Figura mat com 1: Número de fechas por yacimiento. Eje de la X número de fechas; eje de la Y números de yacimientos. Number of dates per site.
Casi un tercio de los sitios contribuyen al catálogo con una muestra; dos tercios acumulan un máximo tres (del mismo o de diferentes contextos); excepcionalmente algunos depósitos superan la quincena. Regionalmente la situación es muy diversa. Así en la Cornisa Cantábrica (figura mat com 8) casi la mitad de los sitios solo disponen de un fecha; el 75% acumula un máximo de 3: los depósitos estratificados son escasos, abundando los concheros con una sola unidad (que a tenor de sus catálogos materiales, registran menos actividad que los de otras regiones) y los lugares funerarios. Sin embargo la compilación de fechas homogeniza a todos los conjuntos aunque presenten causísticas difetrentes En la Cuenca del Ebro no llegan al tercio los yacimientos con solo una fecha, ni al 60% los que disponen de tres.
Figura mat com 2: Número de fechas por yacimientos en la Cornisa Cantábrica (arriba) y la Cuenca del Ebro (abajo). Eje de la X número de fechas; eje de la Y números de yacimientos. 2: Number of dates by sites : Cantabrian Cornice (up) and the Ebro Basin (below)
Figura mat. com 3: SCDPD de los valores isotópicos en pasos de 50 años: línea azul considerando todas las fechas (reiterando dataciones de un mismo contexto); punteado evitando las reiteraciones en cada paso de tiempo pero sin atender a las recomendaciones de Evin et al. 1995; línea gris evitando las reiteraciones y siguiendo a Evin et al. 1995. Las dos curvas inferiores consideran los yacimientos activos en cada tramo y no el número de dataciones. La inferior baja las frecuencias y suaviza el perfil, siendo mas realista. SCDPD of the isotopic values in time steps of 50 years: blue line considering all the dates (reiterating dates from the same context); ponits line avoiding repetitions in each time step but without following the recommendations of Evin et al. 1995; gray line avoiding repetitions and following Evin et al. 1995. The two lower curves consider the active deposits in each time steps and not the number of dates : the lower lines is the most realistic.
Figura mat com 4: repite el análisis descrito en la figura anterior pero ahora con valores calibrados. Repeat the analysis with calibrated values.
Figura mat com 5. Número de yacimientos activos en cada paso de tiempo de 50 años: ofrece una falsa SCDPD de perfil similar al la verdadera: algo mas aserrado. Apenas hay relación de su perfil y el de las pulsaciones climáticas, salvo con el 8.2, si no es efecto de IntCal13. Si llamamos la atención la caída de frecuencias c14 en el en el decimoprimer milenio, el ascenso constante tras él, un crecimiento del número de yacimientos muy abrupto hasta c. 7.3 K. Number of active deposits in each time step of 50 : false SCDPD with a profile similar to the true SCDPD: not related to climatic pulsations, except with 8.2 (is effect of IntCal13 ?); the drop in frequencies around 13Ky is evident, also throughout the eleventh millennium, there is then a constant rise (the number of deposits grows) that will be very abrupt until circa 7.3 Ky.
El siguiente ejercicio es similar al de la figura mat com 4, con los datos de Els Trocs, para comprobar la resolución de cada proceder. La tabla I mat com señala en gris los pasos de tiempo donde corta cada muestra calibrada. La gráfica A de mat com 6 no estandariza ni elimina las reiteraciones; la B sigue a Evin et al., 1995 pero mantiene las reiteraciones; la C sigue a Evin et al., 1995 y elimina las reiteraciones.
Tabla I mat com: Dataciones de El Trocs: pasos de tiempo de 50 años donde encaja cada una de las fechas c14 calibradas. El Trocs dates: time steps of 50year where each of the calibrated c14 dates fits
Figura mat com 6: compilación de las fechas de Els Trocs según diferentes procedimientos. Compilation of the dates of Els Trocs according to different procedures.
Tabla II mat com: Regiones ibéricas con la extensión que abarcan sus yacimientos, el número de fechas y yacimientos considerados y la relación entre las variables. Iberian regions with the extension covering their deposits, the number of dates and sites considered and the relationship between the variables.
Más que un número mínimo de dataciones para poder construir las SCDPD lo adecuado es mantener una buena relación entre el número de dataciones, la distribución geográfica de los yacimientos y el recorrido cronológico abarcado. La tabla señala la extensión mínima que abarcan los yacimientos de cada región: de la Meseta excluimos algún caso que distorsiona los cálculos. En la relación nº de dataciones / nº de yacimientos se establecen cuatro grupos según su proximidad a la media: Cornisa Cantábrica muy por debajo; Cataluña por debajo; Cuenca del Ebro y la Meseta en la media; Andalucía, Portugal y Valencia por encima. En la relación entre superficie y nº de yacimientos es llamativa la baja densidad de la Meseta, la situación contraria de Cataluña y Valencia (especialmente de esta última al ser la región con un menor nº de lugares, pero muy concentrados). En la relación superficie / nº de dataciones la Meseta destaca por su baja densidad, Cuenca del Ebro, Andalucía y Portugal están en posición intermedia, encontrando las mayores densidades en la Cornisa Cantábrica, Cataluña y Valencia. En cualquier caso, la capacidad de las SCPD para comprender la duración estabilidad y sucesión de complejos prehistóricos ha sido criticada (Bayliss et al., 2007), al observarse, por ejemplo, que los resultados son dependientes tanto del número de dataciones como de su calidad (a desviaciones típicas altas mayores pasos de tiempo le corresponderán).
