La odontología preventiva se centra en todas las herramientas de las que disponemos para ayudar a nuestros pacientes a mantener en todo momento una buena salud oral a lo largo de toda la vida.
Las revisiones regulares en el dentista se recomiendan en los más pequeños desde que cumplen alrededor de un año. Conocer al dentista en un ambiente saludable y agradable, donde nos centraremos en aprender las herramientas para tener una boca sana, es fundamental. Incluso antes del nacimiento, las madres pueden influir de manera importante en la salud del futuro bebé. Los adolescentes y las personas adultas debemos también mantener buenos hábitos de salud oral.
Aprender cómo realizar una buena higiene de dientes y encías, conocer los riesgos de una dieta con alto contenido en azúcares refinados (muchos de ellos "ocultos" en alimentos que consumimos habitualmente) y la aplicación adecuada de productos fluorados de forma tópica en los dientes es clave para evitar padecer muchas enfermedades bucales.
No dudes en consultarnos qué puedes hacer tú para cuidar tu boca y la de los tuyos. Adaptaremos las recomendaciones a las necesidades de cada paciente, en función de la edad y el riesgo que tenga a desarrollar caries, problemas de las encías y otras enfermedades.
La enfermedad de caries es compleja, multifactorial y no se acaba arreglando "los agujeros".
Estas manchas y lesiones cavitadas que aparecen en los dientes son la consecuencia de un desequilibrio entre los factores protectores y los factores de riesgo en nuestra boca.
Cuánto más pongamos en el lado de la protección, más posibilidades tenemos de evitar que estas lesiones aparezcan y sea necesario hacer grandes restauraciones.
Para más consejos para aprender a mantener una boca sana, te recomendamos la documentación creada para los pacientes en el portal de la Sociedad Española de Epidemiología y Salud Pública Oral