El Virus del Papiloma Humano (VPH) es la infección de transmisión sexual más común en el mundo, pero todavía existen muchas dudas sobre cómo funciona cuando ingresa a nuestro cuerpo a traves de las relaciones sexuales.
Te contamos 5 datos esenciales que todos deberíamos conocer:
Se estima que el 80% de las personas sexualmente activas contraerán al menos un tipo de VPH en su vida. La gran mayoría de las veces, el sistema inmunológico elimina el virus por sí solo en un periodo de dos años sin causar ningún síntoma ni daño.
Existen más de 200 variantes de VPH. Se dividen principalmente en dos grupos:
De bajo riesgo: No causan cáncer, pero pueden provocar verrugas en la piel o en la zona genital.
De alto riesgo: Son unos 14 subtipos que, si se vuelven crónicos, pueden alterar las células y provocar cáncer (principalmente de cuello uterino, pero también de garganta, ano o pene).
El uso del condón reduce drásticamente el riesgo de transmisión, pero el VPH se contagia por el contacto de piel con pielen la zona genital. Dado que el preservativo no cubre toda el área, el contagio aún es posible en las zonas expuestas.
Aunque históricamente se le ha prestado más atención por su relación directa con el cáncer de cuello uterino, los hombres también se contagian y transmiten el virus. Además, ellos pueden desarrollar verrugas genitales y ciertos tipos de cáncer relacionados con el VPH. La prevención nos toca a todos.
La vacuna contra el VPH es una de las herramientas médicas más potentes que existen: puede prevenir hasta el 90% de los cánceres relacionados con este virus. Se recomienda aplicar la dosis en la adolescencia (antes de iniciar la vida sexual), pero los adultos jóvenes también pueden vacunarse para obtener protección.
🩺 El dato clave: Dado que el VPH de alto riesgo no suele presentar síntomas visibles en sus etapas iniciales, las revisiones periódicas (como el Papanicolau o las pruebas de ADN de VPH) son la mejor herramienta para detectarlo a tiempo.