La Historia de Cacalotenango
Fecha: Cacalotenango Gro. a 16 de Enero del 2026
La memoria de Cacalotenango vive en el relato de sus abuelos. En tiempos antiguos, el pueblo no se encontraba donde yace hoy, sino en la cima del cerro, justo frente a la caída de la cascada. Allí, los primeros habitantes fundaron su hogar, pero la vida en las alturas exigía un sacrificio constante: sin tuberías ni recursos, el agua debía acarrearse en cántaros de barro desde las profundidades del valle hasta la cumbre.
Ante la dureza del camino, los pobladores decidieron descender y establecerse en el valle donde hoy se levanta la iglesia. De aquel asentamiento original solo quedan ruinas y cimientos de lo que fue un templo de oración, vestigios que el tiempo y la ambición de quienes buscan tesoros ocultos han ido erosionando.
Cuentan los mitos que los cacalotes robaban el maíz que los abuelos sembraban en las laderas. Al verlas cruzar para llevarse el grano, la gente exclamaba: "¡Ahí vienen esos malvados cacalotes!". De ese vínculo surgió el nombre: Cacalotenango, "Lugar de cuervos".
Esta identidad permanece grabada en el corazón del pueblo. Quien visite la plaza central podrá observar un cuervo coronando la cúpula del quiosco, símbolo eterno de sus raíces. Asimismo, la comunidad resguarda con orgullo la Piedra de la Malinche, un monumento que los antepasados dejaron en el cerro por su gran peso, (ahí donde era el pueblo antes) . Hace apenas tres décadas, cuando arqueólogos intentaron llevársela, el pueblo se unió en una hazaña colectiva: cuarenta hombres y dos yuntas de bueyes trabajaron durante días para bajar la piedra y colocarla en el centro del pueblo, donde descansa hoy como prueba de su inquebrantable voluntad