Receta de Michelle Álvarez
En los tiempos ancestros de abuelos y bisabuelos, dónde las maneras de vivir eran muy diferentes a las de hoy en día, se aprovechaba todo tipo de recurso que se tenía, tanto del cerdo, como del campo. Por ello, cuando el pan al pasar el tiempo se ponía duro se aprovechaba para hacer uno de los platos típicos de Aragón, las migas aragonesas.
Aunque se conocen como migas del pastor y hay multitud de forma de prepararlas en diferentes puntos de la geografía española, ésta es la receta que se prepara de forma tradicional en muchos puntos de Aragón. A las clásicas migas de pan, se les puede añadir prácticamente cualquier carne, (panceta, tocino, longaniza, chorizo, pimiento, etc.) aunque a las migas aragonesas lo tradicional es ponerle huevo frito y uva. La receta es muy sencilla y, os voy a poner las cantidades en gramos, pero también para que podáis hacerlo «a ojo», que es como se ha hecho siempre y de la forma que vamos a conseguir darle nuestro toque personal a la receta. ¡Vamos con ello!
Para 4 personas (aprox).
500 g de migas
300 g de aceite de oliva (un vaso y medio)
250 g de patata (una mediana)
400 g de cebolla (una grande)
1/2 cabeza de ajos
200 ml de agua (un vaso)
4 huevos
1 racimo de uvas
Sal al gusto
Pasos
Se echa el aceite en una sartén o cazuela onda, con la boca más grande que la base a ser posible. De esta forma será mucho más cómodo a la hora de revolver, y creednos, hay que revolver bastante. Si queréis añadir alguna carne como longaniza, chorizo, panceta etc. este es el momento. Se fríen bien y se reservan en un plato u otro recipiente.
Se pela la patata y se corta a trozos pequeños e irregulares. Al cortarla pequeña, vamos a evitar que sea la protagonista al comer nuestras migas. Se fríe a fuego medio-alto y, tras un par de minutos se añaden los dientes de ajo, pelados y enteros. Una vez se han dorado la patata y los ajos, se añade la cebolla cortada fina y se baja el fuego para que se cocine lentamente y quede transparente. Así la cebolla no estará crujiente al final de la receta.
Una vez hecho el sofrito, es el momento de añadir las migas, el agua y la sal. En muchas recetas, se mojan las migas unas horas antes, húmedas pero que no se apelmacen, y se envuelven en un trapo de cocina. En ésta receta se añade todo a la vez, mucho más rápido, ya que no hay que dejar las migas en remojo un rato antes, pero también hay que remover un poquito más.
Se mezcla todo muy bien, sin parar de remover y con el fuego más bien alto. Si hemos freído alguna carne antes de hacer el sofrito, ahora es el momento de añadirlas a trozos «de bocado». Es importante que los trozos de las carnes no sean muy grandes, ya que después es incómodo de comer.
Tras un buen rato removiendo (depende de la humedad que hayan cogido las migas), una vez que están sueltas y todos los ingredientes bien mezclados, probamos y rectificamos de sal si es necesario. Mientas reposan unos minutos, freímos unos huevos «con puntilla» al que le guste y desgranamos el racimo de uva.
Lo presentamos en el plato añadiendo un buen cucharón de migas, el huevo frito encima y un puñado de uvas.