En la figura mat.com 7 los histogramas azules señalan la longitud media de la serie de fechas, en pasos de 200 años, al calibrarla con Calpal; rojo según Oxcal. Las diferencias son especialmente relevantes en la transición al Holoceno donde algunos tramos presentan malos ajustes. Hemos evaluado sí el número de fechas puede estar detrás de esta situación (línea azul los encajes según según Calpal; rojo según Oxcal): no es una relación determinante como si parece serlo los efectos de IntCal13. Consúltese la figura mat.com 2.
Figura mat.com 7: longitud media en pasos de 200 años de las fechas según se calibren con Calpal (rojo) o con Oxcal (azul), y curvas con número de dataciones encajadas en cada paso de tiempo según ambos sistemas de calibración. Average length in time step of 200 years of the dates: calibrated with Calpal (red) ; calibrated with Oxcal (blue); curves with number of dates embedded in each time step according to both calibration systems.
Figura mat.com 8: Densidad de las fechas en pasos de 200 años: línea negra edad isotópica; línea roja edad calibrada según Calpal; punteado azul edad calibrada según Oxcal. Observese las diferencias entre las fechas isotópicas y calendáricas -estas presentan perfiles más aserrados, presentando algunas diferencias entre ellas. La escala cronológica solo es válida para las fechas calibradas. Density of dates in time steps of 200 years: black isotopic age; red age calibrated according to Calpal; line points blue age calibrated according to Oxcal. The profile of the calibrated dates is more serrated than the isotopic dates, and the curves show differences between them.
Siguiendo a Riede et al. (2009) observamos los efectos de IntCal 13 creando una serie entre el 5000 y el 13000 BP con una fecha cada 75 años de SD de 50 (figura mat com 9). La línea corresponde a la SCDPD de nuestros datos; el punteado a los datos simulados que deberían ofrecer una distribución homogénea de no intervenir las irregularidades de la curva de calibración. Se señalan algunas de las distorsiones que podrían ayudar a explicar los saltos abruptos de la SCDPD (en 12.5, 10.2, 9.5 o 7.3 ky cal BP).
Figura mat com 9: simulación de una serie de fechas cada 75 años con SD de 50 y se relación con la SCDPD ibérica. Simulation of a series of dates every 75 years with SD of 50 and related to the Iberian SCDPD
La figura mat com 10 observa algunas de las fechas de Atxoste y su relación con las irregularidades de IntCal13. Son significativas las fechas, 6220±60 y 6940± 40 –imágenes una y dos- o las cuatro fechas el noveno milenio (no cal BP) –imágenes cinco a ocho- relacionadas con unas amplias mesetas.
Figura mat com 10: dataciones calibradas de Atxoste y su relación con mesetas y saltos de IntCal13
Figura mat com 11: Histograma de las series de fechas c14 sin calibrar de vida corta (negro) y larga (blanco) en pasos de tiempo de 200 años: ambas participan de manera similar (coeficiente de correlación de 0,92) en cada paso de tiempo, garantizando la viabilidad del análisis conjunto en línea de lo señalado por Williams (2012). Histogram of the series of dates c14 uncalibrated: black short life ; white long life. Time steps of 200 years: both participate in a similar way (correlation coefficient of 0.92) in each step of time, guaranteeing the viability of the joint analysis: see Williams (2012).
Figura mat com 12: frecuencias de las fechas c14 de vida corta (línea azul) y larga (punteado rojo) calibradas y distribuidas en pasos de 200 años: las series son similares, salvo hacia el 12.5. También la curva de muestras de restos humano (línea negra) adquiere similar perfil. Es diferencial el comportamiento de las muestras sobre conchas (guiones amarillos) que marca la evolución específica de los concheros. Frequencies of dates c14 of short life (blue) and long life (red) calibrated and distributed in time steps of 200 years. The series are similar, except towards 12.5. The curve of human samples (black) also acquires a similar profile. The samples on shells (yellow) presents a different profile.
Figura mat com 13: SCDPD en pasos de 200 años. La tendencia no varía respecto a la realizada con pasos de 50: en lógica, es menos quebrada. En negro todos los yacimientos; punteado refugios; gris yacimientos al aire libre. SCDPD in time steps of 200 years. The trend does not change with respect to the time steps of 50 year curve, but, logically, it is less broken. In black all the deposits; points shelters; gray open-air deposits.
Figura mat com 14: los histogramas azules representan el número de fechas isótopicas en pasos de 200 años; en rojo el número de yacimientos. La línea gris, de perfil irregular, expresa la relación de esas dos variables. Es interesante comprobar que no hay una dependencia entre este índice y la SCDPD: significa que el método de compilación de dataciones es independiente del número de fechas de cada contexto arqueológico si se evitan las reiteraciones. The blue histograms represent the number of isotope dates in time steps of 200 years; in red the number of deposits. The gray line, with an irregular profile, expresses the relationship of these two variables. It is interesting to note that there is no dependence between this index and the SCDPD: it means that the dating compilation method is independent of the number of dates of each archaeological context.
