VI Congreso Iberoamericano
"Investigaciones en Conservación del Patrimonio"
Patrimonio en riesgo. Retos y soluciones
Sobre el evento
La VII edición del Congreso Iberoamericano "Investigaciones en Conservación del Patrimonio" tendrá lugar entre el 18 y el 20 de noviembre de 2026, presencialmente, en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Complutense de Madrid, bajo el tema "Patrimonio en riesgo. Retos y soluciones".
Es el resultado de una colaboración entre investigadores de la Facultad de Bellas Artes, Universidad Complutense de Madrid y la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Lisboa con el Grupo Español del IIC.
Presentación del tema
En el contexto contemporáneo, el patrimonio cultural enfrenta desafíos complejos, derivados de transformaciones sociales, ambientales, tecnológicas y políticas. El evento propone un enfoque integrado, reconociendo el patrimonio como un recurso vivo y vulnerable, sujeto a riesgos naturales y antrópicos, pero también portador de resiliencia social y cultural.
Se reconsideran los conceptos de riesgo, vulnerabilidad y resiliencia desde perspectivas multidisciplinarias, incorporando ética, sociología, antropología, filosofía y ciencia. El impacto de los cambios climáticos y de las amenazas naturales refuerza la necesidad de estrategias de mitigación y adaptación, mientras que la preservación del patrimonio inmaterial valora los saberes locales y la continuidad intergeneracional de las prácticas culturales.
El evento incluye como temáticas los planes de salvaguarda, el análisis de amenazas de origen antrópico y el uso de tecnologías avanzadas, GIS, drones, sensores o inteligencia artificial, para mejorar la gestión del riesgo y la toma de decisiones. La educación y la formación interdisciplinaria se consideran esenciales para capacitar a los profesionales frente a escenarios complejos e inciertos.
El objetivo final de este evento es fortalecer el conocimiento existente sobre formas y estrategias de protección, adaptación y resiliencia del patrimonio, garantizando su sostenibilidad social, institucional y ambiental.
Áreas temáticas
En el siglo XXI, las transformaciones globales han redefinido profundamente la noción de riesgo y otros conceptos relacionados (amenaza, peligrosidad, exposición, vulnerabilidad, capacidad de afrontamiento, resiliencia…), afectando de manera directa la comprensión y gestión del patrimonio. La interdependencia tecnológica, la globalización, las crisis climáticas y migratorias, el turismo masivo y la digitalización generan nuevos escenarios de vulnerabilidad que exigen enfoques holísticos e interdisciplinarios. Esta línea de trabajo propone analizar cómo distintas disciplinas, ética, filosofía, sociología, ciencias jurídicas o antropología, entre otras, reinterpretan los conceptos de riesgo y patrimonio y los vínculos que se generan entre ellos. El objetivo es explorar marcos conceptuales contemporáneos que permitan comprender estas tensiones y orientar estrategias de protección cultural. Se invita a reflexionar sobre cómo las sociedades resignifican su patrimonio material e inmaterial en tiempos de incertidumbre creciente.
El cambio climático se ha convertido en uno de los mayores desafíos contemporáneos para la preservación del patrimonio. El aumento de eventos extremos, la erosión costera, el aumento del nivel del mar, los deslizamientos de terreno, la desertificación, la pérdida de biodiversidad, etc. están transformando de manera acelerada los entornos donde se inscriben los bienes patrimoniales. Estas amenazas obligan a repensar las estrategias de conservación y desarrollar nuevas propuestas de mitigación y adaptación que permitan reducir vulnerabilidades y fortalecer su resiliencia, así como incorporar enfoques interdisciplinarios y holísticos que integren ciencia, gestión cultural y participación comunitaria. Por otra parte, los métodos de seguimiento y monitoreo del impacto climático en el patrimonio se vuelven clave para anticipar riesgos y orientar decisiones de conservación. Esta línea de trabajo invita a reflexionar sobre cómo las sociedades pueden proteger, adaptar y resignificar su patrimonio material e inmaterial ante un escenario de vulnerabilidad creciente. Se invita, asimismo, a examinar estudios de caso de bienes patrimoniales amenazados por fenómenos meteorológicos extremos y otras amenazas de origen natural, con el fin de comprender mejor la magnitud del problema y las posibles respuestas, así como a presentar propuestas artísticas que exploren, representen o cuestionen los efectos del cambio climático sobre el patrimonio y los modos de relacionarnos con él.
