el Parlamento de Canarias. Luis Cobiella permaneció al frente de la institución hasta 1991 y falleció en 2013, dejando además una importante obra como músico, poeta y defensor de la cultura palmera.
Datos aportados por Elsa López.
Recuperación del color de los balcones de la Avenida Marítima. 1993.
En 1993, con motivo del quinto centenario de la fundación de Santa Cruz de La Palma, se decidió acotejar y devolver el color a los conocidos balcones de la Avenida Marítima. El proyecto, denominado El color en Santa Cruz de La Palma, fue dirigido por el artista palmero Facundo Fierro y realizado por el colectivo El Taller. Antes de comenzar los trabajos se estudiaron las diferentes capas de pintura conservadas en las maderas y paredes de los edificios, lo que permitió descubrir algunos de los colores utilizados antiguamente en la arquitectura popular de la ciudad. A partir de aquel estudio se creó una carta de colores y los balcones fueron pintados con distintas tonalidades, rompiendo con el aspecto uniforme que habían tenido hasta entonces. La intervención ayudó a recuperar el color como una de las señas de identidad del casco histórico de Santa Cruz de La Palma. Años después, en 2009, la Universidad de La Laguna y la empresa Pinturas CIN Canarias presentaron un proyecto diferente llamado Todos los colores de Canarias, una carta formada por treinta y seis tonalidades obtenidas a partir de materiales volcánicos recogidos en distintos lugares del archipiélago. Fotografía de los balcones en 1993, cortesía de la familia Lozano y realizada por Facundo Fierro. Segunda imagen: carta Todos los colores de Canarias, CIN Canarias, 2009.
1993. Restauración balcones de la Avenida con sus colores originales.
Carta de colores CINC Canarias
Cartel oficial del V centenario de la fundación de Santa Cruz de La Palma.
Autor: Francisco Rojas. I.M.
La palmera albina de Mirca.
En el barrio de Mirca, en la zona conocida como El Morro, se encuentra uno de los ejemplares más curiosos de palmera canaria, Phoenix canariensis. Conocida popularmente como la palmera albina de Mirca, presenta una llamativa mezcla de hojas verdes y amarillas debido a una mutación genética conocida como quimera, que provoca que algunas partes de la planta tengan menos clorofila que otras. No se trata, por tanto, de una palmera completamente albina, pues ha conseguido sobrevivir gracias a las zonas verdes de sus hojas, que realizan la fotosíntesis. Aunque las partes amarillas son más sensibles al sol, el ejemplar no parece ser más delicado que otras palmeras y lleva más de sesenta años formando parte del paisaje de Mirca. Ha despertado el interés de botánicos y especialistas, pero los intentos de reproducir su singular coloración no han dado resultado, ya que las semillas no transmiten normalmente el variegado y las plantas totalmente albinas mueren poco después de germinar.
Inauguración de la sede de la Demarcación de La Palma del Colegio de Arquitectos. 17 de diciembre de 1993.
La presencia del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias en La Palma comenzó en 1984 con la instalación de un laboratorio para el control de calidad de los materiales de construcción en los bajos de un edificio de la calle José López. En aquel momento solamente residían en la isla cinco arquitectos y los proyectos tenían que enviarse por correo a Tenerife para ser visados. En 1987 abrió su primera oficina en la avenida El Puente y, en 1990, quedó constituida la Demarcación de La Palma del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias. Al necesitar una sede propia, se estudió primero la construcción de un edificio en un solar de La Portada, pero finalmente se decidió adquirir y rehabilitar una antigua vivienda del casco histórico. El 6 de junio de 1991 se firmó la compra del inmueble situado en el número 11 de la calle Virgen de la Luz y, durante los dos años siguientes, el entusiasmo y la colaboración de los jóvenes arquitectos palmeros permitieron recuperar la casa abandonada y convertirla en una de las sedes colegiales más singulares de Canarias. El edificio fue inaugurado el 17 de diciembre de 1993, cuando la Demarcación contaba con quince arquitectos residentes. En 2017, la Demarcación se separó del Colegio Oficial Interinsular de Arquitectos de Canarias y nació oficialmente el Colegio Oficial de Arquitectos de La Palma, con personalidad jurídica propia y manteniendo su sede en la calle Virgen de la Luz.