Cornisa Cantábrica
SCDPD de perfil irregular, puede sorprender la escasa participación en los inicios del periodo, cuando la región era una de las más activas de Europa: dado que buena parte de los trabajos arqueológicos se desarrollaron antes de la aplicación sistemática y mejorada de la técnica del C14 son muchos los sitios con fechaciones con alta desviación estándar que quedan excluidos de la base de datos (de Ekain, Laminak, Las Caldas, Santa Catalina, Antonkoba…). Además, los niveles se dataron con una única muestra, cuando la práctica actual reitera el número de analíticas. La oportunidad de los datos y un sesgo en la investigación están detrás de la baja frecuencia.
Figura mat com 15: Datos del cantábrico: azul todas las fechas menos las de la región; negro datos del cantábrico ; punteado cuevas-abrigos; gris yacimientos al aire libre. Data of the Cantabrian: blue all dates except those of the region; black data of the Cantabrian; dotted caves-shelters; gray open-air sites
Marca bien la región la inflexión c. 9500, por la activación de la explotación de la costa que genera yacimientos muy específicos hasta alrededor del 8500. Puede plantearse que la caída de frecuencias en el 8.2 se relacione con una pérdida de rentabilidad de los recursos litorales (además de con el valle de IntCal13), entornos que serían menos visitados por una población que permanece prácticamente invisible. Llamamos la atención sobre los muy sugerentes trabajos en el abrigo Alloru (Arias et al., 2015): extendidos al exterior del refugio ofrecen una imagen activa, compleja y rica de la vida de la población, y nos previenen sobre la parcialidad conocida para este tipo de yacimientos.
El final de la curva la mantienen lugares funerarios y asentamientos de no demasiada actividad, según el registro arqueológico que contienen.
Sorprende que una de las regiones europeas con mayor patrimonio superopaleolítico apenas tenga visibilidad en la primera parte del Holoceno, cuando la mejoría climática aumentaría la biomasa regional, y por tanto las posibilidades económicas. No tiene sentido, además, en un contexto de expansión poblacional que presta atención a territorio más inaccesibles. Sugerimos que los procesos tafonómicos, la orografía, la cubierta forestal y la fuerte presión antrópica contemporánea han menoscabado seriamente la información. En este sentido, la emergencia de un potente megalitismo regional al final de nuestra secuencia, sólo es posible desde un fondo de población que nos es invisible (antes, durante y después de la erección de los dólmenes).
La Cuenca del Ebro
Es importante su contribución en el histograma ibérico: por momentos más que el resto de las regiones juntas. El territorio va emergiendo como una unidad cultural de gran actividad, con un crecimiento de las frecuencias c. 9500, momento de arranque de la ocupación de abrigos que protagonizarán la ecumene de los milenios siguientes.
Figura mat com 16: Datos de la Cuenca del Ebro: azul todas las fechas menos las de la región; negro datos regionales; punteado cuevas-abrigos; gris yacimientos al aire libre. Data from the Ebro Basin: blue all dates except those in the region; black regional data; dotted caves- caves-shelters; gray open-air sites
El evento 8.2 no tiene, desde la perspectiva del C14, incidencia: parece excesivo extrapolar lo que es un caso particular, Artusia (García et al., 2015), derivado de la ubicación del yacimiento, a la dinámica cultural del territorio. Es continuo el crecimiento de la frecuencia a lo largo del Mesolítico geométrico y en el primer Neolítico, con una pequeña irregularidad en torno al 7500 cal BP. Entonces se significa el hábitat al aire libre (Los Cascajos, Cortecampo, Guixeres de Vilobí…): la contribución de los refugios rediles, derivado de un reforzamiento de la ganadería, redibuja el final de la curva.
La región es una unidad no exenta de personalismos locales: en los 390 kilómetros lineales entre el yacimiento más occidental fechado y la desembocadura del Ebro hay un continuo trasvase de información, productos y personas. Pero la cartografía señala áreas yermas. Es una paradoja ajena al poblamiento real, derivada de los procesos tafonómicos: los yacimientos se concentran en los rincones que disponen de abrigos naturales que han permitido una adecuada conservación de los registros arqueológicos. Las áreas sin información carecen de estructura geológica adecuada para el desarrollo de refugios, y están muy afectadas por la remodelación geomorfológica holocénica (Peña et al., 2014, 2005, 1993). El filtro tafonómico limita mucho la visibilidad del pasado prehistórico. El caso de la Llanada alavesa es un buen ejemplo (material complementario 11).
La Meseta
Consideramos la Meseta en un sentido muy amplio para incluir el interior peninsular, incluyendo Extremadura. Pueden discutirse casos: si la Braña y la Uña deberían incluirse en la Cornisa Cantábrica (desde la perspectiva geológica, cultural y de tradición investigadora); si el valle de Ambrona encajaría mejor en la Cuenca del Ebro con quien, culturalmente, mantiene muchos lazos. Es la región con menos yacimientos por kilómetros cuadrados, aunque varios acumulan bastantes dataciones (tabla 2 mat com).