El patrimonio cultural inmaterial enfrenta riesgos complejos que no pueden abordarse únicamente desde marcos de conservación tradicionales, ya que se trata de sistemas culturales vivos, dinámicos y profundamente vinculados a los contextos sociales, políticos y ambientales en los que se desarrollan. La gestión del riesgo en este ámbito exige metodologías que combinen análisis etnográficos, enfoques participativos y evaluaciones de vulnerabilidad cultural, capaces de identificar tanto amenazas externas como procesos internos de erosión, como la pérdida de transmisión intergeneracional, la homogeneización cultural o la mercantilización excesiva de prácticas rituales y festivas. Esta línea de trabajo propone examinar cómo factores como los cambios demográficos, las migraciones, la presión turística, la digitalización, los conflictos armados o las crisis ambientales reconfiguran los ecosistemas culturales, y cómo desarrollar estrategias de salvaguarda adaptativa, que no se limiten a la documentación o inventario, sino que fortalezcan capacidades comunitarias y aseguren la sostenibilidad de los contextos de práctica. También se destaca el papel central de las comunidades como agentes activos que ponen en valor conocimientos locales, redes de solidaridad y prácticas tradicionales de manejo del territorio como recursos clave para la prevención y la respuesta. El objetivo es profundizar en marcos conceptuales y operativos que permitan comprender la vulnerabilidad del patrimonio inmaterial desde una perspectiva integral, y avanzar hacia modelos de gestión que reconozcan su complejidad, su dimensión social y su capacidad para generar resiliencia colectiva en escenarios de incertidumbre.
Las amenazas de origen antrópico, conflictos armados, desarrollo urbano indiscriminado, gestión territorial arbitraria, contaminación, vandalismo, presión turística, etc. plantean desafíos crecientes para la preservación del patrimonio. Frente a ellas, el patrimonio se revela no solo como un bien vulnerable, sino también como un recurso de resiliencia, capaz de fortalecer la cohesión social, la identidad colectiva y la capacidad de recuperación comunitaria. Esta línea de trabajo propone analizar cómo prácticas culturales, memorias compartidas y valores patrimoniales contribuyen a enfrentar y superar crisis provocadas por la acción humana y cómo la preservación del patrimonio se convierte en un acto de resistencia y salvaguarda identitaria. Se invita a presentar casos de estudio que exploren las estrategias de gestión y de reconstrucción, entendidas como procesos que combinan memoria, participación social, educación patrimonial y criterios éticos y técnicos para restaurar o reinterpretar lo perdido. El objetivo es comprender, en línea con el Marco de Sendai, el papel del patrimonio como motor de resiliencia, adaptación y reconstrucción en contextos marcados por la amenaza antrópica. Asimismo, se invita a reflexionar sobre experiencias de colaboración internacional en la protección de bienes culturales en riesgo y sobre nuevas amenazas de carácter antrópico, con el fin de comprender qué respuestas pueden articularse desde la gestión patrimonial y cómo evolucionan los riesgos.