1995. Se funda la Escuela Insular de Música.
El 18 de abril de 1995, la Consejería de Educación, Cultura y Deportes del Gobierno de Canarias aprueba el Proyecto de Centro que sería la base para la constitución definitiva de la Escuela Insular de Música de La Palma. El Excmo. Cabildo Insular de La Palma comprendió la importancia de implantar este modelo educativo-cultural en la isla y se apostó por un diseño de centro de carácter insular, descentralizado, que abarcase toda la geografía de la isla, con capacidad para llegar a toda la población.
Tras los estudios de población pertinentes, se diseñó un mapa de aulas descentralizadas situadas estratégicamente para dar una cobertura correcta a las distintas comarcas de la isla, con un plan de implantación progresivo.
Inicialmente, se estableció una sede principal en Santa Cruz de La Palma, y la sede descentralizada de Los Llanos de Aridane. Posteriormente, en el curso 1996/97 se abre la sede de San Andrés y Sauces. Finalmente, en el curso 2001/2002 se completa el mapa insular con la apertura del aula de extensión en el municipio de Puntagorda.
Actualmente, la Escuela Insular de Música cuenta con las sedes y el aula de extensión anteriormente nombradas en las que se imparten clases de música a unos 800 alumnos.
Datos Escuela Insular de música.
Monumento a la primera escuela pública de La Palma. 1995.
En 1995, las autoridades insulares y educativas descubrieron oficialmente un monumento con forma de antiguo banco escolar en el lugar donde había estado la Escuela Real, creada en 1794 y considerada la primera escuela pública de La Palma. El acto, celebrado con motivo del segundo centenario de aquel importante acontecimiento educativo, fue organizado por el Museo y Archivo Histórico de la Educación de La Palma «RAYAS». Con esta iniciativa se quiso recordar el nacimiento de la enseñanza pública en la isla y preservar la memoria de las antiguas escuelas palmeras. El edificio histórico permaneció en pie hasta 1978, cuando fue demolido para construir el actual Palacio de Justicia de Santa Cruz de La Palma.
Calle Anselmo Pérez de Brito
El Teatro Circo de Marte, declarado Bien de Interés Cultural. 1997.
El 20 de marzo de 1997, el Gobierno de Canarias declaró el Teatro Circo de Marte Bien de Interés Cultural, con categoría de Monumento, mediante el Decreto 41/1997, publicado en el Boletín Oficial de Canarias el 7 de abril de aquel año. El edificio, adquirido por el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma en 1981, permanecía entonces cerrado y sometido a un largo proceso de rehabilitación que no terminaría hasta 2008, año en que volvió a abrir sus puertas al público.
Temporal marítimo de Santa Cruz de La Palma. 8 de enero de 1999.
Durante la madrugada del 8 de enero de 1999, Santa Cruz de La Palma sufrió uno de los temporales marítimos más violentos que se recuerdan en la ciudad. Las enormes olas superaron las defensas costeras e inundaron por completo la Avenida Marítima, alcanzando también la calle Anselmo Pérez de Brito y otros puntos de la zona baja de la capital. La fuerza del mar arrastró y destrozó numerosos vehículos y anegó viviendas, comercios, garajes y locales, dejando imágenes que permanecen en la memoria de los palmeros. Aquel temporal puso de manifiesto la vulnerabilidad del casco histórico frente a los embates del océano y fue uno de los acontecimientos que ayudaron a justificar la necesidad de construir una nueva defensa costera, proyecto que años después daría lugar a la actual playa de Santa Cruz de La Palma.
La antigua cocina de la Casa Ferrer Carta. 2009.
Entre las cinco viviendas que forman el conocido conjunto de balcones de la Avenida Marítima de Santa Cruz de La Palma se encuentra la antigua Casa Ferrer Carta, construida en el siglo XVIII. Durante las obras de reforma realizadas en 2009 apareció, oculta tras un falso tabique, su antigua cocina. El horno, revestido con piedra volcánica, conserva una puerta metálica que permitía mantener el calor en su interior y evitaba que los trozos de leña cayeran al exterior. Su actual propietario ha respetado y conservado la estructura original. Desde el callejón situado junto a la vivienda todavía puede observarse la parte posterior del horno, que sobresale de la fachada. Otra curiosidad de este conjunto arquitectónico es que sus viviendas conservan algunas de las chimeneas más antiguas de Santa Cruz de La Palma. En los bajos de estas casas también existen pequeños habitáculos que, según la memoria familiar, fueron utilizados como carboneras. En ellos se almacenaba el carbón transportado a lomos de mulas por los antiguos carboneros desde Calcinas y Las Breñas.
Agradecimiento a la familia Jaubert por permitirnos conocer y divulgar esta parte poco conocida de la historia de la ciudad.
