Soy Sergio Sebik o mas bien Checho !
Siempre he sido un amante de los perros desde que era pequeñito. Durante mi niñez, viví en el campo, en el sur de Chile, aunque quizás no tan al sur para algunos, pero definitivamente era muy al sur para mí. Recuerdo con cariño cómo mi abuelito Carlos (te envío un abrazo al cielo) y mi tío Ricardo, solían regresar del trabajo con perros que las personas habían abandonado, muchas veces en medio de la carretera. Mi "awela" Helena lo regañaba porque ya teníamos más de diez perros en casa (afortunadamente, teníamos mucho espacio por que era una parcela super grande). Después de que mi "awela" lo regañaba, llegaba el cuidado; que tal vez no era el mejor cuidado, pero al menos tenían un techo y comida, mejor que antes.
Boss posando para mi. Él es el amo y señor de la casa de mis padres.
Les poníamos nombres divertidos como "el negro", "el choco", "la pulga", "el orejas", "cachupin". Todo este inicio fue realmente significativo y marcaría, para mí, la manera de ver a estos seres de cuatro patas... Vivir en el campo también me permitió estar rodeado de otros animales como caballos, vacas, chanchos, gallinas, ovejas. Esto despertó mi interés por su salud y bienestar, lo que me llevó a estudiar veterinaria cuando crecí.
Mi abuelito a la izquierda y mi awela a la derecha
Recuerdo que durante las clases de clínica de animales menores (gatos y perros), los tutores que acudían a la veterinaria solían plantear preguntas que iban más allá de las patologías físicas de sus perros. Querían conocer sobre su comportamiento, si en ese momento tenían miedo o estaban siendo valientes, querían saber las razones detrás de ciertas conductas. En aquel momento me quedaba sin palabras, en blanco, ya que no sabía cómo responder, y tampoco quería inventarme cosas (No quería alimentar al mundo de la desinformación). Sin embargo, también sentía que cada vez despertaba en mí una creciente curiosidad, que más tarde se convertiría en una verdadera obsesión por investigar la cabeza de estos peludos.
Observaba a esos pacientes peludos y percibía que no eran plenamente comprendidos, que deseaban comunicarse con nosotros y expresar lo que sentían; en cambio, nosotros éramos ciegos ante tales eventos que se manifestaban en cada momento, ya sea cuando estamos en la cocina preparando nuestra comida o cuando nos recostamos en algún sofá del patio para descansar. (Desde ya te invito a que, cuando estés cocinando, observes a tu perro y verás cómo te observa, cómo aprende de ti. En el futuro, escribiré una publicación sobre esto). Fue en ese momento de mi vida cuando comprendí que mi verdadera área de interés no residía en la clínica, sino en el comportamiento canino.
Anhelaba entender a los perros, descubrir qué sentían y cómo se comunicaban. Y, sobre todo, deseaba que sus tutores también pudieran comprenderlos para establecer una comunicación saludable, evitando así la desinformación. Con este propósito en mente, aspiraba a aportar mi granito de arena.
¡Así que decidí embarcarme en una hermosa aventura! Al igual que Luffy, (sí, tengo mi lado nerd y mis chistes estarán presentes por aquí, ¡así que prepárate para disfrutarlos!) decidí convertirme en educador canino. Durante esta travesía, descubrí Educan, la prestigiosa escuela de adiestramiento canino dirigida por Carlos López García (verás mucha influencia de él en mis publicaciones).
De izquierda a derecha Javi, yo, Héctor, Carlos, Eva, Jesús, Esteban.
Profesores y personas hermosas que conocí en Educan
Mi credencial que me emociono mucho cuando la obtuve.
Fue en este lugar donde realicé la mayor parte de mi formación y continúo estudiando en ella, ya que siento que el aprendizaje en el mundo de los perros nunca se detiene. Cada día surgen nuevas investigaciones y descubrimientos que nos brindan la oportunidad de seguir creciendo y mejorando. Dentro de esta institución, he tenido la oportunidad de conocer a personas valiosas que han sido parte fundamental de mi crecimiento como educador. Hasta el día de hoy, sigo contando con su apoyo y guía, y estoy enormemente agradecido por ello. Me gustaría mencionar especialmente a Valeria de SentidosCaninos, Laurie de RealDogPatagonia, Héctor Muñoz y Andrés Dunivicher, quienes son excelentes profesionales del comportamiento canino.
Andrés, Héctor y yo. Desde aquí comenzó este trio que quiero tanto
De izquierda a derecha Noe, Vale, Edzna, Lau, Jime, Yara, Nati.
Enseñando trabajos de olfato en una capacitacion del Hotel Canino Perryland
Hoy, en mi trayectoria como educador canino, sigo aprendiendo y creciendo con el objetivo de brindar lo mejor a nuestros fieles compañeros peludos y sus tutores. Mi misión es ayudar a construir puentes de entendimiento entre los perros y sus tutores, para que juntos puedan disfrutar de una relación llena de amor, respeto, bienestar y comprensión mutua. Con paciencia, dedicación y una actitud positiva, podemos lograr grandes cambios en su comportamiento y bienestar.
Siempre me pico el bichito de escribir, hoy me animo desde la ignorancia y espero no faltar a nadie haciéndolo. Quiero que este lugar sea mi libreta de viaje, donde te compartiré historias e información valiosa de este mágico mundo canino.
Me encantaría que te unieras a lo que llamo "Chechología Canina", donde te comparto mi mundo y mi visión. Juntos, crearemos una comunidad donde los perros sean comprendidos y amados como se merecen.Este viaje apenas está comenzando y estoy emocionado de tener la oportunidad de compartirlo contigo. Confía en el proceso y permítele a la magia de la educación canina transformar la vida de tu peludo amigo.