El objetivo del análisis es redescubrirse a sí mismo. En el encuentro analítico el sufrimiento y la psique del paciente son los temas más importantes y relevantes. La misión del analista no es imponer su punto de vista sino estar alerta a las verdaderas manifestaciones del alma.
La clínica psicológica y el respeto a la fenomenología subjetiva del paciente juegan un papel central.
Nosotros los junguianos, tenemos una hermenéutica propia, donde está incluida la hermenéutica freudiana pero vamos más lejos. La psicología junguiana no está encerrada en la ideología de la modernidad que ponen al individualismo y al ego en el centro, tampoco obedecemos a una ideología religiosa.
Nuestro pié está firmemente puesto sobre la clínica psiquiátrica, y nuestra mirada sobre la fenomenología psíquica.
Como Alicia en el país de las Maravillas, corremos detrás del sufrimiento, las compulsiones neuróticas y los complejos psíquicos, pero atención, el conejo no es el fin. Todo esto lleva a la consciencia hacia el laberinto del Self, de nuestra mismidad y hacia las necesidades profundas del alma.