Se parte de las problemáticas y realidades específicas de la comunidad, permitiendo que los estudiantes se involucren en la solución de desafíos locales, lo que fortalece su sentido de pertenencia y relevancia del aprendizaje.
Se promueve la convivencia y el diálogo entre los conocimientos ancestrales y los contenidos curriculares, respetando y valorando la cosmovisión de los pueblos originarios.
La comunidad se involucra activamente en el proceso educativo, aportando sus conocimientos y experiencias, y colaborando en la planificación y ejecución de proyectos educativos.
Se fomenta el desarrollo de habilidades prácticas y sociales que permitan a los estudiantes enfrentar los retos de su entorno y contribuir al bienestar de su comunidad.