Figura mat com 17: Datos de la meseta: azul todas las fechas menos las de la región; negro datos regionales; punteado cuevas-abrigos; gris yacimientos al aire libre. Data of the Meseta: blue all the dates except those of the region; black regional data; dotted caves-shelters; gray open-air sites
Es llamativa la importancia del poblamiento el aire libre, que, en tramos, acumula una frecuencia de fechas mayor que los refugios. La peculiaridad se relaciona con su estructura geomorfológica, donde la capacidad para el desarrollo de cuevas-abrigos es muy baja.
No abundan los yacimientos hasta el octavo milenio, encontrando su punto álgido en el siguiente. Se ha planteado la hipótesis de que hasta bien entrado el Holoceno la región no tuvo condiciones bióticas aceptables para el asentamiento humano (Alcaraz-Castaño et al., 2013), pero según la realidad prehistórica de otras áreas europeas, con situaciones climáticas más duras, el argumento parece débil.
El principio de la secuencia está protagonizado por Estebanvela (Cacho et al., 2012): es improbable que las comunidades que lo visitaron a lo largo de tres milenios no generasen en su entorno otros depósitos (para la captación de materias primas, para actividades económicas complementarias…). En la región los santuarios artísticos (Domingo García, Los Casares, Maltravieso, Siega Verde-Foz Çoa -Balbín y Alcolea, 1994; Corchón, 2006-) informan que el territorio era reconocido y recorrido por grupos del final del Paleolítico que, sin embargo, son invisibles. Deben ser factores tafonómicos (de erosión y de acumulación) los que impiden la localización de los asentamientos.
En el décimo milenio el silencio arqueológico despierta levemente: es una situación algo engañosa, protagonizada por Valdavara (cueva en la frontera noroeste de la región -Fábregas et al., 2010) y Parque Darwin (descubierto por trabajos de ingeniería pública en Madrid -Pérez et al., 2007). Ambos lugares tienen, según lo publicado, unos registros arqueológicos modestos.
Es con el Neolítico cuando la vitalidad prehistórica se haga notar: desde los inicios del octavo milenio, aceptando la radiocronología de carbones de la Lámpara, la Revilla y la Vaquera, o a mediados del mismo si arrancamos con la fecha sobre cereal de la Paleta. Es significativo que el poblamiento esté protagonizado por yacimientos al aire libre reconocidos a partir de: a) prospecciones sistemáticas en el valle de Ambrona y; b) trabajos de infraestructuras públicas: ambas estrategias de investigación/protección del patrimonio han denunciado numerosos yacimientos caracterizados por la presencia de estructuras negativas, generalmente de colecciones materiales pobres pertenecientes a diversos momentos de la Prehistoria reciente. La dinámica arqueológica generada por los trabajos de prevención es una magnífica oportunidad para la reflexión sobre las posibilidades de la realidad prehistórica conocida. También la Vaquera ofrece una lección, que nos devuelve a la situación descrita para Estebanvela: la cavidad se dedicaba desde el Neolítico antiguo a la gestión especializada de ganado, y complementariamente la comunidad debería contar con asentamientos donde desarrollar actividades agrícolas y/o instalar el verdadero hábitat, pero de todo ello no hay ningún rastro, contrariamente asistimos a un nuevo silencio.
Cataluña
Cataluña presenta inicialmente una distribución de frecuencias C14 estable durante la mayor parte del periodo salvo por el significativo repunte c. 13000, durante la transición Magdaleniense – Mesolítico, sustentado en las series estratigráficas de Molí del Salt, Cativera, Balma Guilanya, Picamoixons y Balma del Gai: una decena de fechas para 7 contextos arqueológicos (Allué et al., 2007; García et al., 2009; Mora y Martínez, 2009; Morales et al., 2012). También es de interés el repunte en el 10500-9500 cal BP, fase culturalmente compleja por convivir situaciones industriales microlaminares varias y de muescas y denticulados.
Figura mat com 18: Datos de Cataluña: azul todas las fechas menos las de la región; negro datos regionales ; punteado cuevas-abrigos; gris yacimientos al aire libre. Data for Catalonia: blue all dates except those in the region; black regional data; dotted caves-shelters; gray open-air sites
Es conocido el silencio regional en tiempos donde tanto en la Cuenca del Ebro como en el litoral valenciano, se desarrolla una notable actividad: el Mesolítico geométrico. ¿Por qué se interrumpe la información tras el Mesolítico de muescas y denticulados -con una decena de yacimientos fechados- ?: ¿desplazamiento demográfico? ¿problemas tafonómicos? Desde luego no hay un filtro de investigación. Sugerimos que detrás hay un cambio en los patrones de asentamiento: hipótesis razonable observado el Neolítico antiguo, cuyo poblamiento se afirma en yacimientos tipo campos de hoyos (triplican sus frecuencias de C14 a la de los abrigos) que, muy frecuentemente, se descubren a partir de seguimientos de obras (Cebrià et al., 2014). Si este cambio de régimen a favor del poblamiento al aire libre se iniciase en el silencioso Mesolítico geométrico, se cumpliría la idea de Torfing (2015) en relación al juego del filtro tafonómico.
Valencia
La tradición investigadora y particularidades geográficas nos llevan a tomar a este territorio como una unidad propia, que suma un centenar de dataciones: quizá un número algo escaso para hacer reflexiones seguras. A su favor juega la concentración de los yacimientos.