La elaboración de planes de salvaguarda se ha convertido en una prioridad estratégica para garantizar la protección del patrimonio cultural frente a las amenazas naturales o de origen antrópico. Museos, bibliotecas, archivos, monumentos y otras instituciones requieren planes de gestión del riesgo que definan procedimientos claros para actuar antes, durante y después de una emergencia. Esta línea de trabajo se orienta al análisis y diseño de medidas de prevención y minimización, así como protocolos de respuesta, fundamentales para minimizar daños, asegurar la evacuación o estabilización de bienes y garantizar la continuidad operativa. Asimismo, se propone examinar el papel de las políticas públicas y la legislación en protección del patrimonio, que proporcionan el marco normativo necesario para implementar y actualizar estos planes. El objetivo es promover una reflexión profunda sobre cómo fortalecer la preparación institucional y la capacidad de prevención, respuesta y coordinación de los intervinientes durante las crisis mediante planes de salvaguarda integrales y eficaces.
La incorporación de herramientas y tecnologías avanzadas está redefiniendo los modelos tradicionales de gestión del riesgo en el ámbito patrimonial. La aplicación de sistemas de información geográfica (SIG), sensores ambientales, escáneres 3D, drones, inteligencia artificial y plataformas de monitoreo continuo permite no solo identificar vulnerabilidades con mayor precisión, sino también generar modelos predictivos capaces de anticipar escenarios de riesgo. Estas tecnologías facilitan la elaboración de mapas de riesgo dinámicos, la detección temprana de deterioros y la evaluación del impacto sobre el patrimonio.
Se trataría de reflexionar en esta línea de trabajo sobre cómo estas herramientas pueden integrarse en las estrategias institucionales de prevención y respuesta, desde la planificación de posibles emergencias hasta la intervención en tiempo real durante las crisis y fortalecer, de este modo, la toma de decisiones y la optimización de la respuesta. También propone reflexionar sobre los desafíos que acompañan su implementación: la necesidad de capacitación técnica, la gestión de datos, la interoperabilidad entre sistemas, los costes de mantenimiento y los desafíos éticos, técnicos y operativos asociados a su implementación en instituciones culturales.
Asimismo, se plantea el estudio de experiencias y proyectos que demuestran el potencial transformador de estas tecnologías en instituciones, conjuntos históricos, sitios arqueológicos, etc. El objetivo es promover un debate crítico sobre cómo la innovación tecnológica puede fortalecer la resiliencia patrimonial y social, mejorar la toma de decisiones y contribuir a una gestión del riesgo más eficiente, sostenible y basada en evidencias.
En este contexto, también adquiere relevancia la disponibilidad de materiales y equipamientos, como barreras ignífugas, sistemas de protección contra el agua, tejidos inteligentes, envolventes transpirables, nuevos materiales, kits de estabilización rápida, etc. o procesos, específicamente diseñados para situaciones de emergencia y que permiten mitigar daños inmediatos sobre el patrimonio y reforzar la capacidad de respuesta.
Se invita en esta línea de trabajo a establecer una reflexión crítica sobre la selección, uso y mantenimiento de estos materiales o procesos, considerando su eficacia real, su compatibilidad con los bienes culturales y su sostenibilidad.
La necesaria integración de la gestión del riesgo en la formación de los profesionales del patrimonio cultural requiere una revisión profunda y estructural de los planes de estudio y de los programas de capacitación. La creciente complejidad de los escenarios de riesgo demanda perfiles capaces de aplicar metodologías avanzadas de análisis de vulnerabilidad, evaluación de amenazas multiescalares y diseño de planes de salvaguarda basados en estándares internacionales. Esta línea de trabajo propone examinar cómo la educación superior, la formación continua y los programas de capacitación profesional pueden fortalecer la preparación institucional y comunitaria frente a los riesgos. Asimismo, se plantea la necesidad de fortalecer la formación interdisciplinaria con la inclusión de contenidos transversales en los planes de estudio que integren conocimientos de conservación, ingeniería, ciencias, gestión pública y ciencias sociales con un enfoque participativo que garantice una aproximación integral y holística del riesgo. El objetivo es avanzar hacia marcos educativos que consoliden una cultura institucional de prevención y resiliencia, y que doten a los profesionales del patrimonio de herramientas operativas para la toma de decisiones en contextos de alta incertidumbre.