Nombre: Mendoza Zaldívar Ana Luisa
Número de cuenta: 321301822
Módulo: 1252
Grupo: 9224
20 de mayo de 2025
La adultez y la vejez son etapas fundamentales en el ciclo vital humano, caracterizadas por una serie de cambios físicos, emocionales, sociales y cognitivos. Comprender estas fases desde la perspectiva de la psicología del desarrollo humano permite analizar las experiencias individuales y colectivas que las personas atraviesan en estas etapas.
En este portafolio, se examina el caso de Carmen, una mujer que vivió hasta los 101 años, enfrentando diversos desafíos y adaptaciones a lo largo de su vida. A través de este análisis, se busca reflexionar sobre los procesos de envejecimiento, las implicaciones psicológicas de la maternidad múltiple, y los retos que enfrentan las personas en la vejez, respaldando las observaciones con fundamentos teóricos y recursos complementarios.
Etapa caracterizada por la consolidación de la identidad, establecimiento de relaciones íntimas y desarrollo profesional
Periodo de reevaluación de la vida, donde pueden surgir crisis existenciales, cambios físicos como la menopausia, y una mayor conciencia de la mortalidad
Inicio del envejecimiento biológico más evidente, con desafíos físicos, pérdidas y adaptación emocional.
La vejez, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), inicia a los 60-65 años y se caracteriza por:
La maternidad múltiple en un corto período puede generar una carga significativa en términos de estrés, agotamiento físico y emocional, y posible descuido de las propias necesidades. La teoría del desarrollo psicosocial de Erikson sugiere que en la adultez temprana, el individuo busca establecer relaciones íntimas y desarrollar una identidad sólida. La responsabilidad de criar a siete hijos pudo haber limitado las oportunidades de Carmen para el desarrollo personal y profesional.
El proceso de envejecimiento en Carmen se evidenció a partir de los 80 años, con la aparición de dificultades para caminar, enfermedades respiratorias frecuentes y disminución de la energía. Estos signos físicos, junto con el abandono del auxiliar auditivo, indican una transición hacia una etapa de mayor vulnerabilidad y dependencia.
Pérdida de dos hijos adultos en un corto período.
Reclamos de herencia por parte de los nietos, generando conflictos familiares.
Enfermedades crónicas y disminución de la autonomía.
Aislamiento social y posibles sentimientos de inutilidad.
El caso de Carmen refleja muchas de las experiencias, tensiones y desafíos que enfrentan actualmente las personas adultas, especialmente en contextos donde el rol de cuidador, proveedor y sostén emocional recae fuertemente en las mujeres. Existen varios paralelismos entre su historia de vida y las realidades contemporáneas de los adultos, particularmente en lo que respecta a los siguientes aspectos:
Carmen fue madre de siete hijos en un intervalo corto de tiempo, lo cual representó una gran exigencia física y emocional. Hoy en día, aunque las familias suelen ser más pequeñas, muchas mujeres y hombres en la adultez todavía enfrentan la presión de cumplir con múltiples roles: trabajadores, padres, cuidadores de personas mayores o enfermas, y responsables del hogar. Esta "doble o triple jornada" continúa siendo una fuente significativa de estrés y desgaste psicológico.
Carmen, a pesar de contar con ayuda en el hogar, siguió cocinando y atendiendo una tienda hasta edad muy avanzada. Muchos adultos mayores de hoy también intentan preservar su autonomía el mayor tiempo posible, a menudo por deseo propio, pero también por falta de redes de apoyo sólidas. La sociedad actual tiende a promover la independencia, lo que puede conducir al aislamiento de los adultos mayores cuando no se les ofrece acompañamiento adecuado.
Carmen vivió la pérdida de dos hijos en sus últimos años, lo cual afectó profundamente su estabilidad emocional. Esta vivencia no es ajena para muchos adultos mayores de hoy, quienes también enfrentan duelos continuos: pérdida de pareja, de amigos, de capacidades físicas o de roles sociales. Sin el acompañamiento psicológico necesario, estas pérdidas pueden provocar estados depresivos o deterioro cognitivo.
Los reclamos por herencia que vivió Carmen por parte de sus nietos muestran cómo, en ocasiones, los adultos mayores son tratados como figuras sin agencia o cuya voluntad puede ser pasada por alto. Esta experiencia se relaciona con una problemática muy vigente: la invisibilización o infantilización del adulto mayor, quienes muchas veces no son incluidos en las decisiones que afectan su propia vida. En muchos contextos, se prioriza lo económico o lo práctico por encima del bienestar emocional de los mayores.
El caso de Carmen evidencia que, si bien pudo ser fuerte y autónoma por décadas, también hubo momentos en que necesitó apoyo emocional. Los adultos de hoy, en un mundo con mayor visibilidad sobre la salud mental, también enfrentan tensiones psicológicas —como ansiedad, depresión o crisis existenciales— que requieren atención profesional, especialmente en transiciones vitales importantes como el retiro laboral, el nido vacío o el envejecimiento.