Santa Cruz de La Palma, siglo XVIII.
Autor: Antonio Lorenzo Tena 2001
Mosaico homenaje a José Pérez Vidal.
30 de diciembre de 2007
Barquero, amigo barquero,
Llévame al mar en tu barca,
que está mi barquita rota
y yo me acabo en la playa.
Toda la mar hoy es verde.
Quiero ir donde tú vayas:
a la mar de las tormentas
o a la mar de las bonanzas;
no me alegra el que sea buena
ni me aflige el que sea mala:
Quiero la mar ¡la que sea!
Que yo me muero en la playa.
¡Barquero, amigo barquero,
llévame al mar en tu barca!
Pérez Vidal. «El barquero», La Rosa de los Vientos, enero 1928.
Obra de Manu Marzán.
El reloj de sol de San Francisco regresa a su lugar. 2012.
El 22 de junio de 2012 fue bendecido y colocado en la fachada principal de la iglesia de San Francisco de Asís el reloj de sol reconstruido por iniciativa del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma. El reloj original había sido fabricado hacia 1720 por el comerciante irlandés Teobaldo Macghee y permaneció durante cerca de dos siglos y medio en la portada del templo, hasta que fue retirado en la década de 1960. Al no poder localizarse la antigua pieza, su reconstrucción se realizó a partir de fotografías tomadas durante la primera mitad del siglo XX. El nuevo reloj fue diseñado por los profesores Luis Balbuena y Luis Ramírez y construido por los trabajadores del Taller Municipal de Carpintería bajo la dirección del maestro carpintero Jaime Álvarez Brito. Para su elaboración se utilizaron siete tablas obtenidas de una antigua viga de madera de tea procedente de la desaparecida Casa Vandewalle, situada en la calle Virgen de la Luz. La policromía fue realizada por Isabel Santos e Isabel Concepción, técnicas del Taller de Conservación y Restauración de Pintura y Escultura del Cabildo de La Palma. De esta manera, Santa Cruz de La Palma recuperó una pieza singular que durante generaciones había marcado las horas solares desde la fachada de la iglesia de San Francisco.
Primera celebración del Día del Corsario. 2014.
En 2014 se celebró por primera vez en Santa Cruz de La Palma el Día del Corsario, una recreación histórica y teatral nacida por iniciativa de un grupo de jóvenes interesados en recuperar y divulgar uno de los acontecimientos más importantes de la historia de la ciudad. La representación recuerda el ataque iniciado el 21 de julio de 1553 por la flota corsaria francesa dirigida por François Le Clerc, conocido como Pata de Palo, que consiguió desembarcar, ocupar, saquear e incendiar Santa Cruz de La Palma. También rememora la reacción de los palmeros y la contraofensiva encabezada por Baltasar Martín, que obligó a los invasores a abandonar la ciudad. Actores, figurantes y vecinos recorren distintos escenarios del casco histórico representando el desembarco, el saqueo, la resistencia y la expulsión de los corsarios. Con el paso de los años, el Día del Corsario se ha convertido en una de las principales celebraciones culturales del verano palmero y en una forma de acercar la historia de Santa Cruz de La Palma a las nuevas generaciones.
Día del Corsario - José Ayut
Sexta visita del buque escuela Juan Sebastián de Elcano. 2016.
El 5 de diciembre de 2016 arribó al puerto de Santa Cruz de La Palma el buque escuela Juan Sebastián de Elcano, procedente de Dakar, en la que fue su sexta visita a la isla y la primera desde enero de 1998. La escala formaba parte de su LXXXVIII Crucero de Instrucción, realizado bajo el mando del capitán de navío Victoriano Gilabert Agote. El histórico bergantín-goleta permaneció atracado en el dique de Levante hasta el 9 de diciembre y durante su estancia abrió sus cubiertas al público, permitiendo que numerosos palmeros conocieran uno de los barcos más representativos de la Armada española. Sus mandos fueron recibidos por las autoridades insulares y municipales, mientras que los integrantes de la asociación de recreación histórica Los Doce de Su Majestad participaron en el recibimiento. El Juan Sebastián de Elcano coincidió en el puerto con el buque de acción marítima Rayo. Finalizada su estancia en La Palma, partió rumbo a Casablanca antes de regresar a Cádiz, poniendo fin a un crucero de cuatro meses en el que navegó más de nueve mil millas náuticas.
Inauguración de la playa de Santa Cruz de La Palma. 2017.