Figura mat com 19: Datos de Valencia: azul todas las fechas menos las de la región; negro datos regionales ; punteado cuevas-abrigos; gris yacimientos al aire libre. Valencia data: blue all dates except those in the region; black regional data; dotted caves-shelters; gray open-air sites
En estas circunstancias es relevante resaltar el aumento de la frecuencia de fechas en el 13500 y en el 9500, en coincidencia con los datos generales de la Península. Es notorio también su despegue en el Neolítico antiguo, con yacimientos en cuevas (Or, Sarsa, Cendres…) y al aire libre (Mas d’Is, Tossal de les Basses) a menudo descubiertos por seguimiento de obras (Benamer, Calle Colón, Barranquet…).
Andalucía
Andalucía desde la evidencia del C14 prácticamente no se activa hasta el Neolítico : Hoyo de la Mina, Nerja y circunstancialmente el enterramiento de Cueva del Esqueleto (Carrasco y Martínez, 2014) protagonizan la prehistoria datada del final del Paleolítico y de buena parte del Holoceno. ¿Qué impedimentos ambientales restringirían la ocupación del territorio? No tenemos respuesta convincente, más tomando en consideración que contemporáneamente el norte de África conoce un activo foco poblacional que desarrolla los complejos Iberomarusiense y Capsiense. Creemos que la situación neolítica, protagonizada por lugares de explotación del litoral y mas cuevas que asentamientos al aire libre (relación aproximada de 3 a 1), nos ayuda en la explicación.
Figura com mat 20: Andalucía: azul todas las fechas menos las de la región; negro datos regionales ; punteado cuevas-abrigos; gris yacimientos al aire libre. Andalusia: blue all dates except those in the region; black regional data; dotted caves-shelters; gray open-air sites
La distribución de los yacimientos de la época se concentra en áreas proclives al desarrollo de refugios (del litoral y de piedemontes serranos) dejando yermas las zonas de valle ¿Es razonable que la fértil y amplia vega del Guadalquivir no se explote durante el milenio y medio del neolítico que analizamos? No. Parece obvio que filtros tafonómicos impide conocer el poblamiento andaluz. Al respecto Barragán (2016) observa que la transgresión flandriense, con máximo hace unos 6500 años, originó un paleoestuario de unos 30 kilómetros de longitud y 5 de anchura, con fases de inundación permanente, otras de circulación de aguas de alta energía y de transiciones intermareales que implicaron el acumulo de depósitos aluviales, modificadores severos de los suelos.
Figura mat com 21: Reaprto geográfico de los yacimientos del primer neolítico andaluz (Camalich y Martín Socas, 2013): la situación recuerda en cierta medida a la de la llanada alavesa (ver mas adelante). Geographical distribution of the deposits of the first Neolithic Andalusian (Camalich and Martín Socas, 2013): the situation reminds to the llanada alavesa (see below)
Portugal
Tomamos como un todo Portugal en vez de hacer una partición a la altura aproximada de la desembocadura del Tajo, lo que quizá fuera conveniente.
Figura mat com 22: Portugal: azul todas las fechas menos las de la región; negro datos regionales ; punteado cuevas-abrigos; gris yacimientos al aire libre. Portugal: blue all dates except those in the region; black regional data; dotted caves-shelters; gray open-air sites
Su SCDPD comparte rasgos con el resto de la Península Ibérica, pero también muestra diferencias. En cuanto a las coincidencias: a) aumento de las frecuencias c. 14000 y 12500 cal BP; b) buena contribución en torno al 9500 cal BP; c) amplio despliegue desde mediados del IX milenio y d) drástica caída al poco de iniciarse el Neolítico. La mayor diferencia descansa en la alta participación del poblamiento al aire libre: como en su mayoría son concheros la distribución geográfica es muy densa en el litoral y escasa, o nula, en el interior.
Resaltamos la especial visibilidad de los concheros, la facilidad de su determinación cronológica y el hecho de que ofrecen una imagen parcial de sus bases económicas y materiales. Quizá la explotación de litoral esté arqueológicamente sobrevalorada: cabe la duda de vincular la caída de la frecuencia de distribución C14 en el 8.2 con un descenso de la productividad marisquera.
Un supuesto crecimiento demográfico avalado por el alto número de concheros se enfrenta a diversas cuestiones: ¿cuál sería el origen de esas gentes: poblaciones foráneas mesolíticas? ¿Desde dónde acudirían? ¿No es probable que sea una base demográfica local que, interesada por el litoral, continúe, invisible a nuestra vista, con su actividad en otros ambientes/yacimientos? Teniendo en cuenta la estacionalidad del marisqueo ¿dónde debemos buscar a esas poblaciones el resto del año?
La situación portuguesa ofrece una hipótesis de alcance general: el poblamiento al aire libre pudo ser más vigoroso en el ámbito peninsular del conocido, pero solo en circunstancias particulares somos capaces de localizarlo.