Carmen no sólo fue madre y abuela, sino también figura central en su familia. Su historia refleja cómo los adultos mayores suelen ser pilares emocionales y guardianes de tradiciones. Esta función se mantiene viva hoy, pero también se ve amenazada por el ritmo acelerado de la vida moderna y la fragmentación familiar, lo que a veces priva a los mayores del reconocimiento que merecen como figuras fundamentales en la construcción de identidad familiar.
La manera en que se viven la adultez y la vejez ha cambiado significativamente en las últimas décadas debido a factores como el avance médico, los cambios en la estructura familiar, la globalización y la transformación de los valores sociales. No obstante, persisten desafíos importantes que impactan la experiencia de estas etapas del desarrollo humano.
Gracias a los avances en la medicina y la salud pública, la esperanza de vida ha aumentado en muchos países. Hoy es común que las personas vivan hasta los 80, 90 o incluso 100 años, como fue el caso de Carmen. Sin embargo, vivir más años no siempre implica vivir mejor. Muchas personas llegan a edades avanzadas con enfermedades crónicas, movilidad reducida y dependencia funcional, lo que afecta su bienestar psicológico si no cuentan con redes de apoyo.
En la actualidad, existen dos realidades paralelas: por un lado, hay adultos mayores activos, con acceso a tecnología, participación social, actividades recreativas e incluso laborales; por otro lado, muchas personas de la tercera edad son invisibilizadas, tratadas como cargas o infantilizadas, especialmente en contextos urbanos o familias desintegradas. Esta dualidad muestra que el envejecimiento se vive de forma muy diversa dependiendo del entorno, nivel socioeconómico y cultura familiar.
La adultez media y tardía se vive hoy con tensiones importantes. Antes se consideraba una etapa de estabilidad, pero ahora muchas personas adultas deben reinventarse profesionalmente, cuidar de padres ancianos, o incluso seguir manteniendo a sus hijos adultos. Además, la precariedad económica, el desempleo, o los cambios tecnológicos pueden provocar sentimientos de inseguridad y ansiedad.
A pesar de los avances, persisten prejuicios sociales hacia la vejez: se asocia con inutilidad, dependencia o tristeza. Estos estereotipos pueden llevar a que los adultos mayores interioricen una imagen negativa de sí mismos, lo que afecta su autoestima y salud emocional. La discriminación por edad (edadismo) es un fenómeno que sigue presente en medios de comunicación, espacios laborales y políticas públicas.
Ejemplo cultural: En muchas películas, los personajes mayores son retratados como gruñones, frágiles o cómicos, rara vez como protagonistas activos o sabios.
Carmen representa a muchas personas mayores que han dado todo por sus familias, han sido fuertes y resilientes, pero que también han enfrentado el envejecimiento sin el acompañamiento emocional que necesitaban. Comprender cómo se viven la adultez y la vejez en la actualidad nos ayuda a crear entornos más justos, empáticos y preparados para valorar el gran potencial que existe en estas etapas.
Pérdida de autonomía y salud.
Aislamiento social y soledad.
Enfrentamiento de duelos y pérdidas significativas.
Discriminación por edad y estereotipos negativos.
El caso de Carmen nos permite imaginar diversas oportunidades de intervención psicológica que podrían haber enriquecido su calidad de vida a nivel emocional, cognitivo y social. Desde una perspectiva del desarrollo humano, la psicología ofrece múltiples estrategias de acompañamiento terapéutico que pueden implementarse tanto en la adultez como en la vejez. A continuación, se detallan las posibles intervenciones por etapas
Terapia de apoyo emocional y orientación maternal:
Durante la etapa en que fue madre de siete hijos en un corto periodo, Carmen pudo haber experimentado sobrecarga emocional, estrés y agotamiento físico. Una intervención adecuada en este momento podría haber sido:
Terapia centrada en el rol de la mujer y la maternidad.
Abordar sus emociones relacionadas con la crianza intensiva, los sacrificios personales, el vínculo con cada hijo, y la reafirmación de su identidad fuera del rol materno.
Psicoeducación sobre autocuidado.
Enseñarle estrategias para cuidar su salud física y emocional, reconociendo sus necesidades personales y fomentando espacios de descanso y disfrute.
Grupos de apoyo para madres.
Fomentar espacios de acompañamiento con otras mujeres que vivieran experiencias similares, lo que permite construir redes de apoyo y disminuir la sensación de aislamiento.
Intervención psicoemocional para la transición a la jubilación y la vejez
Terapia de adaptación al envejecimiento.
Acompañarla en el proceso de resignificar su vida tras la disminución de responsabilidades familiares, reconociendo sus logros y redirigiendo sus motivaciones hacia nuevos proyectos o pasatiempos.
Estimulación cognitiva y emocional.
Promover actividades que le ayudaran a mantener su mente activa y su estado de ánimo estable (lectura, escritura, juegos mentales, participación comunitaria).
Prevención de aislamiento social.
