"Ven a probar un poco de amarillo"
@coffeevanart
Surgio dicho acontecimiento por unas cartas que le envio Vincent Van Gogh a su hermano menor, Theo que decía: "Parece que recojo cosas sucias y me las como, aunque mis recuerdos de estos malos momentos son vagos”, en alguna de las miles de cartas que le envió por correo. Así como muchos de estos documentos, el fragmento se conservó en los registros del museo en Ámsterdam dedicado a la vida y obra del artista impresionista.
Algunas publicaciones dudosas en redes sociales se viralizaron, asumiendo que el pintor se comía la pintura amarilla para sentirse más feliz. O lo que es peor: en un intento de combatir su depresión severa. El mito viene de dos documentos mal interpretados al respecto.
“Se ha planteado que Van Gogh presentaba varios problemas psiquiátricos: trastornos de la personalidad, trastorno bipolar con episodios de depresión e hipomanía, epilepsia y también esquizofrenia paranoica”
Por esta razón, además, se han corrido mitos con respecto a hábitos extraños que tenía. Si bien es cierto que nunca fue muy versado en sus relaciones personales, y que nunca pudo mantener una pareja amorosa estable, no se tiene registro realmente de que Van Gogh se comía la pintura amarilla para ser feliz.
El origen de esta creencia errónea viene de una carta que escribió a su hermano menor alguna vez, en la que expresaba su placer al pintar con tonalidades cálidas. Naranja, dorado y amarillo estaban entre sus colores favoritos para delinear paisajes y facciones de personas. Especialmente, en los periodos más alegres de su vida.
Sin embargo, al medio le preocupaba especialmente una publicación en Facebook, Instagram y Twitter en la que se asumía que, porque el pintor era usuario de drogas, también gustaba de consumir óleos recién comprados. Lo que es más: que lo hacía para combatir su depresión y sentirse más feliz.
“La publicación compara este supuesto hábito del pintor con el gusto generalizado por el alcohol, el tabaco o las drogas, e incluso con las relaciones de pareja”, explica la agencia noticiosa.<
El texto se hizo viral, haciendo creer a cientos de miles de personas que Van Gogh se comía la pintura amarilla para estar bien. Sin embargo, así como aclaró el Museo Van Gogh en Ámsterdam, éste nunca fue el caso: “Van Gogh nunca comió pintura (amarilla) para estar más alegre, todo lo contrario”.