Aumento de la cantidad y calidad de la formación práctica profesional en el proceso formativo que incluye la experiencia directa con el trabajo jurídico como instancia de aprendizaje supervisada, donde el conocimiento surge de la tarea de pensar y actuar como abogados, de las reglas de relación con los clientes en los estudios, de la cultura de la resolución pacífica de controversias y de la litigación en los tribunales, así como de un espacio para la reflexión sobre la ética profesional.
Práctica orientada con nuevos paradigmas del derecho en el siglo XXI
Además de una importante formación general de los estudiantes, en el último tramo de la carrera se ofrecen orientaciones dirigidas hacia áreas diferenciadas del quehacer profesional como es el caso de la Abogacía del Estado, de la práctica civil y comercial, del sistema penal, de la resolución alternativa de conflictos y de la Magistratura.
Mayor carga horaria en derecho público
Incremento de la cantidad de asignaturas en derecho público respondiendo a una mejor formación en esta rama general del derecho por la gran presencia de Abogados en los diversos poderes del Estado de la región conforme los relevamientos realizados bianualmente sobre nuestros graduados.
Nueva organización de derecho privado
Las instancias de formación privatista han puesto su mirada en el impacto de las reformas legislativas y en las necesidades de una estructura curricular comprensiva del nuevo derecho civil y comercial, dotando de claridad académica -desde su denominación hasta sus contenidos- y pedagógica el proceso de enseñanza-aprendizaje de esta rama de nuestra ciencia.
Asignaturas cuatrimestrales
Sin perder contenidos ni renunciar a la carga horaria básica, más del 90% de las asignaturas del nuevo Plan de Estudios se dictan de manera cuatrimestral, permitiendo una mejor formación académica por la ampliación de espacios curriculares, además de una proyectada mejoria en el rendimiento de los estudiantes como consecuencia de una mayor oferta de cursos de grado.