"Historias y Publicaciones"
Centro de Equinoterapia Suyai:
En la pintoresca localidad de Esteban Echeverria en la Provincia de Buenos Aires, el Veterano de Guerra Amado Ocanto y su esposa Ester están dejando una huella imborrable en la comunidad con su escuela de equinoterapia para niños con capacidades diferentes. Este proyecto, impulsado por el deseo de ayudar a las familias que necesitan un espacio para este tipo de terapias, se ha convertido en un símbolo de esfuerzo, dedicación y felicidad.
La historia de Amado Ocanto es una de valentía y superación. Después de servir en la Armada durante varios años y de haber participado en el conflicto del atlántico Sur como Mecánico de Vuelo, al finalizar regresó a su hogar, retirándose como Suboficial Mayor con un nuevo paradigma en su vida. Sin embargo, en lugar de dejarse vencer por las dificultades, decidió convertir su experiencia en una oportunidad para generar un impacto positivo en la vida de otros.
Junto a su esposa Ester, quien siempre ha sido su mayor apoyo, Amado fundó la escuela de equinoterapia "SUYAI". Con mucho esfuerzo y dedicación, lograron alquilar un terreno adecuado y construir las instalaciones necesarias para llevar a cabo las actividades. Todo esto fue posible gracias a su tesón y a la ayuda desinteresada de voluntarios.
La equinoterapia es una forma de terapia asistida con caballos que ha demostrado ser altamente beneficiosa para niños con capacidades diferentes. Los equinos proporcionan una conexión especial con los pacientes, ayudándolos a desarrollar habilidades motoras, emocionales y cognitivas. Con el correr de los años, la escuela de Amado y Ester ha brindado apoyo terapéutico a numerosos niños, mejorando su calidad de vida y ofreciéndoles nuevas oportunidades.
Sin embargo, detrás de esta noble labor se encuentra un gran sacrificio personal. La escuela "SUYAI" es sostenida en su totalidad por el esfuerzo propio de Amado y Ester. No cuentan con apoyo gubernamental ni grandes patrocinadores, por lo que cada día es una lucha constante para mantener el proyecto a flote. A pesar de ello, su determinación y amor incondicional por los niños los impulsan a seguir adelante.
Amado Ocanto afirma que la escuela de equinoterapia le produce una profunda felicidad, ya que ha descubierto su verdadera pasión: ayudar a los demás. Su mayor deseo es transmitir este sentimiento a los niños y sus familias, brindándoles un espacio seguro y acogedor donde puedan encontrar esperanza y fortaleza.
La historia de Amado Ocantor es un recordatorio inspirador de que el poder de un individuo comprometido puede cambiar vidas y comunidades enteras. Su dedicación a la equinoterapia y su incansable lucha por brindar apoyo a aquellos que más lo necesitan es un ejemplo de altruismo y generosidad.
Su espacio dedicado a esta actividad se ha convertido en un faro de esperanza en la comunidad de Esteban Echeverria. Las familias que tienen hijos con capacidades diferentes encuentran en este lugar un refugio donde sus hijos pueden recibir terapia de equinoterapia de calidad, sin importar su situación económica.
Además de las terapias, Amado y Ester organizan eventos comunitarios y actividades de recaudación de fondos para mantener la escuela en funcionamiento. La participación de la comunidad es fundamental para su éxito, y la respuesta ha sido abrumadoramente positiva.
En reconocimiento a su incansable labor, Amado y Ester han recibido diversos premios y reconocimientos locales. Sin embargo, su mayor satisfacción proviene de ver las sonrisas y los avances de los niños que pasan por su escuela. Cada paso, cada logro es motivo de celebración y refuerza su compromiso de seguir adelante.
La historia del veterano de guerra Amado Ocanto y su esposa Ester es un testimonio conmovedor de amor, resiliencia y servicio a los demás. Su dedicación a la equinoterapia y su deseo de transmitir felicidad y esperanza a través de su escuela "SUYAI" es un ejemplo inspirador para todos nosotros. Son un recordatorio de que, incluso en los momentos más dificiles, el espíritu humano puede encontrar la fuerza para superar obstáculos y hacer una diferencia en la vida de los demás.
Desde el Circulo Policía de la Ciudad le agradecemos eternamente y reconocemos su generosidad, dedicación y amor incondicional. Su legado perdurará en cada niño que encuentre en los caballos una vía de sanación y desarrollo, y su ejemplo continuará inspirando a otros a seguir sus pasos en la búsqueda de un mundo más inclusivo y solidario.