Normalmente se considera que el sesgo tafonómico afecta a los yacimientos al aire libre y en menor medida a los refugios. No obstante, estos también pueden ver mermada su información según casos. Observemos el ejemplo alavés. Los abrigos de Fuente Hoz y La Peña se descubrieron por la ampliación de carreteras secundarias; Montico de Charratu en la evaluación de eremitorios medievales; Kanpanoste al ensanchar la vereda para acceder a una captación de aguas; Kanpanoste Goikoa y Atxoste a resultas del anterior, como Socuevas en relación con Fuente Hoz. Atxoste carecía de techumbre en el momento de su hallazgo, el cual fue posible porque al final de la Prehistoria se depositaron unas inhumaciones que el tiempo dejó al descubierto. De no ser por este hecho no se conocería su secuencia estratigráfica que alcanza los seis metros de espesor, en su mayor parte bajo el suelo actual. En Socuevas el hallazgo de los niveles inferiores se debe a la fortuna, ya que estaban ocultos por el desplome, a finales del Pleistoceno, de la techumbre original. Viendo estos casos probablemente otros abrigos mas con ocupación prehistórica están esperando la visita de los arqueólogos.
Evolución por milenio de la tasa de crecimiento demográfico a partir de la SCDPD: comenzamos en 15500 cal BP tomano la suma de los datos de cada milenio como la "población total" del mismo y aplicando la fórmula correspondiente entre los milenios. En todos los casos la tasa está muy por debajo del crecimiento vegetativo de sociedades primitivas: incluye un supuesto crecimiento negativo en 13500-12500 cal BP, 10500-9500 cal BP y 7500-6500 cal BP.
Figura mat com 23: cáculo de la tasa anual de crecimiento por milenio. T=(Pa-Pp)/(aPp) (T=tasa; Pa=población actual; Pp=población de partida; a=amplitud cronológica) (Johnson y Brook, 2011; Peros et al., 2010). Annual growth rate per millennium. T=(Pa-Pp)/(a*Pp) (T=rate, Pa=current population, Pp=starting population, a=chronological amplitude) (Johnson and Brook, 2011, Peros et al., 2010)
La Llanada alavesa es una cuenca de 788,3 km2 delimitada al norte por sierras que alcanzan los 1.442 m., al sur por cadenas de hasta 1.135 m, al oeste por cumbres de 1.042. Al este el estrecho pasillo de la Barranca conecta con la Cuenca de Pamplona. Es una unidad bien definida, plana (altitud media de 550 metros) salpicada de pequeñas lomas y con pasos transitables hacia otras comarcas -la cornisa cantábrica, la Rioja y la Meseta-. Juega un papel estratégico de primer orden: ha sido y es paso obligado entre el interior peninsular, el cantábrico y los Pirineos occidentales. Para su habitabilidad presenta caracteres valiosos: recursos fluviales, tierras llanas y de montaña con variada flora y fauna potencial, zonas kársticas con cavidades, afloramientos silíceos de calidad -en Urbasa, en Altzania o, un poco más al sur, en Treviño (Tarriño, 2001).
Por su situación y climatología (hoy de transición entre ambientes oceánicos y mediterráneos) durante buena parte de la Prehistoria concentraría una importante biomasa, siendo de esperar su aprovechamiento intensivo por las comunidades humanas. Conformaría un eje de movilidad y comunicación permeable para la fauna del norte peninsular y suroeste de Europa con la del mediterráneo (Stewart et al., 2003), y participaría en el intercambio de materias primas (sílex de Urbasa, Treviño, Loza y Flysch).
Sin embargo, a pesar de esta potencialidad, la Llanada alavesa es pobre en hallazgos de la prehistoria: dato contradictorio en relación con la densidad de evidencias conocidas en sus rebordes. Al margen de unas pocas manifestaciones megalíticas (Aizkomendi y Sorginetxe en su cierre por el este, Axpea por el oeste) se resume a manifestaciones líticas superficiales que rara vez llegan a definir entidades industriales. Como salvedad algunas prospecciones han documentado, en la zona de contacto del este de la cuenca con sus farallones montañosos, agregados de superficie sobre caminos y tierras de labor: son las concentraciones de más interés las de Eskabitza, Ilárduya, Camino Eguino-Ilárduya, Pelbarte y Santa Bárbara (Alday y Diaz, 2017; Beorlegui, 1996, 2002, 2005; Sáenz de Buruaga, García y Retolaza, 2005; Sáenz de Buruaga, 2000, 2004). No es casual esta sucesión de hallazgos en ese entorno por cuestiones de modelado geomorfológico.
En sus estribaciones son conocidos yacimientos que reflejan un poblamiento consolidado de fines del Pleistoceno y primer tramo del Holoceno (Barandiarán, Cava y Alday, 2006). De oeste a este y de norte a sur (Mapa 1 mat com): Urratxa III, Arrillor (ejemplo de cómo las reactivaciones hídricas en cuevas menoscaban los registros arqueológicos), Antón koba, Kukuma, Lizarrate, Portugain, Martinarri, Atxoste, Kanpanoste-Kanpanoste-Goikoa, Peña del Castillo, Mendandia, Montico de Charratu, Fuente Hoz, Socuevas y Berniollo. Es llamativa la elevada altitud de algunos (Urratxa III, Portugain y Lizarrate en torno a los 1.000 metros).
Mapa 1 mat com: Yacimientos prehistóricos de la Llanada alavesa y su entorno. En amarillo yacimientos de ocupación: 1.- Urratxa III; 2.- Arrillor; 3.- Anton Koba; 4.- Lizarrate; 5.- Kukuma: 6.- Perbalte; 7.- Santa Barbara; 8.- Portugain (desplazado algo hacia el oeste); 9 Atxoste; 10 Kanpanoste; 11.- Kanpanoste Goikoa; 12.- Peña del Castillo; 13.- Martinarri; 15.- Mendandia; 16.- Fuente Hoz; 17.- Socuevas; 18.- Berniollo. En rojo dólmenes 19.- Axpea; 20.- Eskalmendi; 21.- Pariburu; 22.- Capelamendi; 23.- Sorginetxe; 24.- Aizkomendi.
