En el año 2019 tuvimos la fortuna de viajar a Huatulco en Oaxaca, este hermoso estado cuenta con 570 municipios y 7 regiones cafetaleras y uno de ellos es Pluma Hidalgo, una bonita comunidad ubicada en la sierra a más de 1300 metros de altura sobre el nivel del mar. Si lo visitan encontrarán una plaza con un kiosco rodeada por la iglesia, el edificio del ayuntamiento y unos cuantos comercios donde los locales los recibirán con los brazos abiertos dispuestos a contarles acerca de la estrella de esta región, su café, desde ese día comenzamos a consumir el café producido en esta zona y fuimos enamorándonos y apasionándonos por el producto.
En diciembre de 2020, siguiendo todas las medidas de prevención por la pandemia, volvemos a visitar este destino, pero el panorama que encontramos fue distinto al que habíamos experimentado un año antes, la cuarentena afectó la economía mundial eso es un hecho; sin embargo, en comunidades como Pluma Hidalgo en las que incluso las carreteras permanecieron cerradas siendo que dependen económicamente del cultivo y del turismo las consecuencias se dan más a notar, fue ahí cuando mi mamá tuvo la idea de comenzar un emprendimiento, como una forma de iniciar un negocio al mismo tiempo que apoyamos a la comunidad caficultora de Pluma Hidalgo.
De regreso en Tijuana con las maletas llenas de café y la esperanza de realizar otro pedido en el futuro comenzamos a trabajar en nuestra marca, el nombre lo propuso mi hermano como un homenaje a mi abuela y nos pareció muy adecuado, no solo por el apego emocional, sino también por el significado de Alicia el cual es “verdadera” y nuestro producto es café verdadero de verdadera altura (y al mismo tiempo surgió el eslogan). Además del hecho de que mi abuela siempre fue una mujer muy trabajadora dedicada al comercio.