Para usar el estilo mexicano de boxeo de manera efectiva, el boxeador debe adoptar una postura compacta y fuerte que le permita aplicar presión constante y mantener el equilibrio en los intercambios a corta distancia. Las manos deben mantenerse altas para proteger la cabeza, con los codos bloqueando al cuerpo, ya que este estilo suele llevar a enfrentamientos cara a cara. El movimiento en el ring es agresivo, con el objetivo de cortar el camino del oponente y acorralarlo en las esquinas o contra las cuerdas. El boxeador mexicano se queda cerca y utiliza movimientos cortos para cerrar la distancia y mantener la presión. Ofensivamente, el estilo mexicano se basa en combinaciones cortas y potentes, generalmente iniciando con un jab o gancho al cuerpo, seguido de uppercuts y cruzados rápidos. Los golpes al cuerpo son fundamentales para desgastar al rival y abrir espacio para ataques a la cabeza. Aunque la defensa no es el enfoque, todavía está presente en la guardia alta, movimiento de cabeza y bloqueos. Los boxeadores a veces absorben algunos golpes para quedarse en la zona de ataque y responder con sus propios ataques. El estilo mexicano requiere dureza, resistencia y una mentalidad valiente: recibir para golpear, nunca retroceder y siempre avanzar con determinación. Esto es el espíritu y corazón del boxeo mexicano que se origina de la cultura mexicana.