Tras varios años de obras, el 20 de abril de 2017 se abrieron al público los accesos a la nueva playa de Santa Cruz de La Palma. A las 12:15 horas entraron los primeros usuarios por el acceso situado frente a la Avenida de El Puente, devolviendo a la ciudad el contacto directo con el mar. La escritora Elsa López fue la primera persona en llegar a la arena y José Antonio Candelario Lorenzo protagonizó el primer baño. La inauguración oficial se celebró el 16 de mayo y estuvo presidida por la ministra Isabel García Tejerina. Las obras habían comenzado en octubre de 2011 y formaban parte del proyecto de rehabilitación y mejora del frente marítimo, concebido para proteger el casco urbano frente al oleaje y recuperar el litoral para el disfrute de los ciudadanos. La actuación creó una playa de arena negra de aproximadamente 550 metros de longitud y entre 60 y 118 metros de anchura, para cuya formación se emplearon más de 700.000 metros cúbicos de arena. La inversión documentada superó los treinta millones de euros, incluyendo la obra principal y las actuaciones complementarias de saneamiento y construcción del emisario. La nueva playa transformó el frente litoral de la capital y recuperó para los vecinos una parte esencial de su relación histórica con el océano.
Inauguración del Paseo de las Estrellas de la Ciencia. 2020.
El 5 de diciembre de 2020 fue inaugurado en la Avenida Marítima de Santa Cruz de La Palma el Paseo de las Estrellas de la Ciencia, una iniciativa del Cabildo Insular de La Palma, el Ayuntamiento capitalino y el Instituto de Astrofísica de Canarias destinada a reconocer la trayectoria de grandes figuras internacionales de la ciencia y fortalecer la relación de la isla con la investigación y el conocimiento del universo. Aunque el paseo se inauguró en 2020, las primeras distinciones habían comenzado a entregarse cuatro años antes. La primera Estrella de la Ciencia fue concedida en junio de 2016 al físico teórico británico Stephen Hawking, reconocido por sus investigaciones sobre el espacio, el tiempo y los agujeros negros. Ese mismo año fue distinguido el cosmonauta soviético Alekséi Leónov, primer ser humano que realizó un paseo espacial, el 18 de marzo de 1965, y comandante de la tripulación soviética de la histórica misión conjunta Apolo-Soyuz. En 2017 recibió su estrella el físico japonés Takaaki Kajita, Premio Nobel de Física en 2015, por sus investigaciones sobre las oscilaciones de los neutrinos, que demostraron que estas partículas tienen masa. En abril de 2018 fue reconocido Samuel C. C. Ting, físico estadounidense de origen chino y Premio Nobel de Física en 1976 por el descubrimiento de la partícula J/ψ. Estas cuatro primeras estrellas fueron colocadas y descubiertas oficialmente durante la inauguración del paseo en diciembre de 2020. Posteriormente se incorporó la astrofísica norirlandesa Jocelyn Bell Burnell, descubridora de la primera radioseñal procedente de un púlsar. En abril de 2025 recibió este reconocimiento la etóloga y primatóloga británica Jane Goodall, conocida mundialmente por sus investigaciones sobre el comportamiento de los chimpancés y por su defensa de la naturaleza. De esta manera, el paseo reúne las estrellas dedicadas a Stephen Hawking, Alekséi Leónov, Takaaki Kajita, Samuel C. C. Ting, Jocelyn Bell Burnell y Jane Goodall, convirtiéndose en un espacio singular dedicado a quienes han contribuido de forma destacada al conocimiento científico.
Datos: Instituto de Astrofísica de Canarias y Cabildo Insular de La Palma.
Primera fase de la remodelación de la Avenida Marítima. 2020.
El 29 de mayo de 2020 se abrió al público la primera fase de la remodelación de la Avenida Marítima de Santa Cruz de La Palma, correspondiente al tramo comprendido entre la plaza de la Constitución y la Avenida de El Puente. El proyecto fue redactado por el arquitecto don Gabriel Henríquez Pérez con el propósito de renovar el frente marítimo, unir el casco histórico con la nueva playa y recuperar parte de la memoria defensiva de la ciudad. Antes de comenzar las obras se planteó estudiar el subsuelo mediante un georradar para intentar localizar posibles restos de las antiguas murallas, baluartes y fortificaciones que habían quedado ocultos bajo la avenida. El nuevo pavimento reprodujo mediante líneas de piedra la traza histórica de algunas de aquellas defensas, especialmente en la zona situada frente al Cabildo Insular y en otros puntos de la Avenida Marítima. Esta actuación formaba parte de un proyecto más amplio destinado a recuperar las antiguas fortificaciones, respetar la trama urbana de la ciudad y devolver al frente marítimo parte de su identidad histórica. Las siguientes fases continuarían esta transformación hacia el norte de la capital.
