"El éxito es aprender a ir de fracaso en fracaso sin desesperarse" Winston Churchill
Imágenes de la página de Facebook "mujeres luna sagrada" https://www.facebook.com/mujereslunasagrada
Siempre he sido una persona muy sensible. Todos sabemos que eso no es muy apreciado, ni mucho menos, bien visto en la sociedad en la que vivimos. Por suerte, actualmente, ser sensible comienza a reconocerse como una cualidad valiosa.
Nunca me identifiqué ni me reconocí como alguien muy sensible. No fue hasta que realicé el Programa Superior de Inteligencia Emocional, Coaching y Programación Neurolingüística, cuando tomé consciencia de esa naturaleza presente en mi persona: la SENSIBILIDAD.
Ahora sé que no hay que tenerle miedo a esa palabra ni a lo que significa. De hecho, considero que es un regalo, pues nos acerca más a eso que nos diferencia de cualquier ser vivo, la capacidad de empatizar y ponerse en el lugar de los demás, la capacidad de vivir las situaciones intensamente y valorar los pequeños gestos de la vida diaria.
En este post, dejo reflejada mi historia por la que el autoconocimiento me ha ayudado tanto a desarrollarme como persona y sanar muchas heridas de mi historia personal:
La razón principal, ya os la he contado, es esa sensibilidad. El motor, el impulso que me llevó a querer adentrarme en este mundo interior, fue la difícil relación que desde niña he tenido con mi padre, así como mi sueño frustrado de poder captar su atención tal como yo la necesitaba.
Agradezco enormemente ser quién soy. Doy gracias a todas las experiencias vividas, pues me acercaron poco a poco a querer conocerme mejor y querer acompañar a otras personas, que como yo en su día y, aún hoy en otros tantos aspectos, se sienten perdidas y les gustaría que alguien les tienda una mano y les diga "puedes con esto porque eres perfectamente capaz de ello" aliviando un poquito el dolor de sus almas.
Esta es mi pequeña historia, te invito a compartir la tuya conmigo en un espacio privado, de respeto, amor y confianza donde poder ser uno mismo sin temor al juicio constante del mundo exterior.