El objetivo principal del Club es trabajar en el desarrollo del Bulldog Francés Exótico como una raza canina independiente, siguiendo los procedimientos habituales utilizados en la creación y consolidación de nuevas razas.
Este proceso se concibe como un proyecto de largo recorrido, basado en el estudio poblacional, la salud, la estandarización progresiva y la documentación rigurosa, con la aspiración futura de reconocimiento por organismos internacionales como la FCI.
Actualmente, el Bulldog Francés Exótico no es una raza reconocida oficialmente. Se trata de una población diferenciada con características propias que requiere estudio, organización y criterios claros.
El Club aborda esta realidad desde una perspectiva educativa, responsable y prudente, alejándose de modas, cría indiscriminada o mensajes engañosos.
El Bulldog Francés Exótico es un perro de pequeño tamaño, fuerte y compacto, que mantiene la esencia del bulldog francés de siempre: un compañero alegre, sociable y muy unido a las personas. Destaca por su expresión despierta, sus orejas de murcielago y su cuerpo musculoso, que le dan ese aspecto tan característico y adorable.
Es una raza pensada para convivir en familia. Inteligente, cariñosa y equilibrada, disfruta tanto del juego como de los momentos de calma junto a sus dueños. Su personalidad cercana y su capacidad de adaptación lo convierten en un compañero ideal para distintos estilos de vida.
Dentro de este proyecto se busca respetar la diversidad genética que históricamente ha existido en el bulldog francés, incluyendo diferentes colores y tipos de manto, pero siempre manteniendo una misma identidad: un perro funcional, proporcionado y con un carácter estable.
Más allá de la apariencia, el Bulldog Francés Exótico representa una visión moderna y responsable de la raza, donde el bienestar, la armonía física y el vínculo con las personas son la verdadera prioridad.