La presencia de siete hermanos que se reúnen para afrontar la crisis económica y moral que ha afectado a su familia después de que su padre perdiera la fortuna familiar debido a sus malas decisiones. A medida que intentan mantener las apariencias y encontrar una salida a su situación, cada hermano expone sus frustraciones y rencores. La llegada de Damián, el hermano exitoso que logró escapar del caos familiar y su novia Delfina, reaviva tensiones y rivalidades entre los hermanos. La convivencia se convierte en un campo de batalla emocional donde cada uno debe confrontar sus deseos, miedos y responsabilidades.
Edad recomendada: +13
Ficha técnica
Actúan: Romina Feijoo, Anabela Gallo , Pamela del Punta, Jordan Ressia, Matias Sanders, Carlos Cocciarini, Marianela Borelli
Música original: Sebastian Islas
Vestuario: Agostina Cordero
Diseño de escenografia e iluminación: Matias Rutsch
Diseño gráfica: Juan Facundo Sierra
Dramaturgia: Belén Sosa
Asistente de dirección: Jimena Gonzalez
Dirección general: Belén Sosa
Producción ejecutiva: Evangelina de León, Sofía Vera
Asistente técnico: Germán Wagner
RESEÑA
...me estoy convirtiendo en algo horrible, llegue a robar en un supermercado…
El año 2.006 la Comedia Municipal, bajo la dirección de Facundo Falabella, pone en escena “En
Familia”, la obra que Florencio Sánchez estrenara hace 120 años en el marco de una expansión
económica impulsada por el modelo agroexportador y una convulsión política que culminara en lo
que entonces se conoció como la “Revolución Radical”.
Hoy, la bahiense Belén Sosa, ha sido capaz de retomar ese hilo argumental, reescribir el drama e
imprimirle modulaciones que, al espectador de esta nueva propuesta de la Comedia Municipal –
Temporada 2.025, pueda de alguna forma interpelarlo en relación a los vínculos de un grupo
familiar moderno de “clase media” -digámoslo así-, apremiada por (lo podríamos suponer) “la
crisis”.
“En Convivencia” si, pero ¿con qué se convive?… ¿con la pérdida? ¿el éxito? ¿las apariencias?
¿se convive con esa “crisis” que muy bien no se sabe qué es? ¿la frustración? ¿la nostalgia? ¿la
trampa? ¿con todo eso a la vez?
……….
Primer esbozo o sobre montaje: los actores construyen la escenografía. Colocan un sofá en el
centro del decorado. Elemento que permite delinear, de alguna manera, “lo interior” como espacio
afectado de ese hogar que logran ambientar y, luego, la “interioridad” como un complejo de la
máscara teatral que define a cada uno de los presentes que ronda ese entorno o, allí, hace
asiento. El escenario, entonces, se estancará sobre ese centro-sillón donde, constatada la ruina
familiar, crecerá la pérdida como sensación de una nostalgia. Abatida, en un principo, sobre la
economía tangible en el seno cotidiano de ese clan fraternal, será ello apenas una faz de esa
“crisis” que se espesará más allá de sí y se extenderá a lo largo de todo el circuito del drama.
Segundo esbozo o sobre lo climático: ¿qué pasa cuando aquello que debería circular ya no fluye?
iliquidez que, lentamente, estanca cada acto, entrampa a cada uno de los actuantes
impulsándolos hacia sistemas de supervivencia donde, ante su escasez todo se contorsiona y,
tras su aparición, nada bueno se presagia: el dinero emerge como un espectro definitivo “en esta
convivencia”. El vínculo que cada quien establece con esta función determinará y pesará en su
propio rol: redundará así en cierta competencia para administrar algo más que valores contables,
lo cual termina por derramar sobre las butacas algo de comicidad, algo de lo políticamente
correcto, algo de lo empático. No obstante, sin prisa y sin pausa, se trama el desenlace, la vuelta
de tuerca sobre esta cultura sistémica que, tras su alienada mediación fantasmagórica, termina
por transformar todo en algo ajeno.
…………...
Entre estos esbozos, Belén Sosa ubica a esa pequeña sociedad. Estancada. Languidecida. Para
sus habitantes, la actualidad, este tiempo apremiado por esa especie de rondar maquínico de su
propia estancia entre escena y escena, no será un intérvalo distendido al no poder vislumbrar
forma alguna que les permita alzar el cuello y otear la potencia de su devenir. El argumento, en
tanto reescritura y giro crítico de la Directora, ahí se tornará productivo, mientras pueda
documentar esta inercia, la secuencia de eso que se convierte en algo horrible no por lo que
sucede sino por lo que no termina por suceder.