¿Problemas de visibilidad?
La situación no parece lógica desde la perspectiva del poblamiento: sería razonable una mayor atención por parte de los cazadores-recolectores al centro de la Llanada que a su periferia. Es sorprendente que no se conozcan asentamientos del Mesolítico o del primer Neolítico hasta que las escasas manifestaciones megalíticas atestigüen actividad humana. ¿Cómo explicarlo teniendo en cuanta la evidencia de que sus recursos eran aprovechados y trasladados a otras comarcas (Alday et al., 2014). La hipótesis más plausible es que fenómenos geomorfológicos cuaternarios han afectado negativamente a la conservación y visualización de los sitios.
La Llanada alavesa es un sinclinorio recorrido por río Zadorra que ha desarrollado una amplia llanura aluvial de relleno prácticamente continuo. Afectada en el Cuaternario por glacis, depósitos de ladera, acumulaciones fluviales (gravas calcáreas de matriz arcilloso-limosa) de hasta 10 metros de espesor: su mayor potencia se da al sur de la ciudad de Vitoria y en el centro de la cuenca. Sobre este conjunto se dispone un suelo vegetal de 40/60 cm. de espesor. Así, como ejemplo, el asentamiento de Ameztutxo (Edad del Bronce) que incluye el levantamiento de muros, está enterrado a más de medio metro de profundidad -descontado los efectos de las roturaciones agrícolas- (Beorlegui, 2002). En este sentido, recientemente se ha descubierto en el transitado túnel de San Adrián un asentamiento del final del Pleistoceno (Moraza, Ceberio y Tapia, 2014) recubierto por más de un metro de sedimentos, hecho llamativo teniendo en cuenta su ubicación, a unos 1000 m.s.n.m.
Por otra parte, el nivel freático está muy próximo a la superficie topográfica generando áreas pantanosas y llanuras de inundación. Un ejemplo bien conocido es el humedal de Salburua que forma parte del gran acuífero de Vitoria (el más extenso del País Vasco) recargado de continuo por precipitaciones y difusas escorrentías laterales. Este juego holocénico de deposiciones, inundaciones y humedales ha repercutido negativamente en la conservación de los sitios arqueológicos. Una recopilación de antiguas noticias de prensa evidencia que, antes de la regulación de los caudales con la construcción de pantanos, las inundaciones eran muy habituales: el explorador Manuel Iradier trazó las amplias vegas inundadas en 1870, pero de mayor envergadura fueron las anegaciones de 1892 (afectaron a los principales ríos de Álava: Zadorra, Ebro, Bayas, Ayuda e Inglares). Ruiz Urrestarazu señala al menos 49 episodios de este tipo entre 1891-1915. Quizá detrás de este fenómeno está el hecho de que los núcleos urbanos de la Llanada se fundaron apartados de los cauces mayores, sobre las lomas que salpican el paisaje.
Remodelaciones holocénicas:
Salvando las distancias, pudiéramos considerar los efectos de la proximidad del nivel freático a la luz de lo observado en regiones europeas (Weninger y Jöris, 2004): en los Países Bajos y Alemania un aumento del nivel de las aguas subterráneas a partir del 8000 cal BP propició el desarrollo de la turba. Tuvo varias consecuencias: a) culturales: desplazamiento de poblaciones; b) arqueológicas: problemas de conservación de yacimientos. Investigaciones en el norte de Francia llegan a similares conclusiones: la complementariedad de procesos erosivos y de sedimentación restringen las informaciones arqueológicas del final del Paleolítico y del Mesolítico, que solo trabajos de arqueología de prevención están solucionando (Ducrocq et al., 2014; Paris et al., 2015)
No hay estudios sobre el Holoceno de la Llanada alavesa como para concretar nuestra hipótesis. Debemos recurrir a los análisis sobre formaciones tobáceas del Alto Valle del Ebro, donde se han reconocido complejos edificios con hasta 9 fases formativas entre el 9 y el 2,8 k BP (González y Serrano, 2014). Sus dinámicas de formación/desmantelamiento se correlacionan con factores medioambientales -de humedad en esta región de transición climática- y humanos. En la Llanada reflejarían las fases de inundaciones (Ibisate, 2005) y de incremento de los humedales. Un apunte recogido en estos trabajos sobre las tobas, retiene que los cambios topográficos en los fondos de los valles habrían ocultado o desmantelado los sitios prehistóricos al aire libre anteriores al 3K.
En este hilo es de particular interés el yacimiento Mesolítico de Artusia, cerca de Pamplona, asentado sobre un edificio tobáceo (García et al., 2015). Las ocupaciones (entre el 8400 y el 9400) fueron discontinuas abandonándose en las fases de mayor actividad hídrica y de formación de tobas. El ejemplo revela: a) la importancia de la actividad hídrica holocena y su relación con la modificación de los relieves y la preservación de los depósitos arqueológicos y b) la historia particular de los yacimientos, cuyos abandonos no traducen necesariamente despoblación regional (García et al., 2015).
