AEGIS Ep. 1 ha sido retirado temporalmente, y el ritmo de publicación se reducirá durante el verano.
Mini análisis de las series de animación japonesa ("anime") que voy viendo. Hasta ahora, llevo visto o estoy viendo más de setenta series/películas, y próximamente iré añadiendo reseñas de varias de éstas.
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Made in Abyss se estrenó por primera vez en 2017, recibiendo alabanzas por parte de la crítica y el público. Fueron elogiados la construcción del mundo, la profundidad de éste (sin intención de hacer el chiste malo) y la forma de sorprender que posee esta serie, además del precioso estilo visual y diseños de lugares y criaturas. ¿Pero son todas estas alabanzas merecidas? ¿De verdad es Made in Abyss uno de los diez mejores anime de la década, como dicen muchas páginas especializadas? Respuesta corta: sí. Respuesta larga: sigue leyendo para saberlo.
La historia de Made in Abyss transcurre en una isla, en el centro de la cual está el último lugar en la Tierra por explorar: el Abismo, un agujero gigante en el suelo que se extiende hasta una profundidad desconocida. Los habitantes de la isla en la que se encuentra el Abismo viven en su mayoría de la exploración de dicha cueva, y de la venta de los tesoros que extraen. Los niños son entrenados desde pequeños para llegar a ser exploradores. Uno de estos niños, en concreto Riko, una niña que vive en un orfanato en el que les enseñan a explorar, es la protagonista en esta aventura. Ella es una niña bastante inocente cuyo único objetivo parece ser convertirse en la mejor exploradora. La aventura comienza cuando Riko, junto a uno de sus amigos del orfanato, descubre a una especie de niño robot en una de las expediciones al Abismo. Este niño, llamado Reg, salva a Riko del ataque de un monstruo, pero después se desmaya y pierde sus recuerdos. Al despertar, es acogido como un nuevo niño en el orfanato. Poco tiempo después, una expedición de exploradores de alto rango regresa, trayendo algunos restos dejados por la desaparecida madre de Riko: la silbato blanco Lyza.
Como una nota aparte, los exploradores se clasifican en rangos: Silbato Rojo para aprendices, Morado para profesores, Azul para profesionales, Negro para profesionales de alto rango, y Blanco para los más veteranos y experimentados. Éste último grupo comprende a otros varios personajes a lo largo de la trama, principalmente antagonistas que tratarán de impedir el avance de los protagonistas. Cada rango tiene acceso a una capa de profundidad determinada del Abismo.
Siguiendo con la historia, las posesiones de Lyza le son entregadas a Riko. Entre ellas se encuentra el cuaderno de la exploradora, en el que hay un dibujo de un robot calcado a Reg. También se encuentran un trozo de papel en el que se lee “Te espero al fondo del Abismo”. Riko, deseosa de reencontrarse con su madre; y Reg, que ansía conocer su pasado, deciden sumergirse en las profundidades del Abismo hasta llegar, por primera vez en la historia, al fondo de éste. Aunque saben que ése será un viaje sólo de ida, debido a la infame Maldición del Abismo.
Este concepto se introduce temprano en la trama, de forma que nos quede bien presente que ésta no va a ser precisamente la típica historia de aventuras de niños viajando por el mundo, o, en este caso, el Abismo. Esta maldición consiste en que, aunque al descender por el Abismo no causa problemas, el ascenso es mucho más peligroso, y puede causar graves problemas, aumentando éstos con la profundidad a la que se encuentren. El Abismo está dividido en capas, y actualmente se conoce hasta la séptima según lo dicho en la serie. La primera capa, el Borde del Abismo, es la más superficial, y el ascenso desde allí provoca mareos leves y náuseas. En la segunda capa, El bosque de la tentación, la subida acarrea náuseas fuertes, dolor de cabeza y entumecimiento de extremidades. La tercera capa, la Gran Falla, trae consigo alucinaciones visuales y auditivas, además de vértigo. La cuarta capa, el Cáliz de los Gigantes, causa dolor intenso en todo el cuerpo además de sangrado interno y externo por todos los orificios corporales. El Mar de los Cadáveres (quinta capa) crea comportamiento autodestructivo y anula los sentidos. A partir de la Sexta Capa, las consecuencias de la subida son pérdida de la humanidad y/o muerte. Por ello, las probabilidades de llegar al fondo del Abismo y volver con casi imposibles. Eso sin contar con todos los monstruos y criaturas que lo habitan, muchos de ellos carnívoros y que no dudarán un segundo antes de abalanzarse sobre los protagonistas.
Ese resumen cubre más o menos la premisa de la serie y primeros dos episodios, aunque la serie de verdad empieza cuando Riko y Reg se sumergen en el Abismo. Es increíble la manera que tiene este anime de continuar sorprendiendo a cada episodio sin llegar a ser predecible en casi ningún momento, aunque en algunos episodios (concretamente uno cerca del final) hay varias escenas que son genuinamente difíciles de ver. Cuando la serie te deja que te relajes, normalmente no augura nada bueno: es más que probable que, cuando menos te lo esperas, algo inesperado te deje con la boca abierta o con náuseas. Es, en ocasiones, demasiado realista para el estilo gráfico que usa, y utiliza eso para pillar desprevenido al espectador.
El estilo gráfico, como he comentado, es excelente, y contribuye en gran medida a crear ese ambiente del Abismo tan propio de esta serie. Es el apartado sonoro el que, muchas veces, abusa de realismo en las escenas más intensas. Aun así, globalmente, en el apartado artístico éste es uno de los mejores animes de la década sin duda alguna. La belleza de los escenarios es innegable, e incluso las diabólicas criaturas gozan de un apartado visual admirable.
Esta no es una serie que deba ser vista por niños pequeños, de hecho, yo personalmente no permitiría a nadie por debajo de 14 años verla. E incluso a esa edad, deberían hacerlo teniendo en cuenta que algunas escenas pueden ser realmente duras, por lo que deben tener precaución. Pero eso no le quita ningún mérito a la serie en sí.
Code Geass es una serie anime de 2006, considerada aún a día de hoy como una de las mejores de la historia. Y, tras ver la primera temporada completa y apenas empezar la segunda y última, estoy bastante de acuerdo.
Code Geass se sitúa en un ficticio año 2017, donde el Imperio de Britannia controla un tercio del mundo. En el año 2010, invadieron Japón, convirtiéndola en el Área 11 y privando a sus habitantes de toda clase de derechos o privilegios. Ahora, los elevens (nombre dado a los japoneses por los de Britannia) están comenzando a rebelarse contra sus opresores.
Nuestro protagonista es el joven estudiante Lelouch, quien vive junto a su hermana inválida Nunally en la academia en la que estudian. Ambos son legalmente ciudadanos de Britannia residentes en el Área 11, pero en realidad son dos de los muchos candidatos a suceder el trono del imperio. O, al menos, lo eran hasta la conquista de Japón, cuando su madre la reina fue asesinada por órdenes de alguien desconocido, y tanto Lelouch como Nunally fueron heridos. La joven princesa perdió la vista y la movilidad, y su hermano ha estado tratando de hacerla feliz desde entonces. Ya han pasado siete años, y Lelouch tiene dos deseos. Uno de ellos es crear un mundo donde su hermana pueda vivir en paz, sin ser usada como un juguete diplomático o ser ignorada debido a su estado físico. El otro es encontrar y ajusticiar al asesino de su madre, o más bien al que dio la orden.
El joven consigue una ocasión de cumplir su sueño cuando, tras verse envuelto involuntariamente en un atentado terrorista Eleven, consigue un misterioso poder de parte de una extraña mujer. El Geass, el poder de dar cualquier orden y que ésta sea obedecida. Con este poder, Lelouch se convierte en Zero, un terrorista enmascarado que dirigirá la rebelión de los Elevens con la esperanza de destruir el imperio de Britannia.
Esta serie destaca por contar con una de las mejores tramas y conjunto de personajes de los últimos años. El que más destaca es el protagonista Lelouch, quien una vez analizado un poco, cumple el rol de villano y antihéroe durante toda la serie, en un caso parecido al de Death Note. La diferencia es que aquí, Lelouch es un personaje mucho mejor desarrollado y con unos motivos más profundos. Uno de los principales dilemas que la serie plantea es el de hasta qué punto estás dispuesto a llegar para alcanzar tu objetivo. Lelouch sabe que lo que hace es incorrecto, pero está dispuesto a convertirse en el peor de los pecadores para conseguir su deseo. Aun así, el joven dudará cuando las otras personas importantes para él se vean afectadas por sus acciones como Zero.
Otros personajes bien hechos pueden ser Suzaku, el amigo de la infancia de Lelouch, quien debe encontrar el verdadero camino de la justicia, aunque se dará cuenta por el camino de que la justicia absoluta no existe, y que debe aprender a perdonar los pecados e injusticias de otros.
Esta es una serie trágica, puesto que al contrario de otros dramas que acaban de forma optimista, y en los que los personajes terminan felices, aquí todo el mundo debe hacer frente a sus acciones. Lelouch debe cargar con la responsabilidad del Geass, que le hará cometer atrocidades de manera involuntaria una vez pierda el control de su poder.
El resto de personajes secundarios también están bien trabajados, y no hay ninguno que resalte como extremadamente fuera de lugar, o poco natural para el contexto de la trama. Sin embargo, la historia raramente es predecible, y da giros muy bruscos e inesperados en varias ocasiones.
Todo este peso narrativo es acompañado de unas trepidantes y abundantes escenas de acción con robots (olvidé mencionar que la serie es del género Mecha) que están a la altura de lo mejor de su época. El estilo visual es único y diferente de otras series, y la banda sonora, aunque no demasiado destacable, es bastante decente.
Code Geass es una serie que toma muchos elementos de Neon Genesis Evangelion en su estructura y premisas, pero es menos introspectivo y más enfocado a los dramas a escala mundial como medio para dar grandeza e importancia a las acciones de los personajes, y no para hacer que estos se sientan pequeños e impotentes.
Como he dicho antes, Code Geass es la mezcla perfecta entre dos clásicos inmortales del anime: Neon Genesis Evangelion, de 1995, y Death Note, una contemporánea de 2006. No supera a ninguna de las dos en sus respectivos campos, pero nunca pretende hacerlo, sino que combina elementos de ambas para crear una nueva fórmula que funciona a las mil maravillas y te deja deseando ver cómo continúa la historia del rebelde Zero en su odisea para conseguir su mundo ideal.
