El área de Educación Religiosa tiene como propósito contribuir a la formación integral de los estudiantes para desarrollar de manera armónica y coherente todas las dimensiones de la persona, especialmente la dimensión espiritual, es decir abre el corazón del estudiante a Dios y lo vuelve contemplativo en el actuar de cada día de tal manera que su fe se traduzca en vida concreta, haciéndolo persona de bien y para el bien.
El área de Educación Religiosa promueve y facilita que los estudiantes desarrollen las siguientes competencias:
Construye su identidad como persona humana, amada por Dios, digna, libre y transcendente, comprendiendo la doctrina de su propia religión, abierto al diálogo con las que le son cercanas.
Asume la experiencia del encuentro personal y comunitario con Dios en su proyecto de vida en coherencia con su creencia religiosa. Resuelve problemas de cantidad .