Este espacio está dedicado a mi querido padre Alberto, y a su hermano, mi querido tío Ricardo.
Alberto y Ricardo, fueron dos personas muy simples, nobles, con un corazón muy generoso y una gran capacidad de observación, raciocinio y reflexión.
Alberto:
Alberto me mostró de pequeña la maestría de la naturaleza y la perfección de las causas y efectos en ese escenario maravilloso y esencial de la vida. En ese ámbito, me enseñó sobre el valor y la relación con la tierra, el suelo que pisamos, que sembramos; el aire, el agua, los microrganismos y partículas presentes, el sol, la luz, el día, la noche, las temperaturas, los ciclos biológicos, la energía como sustrato, los nutrientes, los macro y los micronutrientes, las vitaminas, los minerales, etc. En sí, sobre la biología que vive en acción continua.
Alberto era muy sabio, sus caminos de vida y el mundo vegetal le había enseñado muchas cosas aplicables a diferentes áreas . Era un gran integrador de saberes, un hombre muy creativo, un aprendiz con sentido, analítico y reflexivo. De profesión Ing. Agrónomo.
Esa manera de entender y relacionarse con su mundo agronómico parecía ser su filosofía de vida. Supo ver con claridad la esencia de la ciencia que está presente ni más ni menos que en la producción de ALIMENTOS, y que importancia tiene eso en la salud de las personas. Como también el impacto que tiene en el ECOSISTEMA que habitamos, y del que somos parte.
Alberto me mostró la sencillez y la alegría en la mas pura expresión que he podido ver en un adulto. Incluso con el paso de los años y los achaques de los tiempos, en sus ojos siempre había luz, un lugar, una respuesta. Siempre había calma en él.
Ricardo:
El tío Ricardo me dejó un legado exquisito en cuanto a medicinas naturales. Practicó el naturismo muchos años, cuando estaba lejos de ser una moda y a veces actualmente hasta una mercancía que se torna algo superficial y acotado, mas bien entonces era un tabú para la entonces moda de esta sociedad.
El tío nos mostró un mundo de saberes que entonces era bastantes abstractos. Nos acercó a la medicina china, ayurveda, al naturismo desde un lado mas “técnico” que Alberto, a diversas terapias naturales e integrales que se usaban en tiempos antiguos y aún vigentes en otros lugares.
El tío Ricardo prendió luces que luego alumbrarían mi camino como persona y profesional parte de un servicio de salud comunitaria, y sin saber que así sería, me dio importantes pistas que años más tarde pude reconocer con claridad.
Todo esto que él iba conociendo, pasaba por el análisis de su razón y seguida experimentación. Y lo que le resultaba lo compartía. Así llegó a casa por ej. la dígito puntura del que Alberto-mi padre-, aprendió, resultó un bálsamo clave en tantísimos momentos de mi crianza, tanto para nosotros, la familia, como para personas amigas.
De profesión y formación, el tío era Ing. en minas, y se dedicó a la docencia universitaria. Tuvo años de una profunda búsqueda e investigación en temas de salud desde el naturismo - aunque el naturismo en los Gallo, está presente desde antes, hoy veo las siembras de mi abuelo Rafael también-.
Pienso, que ni mi padre, ni mi tío pudieron imaginar la dimensión de su legado para mí, y consecuentemente para mi manera de relacionarme con diversas facetas de la vida, incluso en mi profesión, y ahí la manera de entender la salud desde una perspectiva amplia, plural, colectiva y ambiental... para después adaptar esa complejidad espectacular a la singularidad contextual de cada persona.
Creo que no tenemos idea del impacto que pueden tener nuestros actos, incluso simples actos de presencia, incluso actos en silencio... Como en este caso, tanto mi viejo como el tío, las enseñanzas más grandes han sido así, consecuencia de actos, en el simple y gran ejemplo de vivir y compartir sus tiempos.