Esta tercera temporada principal de la serie SAO continúa la historia donde se quedó la película, Ordinal Scale. Aquí se nos relata los sucesos ocurridos en el mundo artificial Underworld, creado por el gobierno japonés en secreto con propósitos al principio desconocidos. El joven Kirito es reclutado para probar el sistema, que corre en una nueva máquina llamada Soul Translator o STL. Esta se comunica directamente con el "alma" de una persona, en vez de con su cerebro, para aportar más realismo. Dentro de este mundo, el tiempo corre unas 100 veces más rápido, por lo que los científicos consiguen recrear una civilización de inteligencias artificiales con emociones humanas poco tiempo. Kirito acaba teniendo que ser encerrado indefinidamente en Underworld, y allí deberá vivir su vida junto a su nuevo amigo Eugeo hasta poder salir del STL.
Una de las principales novedades de esta temporada es que en este caso el personaje coprotagonista no es ninguna otra rival/admiradora de Kirito deseando unirse al harén, que al final de SAO II contaba con... ¿6 miembros? ¿En serio? Cinco si no contamos la que muere al principio de SAO 1... No, en este caso tenemos a Eugeo, el mejor amigo de Kirito y su compañero de aventuras durante toda la primera temporada de Alicization. Él es, discutiblemente, el verdadero protagonista de SAO-A, ya que es quien en muchos casos enfrenta los mayores problemas y tiene más peso en la trama. También es cierto que el propio Kirito ha mejorado bastante, puesto que ha pasado de ser el invencible Superman que gana todo con la cara, a ser simplemente un espadachín hábil con destellos de un mayor potencial. No es un cambio radical, pero es muy agradecido.
Como he dicho, los personajes han recibido un incremento de calidad más que notable, lo cual por sí solo ya hace que la trama gane enteros. La antagonista principal, por su parte, no deja de ser la típica "MiRa CóMo Te PaRtO lA cArA mIeNtRaS pIeNsAs En Lo SeXy QuE sOy. ¡jAjAjAjAjAjAjAjAjAja!" Ese punto no es una mejora importante en ningún aspecto, pero el resto de la trama lo compensa con creces, en mi opinión. La música se mantiene en el sobresaliente alto, contando de nuevo con las composiciones de Yuki Kajiura (Xenosaga, Madoka Magica, y más), capaces de hacer cualquier momento el más épico del año. Las escenas de acción también siguen siendo tan frenéticas y bien animadas como siempre, y el estilo artístico se mantiene casi idéntico al de entregas anteriores.
En general, la primera parte de Alicization sobresale como lo mejor que ha dado la franquicia en ocho años, a la espera de la conclusión de la segunda parte (a la que llegaremos en un segundo). En mi opinión, merece la pena tragarse al menos el primer arco de SAO (capítulos 1-14) sólo para entender esto medio bien.
Pero ahora pasemos a discutir la segunda parte, SAO: Alicization War of Underworld, que se encuentra en emisión en estos momentos. Toda la temporada sucede en una frenética guerra dentro de Underworld, en la que se enfrentan los humanos contra los monstruos. El giro es que esos monstruos están comandados por un terrorista del mundo real que, actuando bajo las órdenes de Estados Unidos, quiere hacerse con la primera inteligencia artificial que ha llegado al nivel de un verdadero humano. La cosa se complica cuando ambos bandos, en un intento por salvar y destruir Underworld respectivamente, comienzan a verse en apuros y tirar de recursos cada vez más desesperados.
Esta temporada cuenta con los momentos más épicos y gratificantes de todo SAO, sobre todo cuando ves aparecer a personajes de entregas anteriores para darlo todo en la batalla. Las escenas de acción, esta vez sí, nunca han sido mejores, y la banda sonora tira de canciones de temporadas antiguas (con nuevas versiones de algunas) para esa sensación de epicidad nostálgica. Está a la altura de lo que era el final original de las novelas de Sword Art Online, tanto en grandeza como en calidad.
Si bien es cierto que SAO-A WoU (estos nombres siguen alargándose) representa y amplifica lo mejor de la serie en muchos sentidos, también marca el regreso de elementos que nadie nunca quiso. El harén vuelve al completo, esta vez con otros dos o tres miembros nuevos provenientes de Underworld, y la acción constante no deja mucho hueco para el desarrollo de personajes comparativamente extenso de la primera mitad de Alicization.
La principal novedad en este caso es que Kirito abandona el rol protagonista para ser un mero espectador, lo cual hace mucho más impactante su regreso en el debido momento. El protagonismo lo toman otros: Alice, el tercer personaje relevante de la primera mitad que no he mencionado por spoilers y Asuna reciben la mayoría del peso narrativo, junto a otros personajes como los Caballeros de la Integridad o el resto del harén, además de un par de escenas con el pobre y abandonado Klein.
En general, War of Underworld no llega al nivel de la primera parte (al menos hasta el momento) pero es definitivamente una continuación digna y muy bien diferenciada de su predecesora. Eso sí, esta está mucho más pensada para quienes hayan leído o visto todas las partes anteriores de SAO, por todo aquello de que iba a ser el final de la serie. Al contrario que Alicization parte 1, no puede ser disfrutada al completo simplemente con los primeros 14 episodios y un poco de contexto extra.
Rascal Does Not Dream of Bunny Girl Senpai es una serie de drama con algo de romance que fue víctima de la maldición de los títulos que no representan en nada el contenido de la serie. La "chica conejito" aparece en dos escenas, literalmente. Pero aparte de eso, esta serie merece mucho la pena en todos los sentidos.
Esta serie nos presenta al protagonista, el ya típico chaval de instituto "malaje". La diferencia con otros de su estilo es que este no es un tipo que pase de todo, es un tipo que pasa de todo y además es inteligente, sarcástico y directo, y evoluciona temprano para ser un personaje mucho más amigable ya en el episodio cuatro. Siempre dice lo primero que se le pasa por la cabeza, por muy mal que suene, y esta actitud suya junto a la de los otros personajes convierte cada conversación en algo que esperar en cada capítulo. Esto, digamos, constituye la parte de "comedia" de la serie, cuya premisa principal es la de un suceso sobrenatural llamado "Síndrome de la pubertad", que por motivos y causas desconocidas interfiere con la vida diaria de algunos estudiantes de instituto. Entre estos afectados se encuentran el protagonista junto a la mayoría de otras personas con las que va interactuando, entre ellas su hermana, su novia, la hermana de su novia, y más.
El drama viene dado por los problemas que estos adolescentes sufren, los que causan/son causados por este "síndrome de la pubertad". Desde cyberbullying, pasando por el sentirse ignorado por el mundo, hasta problemas paternos o complejos de inferioridad. Todos estos y más son tratados en la serie, con ese enfoque de "suceso sobrenatural" que debe ser corregido mediante acciones por parte de o hacia la persona afectada. Cada vez que uno de estos conflictos es resuelto, los personajes maduran, y se aprecia el cambio radical que sufren algunos a lo largo de la historia sin perder su identidad en ningún momento.
La serie cuenta con trece episodios de 24 minutos cada uno, además de una película secuela imprescindible, que cierra la historia de los protagonistas de la mejor manera posible. Es una serie de formato 1-cour, con lo cual es de las más breves dentro del medio. La película la hace algo más larga, pero no te darás ni cuenta ya que, para cuando vayas por la mitad de la serie, no podrás parar de verlo ni aunque quieras.
Los únicos puntos negativos, o "menos positivos", son que la música (aunque buena) no destaca mucho, y que la serie a veces intenta explicar los fenómenos sobrenaturales con leyes y teorías de mecánica cuántica que ni eran necesarias ni tienen sentido alguno. Tampoco se hacen pesadas, pues ocurren en momentos breves y muy contados. La película está exenta de éstos.
Se podría decir que Bunny Girl Senpai y la película, Rascal Does Not Dream of Dreaming Girls, se "enmascaran" a sí mismas de manera parecida a lo hecho por Neon Genesis Evangelion y Steins;Gate, en una forma ligeramente distinta pero igualmente efectiva. EVA utiliza los robots para camuflar su naturaleza psicológica y profunda, al igual que Bunny Girl utiliza su título para hacerte creer que va sobre chicas con disfraz de conejito haciendo el tonto para el selecto y muy concreto público objetivo de esas series.
Steins;Gate se disfraza situando la primera mitad de la serie en un tono de comedia mientras se establecen las bases de la trama, para luego dar un giro completo hacia el drama y el thriller. Igual que Bunny Girl utiliza los primeros episodios para construir su premisa de sucesos paranormales, pero enmarcándolos en un romance barato y sencillo que será la base para la mayoría de la interacción posterior entre muchos personajes, pero que no representa el tono y tema de la serie en lo mínimo.
En general, esta serie me ha sorprendido por la calidad del guion, trama y sobre todo personajes, que destacan por encima de otros y destronan a la que hasta ahora consideraba como el mejor drama/romance que había visto.
Verano de 2010, distrito comercial de Akihabara, Tokyo. El estudiante universitario Rintaro Okabe disfruta de sus vacaciones junto a su amiga de la infancia, Mayuri Shiina, y su otro amigo y compañero de universidad, Itaru "Daru" Hashida. Un día, cuando Rintaro asiste a una conferencia científica de su interés, encuentra por casualidad el cuerpo apuñalado de una prestigiosa científica a quien acababa de conocer en la conferencia: Kurisu Makise. Rintaro queda sorprendido y sale corriendo del edificio, y le escribe un mensaje a Daru para avisarle de lo que había pasado. Pero en el momento en el que envía el mensaje, algo sucede: por algún motivo, la gente desaparece de la calle, y ahora hay una especie de satélite estrellado contra el edificio en el que se había celebrado la conferencia. Al preguntar a Mayuri y Daru, Rintaro se entera de que, supuestamente, la conferencia fue cancelada, Kurisu nunca fue apuñalada y el mensaje que él envió fue recibido por Daru la semana anterior.
A partir de ahí, Rintaro va descubriendo el por qué de ese súbito cambio en los hecho,s y el motivo de que él sea el único que lo recuerda. A través de un aparato extraño y aparentemente inútil inventado por Okabe y Daru, el teléfono microondas, es posible mandar mensajes de texto al pasado, lo cual puede potencialmente cambiar la historia en mayor o menor medida. El grupo empieza a experimentar con estos mensajes, junto con Kurisu, quien se une a ellos intrigada. Pero, al cabo del tiempo, Okabe se empezará a dar cuenta de los riesgos y consecuencias inevitables que tiene el cambiar el destino. Él, con la habilidad bautizada como Reading Steiner, es el único capaz de recordar todas las líneas del tiempo y los cambios entre ellas, por lo que es el único capaz de hacer y deshacer el tiempo a su antojo. Pero da igual lo que haga, puesto que hay ciertas cosas que están predestinadas, y no pueden ser cambiadas. Al final, surgen muchos más misterios de los que es posible responder, y solo queda una alternativa: cambiar la historia de forma significativa para llegar a la línea del tiempo final: Steins Gate.