Promover vínculos significativos con personas de su edad, vecinos, centros de convivencia o programas culturales para adultos mayores.
Acompañamiento en el duelo y pérdida
Terapia de duelo.
Después de la muerte de sus dos hijos, Carmen experimentó un gran dolor emocional. La atención psicológica podría haber ayudado a validar su sufrimiento, procesar el dolor, resignificar la pérdida y buscar nuevas formas de conexión espiritual o simbólica con ellos.
Intervención para el afrontamiento de enfermedades crónicas
Psicoterapia para el manejo del dolor y limitaciones físicas.
Técnicas de relajación, reestructuración cognitiva y terapia de aceptación y compromiso (ACT) para aprender a convivir con sus diagnósticos sin que estos dominaran su identidad ni su ánimo.
Fortalecimiento de la autoestima y la dignidad:
Terapia centrada en la dignidad (Modelo de Chochinov).
Esta intervención específica para personas mayores o en procesos de final de vida busca reforzar el sentido de valía, legado y conexión con otros, lo cual habría sido fundamental para Carmen, especialmente cuando sus nietos comenzaron a exigir herencias o se sintió emocionalmente desprotegida.
Terapia centrada en la persona (Carl Rogers).
Ideal para toda la vida adulta de Carmen, enfocándose en validar sus emociones, fomentar la autocompasión y empoderarla para tomar decisiones conscientes.
Terapia narrativa.
Ayudar a Carmen a contar su historia, resignificar eventos dolorosos, identificar momentos de orgullo y reconstruir su identidad más allá de sus pérdidas.
Terapia de reminiscencia.
En la vejez, es fundamental para revivir experiencias positivas, reforzar la autoestima y conectar con el sentido de vida.
Intervención familiar sistémica.
En contextos donde hay conflictos por herencias o tensiones intergeneracionales, se recomienda trabajar con la familia para reconstruir relaciones, establecer límites y proteger emocionalmente a la persona mayor.
El análisis integral del caso de Carmen nos permite visibilizar cómo la adultez y la vejez son etapas vitales profundamente complejas y ricas en experiencias, pero también cargadas de desafíos personales, familiares y sociales. A través del lente de la Psicología del Desarrollo Humano, es evidente que la vida de Carmen estuvo marcada por su fortaleza, su capacidad de entrega a la familia y su resiliencia frente a la adversidad. Sin embargo, también quedó manfestada la falta de acompañamiento emocional en distintos momentos clave de su desarrollo.
Desde una perspectiva evolutiva, su historia refleja muchos de los dilemas actuales que enfrentan los adultos y adultos mayores en nuestra sociedad: la sobrecarga de roles, la pérdida de seres queridos, el aislamiento afectivo, el envejecimiento físico y la necesidad de mantener la dignidad y autonomía en la etapa final de la vida. La experiencia de Carmen evidencia cómo el envejecimiento no es sólo un proceso biológico, sino también psicológico, emocional y social, que requiere atención integral para garantizar una vida plena hasta el final.
Este trabajo también permitió reconocer la importancia de la atención psicológica en todas las etapas del desarrollo. De haber recibido acompañamiento terapéutico, Carmen podría haber gestionado mejor sus duelos, fortalecido su autoestima, y tenido espacios seguros donde expresar su cansancio, frustraciones o miedos sin ser juzgada. En este sentido, el rol del psicólogo o psicóloga no solo es intervenir en momentos críticos, sino también prevenir el deterioro emocional mediante estrategias que fortalezcan la resiliencia, la red de apoyo y el sentido de vida.
Finalmente, al contrastar la historia de Carmen con la realidad actual, comprendemos que si bien ha habido avances en la percepción del envejecimiento, todavía persisten estereotipos, brechas y omisiones en el cuidado integral de las personas mayores. Esto nos reta, como futuras y futuros profesionales, a promover una mirada más empática, humanizante y activa sobre la vejez, entendiendo que en cada etapa del desarrollo humano hay potencial para el crecimiento, la conexión y la realización personal
Este artículo ofrece una visión actualizada sobre los aspectos centrales de la psicología del desarrollo de la edad adulta. Aunque se centra en la edad, presenta una perspectiva del ciclo vital que describe las líneas de desarrollo generales y las fases típicas de los cambios o de la estabilidad. El interés principal se centra en la persona adulta, sus recursos, metas relacionadas con las exigencias específicas de la edad, contextos evolutivos y los procesos correspondientes para alcanzar tales metas. Se exponen las limitaciones definitorias de la psicología del desarrollo, se describen los conceptos teóricos imprescindibles y se habla del transcurso característico de las competencias dependiendo de la edad
Berger, K. S. (2022). Psicología del desarrollo: Infancia y adolescencia (14.ª ed.). Cengage Learning.
Papalia, D. E., & Martorell, G. (2021). Psicología del desarrollo humano (13.ª ed.). McGraw-Hill Education.
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https://apps.who.int/iris/handle/10665/186468