En Chocomonte honramos la tierra y el trabajo artesanal. Nuestro proceso respeta los tiempos naturales del cacao para preservar intactos sus nutrientes, aromas y sabores originales. Cada barra que llega a tus manos es el resultado de un viaje lleno de cuidado, dedicación y pureza.
1.Selección y Pureza (Recepción, Limpieza y Tostado)
El viaje comienza recibiendo y seleccionando minuciosamente solo las mejores mazorcas del cultivo. Luego, pasamos a una limpieza profunda del grano antes de iniciar el tostado a fuego lento, el momento crucial donde el cacao despierta sus aromas y sabores únicos.
2. El Corazón del Grano (Enfriamiento y Descascarillado)
Tras dejar enfriar los granos tostados, aplicamos el descascarillado. En esta etapa retiramos la crujiente piel externa de forma delicada para conservar únicamente los nibs (el corazón puro del cacao), asegurando que el producto final no tenga impurezas ni sabores amargos artificiales.
3. Transformación y Textura (Molienda y Refinado)
Los nibs puros pasan a la molienda en piedra para liberar su manteca natural, convirtiéndose en una pasta líquida. Posteriormente, realizamos un refinado prolongado; este paso artesanal es el secreto para lograr una textura increíblemente suave, homogénea y tersa que se derrite en el paladar.
4. El Arte Final (Moldeo, Enfriamiento, Empaque y Almacenamiento)
La pasta refinada se vierte con cuidado en los moldes de nuestras barras tradicionales (o se mezcla con las especias Chai). Tras un enfriamiento controlado, cada barra se empaca a mano y se almacena en condiciones perfectas de temperatura, lista para tu mesa.