Esta serie cuenta con el que es, para mí, uno de los mejores protagonistas que he visto, ya no sólo en el anime. Rintaro Okabe, al principio de la historia, actúa como un payaso loco obsesionado con sus locas teorías y conspiraciones. Pero posteriormente, observaremos cómo esa fachada se viene abajo conforme la trama se complica, además de aprender qué lo llevó a actuar así en primer lugar. Rintaro es, en realidad, un joven inteligente y amable con sus amigos, que hace lo posible por mantenerlos felices y unidos. En cierto punto, se deberá enfrentar a una dolorosa decisión que es casi incapaz de tomar, hasta el punto de que hay una historia secuela explicando qué habría pasado si Okabe no hubiera podido tomar la decisión a tiempo. También sufrirá al ver que, cada vez que cambia las líneas de tiempo, él es el único que recuerda todo lo que ocurrió. Y al final de toda la serie, cuando vemos a Rintaro salir de su espiral descendente y volver con toda la determinación del mundo, asumiendo su antiguo alias de "Houoin Kyouma, científico loco", resulta uno de los momentos más gratificantes que he visto en un anime.
El resto de personajes sufre de un desarrollo algo pequeño en comparación con nuestro querido científico loco, debido a que el tiempo se reinicia y cambia en numerosas ocasiones, reiniciando toda interacción entre personajes. El plantel de personajes, apart de a Rintaro, incluye a los mencionados Daru, Mayuri y Kurisu, además de a otros personajes que varían en importancia: Suzuha Amane, la ayudante en una tienda que parece despreciar a Kurisu; Moeka Kiryu, una enigmática y antisocial mujer con intenciones desconocidas; Luka Urishibara, un joven cuya apariencia es más femenina que la de la mitad de mujeres de la serie, y Faris NyanNyan, una camarera en una cafetería "maid". Los mejores y mejor desarrollados de todos ellos son Kurisu y Suzuha, aunque en la novela visual es posible encontrar trasfondos interesantes para Moeka y Faris.
La trama en sí es, sin duda la mejor que he visto hasta ahora en un anime, o al menos uno cuya trama haya concluido (eso excluye cosas como Re:ZERO). Siempre mantiene enganchado y con giros interesantes, y además hace un trabajo soberbio a la hora de diferenciar las partes serias de las más ligeras. Entre los episodios 1 y 12, los personajes y elementos de la trama de van presentando lentamente, pero es a partir del final del episodio 12 cuando nuestro protagonista debe ponerse por fin en acción para evitar un futuro oscuro y distópico. Los personajes, aunque algunos de ellos no muy profundos o destacables, son todos únicos y diferentes, y es fácil cogerles cariño. Quizás, para algunos, esto excluya a Moeka por su actitud sumamente callada y asocial. La atmósfera de la serie también es consistente.
El estilo artístico y visual, aunque nada del otro mundo, está muy bien conseguido. La animación también tiene algunos momentos brillantes. La banda sonora es buena, aunque no sería muy destacable de no ser por el opening "Hacking to the Gate". Y, si se me permite hacer trampa e incluir los openings de Steins;Gate Zero y el videojuego original, la calidad general de la OST no hace más que subir. Mención especial a "Cosmic Looper", opening del remáster de la novela visual para Nintendo Switch/PC/PS4 y que básicamente adapta el anime a videojuego: STEINS;GATE Elite.
Un punto a notar dentro de la serie es que es posiblemente una de las pocas obras de este tipo que sepa crear un sistema de viajes en el tiempo sin agujeros demasiado grandes en la lógica. Por ejemplo, en la serie de acción real española "El Ministerio del Tiempo", se presentan las "Puertas del tiempo" como el método para viajar al pasado, pero conforme la serie avanza, se presentan un puñado de vías alternativas que nunca son explicadas, además de una limitación arbitraria para muchas de ellas, que es la de no poder viajar al "futuro", y que el presente en el que ocurre la serie es el máximo al que se puede llegar, algo que por muchas veces que lo repitan sigue sin tener lógica alguna. Siempre habrá un futuro, por lo cual siempre habrá alguna puerta que venga de más allá. En STEINS;GATE, sin embargo, sabemos que es posible viajar al futuro, al igual que al pasado, y los métodos son solo dos, que además son presentados como la evolución de un primer invento. Ninguna de las dos maneras se solapa ni carece de sentido. Y, pese al constante cambio de líneas temporales (que están divididas en varios grupos, siendo éstos Alpha, Beta y Delta, y siendo la línea final Steins Gate una mezcla entre Alpha y Beta), no se crean inconsistencias en la narrativa o los personajes, algo que considero admirable.
Para referencia, en MAL STEINS;GATE Tiene un puntuación de 9.13, sólo por debajo de Full Metal Alchemist Brotherhood (9.21).
Por todos los motivos que he descrito, y además contando con las referencias de la página de anime más conocida del mundo, recomiendo de corazón la serie de animación STEINS;GATE. Y, si te quedas con ganas de más, hay cantidad: la secuela Steins;Gate Zero, una película original de animación, las novelas visuales, algunas historias extra en forma de videojuegos, y alguna cosilla más. En definitiva: Corre a ver Steins;Gate, ya sea en la novela visual, el anime o elite. No te decepcionará.
Steins;Gate Zero adapta al anime la novela visual para PS4, PC y Vita del mismo nombre. Es la secuela directa de Steins;Gate, que... O quizás no debería ir tan rápido. Steins;Gate Zero no es una secuela, ni una precuela. Más bien se sitúa como una "secuela en una realidad alternativa de los eventos de S;G que sirve para explicar el desenlace original de la misma". Dejando eso aparte, Steins;Gate 0/Zero nos presenta a un Okabe deprimido que ha dejado todas sus aficiones relacionadas con la ciencia, además de a una Kurisu muerta, y al resto de personajes que básicamente siguen igual con pequeñas variaciones. La trama de la serie comienza con Okabe asistiendo a una conferencia de la universidad, donde unos científicos estadounidenses presentan una inteligencia artificial basada en la copia exacta de los recuerdos y personalidad de una persona. Esta inteligencia artificial se basa en las investigaciones de la difunta Kurisu y, a enterarse de esto, Okabe reacciona bruscamente, lo que hace que los encargados de dar la conferencia se fijen en él. Posteriormente, le contactan y quedan con él, y le enseñan una versión de la inteligencia artificial (de nombre Amadeus) que contienen los recuerdos de Kurisu Makise. Aunque en aquella versión anterior de su personalidad ella no guarda recuerdos de Okabe, éste aún así siente como que la ha recuperado. Así que, tras aceptar la petición de los estadounidenses de ayudar con las investigaciones relacionadas con Amadeus, Okabe comienza a interactuar de nuevo con Kurisu, aunque esta vez sea con una copia suya.
En Steins;Gate Zero, ocurren muchas cosas durante la trama. De hecho, más de las que la adaptación al anime podía cubrir, lo que hace que muchas cosas se queden fuera o sean terriblemente acortadas. Este era un problema que también acompañaba a Steins;Gate pero en esa serie la narrativa podía condensarse mejor, y el anime resultante puede ser considerado como otra "versión" de la historia del juego. En este caso, a los guionistas les ha sido imposible condensar S;G 0 de la misma forma, por lo que en muchos casos algunos elementos o giros de la trama se sienten forzados o poco explorados, cuando en el juego original esto no era así. Sin embargo, y pese a todo lo anterior, Steins;Gate 0 no es un mal anime. Es, simplemente, una secuela inferior al original. Pero los elementos más destacables de Steins;Gate vuelven, y lo hacen con una calidad similar a la serie original.
Esos "elementos" son, sobre todo, los personajes, que siguen siendo igual de capaces de entretener tanto en situaciones cómicas como serias, y nunca se sienten fuera de lugar. Vuelven los de la primera temporada: "El loco" Okabe, "la tsundere" Kurisu (en forma de Amadeus), "el pervertido" Daru, "La niña grande" Mayuri, "Es un hombre" Luka, "Antisocial" Moeka, "Hiperactiva" Suzuha, "La del disfraz de gato" Faris. Al plantel de ya conocidos, se suman algunas caras nuevas: Kagari Shiina, la futura hija de Mayuri; Hiyajo, la científica estadounidense; Leskinen, el jefe de Hiyajo. Todos ellos son buenos personajes, aunque algunos de verdad necesitaban el tiempo extra de desarrollo que da la novela visual, sobre todo de los nuevos. Pero, al igual que el la primera temporada, el que más destaca es Okabe, aunque su protagonismo aquí es menor que en S;G. El antes científico loco ha sufrido un cambio total desde la primera temporada, habiendo perdido toda su confianza en sí mismo, y aún gravemente traumatizado por no haber podido salvar a Kurisu. Por eso, el mejor momento de la serie quitando el final, es cuando Okabe se decide a actuar, tomando de nuevo su actitud desquiciada que vemos en los doce primeros episodios de S;G, todo ello mientras Daru y Hiyajo contemplan atónitos, y una versión modificada del tema principal suena en el fondo.
Otro de los puntos fuertes de la saga Steins;Gate en general es la banda sonora, en especial (en mi opinión) los temas de apertura ("Fatima", por Kanako Ito) y de cierre ("Last Game", por Zwei, y "World Line", por la actriz de voz de Kurisu/Amadeus), además de la maravillosa versión vocal de Gate of Steiner por Eri Sasaki, y el regreso de "Hacking to the Gate" para el momento más épico de la serie. Esa jugada no es nueva para nada, ya que la serie original utilizaba el opening de la novela visual "Sky Clad Observer", aunque aquí el efecto es mayor, ya que es más probable que el espectador haya visto S;G anime antes de Zero, que S;G Visual Novel antes que el anime. En cualquier caso, para aquellos que hemos seguido la serie, estos momentos son el mejor regalo que el estudio creador podría darnos.
El estilo artístico de esta serie es idéntico al de la original, lo cual ya de por sí es espléndido, aunque añade elementos más oscuros que le sientan muy bien al ambiente de la trama. La serie cuenta con una longitud de 23 capítulos más uno extra que en realidad pertenece al Steins;Gate original: el episodio 23 Beta, que sirve como prólogo para Zero. Quiero aclarar que, aunque esta serie sea inferior a su precuela y no la supere en casi nada sustancial, sigue siendo una muy buena serie para quien disfrutase de la original, que recomiendo sin dudarlo un segundo. Además, S;G Zero cuenta con la secuela directa a la mejor escena de su predecesora, la famosa "I am mad scientist! It's so cool! Sonuvabitch.", en forma de "WHERE ARE THE JAPANESE SHAMAN GIRLS, LHINTALHO?!". Desde luego, merece la pena ver ambas temporadas solo por esas escenas.
