o Cántico del Hermano Sol
Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.
A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.
Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.
Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.
Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.
Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.
Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.
Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.
Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.
La siguiente información está tomada del material preparado por fray Henry Ramírez OFMConv. para la "Inducción para el personal" del Saint Francis College, Costa Rica, 2025.
Es una alabanza a Dios escrita en verso, en la cual san Francisco de Asís se dirige al Altísimo por y a través de diversos elementos de la creación.
La inspiración parece la misma que la de algunos salmos y cánticos de la Biblia.
También hay una referencia a la teoría de los cuatro elementos fundamentales de los antiguos griegos.
Sin duda la principal novedad es el sentido de fraternidad cósmica que subyace en el Cántico. El texto muestra la forma particular en la que San Francisco imagina y valora los elementos, tratándolos como hermanos por ser creados por el mismo Padre.
San Francisco compuso este cántico en tres momentos. La introducción y las primeras seis estrofas las escribió en el otoño de 1225. En ese momento Francisco estaba en San Damián, en una casa contigua al convento de la Santa Clara. Venía del monte Alvernia, donde había recibido los estigmas, y estaba exhausto. Sus sufrimientos corporales no le daban tregua: debido al padecimiento de sus ojos no soportaba la luz del sol ni la claridad del fuego, y pasaba noches sin dormir por el dolor.
La estrofa que celebra el perdón y la paz la compuso en julio de 1226, como una manera de mediar en el conflicto entre el obispo y la autoridad civil de la ciudad de Asís.
La última estrofa, la dedicada a la hermana muerte, fue compuesta poco antes de morir, en octubre de 1226.
Resulta sorprendente y hasta paradójico que San Francisco compusiera este Cántico que celebra la vida estando él mismo padeciendo la muerte. Es por ello la más alta expresión del alma de Francisco y una síntesis de su experiencia espiritual. Francisco se acerca al Altísimo por medio de la humilde y ferviente contemplación y comunión con todas las criaturas.
Todos estamos invitados a llegar a nuestras propias conclusiones al respecto. Sin embargo, ofrecemos algunos ejes de reflexión:
El Cántico de las Criaturas es la expresión poética de la reconciliación total del hombre: consigo mismo, con los otros y con Dios. ¿Qué áreas de mi vida necesitan ser sanadas, reconciliadas?
En la espiritualidad franciscana, el camino al Altísimo pasa por la comunión con los seres más humildes. ¿Cómo encuentro a Dios presente en las cosas y actividades de todos los días? ¿Soy capaz de ir más allá de las apariencias para descubrir el profundo sentido de todo lo que me rodea? ¿Veo a Dios en las personas sencillas?
Para San Francisco de Asís todas las criaturas son hermanos y hermanas, no cosas que se pueden usar y descartar. Cada criatura merece ser amada por el hecho de llevar las huellas de su Autor, el Dios Altísimo. ¿Valoro a las demás criaturas por los beneficios que me ofrecen, o por el simple hecho de existir? ¿Mi interés por el cuidado de la Casa Común y la ecología es sincero, o tiene todavía motivaciones egoístas que buscan únicamente evitar males mayores a la humanidad?