Hola, soy Marisa Herzberger, y quiero contarte cómo llegó el Reiki a mi vida.
No lo encontré en un aula ni en un libro. Lo encontré junto a mi padre, cuando enfermó de cáncer. En esos días difíciles nos recomendaron el Reiki como terapia complementaria, para hacer más llevaderos sus tratamientos de quimioterapia. Yo solo quería aliviar a alguien a quien amaba con todo el corazón. Lo que no imaginaba era que, al poner mis manos para acompañarlo, también estaba encontrando mi propio camino.
El Reiki me enseñó que a veces no podemos cambiar lo que sucede, pero sí podemos estar presentes, ofrecer calma y acompañar con amor. Esa lección se quedó conmigo para siempre.
Han pasado más de 20 años desde entonces, y aquel gesto de amor se convirtió en mi vocación. Hoy soy Maestra de Reiki, y llevo conmigo las enseñanzas de los distintos maestros que forman mi linaje; de cada uno guardo algo valioso que ahora comparto contigo. Desde 2018 soy miembro vitalicio de la Reiki Healing Association.
Las ganas de seguir aprendiendo nunca se me han quitado. Con los años me he formado también en Reiki Karuna, masaje, radiestesia, acupuntura y auriculoterapia, entre otras disciplinas, siempre buscando nuevas formas de cuidar y acompañar.
Desde hace cinco años tengo la alegría de enseñar. Y lo hago con la misma intención con la que empecé: que descubras que en tus manos hay una fuente de serenidad, cuidado y conexión, para ti y para las personas que amas.
Gracias por estar aquí. Me llena de ilusión acompañarte en este camino.
Con cariño,
Marisa