Esta temporada aún no ha sido localizada al castellano, ni se espera que se haga próximamente pese al anuncio de que llegará eventualmente. La serie original tardó siete años en ser lanzada en España, de hecho, se estrenó junto al episodio extra 23 Beta de Zero, que se acababa de emitir por primera vez. Así que para disfrutar de esta serie es necesario recurrir a la versión original subtitulada o, en su defecto, al audio en inglés. Aunque las voces japonesas son definitivamente mejores. (ACTUALIZACIÓN: En enero de 2021, para sorpresa de todo el mundo, Steins;Gate Zero se publicó en España de mano de la empresa habitual, en formatos DVD y Blu-ray. El doblaje es el mismo de la primera serie,e sto es, bastante bueno para los estándares de estas tierras).
Puella Magi Madoka Magica es un anime del género “chicas mágicas”, lo que significa quien es totalmente inocente, simple acción con superpoderes y el poder de la amistad apta para toda la familia. Pues bien, si de verdad sabes tan poco sobre Madoka como para creerte lo anterior al pie de la letra, por favor no sigas leyendo. A no ser que te dé igual que te arruine la gran “sorpresa” que esta serie guarda para todos aquellos que intenten verla sin estar prevenidos.
Puella Magi Madoka Magica no es una serie para toda la familia. Y aunque el drama o la violencia (siempre implícita y nunca mostrada en pantalla) no llega a los niveles de, digamos, Evangelion o Attack on Titan/Vinland Saga, el drama psicológico de esta serie no se queda demasiado atrás, empujando los límites de lo que la clasificación “+12” permite. Es, en general, una serie dramática para adolescentes medios, por lo que esperar violencia gráfica o una profundidad psicológica a nivel de Serial Experiments Lain o incluso Chaos;Head (videojuego) es pedir demasiado. El gran valor de esta serie reside en que, con los pocos recursos que tiene a su disposición, consigue crear algo nunca visto hasta o desde entonces.
Este anime fue publicitado como el inocente “Chicas Mágicas” que es durante los primeros dos episodios y medio, y por lo tanto ciertas limitaciones como un plantel de personajes totalmente femenino y una determinada línea de estilo artístico era necesaria desde el principio. También, ya que la serie sólo duraba 12 episodios, introducir más personajes a posteriori era algo inviable. Así que el equipo de creación debió “conformarse” con los cinco personajes femeninos principales además del pseudo-Pokémon que hace las veces de mascota de la serie, de nombre Kyubei. Las chicas, por su parte son la propia Madoka (la protagonista) y su amiga Sayaka, quienes van tranquilamente al instituto hasta que un día se ven envueltas en un incidente en el cual conocen a Kyubei y a otra chica llamada Mami, quien resulta ser una de las “Puella Magi” o chicas mágicas. Kyubei les dice a Sayaka y Madoka que han sido escogidas por él para ser Puella Magi, así que ahora tienen la ocasión de pedir un deseo, cualquiera, a cambio de prometer luchar contra las malvadas brujas para salvar el mundo. De momento todo muy bien, trama básica y sin complicaciones. Es a partir de poco después que se empieza a retorcer la cosa, cuando aparecen las otras dos chicas restantes: una Puella Magi que hace todo lo posible por evitar que Madoka acepte el contrato de Kyubei; y otra que simplemente se dedica a interferir con las demás con sus aires de engreída. Estas dos, sobre todo la primera de ellas, esconden mucha más profundidad de la que aparentan, cosa que iremos descubriendo conforme la trama avance y más y más hechos desagradables empiecen a suceder a raíz del propio concepto de las Puella Magi.
Esta es una de esas series en las que decir demasiado puede arruinar por completo la historia, y de hecho eso se ve desde el momento en el que te das cuenta del verdadero género de esta serie (psicológico, drama). Sin embargo, no es sólo la trama lo que destaca de esta serie: la animación por parte del estudio Shaft está bastante bien lograda, y el estilo artístico sirve perfectamente su propósito. Sobre todo, cuando las chicas entran en las guaridas de las brujas, el cambio en diseño que se experimenta es masivo, dando esa impresión de “delirio” e irreal que es justo lo que el guion necesita en esos momentos. Cualquiera podría pensar que el enorme contraste no le sienta bien a la serie en general, pero todo lo contrario: se ha convertido en una de sus señas de identidad.
Y la música… Es tanto lo que tengo que decir de la música que he decidido hacerle un párrafo para ella sola. Compuesta por Yuki Kajiura, quien ya había compuesto bandas sonoras tan impresionantes como las de Xenosaga Episode II (junto a Shinji Hosoe) y Xenosaga Episode III, ésta podría ser una de sus mejores creaciones en general. Utiliza una combinación de estilos que sobre el papel no debería funcionar, pero que sin embargo evoca a la perfección la atmósfera de cada escena de la serie, y mejora exponencialmente las escenas en las que aparece. Pistas como “Credens Justitiam”, el tema de Mami; o “Venari Strigas”, el de la lucha contra las brujas, son imposibles de olvidar una vez los escuchas un par de veces junto a sus escenas asociadas. Otros más calmados, como “Sis Puella Magica”, también encajan a la perfección con las escenas del principio de la serie, cuando las chicas están descubriendo las maravillas de ése mundo oculto que hasta ahora no conocían. También, el tema de ending de la serie (“Magia”) y el de opening (“Connect”) representan de maravilla la dualidad de esta serie: la apariencia inocente y calmada, y la oscura verdad que yace al fondo de todo.
Esta serie, sin embargo, concluye con un final que se deja pendiente una parte importante de la historia: el arco de Homura (la chica que no quería que Madoka se volviera Puella Magi), quien cobra una gran importancia en la parte final de la serie, pero queda poco desarrollada. Esto sin embargo se soluciona en la película secuela lanzada dos años después, titulada “Puella Magi Madoka Magica: Rebellion”. Esta película es prácticamente imprescindible para entender la totalidad de la serie, aunque es cierto que puede llegar a ser muy confusa a veces. Pero si consigues comprender “Rebellion”, conseguirás una historia completa, aún más oscura que la serie original, y que le sirve de epílogo a una serie ya de por sí excelente.
En general, recomiendo mucho esta serie, “Puella Magi Madoka Magica”. Pero, si no te atrae el drama psicológico, la estética o lo que sea, hazte un favor a ti mismo y escucha algunas de las mejores canciones de la banda sonora. Algunas están disponibles en “Anime Music Compilation” en esta misma página.
A Silent Voice no es perfecta. Tiene algunos fallos, como el acortamiento de algunas subtramas del manga o el poco desarrollo de alguno de los personajes secundarios, pero estas son las consecuencias del formato de película de dos horas en contraposición al de serie de televisión de doce o veinticuatro episodios. Sin embargo, creo que puedo afirmar con confianza que A Silent Voice es una de las mejores películas animadas de la historia, incluyendo aquí animación occidental; y específicamente de la animación japonesa, donde sólo otras obras maestras como Your Name y The End of Evangelion pueden rivalizarla o superarla.
Esta vez voy a omitir la sinopsis, ya que de incluirla esta reseña se pasaría bastante de la longitud promedio de las publicaciones que hago en esta sección (aunque esa es una media que sólo ha ido creciendo con el tiempo, y estoy seguro de que por mucho que corte ésta, seguirá quedando una redacción bastante larga). Pasaré directamente a analizar aspectos de la película propiamente dicha, como la música, el apartado visual, los personajes y la trama.
En primer lugar, y sin enrollarme más el apartado visual es excelente. No llega a los niveles de belleza magistral de los escenarios de las películas de Makoto Shinkai, pero nadie le está pidiendo eso, ni esta película lo necesita. Al contrario que Your Name, el punto fuerte de A Silent Voice son sus personajes y la evolución de éstos, y por eso el apartado artístico de esta película no pretende deslumbrar a nadie ni quitar el foco de atención de la parte realmente importante. Aun así, la animación, los personajes y escenarios creados por el aclamado estudio Kyoto Animation siguen siendo superiores a cualquier serie de TV estrenada en torno a la misma fecha que esta película (septiembre de 2016). El diseño de los personajes en particular es mucho más detallado de lo que el anime común nos tiene acostumbrados. También quisiera resaltar un par de detalles específicos sobre un par de escenas que me llamaron la atención al ver esta película, pero creo que me lo guardaré para la sección de personajes ya que estas escenas están muy ligadas a los protagonistas de la película.
Ahora, la música, un apartado del que también tengo cosas que decir. Durante la mayor parte de sus dos horas de duración, toda la música que puede escucharse son ruidos ambientales y de bajo volumen: los pasos de la gente, la lluvia, notas de piano con baja intensidad… Pero, sin embargo, cuando llegan las escenas importantes o dramáticas en las que la película quiere que prestes atención, la música se eleva a niveles extremos, cosa que si ya de por sí marcaría un gran contraste en una película normal, en ésta, en la que gran parte del mensaje se basa en aprender a escuchar a los demás, no hace más que amplificar ese significado además del mencionado contraste entre escenas. Esa música, por sí misma, es buena música, nada que en mi opinión destaque demasiado individualmente pero que cumple magistralmente su papel como acompañante de la historia y la trama. ¿Vamos notando un patrón aquí? Especial mención a los efectos de sonido y música en esas dos escenas que mencioné antes y que me está costando seguir sin explicarlas en detalle. Ya llegará.
Ahora pasamos a la historia en sí. Dije que no haría una sinopsis, pero supongo que de todas formas os enteraréis de la historia en este párrafo (spoilers). La película comienza con el protagonista Shoya cuando éste estaba en sexto de primaria, y vemos cómo éste vive una vida normal de niño de primaria hasta que una nueva compañera llega a su clase. Ella es una chica sorda, llamada Shoko, que debe comunicarse a través de un cuaderno. Ella intenta relacionarse con la gente de su clase como puede, pero algunos compañeros como Shoya y otros comienzan a hablar mal de ella a sus espaldas e incluso a acosarla, molestos por la cantidad de atención que Shoko se lleva, aunque a ésta parece no importarle, y sigue intentando llevarse bien con todo el mundo. Shoya, quien es la “cara visible” de los acosadores de Shoko y el que más la molesta, comienza a pasarse de la raya cada vez más, tirándole el cuaderno al agua, destruyendo los audífonos de Shoko e incluso hiriéndola accidentalmente en un punto. Al final, Shoya es denunciado a los profesores, y éstos lo declaran como el único culpable del acoso a Shoko, condenando a Shoya al rechazo por parte del resto de sus compañeros durante los siguientes cinco años. Ahora él es el blanco de los abusos por parte de la gente que antes lo apoyaba en sus fechorías. Shoya, con el tiempo, pierde la capacidad de escuchar a las personas y de mirarlos a la cara.
