Resumen
Desafíos del sistema de registro de plaguicidas a nivel de América Latina
Autor: Correa Briones, A.C.
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Los plaguicidas representan un beneficio económico importante para los países, sin embargo, también traen aparejados innumerables impactos negativos para la salud humana y animal y el medio ambiente. En los países en desarrollo, en especial en América Latina, los riesgos son claramente mayores a consecuencia de diversos factores: el uso continuo de plaguicidas más antiguos y por lo general, más tóxicos, la falta de entrenamiento del personal que usa este tipo de productos, la ausencia de acceso a equipos de protección personal adecuados, la venta libre de plaguicidas, la precariedad del sistema estatal que controla el ciclo de vida de los plaguicidas, la presión a los gobiernos de agrupaciones de agricultores y cámaras químicas por simplificar los requerimientos de autorización de los plaguicidas, entre otros. En la práctica, resulta muy difícil cuantificar muchos de los efectos negativos derivados del uso de los plaguicidas y, más aún, determinar su real magnitud económica. Una de las principales áreas de mejora continua y, la más sensible, es el registro de plaguicidas. Es indiscutible la complejidad técnica que conlleva la evaluación de los plaguicidas químicos, lo cual se dificulta aún más cuando las unidades de registro de los países no cuentan con; recursos financieros, logísticos (laboratorios) o personal en número adecuado y preparado para abordar materias muy disimiles y complejas, que requieren un manejo interdisciplinario. Esto deriva en evaluaciones menos rigurosas, que pueden conllevar riesgos no esperados. La ausencia de evaluaciones de riesgo en salud humana y medio ambiente, en las condiciones locales de uso o a través de métodos puente, es un claro ejemplo de esta precariedad. Por ello, se sugiere a los gobiernos generar un trabajo coordinado, integrado y cooperativo entre la academia, grupos de investigación y los entes regulatorios de los países que permita mediante la gradualidad, dar solidez a la evaluación inicial y permitir luego, el seguimiento al plaguicida autorizado, de manera de minimizar los riesgos ambientales y a la salud humana y hacer sostenible los sistemas productivos agrícolas.