¿Llegas a clase de Estimulación y tu hijo (a) no quiere hacer las actividades porque se acaba de despertar? ¿Quizá se molestó porque no pudo jugar con un juguete que quería antes de la clase? ¿O simplemente se nota triste o molesto y se resiste a hacer la clase?
Esto es algo que sucede muy comúnmente y como padres esta situación nos puede detonar algunas otras emociones en espejo, como frustraciones o vergüenzas. Si esto te ha sucedido, en el blog de hoy me gustaría compartir algunos puntos que pueden ayudarte a enfrentar estas situaciones con cada vez mayor tranquilidad.
Lo primero es... Mantén la calma. Esto es algo completamente normal. Los niños no solo están aprendiendo a caminar, hablar o dibujar. El aprendizaje en la primera infancia también es interno, y en el de la autorregulación emocional también entramos nosotros.
Los niños durante la primera infancia interactúan con el mundo de forma altamente emocional. De hecho, su forma de aprendizaje es mucho más emocional que analítica hasta alrededor de los 11 años, cuando este sistema de interacción comienza a cambiar. Esto, por consiguiente, quiere decir que sus emociones las viven más intensamente, y cualquier emoción que surja, va a repercutir en sus acciones. Y aunque en un niño de 7 o 9 años hay un índice mayor de conciencia, en la primera infancia es donde más retador se vuelve, no solo para el adulto a cargo, sino también para el niño, interactuar con sus emociones y el entorno.
Entonces, ¿Qué hacer? Lo primero que yo recomiendo es ponerse en el lugar de tu peque. Comprender que tu peque está teniendo EMOCIONES, de la misma manera en la que nosotros como adultos sentimos enojo por algo que sucedió en el trabajo, o algo que alguien nos dijo, o nos sentimos tristes o frustrados por algo que no logramos. Pongámonos a contar, ¿cuántas veces en el último mes tuvimos un momento de desmotivación o de pocas ganas de hacer alguna actividad, incluso de nuestro disfrute, porque teníamos un famoso "bajón emocional"? Claramente, no podemos obligar a tu peque a que salte y cante con una canción de la Vaca Valentina (Musicaeduca) si está con un alto nivel de enojo. ¿Qué harías si alguien te obliga a hacer algo para lo que tu estado emocional en ese justo momento tu emoción no te lo permite? Probablemente te molestes aún más. Bueno, tu peque probablemente reaccione igual (a su manera).
Pero entonces, ¿Quiere decir que debo dejarle hacer lo que quiera? La respuesta es un rotundo NO. Tú tienes la capacidad de darle la atención a su emoción y ayudarle a gestionarla, y poner los límites necesarios en el camino.
1. Reconoce y VALIDA su emoción (Entiendo que estés molesto/a y eso está bien / La emoción que estás sintiendo se llama enojo, y está bien sentirla)
2. Hazle saber los límites de forma clara, sana, y consistente (Entiendo que estés molesto/a, pero: este no es momento de jugar con esa bola / eso no significa que podemos arrojar cosas, no podemos pegarle a las personas, etc).
3. Indaga qué necesita para autorregularse e intenta aportar el espacio (lo primero que todos necesitamos es expresarnos, ofrece una alternativa sana para expresar su emoción. A veces solo necesitan 10 min de estar solo sentados, procesando su emoción)
No podemos forzar a que nuestro peque cambie su estado emocional con la distracción "Mira la maraca, mira lo que está haciendo tu compañero". Y tampoco funciona el famoso "Si no haces la clase, nos vamos". (Apuesto a que adivino cuál es tu respuesta si a tí como adulto, estás furioso y te proponen eso). Encontrar la gestión de los límites es un mundo inmenso, que, con mucha claridad, no existe solo blanco y negro, hay muchos tonos de grises en el medio. Si está molesto o llorando es porque lo que está sucediendo es importante para su mundo (En su universo, no tener la bola de color rojo podría tener la misma importancia que para tí puede tener que se recalentó el motor del carro en plena vía 27).
Esto es un poco de lo que he aprendido no solo a través de mi profesión en el área pedagógica y estudios en emociones humanas, sino en las experiencias que veo todos los días con cientos de niños, y también en la interacción con mi hija que hoy tiene ya 6 años. Me gustaría saber ¿cuál es tu experiencia? ¿estás de acuerdo y compartes lo que comento? ¿En qué difieres y por qué? Cuéntanos tus puntos de vista y compartamos tips como padres en este maravilloso camino de la crianza.
M.Mus. Carlos Fdo. Chaves Cordero
Director Coral
Especialista en Pedagogía Coral Infantil