Aquí entra la primera de las dos escenas que llevo un rato mencionando, y es que en el momento en el que Shoya se vuelve completamente solitario, aparece en pantalla una escena metafórica mostrando a Shoya tapándose los oídos y cerrando los ojos en medio de una multitud de gente. A partir de este momento, todas las personas con las que Shoya se cruce llevarán un símbolo de un aspa sobre sus caras, tapando éstas, y simbolizando cómo Shoya no puede mirarlos a la cara. En el momento en el que el protagonista sea capaz de volverlos a mirar directamente, esta aspa se caerá como si de una pegatina se tratase revelando sus rostros. Llamadme tonto, pero creo que este es un excelente método para representar la evolución de Shoya mientras éste abre su corazón a otras personas sin que haya una sola palabra de por medio.
Volviendo a la historia, ahora la película hace un salto temporal de seis años, cuando tanto Shoya como Shoko están ya en bachillerato. Shoya acaba de terminar de reunir el dinero que necesitaba para pagarle a su madre de vuelta todos los audífonos que ésta le tuvo que pagar a Shoko seis años atrás. Tras dejarle el dinero a su madre, Shoya se encuentra a Shoko en la academia de lengua de signos a la que él ha estado yendo desde el incidente de primaria. Shoya saluda a Shoko, y le indica por gestos lo mismo que Shoko le había dicho a él seis años atrás, el primer día que se vieron. “¿Quieres que seamos amigos?”. Shoya al instante se arrepiente de haber dicho esto, y se marcha corriendo hacia el que había sido su objetivo desde el principio: el suicidio. Sin embargo, en el último momento se echa atrás y vuelve a su casa.
A partir de aquí, la historia va progresando conforme Shoya va compartiendo tiempo con Shoko a la vez que se abre a otras personas de su entorno. En ningún momento ocurre un evento externo importante, sino que absolutamente todo lo que pasa lo hace debido a los personajes y sus interacciones. No hay meteoritos salidos de la nada como en Your Name. No hay una escena de la humanidad convertida en Fanta, como en The End of Evangelion. Pero no son necesarios. Your Name utiliza un drama básico y sin muchas pretensiones combinado con la espectacularidad de su aspecto visual y las increíbles tomas acompañadas por la gran banda sonora para crear esas emociones propias de las películas de Makoto Shinkai. The End of Evangelion se pasa sus 90 minutos de cinta echándote a la cara representaciones psicológicas de sus personajes y de su sufrimiento, y haciendo que cada escena y cada hecho catastrófico ocurrido sea sólo una manifestación de los sentimientos de los protagonistas. Por su parte, A Silent Voice confía en que el espectador es capaz de meterse en la piel del personaje sin necesidad de extravagancias visuales o “simbólicas” cuyo propósito es amplificar el drama de los personajes para que éste llegue de forma más potente a la audiencia.
No, A Silent Voice cuenta su historia de la forma más fiel a la realidad posible, y eso me parece admirable. Habrá quien diga que esta película es “poco realista”, a lo que yo respondo que es imposible encontrar personajes más realistas en la enorme mayoría de medios audiovisuales. Por ejemplo, ¿cuántos cientos de veces hemos visto el cliché de “protagonista recibe paliza, le dicen que sus ideas están mal y que debe “cambiar”, a partir del día siguiente ya sólo centra su por lo visto inmensa fuerza de voluntad en cambiar y en abandonar su viejo ser”. Eso no funciona así en la vida real, la gente no cambia de un día para otro, y que te estampes contra el suelo una vez no va a hacer que cambies. Tiene que pasar tiempo para que se dé un cambio, y estos cambios no son tan bruscos como otra ficción nos hace creer. La personalidad de la gente no cambia, lo hace su modo de actuar. Esto lo vemos con Shoya, Shoko y todo el elenco de secundarios (que de por sí son de los mejores personajes secundarios que puedes encontrar en una película, pero tristemente no me dará tiempo a hablar sobre ellos porque quisiera acabar de escribir esto antes de morirme). Creo que los únicos personajes en una obra televisiva/audiovisual tan realistas como los de esta serie son los de Neon Genesis Evangelion, salvando las obvias diferencias en tono y significado.
La segunda escena que me impresionó bastante sin mucho motivo, aparte de una tercera (cuando Shoya por fin se quita las manos de los oídos y vuelve a sumergirse en el mundo que lo rodea, a la vez que todas las aspas caen de las caras de la gente; que sirve como contraparte directa a la primera escena de la que hablaba antes) que no analizaré por no repetirme mucho, ocurre también bien entrada la segunda mitad de la película. En ella, podemos ver desde el punto de vista de Shoko las palabras de Shoya. Es una escena con un fondo blanco y letras negras encima, letras con un estilo de escritura a mano y un efecto visual que hace que las letras se muevan ligeramente de lugar en la pantalla. Es difícil de explicar, pero no es nada nuevo que no se haya visto antes. El impacto de esta escena en este caso en particular se debe al hecho de que es el único momento en el que vemos el mundo como Shoko lo ve: borroso, sin ninguna clase de sonido. Mudo. Esta escena dura apenas unos pocos segundos, pero aun así me llamó la atención por lo que transmite.
En el final de esta película, quizás para el ¿descontento?, ¿decepción? de algunos, esta película no acaba con una confesión de amor o un reencuentro inesperado y emocional, sino que acaba en el momento en el que Shoya es capaz de aceptarse a sí mismo y al mundo que lo rodea, con la mencionada escena donde todas las aspas caen mientras el protagonista llora, tras haber presenciado las muestras de cariño y preocupación que le han mostrado sus nuevos amigos, algo que él siempre creyó que no merecía. Después de esto, la película hace una transición a un fondo negro con una gota de agua en el centro, mostrando a cada poco unas imágenes breves de las personas que han ayudado a Shoya a llegar a donde está ahora.
Después de esto, una escena con el título mal traducido de la película (vaya manera de arruinar el final espléndido), y los créditos. Esta vez no hay escena post-créditos, aunque este tipo de cosas son mucho más comunes en películas anime que en las de acción real. Aquí acaba A Silent Voice, la historia de dos personas que eran incapaces de escuchar a los demás, y que gracias al otro y a ellos mismos pudieron aceptarse a sí mismos y dejar atrás aquellos incidentes que los marcaron de por vida.
Aquí concluye mi reseña y vistazo a la película A Silent Voice. Es, por número de palabras, 3 veces más larga que la reseña de anime más corta de la página (650 palabras) y 1.5 veces la longitud de la reseña más larga hasta ahora en la sección (1300 palabras). Por si no quedaba claro, recomiendo esta película al extremo a cualquiera que aprecie un excelente drama personal sin exageraciones, realista y bien escrito, así como bien animado con una buena banda sonora.
Danganronpa 3: El fin de la academia Hope’s Peak es la secuela directa a Danganronpa 2: Goodbye Despair (reseña en esta página) y Danganronpa: Trigger Happy Havoc. Esta serie animada está dividida en tres partes: el arco Despair, que cuenta la historia de los últimos tiempos de Hope’s Peak antes de la Tragedia de Hope’s Peak mencionada en los juegos, utilizando como personajes a los alumnos de la clase 77-B, que son ni más ni menos que los quince protagonistas de Danganronpa 2 (más Hajime). Por otro lado, tenemos el arco Future, que narra la historia del tercer juego de matanza mutua organizado por Monokuma, esta vez en la organización Future Foundation, donde los supervivientes de Danganronpa 1 trabajan. Y, por último, a modo de episodio epílogo especial, tenemos el arco “Hope”, que es básicamente un episodio más de “Future” pero con ambos grupos de personajes. En total la serie abarca 24 episodios, 11 de Despair, 12 de Future y 1 de Hope. Antes de seguir leyendo, recomiendo altamente que juguéis Danganronpa 1 y 2 (y si queréis Ultra Despair Girls) antes de leer esta reseña o ver Danganronpa 3, ya que ambos contienen spoilers para esos dos, y la serie no puede ser comprendida si se omite el juego. Tampoco aconsejo la serie animada Danganronpa the Animation, ya que no es muy buena como adaptación del primer juego (omite muchas cosas y es, en general, una peor experiencia).
Comenzando por los aspectos relativamente comunes entre ambas partes de la serie, la banda sonora es como de costumbre en la serie, excelente. Compuesta por el mismo compositor que trabajó en los juegos, y reutilizando y versionando temas de éstos en varias ocasiones, la enorme mayoría de piezas musicales combinan a la perfección con aquellas presentadas en los videojuegos originales de la franquicia. El estilo visual, aunque pierde gran parte del toque “único” de la serie, no es malo en lo absoluto, aunque es cierto que los rediseños de ciertos personajes pueden llegar a ser desconcertantes y difíciles de acostumbrarse tras haber jugado los juegos. Otro punto sumamente apreciado es que todos los actores de voz repiten los roles que tenían en los juegos, tanto los de Danganronpa THH como los de la secuela. Los encargados de dar voz a los nuevos personajes tampoco se quedan atrás en cuanto a la calidad de la actuación.
Pero aquí es donde acaban los puntos comunes. A partir de ahora, ambas partes de la serie deben ser tratadas como dos entes independientes y no como un total, ya que de hacerlo así estaría exagerando los méritos de las peores partes y los errores de las secciones más destacables. Así que comenzaré analizando la más larga de las dos partes principales, Danganronpa 3: The End of Hope’s Peak – Future Side.
Future Side narra la historia del tercer juego de matanza, organizado por Monokuma y en el cual deberán participar una serie de miembros y directivos de la Future Foundation, organización en la que trabajan los supervivientes del primer juego (intentaré no nombrarlos por spoilers, pero por si acaso, cuidado si no habéis jugado el juego/visto el anime/recibido otros spoilers por otra fuente). Estos supervivientes, menos uno al que dejan fuera (según el propio Monokuma “porque a nadie le cae bien”, esos detalles alegran el día a cualquiera), se mezclan con otros once personajes nuevos para conformar el plantel de dieciséis personajes del juego de matanza. Aunque en realidad son 12 nuevos, pero a uno se lo cargan nada más empezar. Y eso reduce el total de participantes del juego a 15. Bueno, el caso es que la premisa es muy similar a la de los juegos de la serie principal, pero el juego de matanza en sí sigue una fórmula diferente: para adecuarse al formato del anime en el cual todas las investigaciones o juicios serían muy difíciles de reproducir fielmente (se ve que algo aprendieron de Danganronpa the Animation), en esta versión del juego diabólico hay un solo traidor que se esconde entre los participantes. También hay un contador de tiempo: cada cierto período todos los participantes son puestos a dormir. En ese momento el traidor es el único que se despierta, y éste es quien mata a alguien y luego se esconde antes de que el resto se despierte. El juego acaba cuando se logre identificar al traidor, o cuando éste mate a todos y cada uno de los otros participantes. También se introducen unas pulseras que son las que muestran el contador de tiempo, ponen a dormir a los participantes, y cumplen otra función muy específica: mostrar las “acciones prohibidas” de cada participante. Una acción que, si se realiza, hace que la pulsera inyecte veneno a la persona en cuestión, matándolos y dejándolos fuera de juego.
