Ambiente general
Desde muy temprano en el día se descubre un pueblo en pausa: todas las actividades cotidianas — comercio, trabajo agrícola, etc. — se suspenden para dar paso a la fiesta. En este ambiente de “todo el pueblo” se genera una expectación festiva.
La música, los disfraces, las máscaras y la alegría comienzan a aparecer en calles, plazas y esquinas.
Apertura del carnaval
Aunque el programa puede variar año a año, los relatos señalan que el primer día suele comenzar con una procesión o ritual de apertura, seguido por bailes y música que irradian por el municipio. Por ejemplo, en redes sociales se reporta que el “primer día” incluye “Piro musical … Procesión”.
Así, el inicio se siente como un acto de comunidad: unir lo festivo con lo tradicional, entre el componente religioso y el pagano.
Personajes, disfraces y música
Uno de los aspectos más distintivos del Carnaval de Silacayoápam es la mezcla de disfraces, personajes tradicionales, máscaras y música de la zona: la llamada “chilena mixteca”, una versión local de baile con influencias costeñas que terminó transformándose en algo propio de la región.
En el primer día ya verás comparsas o agrupaciones disfrazadas con máscaras — algunos personajes tradicionales — y músicos que van animando las calles.
También es muy común que haya un ambiente de “competencia amistosa” entre barrios, pues la fiesta se originó en el barrio de Guadalupe y existe otro barrio, La Loma, que participan con sus propias agrupaciones.
Rituales y simbología
En los artículos se menciona que antiguamente, en los comienzos del carnaval, los danzantes “se tiznaban el cuerpo con carbón o ceniza, o se embadurnaban de barro”, y vestían las peores ropas como parte de la burla o inversión de roles propia del carnaval.
Aunque hoy en día los rituales pueden estar más adaptados, ese espíritu de inversión, de disfrazar y desafiar lo cotidiano, sigue presente desde el primer momento.