Les invitamos a recorrer este sitio que armamos, en tiempo de cuarentena desde el equipo del Centro Lúdico, con la intención de reflexionar respecto de algunas cuestiones que se inscriben en nuestras prácticas cotidianas con niñxs y que muchas veces no tenemos tiempo, oportunidad o espacio para mirar.
Está pensado no solo para quienes trabajamos con niñxs, sino para todo adultx referente, padre, madre, abuela, abuelo, tía, tío que esté al cuidado de niñxs. Es una invitación a pensarnos en el vínculo con ellxs.
¿Qué se nos juega a la hora de jugar con ñiñxs?
Toda intervención está multideterminada, es decir hay muchas cuestiones que influyen en cómo se construye: nuestra propia trayectoria, nuestra formación, las experiencias personales entre otras. Hoy vamos a tomar uno de esos hilos que conforman o determinan lo que hacemos y cómo lo hacemos. Esto no quiere decir que perdamos de vista que, como toda trama, es en el entrecruzamiento de los distintos aspectos que se puede terminar de comprender y explicar… pero vayamos desanudando algunas ideas sobre lo que nosotros referimos como Memoria Lúdica.
“Memoria lúdica refiere al entramado de emociones y recuerdos que se construye a través de las huellas producidas por los momentos de juego vivido, solo o con otros, durante toda la vida y centralmente en la infancia —etapa en la que jugar es la actividad central—. Recordar aquellos juegos implica nombrarlos y también traer al presente las imágenes y escenarios que los rodeaban. Es evocar las sensaciones que hemos sentido al jugarlos y que, en el instante en que las nombramos, nos atraviesan con emoción y nostalgia.” (Guardia y Kuiyan: 2017)
Nuestra memoria lúdica estará presente en las prácticas, en los modos de jugar y de facilitar el juego, por ello, les invitamos a recorrer el sitio y profundizar en su propia historia.