Todos estos elementos podrían haber sido usados de manera que la historia fuera una digna de competir contra los juegos que le sirven de precuela, pero para eso hubiera sido necesario un recurso del que este arco no dispone: tiempo. Es imposible aprovechar a fondo las posibilidades de la premisa en tan sólo doce (más uno) episodios, pero aun así lo intentaron, y el resultado… no es demasiado bueno. De acuerdo, la trama no es mala, pero tampoco lo suficientemente buena como para compararse a los juegos o a la de DR3 – Despair Side (de esa última hablaré más adelante). Los personajes originales carecen de gran parte del carisma del que presumían los de entregas anteriores, y aunque muchos tenían un potencial más que decente para tener un excelente desarrollo y destacar por sus propios méritos en una serie famosa, entre otras, por el sobresaliente nivel de caracterización de sus personajes, la falta de tiempo hace que queden relegados a puro relleno, y a que sea incapaz de recordar incluso sus nombres a menos de dos meses de haberme terminado la serie. Los personajes que vuelven de Danganronpa 1, son embargo, son mejores… o no tanto. El pobre Makoto sigue teniendo menos personalidad que un folio en blanco arrugado, y el resto (de nuevo, no digo nombres por posibles spoilers) tampoco es que reciban mucho más desarrollo aparte del que tenían en el juego. Así que al final, lo único destacable de DR3 Future es el giro final en el cual se revela quién es el traidor, así como algunos momentos aislados de desarrollo de personajes. Al final, Future (aunque mejor que Danganronpa the Animation) no llega a los niveles que se esperarían de la secuela oficial directa de los dos primeros juegos, y el final del arco de Hope’s Peak. Se queda en torno al 7 si tuviera que darle una nota final. No es malo en ningún sentido, pero como digo, no llega a los niveles esperados por los fans.
Ahora pasando a Despair, aquí es donde las cosas mejoran, y no poco. En este caso, los personajes son casi por completo “reciclados” de Danganronpa 2 (y algunos del primer juego), debido a que esta parte se desarrolla cuando dichos alumnos atendían Hope’s Peak. Durante este arco presenciaremos en directo algunos de los acontecimientos de los que sólo nos habían hablado con flashbacks en los juegos. Pese a que Despair es incluso más corto que Future, en este caso los problemas que la corta longitud trae son mucho menos evidentes, ya que como la enorme mayoría de personajes de DR2 ya han sido desarrollados en el juego, la serie puede permitirse centrarse en los tres o cuatro realmente importantes para los eventos, y dejar al resto como secundarios sin que se sientan como relleno en la enorme mayoría de los casos. Como aquí ninguno de los que mueren en DR2 está muerto (recordemos, sucede antes que el juego), puedo hablar de nombres sin miedo a destriparle la serie a nadie. Aquí los protagonistas son Hajime, protagonista de DR2; Chiaki, personaje con un rol muy importante en la segunda mitad de dicho juego; y Chisa, la nueva profesora de la clase, que es el único personaje principal original que no había aparecido en los juegos. También se le da bastante tiempo de pantalla al villano de la serie, que es el mismo personaje que en el primer juego. Por supuesto, no nombres aquí.
En DR3 Despair ya partimos con ventaja respecto a Future, con el simple hecho de que todos los personajes excepto Chisa ya tienen personalidades y desarrollos definidos, y de que no es necesario llevar para adelante quince personajes a la vez intentado darles un motivo para existir a todos y cada uno de ellos. Por ello, Despair se puede permitir el lujo de desarrollar sólo a los personajes relevantes – y vaya si los desarrolla. A todos ellos. De algún modo, la serie consigue que incluso Hajime, quien por diseño estaba hecho para no permitir demasiado desarrollo (por todo el tema de que debes poder empatizar con el protagonista de un videojuego, y darle una personalidad o desarrollo demasiado profundos puede no salir bien en ciertos casos) se convierta en alguien bastante más único. Chiaki también sorprende de igual manera, aunque no puedo entrar en mucho detalle, pero sólo diré que la escena final con Chiaki está al menos al mismo nivel que la del videojuego, y eso es todo un logro ya que la escena en el juego es famosa dentro de la comunidad por lo bien hecha que está.
También tengo que mencionar por fuerza la escena de la Tragedia de Hope’s Peak, que sólo es mencionada muy brevemente en los juegos, y que en DR3 Despair podemos presenciar en directo. Esta es quizás una de las mejores escenas de los últimos años en cuanto a anime se refiere, en gran medida por el enorme contraste entre las imágenes mostradas y la pieza musical que suena en el fondo. Esta escena muestra una masacre descontrolada, en la que todos los participantes se asesinan entre ellos sin piedad, pero también sin ningún deseo de matar a sus compañeros, mientras irradian miedo y desesperación. Mientras tanto, en el fondo suena una canción popular japonesa para niños, “Tsubasa wo Kudasai” (Por favor dame alas), creando un contraste máximo que ya había sido intentado años antes por Evangelion:2.22, con la misma canción y con resultados espléndidos, pero que en este caso son aún mayores y más notables. Ni siquiera el más insensible de los mortales podría ver esta escena con indiferencia. Merece la pena ver los once episodios sólo para esas dos escenas, la de Chiaki y sobre todo la de la Tragedia de Hope’s Peak. Es en éstas donde de verdad se aprecia la cruel naturaleza de Danganronpa, una naturaleza enmascarada por el estilo artístico y por el humor característico de los juegos, que no están presentes aquí o han sido tremendamente mermados. De hecho, al comenzar a ver la serie pensé que la pérdida de elementos tan característicos en la franquicia para esta entrega acabaría restándole puntos, pero tras terminar la serie y reflexionar, pienso que esas decisiones no hacen sino ayudar al tono general de Despair. (No estoy diciendo que se haya hecho con esto en mente, ya que en Future podrían haber conservado el humor y hubiera venido muy bien, y no lo hicieron).
Para finalizar, hablaré brevemente del episodio 24, Hope. Como he dicho, es básicamente el episodio 13 de Future, solo que también trae a los personajes del arco Despair/Danganronpa 2 (los que quedan vivos, en cualquier caso) para dar una conclusión a Danganronpa como franquicia (o, más bien, al arco Hope’s Peak. Al año siguiente de la emisión de esta serie, se lanzó un tercer videojuego principal de Danganronpa que ocurre en otro arco argumental distinto y que no se relaciona con nada de lo anterior). No es ni muy bueno ni muy malo, simplemente reúne por primera vez a los supervivientes de ambos videojuegos y cierra definitivamente los arcos Future, Despair, y algún que otro cabo suelto de los juegos. En general, un episodio decente, nada especial ni por arriba ni por abajo.
Como conclusión, en general recomiendo la totalidad de la serie de Danganronpa 3: The End of Hope’s Peak. Sí, es cierto que me he quejado bastante de Side: Future, pero pese a todos sus fallos y potencial desperdiciado sigue estando bien como una historia extra a la que hincarle el diente si eres seguidor de la serie y estás hambriento de contenido o si sólo te gustaron los juegos originales. Despair, por su parte, merece mucho más la pena ya que cierra muchos cabos sueltos y partes sin explicar de los juegos, y presenta una trama y unos momentos mucho mejor desarrollados y memorables. En general, le doy a esta serie un 7.8/10, haciendo media ponderada entre Future/Despair (2x45%) y Hope (10%). Como digo, si sólo quieres ver una de las dos partes por algún motivo, ve con Despair, ya que te ofrecerá la mejor experiencia. Pero si no, tampoco pierdes nada disfrutando de la obra completa.
Hace ya casi medio año que terminé de ver Domestic Girlfriend, aunque ya parece que haga un siglo desde aquello. Aquella serie captó mi atención debido a que se promocionaba como un “romance maduro y serio”, con un drama más profundo que la media y, desde luego, sin nada que ver con las abundantes comedias románticas o harems cómicos, con los cuales (debo admitirlo) tengo una obsesión poco sana. Creo que con decir que series como Saekano (How to Raise a Boring Girlfriend) o Oresuki están por ahí rozando mi top 20 (actualización mayo '21: ni de lejos en mi top 20 hoy en día, más como top 80 y bajando, pero el punto se mantiene), he dicho suficiente. Pero, aun así, y pese a esto, yo en aquel momento buscaba algo que de verdad me hiciera sentir por los personajes, una de ésas series que te enganchan y que no puedes dejar por un segundo hasta que las acabas, el mismo día o al día siguiente. El caso, Domestic Girlfriend me pareció interesante, aunque ya antes de verla me había hecho a la idea de que tenía fama de ser malísima. Eso sí, algunos decían que el ser tan mala era lo que le daba su encanto, así que me decidí a dejar de pensármelo y verla.
Domestic Girlfriend es mala. Pero no sólo mala, es insultantemente mala hasta el punto en el que (correcto) se vuelve memorable y entretenida precisamente por ser el trozo de basura ardiente que es. Pero si llevaba seis meses pensando que Domestic Girlfriend era mala, una nueva serie me ha abierto los ojos para demostrarme que no sólo es mala, sino que ni siquiera tiene razón de ser, cuando otra serie similar en temas y casi dos años anterior la supera en todo. Y de qué manera la supera.
Kuzu no Honkai, o como se la conoce en inglés, Scum’s Wish, es un drama romántico diferente. Diferente en el sentido de que se presenta a sí mismo como maduro, abordando temas más que incómodos en comparación con la inmensa mayoría de anime en existencia. Esta incomodidad se vuelve más patente cuando te das cuenta al muy poco tiempo de que esta serie se toma a sí misma y a sus personajes muy en serio, al contrario que otras series de moralidad cuestionable.
Scum’s Wish nos presenta a los dos “protagonistas” (sólo la chica tendrá un verdadero protagonismo en la serie), una pareja formada por dos estudiantes de 17 años, Mugi (chico) y Hanabi (chica). La cosa está en que ninguno de ellos ama al otro, sino que ambos se sienten sumamente atraídos por otras personas, y ambos saben también que esas otras personas nunca sentirán del mismo modo hacia ellos. Es por eso, y por el hecho de que sus amores verdaderos parecen estar desarrollando rápidamente una atracción entre ellos, que deciden comenzar a salir juntos, sólo como manera de aliviar la soledad.
