El consumo es conocido como una nueva era capitalista basada en la adquisición y aceptación de ciertos servicios y la comercialización de experiencias, es decir, un capitalismo cultural. Lo que ocurre es que la comunicación no solo forma parte de los medios de comunicación sino, que también de la economía, de esta manera ya no buscamos lograr únicamente un desarrollo de la producción industrial, sino que preferimos utilizar al máximo los servicios y generar una producción y comercialización de experiencias. Compramos experiencias y gastamos tiempo y dinero en ellas. Es por ello que el capitalismo cultural es una globalización y se realiza en conjunto, nos muestran una nueva experiencia un nuevo producto para comprar y culturalmente creemos que es lo que necesitamos.
En este nuevo sistema económico la comunicación no solo atraviesa sino que forma parte, es un conector fundamental. En este caso, la comunicación forma parte del sentido comercial que se tiene, es decir cada vez que se busca vendernos una nueva experiencia se utiliza la comunicación como medio para lograr nuestra aceptación frente a ese consumo y utilizan el marketing para expandir el mensaje.
Además,el marketing y la publicidad, son estructuras comunicativas globales es decir, que las personas conocen de ellas y buscan a través de ellas consumir todo lo que creen que necesiten, porque otros similares a uno lo hacen y son felicies. Es por esto, que como dice el especialista catalán Joan Costa [ “la comunicación es más fuerte que la acción”]. Es decir, que aunque una empresa muestre y haga lo que desee lo más importante y lo que más llega es lo que dice que va a hacer o lo que dice para lograr convencer. Es por esto que si la idea no se transmite, no genera un impacto. La comunicación va a la par con la acción.
Cuando se habla de la industria cultural se refiere a aquellas industrias que mediante la comunicación y el impacto buscan impulsar sus propias ideas como por ejemplo los cambios saludables; o las industrias de la moda que muestran y expanden su comunicado de que cierta prenda o cierto accesorio te permitirá sentirte mejor contigo mismo, tendrás una “ autonomía privada” es decir, al usar mejores prendas o que sean aquellas prendas socialmente aceptadas, lograrán que tu estatus personal se sienta mejor. Es así, que la industria cultural es una de las principales en utilizar esta comunicación, para generar una comercialización. Es interesante el recordar que el primer dictador que implementó la publicidad y las ideas en masa fue Adolf Hitler.
A su vez, cabe aclarar que hay una nueva idea dentro del mismo consumo: lo “superfluo” es decir, lo muy llamativo es incluso más importante o se ha vuelto incluso más importante que lo necesario de esta manera, el consumo de lo llamativo nos es necesario; incluso sino lo necesitamos o es de un solo uso. Como por ejemplo, la idea de Apple de cada dos años crear un nuevo IPhone esto es para que cada dos años, sientas y te hagan sentir la necesidad de que tienes que obtener un nuevo celular, aunque el tuyo funcione necesitas uno nuevo. Uno aceptado por casi todo el mundo. El consumo nos permite cumplir con deseos, pero los deseos suelen ser momentáneos. Es decir que, el consumidor piensa en consumir porque calma un deseo, o permite que uno nuevo se desarrolle, y luego de un tiempo ya saciado, nos aburrimos y deseamos más, como de forma erradica.
Por otro lado, el consumo se encuentra enfocado principalmente hacia las personas con una buena posición social y económica es por ello, que no todas las personas que buscan ascender en sus vidas se encuentran guiadas por la ambición sino, que hay personas que consumen para ser mejores porque el mercado les educa que tener más es ser mejor, guiados por la ambición. Mientras que otras personas que buscan ascender socialmente o económicamente porque quieren estar en una mejor posición, sentirse mejores, pero no mejores que el resto. Por ejemplo, están aquellas personas que tal vez asisten y estudian en las universidades privadas para parecer mejores personas y por otro lado están aquellas personas que estudian en las mismas universidades pero para aspirar a algo mejor, para ellos mismos poder desafiarse. Otro ejemplo es que, las personas no tienden a consumir por lo valioso o lo favorable de ciertos productos, los consumidores consumen por el significado que le otorgan a dicho producto. Es esto lo que los incentiva, lo que lo vuelve llamativo, atractivo. El significado es una cosa, como por ejemplo una prenda de vestir, pero el significante es decir el significado que le da cada uno es diferente. Es por ello que algunas personas lo eligen por la necesidad pero otras lo hacen por el significado efímero que le dan, la utilidad efímera que le van a dar.
