Es una prueba que sirve para diagnosticar las lesiones precursoras o el propio cáncer de cuello uterino (CCU). También detecta posibles infecciones causadas por bacterias, hongos o virus, como el virus del papiloma humano (VPH), una de las enfermedades de transmisión sexual más comunes. La citología no duele, es una técnica muy sencilla que dura 5 minutos y que, normalmente, forma parte de la revisión ginecológica.