No sé hasta qué punto tendré que repetirlo, esto NO ES una comedia, no es Nisekoi (que también presenta una relación “falsa” desde la comedia absoluta), es algo mucho más oscuro y, a falta de otra palabra mejor que se me venga a la mente, “perturbador”. Los personajes de Scum’s Wish, salvo (una o dos) excepciones, son todos, como el título siguiere, basura humana. Ambos protagonistas carecen por completo de principios o moralidad, y están dispuestos a cualquier cosa con tal de salirse con la suya. Lo cual, casi siempre, sólo les lleva a un nivel más profundo de miseria, haciendo cada vez más difícil su redención.
Hanabi en particular es un personaje bastante interesante. Es una persona que está dispuesta a hacer cualquier cosa con tal de aliviar su soledad, pero a la misma vez es completamente consciente de que lo que hace está mal y que sus actos sólo la condenan cada vez más. Es alguien que no dudará en utilizar los sentimientos de aquellos cercanos a ella para su propio beneficio, pero luego se sentirá genuinamente arrepentida por ello. Es un contraste más que notable cuando se compara a la antagonista principal, sobre la que no especificaré relaciones con el resto de personajes para evitar spoilers.
Ella sí que es la definición del mensaje de la serie, más aún que Hanabi. Ella es una mujer que no cuenta con una identidad propia, y se define a sí misma a partir de los hombres que ha seducido, conquistado y descartado en cuanto dejaban de entretenerla o, según ella, “dejan de ser interesantes”. Desde luego, no es un arquetipo nuevo ni nada por el estilo, es algo que ya se ha hecho varias veces en el pasado. Diría que lo extremo de este caso particular es uno de los factores que ayudan a que sobresalga, pero es también el hecho de que cuando al final de la serie es capaz de comenzar a cambiar, no se siente forzado o poco realista. Ella y Hanabi son sin duda dos personajes para recordar, no porque sean buenas personas, sino por justo lo contrario.
Solo necesito un dedo para contar los personajes realmente bienintencionados y “limpios” de esta serie. Pero creo que no me equivoco al decir que éste en particular, aunque cumple bien su función en la trama, es del que más rápido me voy a olvidar. Esto lo digo tras haber finalizado la seria hace apenas unas horas a fecha de escribir esta reseña. De hecho, en general casi todos los personajes masculinos de esta serie palidecen frente a los femeninos, y algunos se terminan sintiendo como una excusa para que la trama progrese de cierta manera o para establecer premisas. Sin embargo, no digo esto en un mal sentido. Hoy en día algunas producciones occidentales tratan de crear protagonistas femeninos que carecen de ningún factor único, o que sólo son versiones cambiadas de sexo de cosas que ya existían antes, punto por punto. Eso no sólo no ayuda a nadie, sino que destruye cualquier “mensaje” que estas obras quieran transmitir. Al menos, en mi humilde opinión. Sin embargo, pienso que se pueden crear personajes femeninos igual de interesantes que los masculinos, siempre que la historia se cree con eso en mente y no se adapte de una anterior ya existente; y esta nueva historia se cree con un mínimo de competencia (cosa que brilla por su ausencia en estas autoproclamadas “mensajeras de la igualdad”).
Hanabi y la antagonista de Scum’s Wish ilustran mi punto mejor de lo que yo jamás podría con mis palabras y análisis de aficionado. Son personajes que conectan; que, aunque odiemos con todo el corazón, no podemos evitar sentirnos “identificados” con ellos en algunos puntos (obviamente, inciso, más con Hanabi que con la antagonista; para algo una es la protagonista y la otra no). Todos y cada uno de sus actos son horribles, pero, si fuéramos nosotros en su lugar, ¿cómo habríamos actuado? ¿De verdad somos tan perfectos y moralmente íntegros como creemos?
Sé que es probable que yo esté intentando sacarle a esta serie, claramente diseñada para ser un melodrama “distinto” y oscuro sólo por el hecho de ser oscuro, más jugo del que en realidad tiene. Pero de verdad me encantan las piezas de ficción que te hacen replantearte cosas que dabas por hechas, ya sea sobre ti mismo o sobre los demás. Es por eso que amo Evangelion, que considero Chaos;Head como una joya, y que Re:ZERO, Oregairu e incluso, en menor medida, esta Scum’s Wish han conseguido cautivarme y engancharme hasta que terminé de verlas.
Por si no ha quedado claro, Scum’s Wish no es un romance típico, no es uno que veas para ver cómo los personajes acaban juntos, ni siquiera recurre a otros trucos más baratos harto conocidos por los fans del anime para atrapar al espectador. Esta no es una serie que se “disfrute”. Esta es una serie que engancha y que no podrás dejar de ver, pero que una vez comiences a pensar sobre ello, te hará sentir como que no puedes volver a ver ciertas cosas de la misma forma nunca más.
Además, la canción de opening me encanta. Nota final: 7/10.
Death Note es una de las series de animación más prestigiosas de la historia, y no hablo sólo de animación japonesa, sino de animación en general. ¿Pero merece esta serie, que en apenas medio año cumplirá quince, todas las alabanzas que recibe, y su inmensa popularidad incluso a día de hoy? Espero que esta reseña ayude a resolver estas y otras posibles dudas para aquellos que aún no hayan visto esta serie.
Death Note se basa en el manga del mismo nombre, publicado entre finales de 2003 y principios/mediados de 2006. La adaptación al anime comenzó a emitirse en televisión poco después de la finalización del manga, y ésta fue llevada a cabo por el aclamado Estudio Madhouse, creadores de otras producciones también muy famosas, como One Punch Man, No Game No Life, Parasyte The Maxim, Hunter x Hunter, Death Parade… podría seguir un rato. Creo que se capta el punto: este estudio, que en aquél entonces no destacaba demasiado sobre otros, o al menos no gozaba de una reputación estratosférica, pasó a producir innumerables éxitos y joyas tras Death Note, manteniéndose esta fama (aunque en menor medida) hasta el día de hoy.
Pero más importante que el éxito de esta serie, o las consecuencias que tuvo, es la serie en sí. Death Note, como muchos ya sabrán, trata sobre Light, un estudiante modelo de instituto que encuentra por casualidad un cuaderno negro, tras haberlo visto caer desde la ventana de la clase. Al recogerlo, ve que en la portada de este cuaderno está escrito “Death Note”, y que dentro de éste hay escritas unas instrucciones en inglés. En estas instrucciones dice que, “Si se escribe el nombre de una persona en este cuaderno, esta persona morirá”. También hay escritas varias otras reglas, pero el joven Light ni siquiera se molesta en leerlas ya que le parece una broma de mal gusto. Sin embargo, al rato durante el mismo día, se encuentra con unos abusones por la calle, y decide que no pierde nada por probar si el cuaderno de verdad funciona o es la broma pesada que cree que es. Desafiando toda lógica, los abusones mueren de un ataque al corazón tal y como el cuaderno indicaba en las instrucciones.
Light, tras esto, sigue siendo algo escéptico, pero tras hacer un par de comprobaciones más termina de creer en los poderes del cuaderno. En ese momento, una criatura del infierno se aparece en el cuarto de Light: un shinigami, o dios de la muerte, de nombre Ryuk, y que dice ser el propietario del cuaderno y quien lo dejó caer en el mundo humano. Éste le explica a Light algunas otras reglas relacionadas con el cuaderno, y le pregunta que qué piensa él hacer con el peligroso objeto a partir de ese momento. Light, sin dudarlo un segundo, responde que su objetivo será liberar al mundo de criminales para crear la sociedad utópica perfecta. Desde ese momento, Light Yagami comienza a matar criminales de forma indiscriminada, aunque tantas muertes supuestamente accidentales alarman a los gobiernos, que piden ayuda al detective más famoso del mundo, el misterioso L, quien comienza a investigar a Kira (como la gente pasa a conocer al misterioso asesino) para dar con él y acabar con los asesinatos masivos.
Una premisa que puede quizás no parecer demasiado innovadora a algunos, pero que desde luego da para mucho, muchísimo juego a lo largo de la trama. Principalmente por el hecho de que el protagonista es el culpable y eso lo sabemos todos desde el primer momento, creándonos el dilema de “quiero que lo pillen, pero a la vez no quiero que lo pillen porque es el protagonista”. Además, el personaje de L, al que nos introducen temprano en la historia, funciona a las mil maravillas como el opuesto a Light, siendo a la vez muy parecido a él en varios aspectos. El resto de personajes secundarios incluyen al padre de Light y los detectives locales, además de un segundo Kira que aparece más adelante, y una serie de detectives que “cubrirán” un poco el rol de L cerca del final de la serie. Todos ellos son buenos personajes, no hay duda, pero sin duda los sustitutos de L en el final de la historia se sienten mucho peor que él. En mi opinión no deberían haber desplazado a L de su papel protagónico, o al menos no para meter a lo que metieron en su lugar. Pero aparte de eso, no tengo ninguna pega que poner a unos personajes que, aunque no los mejores del género (quitando a L), cumplen su papel de forma más que debida.
Es una historia que consigue sorprender a cada muy poco tiempo, comprimiendo una cantidad de giros de trama que parecerían imposibles de sacar a delante sin antes haber visto la serie. Sin embargo, pese a que sobre el papel pueda parecer una historia demasiado rápida, complicada y difícil de seguir, no lo es en lo absoluto: los treinta y siete episodios que componen esta serie se le pasarán volando a cualquiera. No me imagino cómo tiene que haber sido seguir esta serie cuando se emitía en TV allá en 2006, teniendo que esperar nueve meses desde el primer episodio hasta el último.
Aunque sí debo decir que, aunque como conjunto, Death Note es más que merecedora del sobresaliente, los primeros 17 episodios son los mejores con diferencia, mientras que la segunda mitad (episodios 24-37) se siente menos bien hecha, y los seis episodios intermedios son sin duda la peor parte de toda la serie, pareciendo puro relleno excepto por un par de detalles sueltos que resultan relevantes en la trama. Al final, estas partes algo más flojitas hacen que Death Note baje de un sobresaliente alto a un notable (también alto, pero notable, al fin y al cabo).
Aparte de la historia, otros aspectos de la serie están también excelentemente desarrollados. La animación, como dije, corrió a cargo de los legendarios estudios Madhouse, y éstos no se han ganado su fama por nada. Tanto la animación en sí como el diseño de personajes y escenarios está por encima de la media del anime en 2006, e incluso hoy en día salen animes mucho peor animas cada día. Igualmente, ninguna pega que poner a la música de la serie en sí y al primer opening de la serie (el segundo, al menos a mí, se me hace una tortura el escucharlo durante más de tres segundos seguidos).
