La palabra “ciencia” refiere a una actividad llevada a cabo por científicos al intentar responder interrogantes, explicar fenómenos y resolver problemas a través de la formulación de leyes y teorías. Para ello, emplean diferentes metodologías de trabajo.
Dentro de dichas metodologías se encuentra la que tradicionalmente se conoce como “método científico”. Este método supone la siguiente secuencia de pasos:
1) Observación: Se realiza a través de nuestros sentidos o de instrumentos que la facilitan.
2) Planteamiento del problema: Surge a partir de la observación y consiste en formular preguntas investigables (por ejemplo: ¿de qué está formado?, ¿cómo ocurre?, ¿qué es lo observado?, ¿a qué se debe?).
3) Formulación de hipótesis: Se plantea una posible explicación de lo observado, que se considera provisionalmente válida.
4) Experimentación: Consiste en realizar experiencias que permitan comprobar o refutar la hipótesis propuesta.
5) Análisis de resultados: Se analizan los datos obtenidos para extraer conclusiones basadas en ellos.
6) Conclusión: Si mediante la experimentación se comprueba la validez de la hipótesis, se puede formular una teoría. Si no se comprueba, la hipótesis se descarta y deben formularse nuevas hipótesis que expliquen la problemática planteada.
A partir de este proceso se construye conocimiento como resultado de un trabajo colaborativo.
El conocimiento científico es provisional y puede modificarse a lo largo del tiempo a medida que surgen nuevas investigaciones, estando siempre condicionado social e históricamente.
Una teoría permanece válida hasta que nuevos descubrimientos científicos aportan explicaciones más completas que la sustituyen. Este proceso de reemplazo de teorías constituye el progreso de la ciencia.
Prof, Claudia Rodríguez
ILSU Lissette Daniele