En la cuenca de Miranda, donde desagua el Zadorra, se han registrado en la transición Pleistoceno - Holoceno dos etapas erosivas y dos de acumulación que generaron terrazas de unos 20 metros de espesor (Soria, et al. 2010). El estudio de los glacis confirma esta dinámica ahondando en la incidencia de las escorrentías en las fases erosivas y de sedimentación de la primera mitad del Holoceno (Soria y González 2012). En este sentido otro ejemplo del remodelado holocénico lo encontramos en relación con el campaniforme: bien representado en dólmenes y abrigos de la Rioja alavesa no hay documentación de la lógica red de asentamientos de habitación. El descubrimiento de uno de ellos, en 2015 con ocasión de un estudio sobre el poblamiento medieval (Quirós comunicación personal), a unos 3 metros de profundidad bajo el suelo actual explica y recalca el por qué, de la invisibilidad de los yacimientos.
Figura mat com 24: las dos últimas terrazas del Ebro en la cuenca de Miranda y sus edades de formación (Soria et al. 2010). The last two terraces of the Ebro in the Miranda basin and their ages of formation (Soria et al., 2010).
El ejemplo de la Llanada alavesa visualiza como la información arqueológica está lastrada por los acontecimientos geomorfológicos holocénicos: la base de datos del tramo cronológico que en este trabajo nos interesa 15500-55000 ca BP es parcial y no refleja todos los desarrollos culturales implicados.
We collected 1,395 dates from 317 sites of the Iberian Peninsula, from 15500-5500 cal BP to perform a critical reading of the results in relation to settlement and demography.
Know that absolute chronology does not explain the rhythms of (pre) historical processes: the chronological results are statistical and not historical. A permanent dialogue between the samples and their archaeological context is necessary (for what date, what to date, how many times to date ...)
The samples belong to materials of different nature (bones, coal, seeds, shells ...) and are individual or aggregated; (complementary material 1): all with an SD lower 100. it includes the Pleistocene-Holocene transition, the development of the Mesolithic and the transit towards the Neolithic.
Calibrated with Oxcal v.4.2.3 in IntCal13 to 2 sigmas.
They are compiled according to the method explained in Alday et al 2018: all the dates are considered and standardized and the information is analyzed on a peninsular and regional scale (complementary material 3).
First problem. Radiochronology and deposit . Not all sites are likely to be dated equally, and, in addition, the activity developed by a society determines the possibilities of dating: the timeliness of the data determines the results. On the other hand, the sum of the dates of a deposit does not reflect all the activity.
Second problem. The adjustments of the C14 technique. The dates must be calibrated: thus the chronological uncertainties increase, given the characters of the calibration curve (complementary material 5). In the complementary material 5 we identify some of the disturbances of IntCal13 and its relationship with our data.
Third problem. Correlation between types of samples. We combine long and short life samples: statistically their results have a correlation coefficient of 0.92. Therefore, it is permissible to use both series together.
Radiochronological values and settlement. SCDPDs are used as a proxy for settlement and demography, but false positives seem to distort the historical reading. Therefore it is a limited tool, conditioned by: the relation of the samples with the archaeological facts; problems of methods; taphonomic and changes in the settlement strategies of prehistoric societies. In theory, a direct relationship between SCDPD and settlement would only be acceptable if the duration of the occupations, and the patterns of mobility of the societies, were constant and if the profile of the curves are consistent with an acceptable biological growth. A population growth does not have to generate an increase in the number of deposits. And different exploitation strategies will generate, in a territory, a variable number of deposits: an obvious example occurs between the Magdalenian and the Azilian-Epipaleolithic cultures.
Information bias. There are research biases: the tendency to excavate the best preserved sites, the selection of the samples, the type of deposits (for example, the concheros -very well conserved) and the monumentality of the funeral sites (the dolmens).
Exploitation of data. The peninsular case. The SCDPD indicates a first phase of slow increase until the Younger Dryas; a decrease c. 12700, related to a calibration plateau. The trend is reversed with a strong increase in frequencies c. 9500, when a dense forest compartmentalized the territories, and when an alteration in IntCal13 sharpens the peak of the histograms. A new increase is given in c. 8500, coincides with an industrial regionalization. The ascending dynamic continues in the first centuries of the Neolithic. From the end of the seventh millennium begins a sharp drop in data, which we believe due to a change in settlement patterns (not because of demographic changes).
Gaps and concentrations: The general dynamics described vary when analyzing the situation by regions: there are common trends but also specific behaviors (complementary material 8). In addition, considering the geographical location of the dates, a great concentration is observed in certain territories and gaps in others.
The nature of the archaeological record : Also by types of deposit the results are discrepant. Up to c. 10300-10000 all samples c14 are from caves and rock shelters. Little by little, open-air deposits are incorporated, to increase in the phase of concheros. It is evident that taphonomy has a negative influence on the conservation of open-air deposits (complementary material 9), and the application of the formula by Surovell et al. 2009 does not improve the situation.
SCDPD and climate registry. The evolution of SCDPD is not associated with climatic pulsations.
SCDPD and demography. We have calculated the demographic rate: 0.0012 ± 0.02%, well below that expected for groups of hunter-gatherers. Therefore: it is not coherent to use SCDPD as a population proxy; the taphonomic bias is primarily responsible for the imbalances.
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