Gabriela Elizabeth Rodríguez López es Psicoterapeuta Gestalt, docente de nivel preescolar y capacitadora experta en línea, con amplia trayectoria en el acompañamiento educativo y terapéutico con adultos. Cuenta con formación en Educación Preescolar, una especialidad en Psicoterapia Gestalt y estudios en Psicología, además de diversos diplomados y cursos orientados al desarrollo humano, la inteligencia emocional y la intervención psicoterapéutica. Su experiencia integra la sensibilidad pedagógica con una mirada humanista, ofreciendo espacios de atención virtual centrados en el bienestar emocional, la empatía y el crecimiento personal.
Desde hace más de 10 años acompaño procesos psicoterapéuticos desde el enfoque Gestalt, ofreciendo un espacio de escucha, confianza y cercanía. A lo largo de mi trayectoria he tenido el privilegio de acompañar a personas en sus procesos de cambio, crecimiento y bienestar emocional, tanto de manera presencial como virtual. Mi trabajo se basa en la empatía, el respeto y la convicción de que cada persona tiene la capacidad de transformar su vida desde la conciencia y el autoconocimiento.
La filosofía y los valores terapéuticos de mi trabajo como Psicoterapeuta Gestalt parten de la idea de que cada persona posee recursos internos para crecer, y el proceso terapéutico consiste en favorecer la conciencia de esos rescursos y su puesta en acción.
Se trabajo desde el aquí y ahora, atendiendo lo que cada persona siente, piensa y hace en el momento presente, para integrar su experiencia y ampliar su capacidad de elección.
La relación terapéutica se concibe como un encuentro auténtico entre dos personas, donde el diálogo, el contacto y la responsabilidad compartida son los ejes fundamentales del proceso de cambio.
Estar disponible de manera genuina, congruente y honesta, ofreciendo una relación humana real, más que un rol distante o jerárquico.
Reconocer al ser humano como sujeto con derechos, con una historia única, ritmos propios y la capacidad de decidir sobre su vida y su proceso terapéutico.
Acompañamiento en la forma de asumir lo que vive, su experiencia, sin culpas, sino como posibilidad de recuperar poder y agencia sobre su propia existencia.
Propiciar y favorecer la conciencia de emociones, sensaciones, pensamientos y acciones, por otro lado, descubrir qué necesita y cómo se relaciona, integrando cuerpo, emoción, pensamiento y comportamiento.
Cuidar una relación terapéutica basada en la confianza, la empatía y el respeto a los límites, como espacio seguro para explorar experiencias difíciles.
Utilizar técnicas y recursos creativos (experimentos, trabajo con el cuerpo) adaptados a la singularidad de cada persona.
Confianza en que cada ser humano posee recursos internos para comprenderse, tomar decisiones y orientarse hacia su propio bienestar, siempre que encuentre una relación terapéutica basada en la aceptación, empatía y autenticidad.
Apoyar en la integración de experiencias, resolución de asuntos inconclusos, encuentro y descubrimiento de un sentido más pleno y coherente con su vida.