Es así, que para promocionar un producto las empresas lo enseñan desde el lado más pintoresco y llamativo. Es por eso que se dice que la comunicación tiene que tener la forma del espectáculo, en el espectáculo hay algo o alguien que te entretiene, te mantiene pendiente de lo que va a suceder, y la publicidad hace lo mismo, debe mantente pendiente, para que esperes y quieras más.
El consumo se ve presente en diversos ambientes, tanto en lo social como en lo comunicacional. En lo social ya que, la mayoría de las actividades que realizamos con las personas, presentan un consumo como principal necesidad. Por ejemplo, cuando vas a juntarte con unos amigos y van a un bar o café, consumen y hablan, porque así es lo habitual en el ámbito social. Pero en cuanto a lo comunicacional, dependiendo de lo que consumamos dirá o dará a entender cómo somos, qué nos gusta y que no nos gusta. A su vez, esta cultura del consumo, no tiene como único objetivo el consumir una publicidad o marca, es también consumir una forma de vida, una forma de pensar. Las marcas y las empresas son ideales, conforman nuestro pensar y nuestras ideas críticas.
Cuando se dice que el consumo es un fenómeno complejo se refiere a que, el consumo se puede ver como una forma de consumir sin control o como la omnipotencia de los medios de comunicación a la hora de incitar a las masas pasivas para que consuman. Además, hay 4 maneras de observar a consumo:
Objetivo de la producción: desde esta racionalidad o “lógica” lo importante no es el gusto o la apariencia de un consumo sino, la gestión económica del mercado para que ese producto se consuma.
Visión sociopolítica: en donde el objetivo es que el consumo de un producto se efectué mediante “las reglas de distinción” es decir, que el producto se ve “afectado” por la distinción que presente un grupo (una marca, una compañía, una asociación) y a partir de que tanto atraiga esa distinción es que tantas miras del consumidor tendrá.
La racionalidad simbólica: se refiere al consumo a partir de lo que se nos es significante. Aunque un producto tenga una función y significado, cada persona le dará un valor simbólico y es por ello que lo consumirá.
La visión integrativa: la cual se refiere a la integración de la sociedad en cambio de la división o clasificación (como ocurre con la simbólica). En este caso, integra a un conjunto de personas en el mismo consumo, ya que el consumo es una acción social y activa.
Es posible entender a una sociedad estudiando sus consumos. Ya que a partir del saber que consumen, se puede identificar a diferentes grupos y clases sociales; y dependiendo las clases y / o lo grupos, va a variar sus consumos. Ahora bien, el saber que consumen permite establecer como una sociedad se comporta, por ejemplo: si consumen gran cantidad de un producto se puede saber qué clase de economía manejan, o que clase de estilo de vida tienen. Además, se puede saber de qué manera el poder de esa sociedad administra los conflictos entre las diferentes clases. La idea de que [ “somos consumidores viviendo en una sociedad de consumidores “] o la idea de que [ “ el consumo te consume “] se refiere a que el hecho de que consumamos diversos productos y experiencias es porque formamos parte de otros grupos de consumidores. Consumimos, porque es un bucle. Buscamos demostrar al otro que formamos parte de su mismo “estilo de vida” y una acción individual y activa, se vuelve global. De por si, el consumo nos permite una mejor posición social, nos vemos envueltos en ese formato y si nos favorece, nos acoplamos. Es un instinto del ser humano, estar en sociedad. Es así que uno trabaja para entrar al sistema. La frase: [ “el sueño del ciudadano es convertirse en consumidor”] se refiere a que su sueño es obtener un mejor estatus, formar parte de un grupo y luego de una clase, así se siente reconocido. Cuanto mayor tiempo se invierta en consumir, y además consumir productos “únicos o fluorescentes” mayor será el estatus.
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