Un viaje alucinante al festival de la etnia Wayuu en el desierto de la Guajira, me permitió penetrar a lo más fecundo de esa cultura. Desde sus Tótems y Emblemas entregados por seres sobrenaturales para cada uno de los doce clanes, hasta la vida orientada desde los sueños, para los cuales están en capacidad de descifrar. Es una cultura que se nutre de sus mitos.
Maravillado por el embrujo que reposa en su paisaje, por su cosmogonía cargada de significados, por el diseño geométrico de sus tejidos, por los colores y fulgores del desierto, por sus mujeres laboriosas y enigmáticas que representan el centro del Universo y por las conexiones aún desconocidas que encontré, a pesar de la distancia, entre esta cultura y la Oaxaca de México y los Navajos de EE.UU. Despertaron en mí una renovada y directa indagación por lo Prehispánico, que rompe con esa lógica cartesiana de donde procede nuestra educación y que inevitablemente nos retorna a las preguntas fundamentales.
Durante quince años exploré su riqueza antropológica, su creación literaria, musical, danza y plástica. Todo ello me condujo a rendirles un tributo a través de mi expresión tridimensional, utilizando materiales de la región.
Primero, usé la arcilla terracota que utilizan las alfareras de la comunidad, modelando doce esculturas figurativas de dos cuartos tamaño natural, que representan las actividades cotidianas de la mujer, las cuales pertenecen a un matrilinaje y son las portadoras del conocimiento y la sabiduría. Son llamadas las Cuidadoras del Pensamiento, que transmiten de generación en generación. Ellas además, son motivo de inspiración por lo candoroso de sus formas y el dorado de su piel, por la manera natural y monolítica de sentarse y reposar, por los decorados de grasa y polvo vegetal que usan como maquillaje para protegerse del sol, por lo pintoresco de sus trajes y la belleza integral femenina que las caracteriza. Después de sacar moldes, reproduje las esculturas en carbón de piedra tomado de las minas de la Guajira a cielo abierto, desintegrando el carbón en tres calidades de grano (fino, medio y grueso) mezclado con resina poliéster, sin alterar la belleza original del negro del carbón.
Segundo, descubrí siete colores de arenas en el desierto, tomé muestras de las distintas arenas y representé con varas de Yotojoro a nivel del suelo signos de vida y libertad diferentes a los de los clanes, llenando los espacios interiores con las arenas y los titulé "Desiertos de siete colores".
Tercero, experimenté pintando con el color graso entre sepia y amarronado que preparan para el maquillaje con resultados fallidos.
Cuarto, el gran desafío que aún no logro representar en el arte como idea, es la fuerte intuición, la capacidad premonitoria, el descifrar los sueños, el misterio detrás de sus rituales y el poder de sanación con ramas, chirrinche y palabras mágicas de la Piache. Es una tarea por complementar.
Glosario: Desierto de La Guajira, es el territorio más árido del caribe, ubicado en la península de la Guajira.Colombia, el lugar más al norte de Sur América.Etnia Wayuu, es una de las comunidades indígenas que se resistieron con éxito a la dominación Europea refugiándose en lo más profundo del desierto y continúan siendo muy independientes a pesar de las imposiciones y atropellos oficiales.
Yotojoro, madera dura y resistente extraída del corazón del cactus gigante cuando se ha secado y cortado en varas con la que tejen los techos de sus casas.
Piache, en lengua wayuunaiki significa Chamán. En esta cultura los chamanes son mujeres.
Chirrinche, licor a base de caña fermentada preparado por la comunidad.