El Museo Camarín de la Virgen de las Nieves abre al público. 2022.
El 10 de enero de 2022 abrió al público con horario estable el Museo Camarín de la Virgen de las Nieves, situado en un edificio anexo al Real Santuario Insular. El museo está formado por siete salas en las que se conserva una valiosa colección de arte sacro reunida durante cinco siglos de historia y devoción a la patrona de La Palma. Entre sus fondos se encuentran diferentes trajes y mantos de la Virgen, su joyero, numerosos exvotos, obras de arte, piezas de orfebrería y el denominado Tesoro de la Virgen, que conserva una destacada colección de platería procedente de Cuba y de las donaciones realizadas por emigrantes palmeros. También puede contemplarse un belén monumental formado por figuras de distintas épocas, algunas de ellas del siglo XVIII. El montaje del museo comenzó en 2014 y finalizó en 2020, aunque no fue hasta enero de 2022 cuando comenzó a recibir visitantes de forma continuada, incorporándose así a la oferta cultural y patrimonial de Santa Cruz de La Palma.
La Iglesia de Santo Domingo abre su colección de arte sacro. 2025.
El 6 de marzo de 2025 fue inaugurada la Colección Museística de la Iglesia de Santo Domingo de Santa Cruz de La Palma, permitiendo contemplar de forma permanente el valioso patrimonio artístico conservado en este histórico templo. La exposición reúne destacadas obras de pintura, escultura, retablística, orfebrería y tejidos religiosos pertenecientes a distintas épocas. Entre sus principales piezas se encuentran el retablo mayor realizado por Juan Lorenzo, el gran lienzo de La Santa Cena del pintor flamenco Ambrosius Francken, esculturas de Fernando Estévez, la túnica bordada de Jesús Nazareno y parte del ajuar de la Virgen del Rosario. La apertura de este espacio permitió que la iglesia pudiera visitarse de lunes a sábado sin alterar la celebración de los actos religiosos, recuperando para la ciudad un importante conjunto de arte canario y flamenco que durante muchos años permaneció fuera del alcance habitual del público. En junio del mismo año comenzó también el ciclo de exposiciones temporales La Palma, encrucijada de arte sacro, dedicado a mostrar la influencia del arte flamenco, sevillano, mexicano y cubano en el patrimonio religioso de la isla.
Agradecimientos
La realización de esta cronología no habría sido posible sin la colaboración, la información y los documentos facilitados por numerosas instituciones, asociaciones, empresas y particulares. Mi más sincero agradecimiento a:
• Real Sociedad Cosmológica.
• Sociedad La Investigadora.
• Real Sociedad Económica de Amigos del País de Santa Cruz de La Palma.
• Real Club Náutico de Santa Cruz de La Palma.
• Real Santuario Insular de Nuestra Señora de las Nieves.
• Real Castillo de Santa Catalina de Alejandría.
• Archivo General de Simancas.
• Archivo General de Indias.
• Archivo Histórico Insular de La Palma.
• Club de Leones San Miguel de La Palma.
• Teatro Chico Municipal.
• Museo Insular de La Palma.
• Museo Naval de Santa Cruz de La Palma.
• Museo de la Educación Germán González González.
• Museo Camarín de la Virgen de las Nieves.
• Ministerio de Cultura del Gobierno de España.
• Instituto de Astrofísica de Canarias.
• Universidad de La Laguna.
• Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
• Biblioteca Digital JABLE.
• Recreación Histórica del Día del Corsario.
• Universidad de Coímbra.
• Diócesis de San Cristóbal de La Laguna, Obispado de Tenerife.
• Grupo Historia de La Palma.
• AFOTO La Palma.
• Cabildo Insular de La Palma.
• Excelentísimo Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma.
• Bar Bahía La Palma.
• A todas las empresas, familias y particulares que han aportado fotografías, documentos, testimonios e información. Sin su colaboración, buena parte de esta cronología no habría sido posible.
Mi gratitud también a todas aquellas personas que, de una forma u otra, han contribuido a conservar y divulgar la historia de Santa Cruz de La Palma. Este trabajo es también fruto de su generosidad y de su compromiso con la memoria de nuestra ciudad.
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Última actualización: agosto de 2026.