Corporealitats nace de la necesidad de crear espacios donde hablar de los cuerpos, las sexualidades y las identidades desde una mirada crítica, cuidadosa y transformadora.
Aunque hoy es un proyecto colectivo, sus raíces se encuentran en la experiencia vital de Tess Hache y en las violencias que ha atravesado por habitar un cuerpo gordo, ser una persona queer y ser leída socialmente como mujer. La violencia estética, la gordofobia y otras formas de discriminación estructural marcaron profundamente su relación con el cuerpo, la alimentación, el deseo y la forma de estar en el mundo.
El activismo corporal y feminista se convirtió en una herramienta para comprender estas experiencias, transformarlas y compartirlas con otras personas. Con el tiempo, dejó de ser únicamente una práctica militante para convertirse también en una manera de mirar la vida, de construir vínculos y de entender el trabajo educativo, comunitario y terapéutico. Por eso, la formación y la trayectoria profesional que sostienen Corporealitats están profundamente atravesadas por lo colectivo, los cuidados y una sensibilidad especial hacia la relación con el cuerpo, la alimentación y las demás personas.
De alguna manera, Corporealitats nace también de los sueños de una adolescente de dieciséis años que se cansó de vivir odiando su cuerpo. Una adolescente que decidió romper con el silencio y empezó a fotografiar su propio cuerpo gordo y a compartirlo públicamente como un acto de resistencia y reconciliación. Ese gesto, aparentemente pequeño, fue el inicio de un camino de transformación personal y política que, años después, ha hecho posible la existencia de este proyecto.
Hoy Corporealitats ya no pertenece a una sola persona. Es un proyecto comunitario construido junto a profesionales, colaboradoras y participantes que comparten el deseo de cuestionar las estructuras que violentan nuestros cuerpos. Creemos que los cuerpos son también espacios políticos y que la educación, la cultura, el acompañamiento y la creación colectiva pueden ayudarnos a construir relaciones más libres, justas y habitables para todas las personas.