Laura Marín Culma
Jenifer Deossa Consuegra
En Estiwave, una página destinada a la estimación y actualización de datos recopilados en relación a la emergencia de Covid-19, se sugiere que existen alrededor de 4.168.140 de casos reportados. Debido a ello, estamos en cuarentena. No podemos salir de casa y debemos abstenernos de visitar a nuestros familiares para evitar acrecentar el problema. Vivimos una situación bastante extraña e intimidante.
Es fácil percibir la frustración existente con respecto a la emergencia y su influencia en festividades a través de múltiples posts en Facebook, tweets, e incluso historias de WhatsApp. Todos tenemos ganas de salir a las calles de una vez, pero, al no poder hacerlo, las redes sociales son ese espacio ideal para ventilar aquello que sentimos.
En varios portales web, y redes sociales, observamos cómo hay información útil para mantener la calma y seguir las recomendaciones que, aunque ya nos sabemos de memoria, como lavarnos las manos, usar gel anti bacterial, usar alcohol, usar tapabocas, son tips que no se pueden obviar y es fundamental tenerlos siempre presentes y estarlos recordando.
Pensar en lo que sucede el día de hoy, reflexionamos al respecto a que la situación no dista mucho de ser la misma de ayer, o de antier; pues la inconformidad, descontento y miedo que se percibe hoy en las redes sociales ha sido más o menos la misma. Tras ver los gráficos y números que no paran de crecer, sentimos que estos no son nada más que cifras organizadas en tablas de forma aleatoria que no cobran vida sino hasta que vemos un vídeo, fotografía o meme con el que podemos identificarnos. Las redes sociales son ventanas al mundo, mundo que no podemos explorar debido a la pandemia.
Es cuando las cifras tienen rostros, gracias al contenido de las redes sociales, que la empatía toma fuerza y podemos comprender realmente lo que significa que hayan, al día de hoy, más de 4 millones de infectados y que, aunque estemos solos en casa, sé que existen cientos de miles de personas que pueden sentir, como nosotras, que nadie está realmente solo. Al menos eso es lo que pensamos para calmarnos.
Una vez entra la tarde, la conexión a internet se ralentiza. Todos están revisando nuevamente Facebook o la aplicación de turno en búsqueda de nuevos contenidos. Entre lo que encontramos, siempre existen cadenas de mensajes que afirman tener una cura secreta para el Coronavirus, una receta casera tan simple como milagrosa que nadie había probado antes, posts que comparten tips o secretos para afrontar el encierro, tuits famosos con frases célebres que describen problemas cotidianos y, lo más común de todo, memes capaces de expresar aquellas situaciones o emociones con las que empatizamos o que nos representan.
Estas muestras de lo que ofrece cada red social parecen demostrar cierto nivel de negación a la vez que algo de desaliento en general mientras que otras parecen negarlo por completo. Como Youtube, la plataforma que desmonetiza cualquier contenido que mencione o esté directamente relacionado con la pandemia en cuestión en aras de evitar que cunda el pánico entre sus usuarios.
El día continúa y, con él, los saludos tardíos y publicaciones con alusiones a la festividad con cierta particularidad: fotos o vídeos de celebraciones que delatan cierto nivel de desobediencia al presunto toque de queda, pero que nadie condena realmente. Aun así, debemos decir que el día de hoy, cuya importancia no puede ser medida fácilmente, se ha convertido en otro día más de cuarentena y las redes sociales, una ventana para mirar y desahogar aquello que no podemos (no deberíamos) salir a decir cara a cara.
Con la rutina y la monotonía que caracterizan este particular periodo del 2020, hay que reconocer que la cualidad que comparten las redes sociales de conectarnos sin salir de casa y su labor como fuente de entretenimiento o pasatiempo durante este tiempo en cuarentena es, quizá, una de las razones por las que la cifra de más de 4 millones de casos confirmados no es mucho más alta.
Las publicaciones volverán a su estado habitual en esta época incierta donde cada día se siente igual al anterior si uno no lleva la cuenta o tiene que cumplir ciertas obligaciones. Todo volverá a su estado habitual con estas ventanas a las vidas de otros, y a sus constantes tribulaciones, que llamamos redes sociales.
En las redes sociales pupula infoxicación de información en grandes cantidades, debido a que las personas comparten lo primero que ven y no se toman el tiempo de preguntarse ¿qué tan veraz es esa fuente o esa información?, este tipo de problemática es más grande de lo que creemos, ya que en el momento que compartimos una información y esta no es veraz llega a miles de personas y puede causar más pánico que el mismo virus.
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