¿Estás enfrentando una situación en tu vida en la que sientes que “ESTO TIENE QUE CAMBIAR”? ¿Crees que puedes cambiar tu vida? No tienes que quedarte donde estás porque Dios puede traer cambio a tu vida y sacar lo mejor de ti.
!!NO CAMBIES TU VIDA¡¡
DEJA QUE JESUS CAMBIE Y TRANSFORME TU VIDA
DANDO FRUTO POR EXCELENCIA
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. 2No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.
Cómo la Biblia transforma nuestras vidas
La vida del creyente en Dios es al mismo tiempo una vida transformada y en continua transformación.
Por un lado, tenemos la realidad de la salvación en Cristo. En Él somos «nuevas criaturas» (2 Co 5:17) y nuestra salvación eterna depende absolutamente de la obra perfecta del Mesías, pues Su justicia es ahora nuestra a través de la fe. En ese sentido, nuestras vidas son plenamente transformadas en el momento de la salvación. Hemos pasado de tener un corazón de piedra a uno de carne (Ez 11:19-20). Tenemos redención y una nueva identidad en Cristo (Ef 2:6).
Por otro lado, nuestras vidas transformadas también están en transformación. ¿A qué me refiero? Dios «nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo» (Col 1:13, RV60). Esto quiere decir que hay un antes y un después en las personas rescatadas por Jesús. Una vez salvos, Dios nos llama a vivir de manera radicalmente santa (Mt 5:30), llenos de fruto (Jn 15:8) y dándole gloria en todo (1 Co 10:31). La misma gracia que nos salvó, nos lleva a disfrutar una vida de crecimiento constante y nos infunde el deseo de agradar a nuestro Padre en todas las áreas de nuestras vidas. Los teólogos llaman «santificación progresiva» a este proceso por el cual un hijo de Dios va siendo formado cada vez más como Cristo y menos como Adán.
¿Pero cómo ocurre esto? ¿Es acaso un proceso fortuito y aleatorio? La Biblia nos da la respuesta con claridad: solo aquellos que están siendo limpiados a través de la Palabra de Dios son santificados.
El proceso: la santificación
Santifícalos en tu verdad… (Jn 17:17, RV60).
La noche antes de Su arresto, Jesús hizo una oración que suele ser conocida como la «oración sacerdotal», pues Él no solo es nuestro Rey y Juez, sino también nuestro Sacerdote. En el Antiguo Testamento, la labor del sacerdote era mediar entre Dios y el pueblo. Jesús, nuestro gran Sumo Sacerdote (He 4:14), es el mediador entre Dios y los hombres (1 Ti 2:5) y, como tal, intercedió en oración por Sus discípulos y por todos aquellos que creerían por el testimonio de ellos, para que fueran santificados (Jn 17:20). Esto nos permite entender que, en efecto, la santificación es parte de la voluntad y el plan de Dios para Su pueblo (1 Ts 4:3-8).
· Un cristiano solo puede alcanzar su propósito en la vida —ser más como Jesús— cuando vive en el marco de la verdad revelada de Dios
La santificación es el proceso de limpieza y purificación del creyente, pues, como Pablo admite, los cristianos aún tenemos una naturaleza pecaminosa presente en nosotros (Ro 7:23). En otras palabras, la santificación es el proceso que Dios diseñó para que Sus hijos se despojen del peso del pecado que les estorba en la carrera cristiana. ¿Y cómo podemos ser santificados? Jesús da la respuesta en la siguiente parte de Juan 17:17.
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