Desde el inicio de los tiempos, hemos aprendido a hacer rituales: para ir a dormir, para iniciar cosas, para comer, para salir, para entrar, para concluir… etc. Sostenida por creencias, no sólo las creencias funcionan de buena manera, hay creencias familiares que nos destruyen, las mata.
Los ciclos no tienen un fin, ni principio definidos, pero sabemos cuando empiezan y cuando estamos por culminarlos. Si nos cerramos a ese conocimiento, inevitablemente repetiremos por siempre ése ciclo inconcluso; al no saber, repetiremos la historia del mundo, cómo los ciclos se repiten constantemente, no entenderemos qué hacer con nuestra propia historia. Enunciaciones que generan un común. La única esperanza es la luz y todo esta oscuro, son víctimas de su propia desgracia solamente por creer.
Los ciclos nos conforman y nos hacen ser lo que somos. Hoy compartimos con ustedes este ciclo amoroso de ficción.
Wendybgc