En general Death Note sigue siendo cada pizca el imprescindible atemporal que era desde el primer día. Es cierto que está lejos de ser perfecta, especialmente esa segunda mutad, pero es no le quita méritos al conjunto, que sólo puede definirse como “clásico moderno”. Hay un motivo para que, década y media después, se mantenga número uno en la página de anime más ampliamente usada del mundo, MyAnimeList. Y además continúa resistiendo como una campeona en el top 100 de nota según los usuarios, cosa difícil cuando tienes a tanta gente dándole nota (un millón setecientos cincuenta mil al momento de escribir esto).
Desde luego, si tenéis ocasión y tiempo libre, Death Note es un anime que no podéis dejar pasar. Especialmente teniendo en cuenta que el doblaje al español es uno de los pocos que puedo recomendar con confianza sin sentir que es una experiencia notablemente inferior al original.
Ah, y también olvidé mencionar otro detalle pequeño. ¿Al alguno le gustó aquella serie, poco conocida, llamada Guilty Crown? ¿O quizás, también algo impopular, Attack on Titan? Si la respuesta es “sí” para cualquiera de éstas, creo que con decir que el director y parte del equipo es el mismo dejo muy claro mi punto.
Neon Genesis Evangelion: unos la odian, otros la aman, pero todos aquellos que hayan puesto un solo pie dentro de la comunidad anima han oído hablar de ella, parta bien o para mal, y nadie que haya prestado atención en clase de Historia del Anime puede negar que Evangelion fue y sigue siendo una de las obras más influyentes del género.
Hoy, para celebrar el reciente estreno de la cuarta cinta de la serie Rebuild of Evangelion, tras nueve largos años desde la película anterior, os traigo por fin la reseña de Neon Genesis Evangelion, un anime que terminé de ver el día anterior al que publiqué la primera Anime Review de toda la página, y que en principio iba a ser la segunda reseña de este tipo en la página. Pero debido al lugar especial que ocupa esta serie en mi corazón como aficionado a este medio, he ido retrasando y retrasando mi reseña, para así poder hacerla una vez tuviera más experiencia y hubiera visto una variedad más grande de series y películas.
Supongo que, con más de 100 series y películas completadas a fecha de escribir esta reseña, ese momento ha llegado al fin. Además, por pura coincidencia, hace apenas unos días se anunció una nueva fecha de estreno para la última película de la franquicia tras haberse cancelado la fecha anterior del 23 de enero, fecha que por fin ha llegado, y ningún otro retraso se ha producido. Por supuesto, aún es demasiado pronto para la inmensa mayoría de los mortales para disfrutar de la película, pero si todo sale bien, la película debería estar disponible por “medios variados”, de oficialidad variable y/o discutible, dentro de relativamente poco tiempo.
Pero bueno, dejando de lado la cuarta película de Rebuild of Evangelion, pasemos a hablar de lo que de verdad nos reúne aquí: la serie original, la afamada, la única e inimitable, Neon Genesis Evangelion.
Comenzando por los datos técnicos, Evangelion, es una serie de animación japonesa producida por los estudios Gainax, y dirigida por el que pasaría a ser una de las personalidades de culto en el mundo de la animación en general, Hideaki Anno. Estrenada en 1995 y finalizada en marzo del ’96, Evangelion fue producida en una época en la que Gainax no disfrutaba de una gran prosperidad económica precisamente, y eso puede notarse en ciertos puntos de la serie. Los desacreditados episodios 25 y 26 fuero en parte producto de esta escasez monetaria, además de cambios al guion de última hora hechos por el directos que hicieron que todo el trabajo anterior tuviera que ser descartado.
Sin embargo, pese a que el estudio no estaba nadando en billetes precisamente, Evangelion destaca por ser una se las series de los 1990’s que mejor se conserva visualmente. Al lado de la contemporánea (ligeramente posterior) Serial Experiments Lain, con la que muchas veces se empareja y compara, Evangelion parece hecha varias décadas después. E incluso al compararla con entregas de Gundam contemporáneas, Evangelion sigue siendo superior en la mayoría de ocasiones.
El apartado gráfico está acompañado por una banda sonora de muy buena calidad, que además del celebérrimo tema de apertura “Cruel Angel’s Thesis” y varias versiones de la clásica “Fly me to the Moon”, cuenta con una selección de piezas de calidad más que notable, que acompañan a la acción (o la falta de ésta, en según qué partes de la serie) a la perfección.
Pero si alguien ha oído hablar de Evangelion en pleno 2021, no va a ser precisamente por su animación con un cuarto de siglo de antigüedad, o por su música (bueno, quizás sí por el opening), sino por su trama, sus personajes, y las innovaciones que introdujo en la industria y que llegaron para quedarse.
La comunidad suele dividir los 26 episodios originales de Evangelion en cuatro partes o “arcos” (he leído que éstos fueron oficialmente establecidos en algún libro de arte o similar, pero no he encontrado fuentes demasiado concretas). Éstas son, el arco de introducción que comprende los episodios 1-6 (a veces se incluye el 7), el arco de acción con los episodios 8-13, el arco del descenso (14-19) y el arco del “final amargo” (20-26). Los dos últimos los analizaré juntos ya que comparten muchos elementos, pero los dos primeros tendrán su propio espacio.
El arco de introducción abre con el ataque de un Ángel, una gigantesca criatura extraterrestre que comienza a destruir Tokio sin previo aviso. El protagonista, el joven Shinji Ikari, es llamado por su padre, al que no veía desde hacía años, para que se presente en una instalación secreta de una organización gubernamental conocida como NERV, y que posee el único aparato capaz de hacer frente a los Ángeles (porque sí, hay más de uno): el Evangelion, un robot de tamaño similar al de éste “tercer Ángel” (aún no nos cuentan nada del primero o el segundo).
El padre de Shinji y jefe de NERV, Gendo Ikari, recibe de forma fría y distante a su hijo y le incita a pilotar al Evangelion para así detener al Ángel. Shinji protesta, diciendo que es imposible que él pueda pilotar algo como eso sin el más mínimo entrenamiento previo, y además en una pelea real. Gendo, no dispuesto a ceder, decide traer a la otra piloto de EVA, Rei Ayanami, quien había sido gravemente herida en un accidente poco tiempo antes (del que también nos hablan un poco más adelante). Al ver que Rei es incapaz siquiera de mantenerse en pie, Shinji decide tragarse su miedo y subirse al robot, para así pelear contra el Ángel.
Tras esto, durante el primer arco nos iremos familiarizando con los conceptos básicos de los EVA, NERV, y los Ángeles, además de ir conociendo poco a poco a Shinji y Rei. El arco culmina con una batalla contra uno de los Ángeles, en la que la relación de Shinji y Rei por fin se establece. Tras esto pasamos al Arco de Acción, en el que nos presentan a la tercera piloto de EVA, Asuka Langley Soryu. Después de la introducción de este nuevo personaje se nos dejan varios episodios para que nos acostumbremos a ella, además de continuar con la mecánica de los ataques periódicos de los Ángeles, que los tres protagonistas tendrán que derrotar. Es en este segundo arco donde se encuentran los puntos más bajos de la serie, que son aquellos episodios que pueden ser completamente omitidos sin restar a la experiencia. Sin embargo, es a partir del tercer arco donde la serie da un giro brusco, y deja de centrarse en la acción de las batallas contra Ángeles para abordar sus verdaderos temas, temas que encuentra su resolución en los episodios finales de la serie.
¿Cuáles son estos verdaderos temas? Bueno, es muy probable que ya lo sepas si has leído sobre Evangelion en análisis o críticas medianamente serias, pero para los que no lo sepan, aquí va. Evangelion es una serie que trata sobre la depresión, sobre apreciación a uno mismo, sobre la lucha contra las expectativas y sobre la propia identidad. Todos sus personajes principales, sin excepción alguna, están gravemente dañados psicológicamente a un nivel más o menos profundo. Hasta Gendo, el padre de Shinji que ni siquiera le dirigió una sonrisa al reunirse con él o que jamás le felicitó por sus logros, tiene motivos para actuar como lo hace, e incluso su papel de antagonista al final no puede ser tomado como tal al considerar todos los factores en juego.
Shinji es un joven que es incapaz de valorarse a sí mismo, y que no se atreve a acercarse a otras personas porque seba que, de hacerlo, tanto él como éstas resultarán heridos. El “dilema del erizo”, mencionado por una de las científicas de NERV y que da título al episodio 4, empuja a Shinji a mantenerse distante, decidiendo huir cada vez que algún desafío aparentemente imposible de superar aparece ante él. Durante el transcurso de la serie vemos que una y otra vez Shinji es impulsado a creer en sí mismo y a “hacer lo que debe”, pero ni una de estas veces le sale bien la jugada al joven: o bien sus logros no son reconocidos, o éstos se quedarán cortos de las expectativas que los demás habían puesto en él, o bien hará lo que le piden para luego ser tratado como si los errores hubieran sido suyos todo el tiempo. Que a veces lo son, sin duda. Pero la serie hace una excelente tarea al hacernos sentir la frustración de Shinji al saber que él no ha hecho nada “malo”, y que los actos que en cualquier otra serie anime serían celebrados como “heroicos” o similares, aquí le son echados en cara una y otra vez. Además, Shinji alcanza su punto más bajo cuando mata a la única persona que de verdad expresó amor por él, y además bajo órdenes de NERV y contra su propia voluntad.
Y es desde el punto de vista de Shinji que experimentaremos casi todos los eventos de la serie, pero en ningún momento se nos mostrarán sus verdaderos pensamientos o emociones. Éstos serán mostrados mediante el contexto, o mediante los actos del protagonista y no sus palabras. O algunas veces se dejarán a interpretación del espectador.
Por otro lado, Rei y Asuka experimentan desarrollos similares, aunque no tan profundos como el protagonista. Rei es mostrada como una chica incapaz de mostrar emociones (o al menos en la mayoría de situaciones, así es), que simplemente obedece cualquier orden que se le imparte, especialmente si esta proviene del comandante Gendo Ikari. Durante el transcurso de la serie la veremos abrirse poco a poco a Shinji, su total oposición al personaje de Asuka, y cómo al final es capaz de desarrollar una identidad propia que no depende de la que otros le asignen. También la veremos rechazar una orden del mismísimo Gendo, en el momento que quizás represente mejor su evolución como persona.
Asuka, sin embargo, es introducida como el personaje alegre en un grupo de antisociales y deprimentes adolescentes, siendo inquieta, borde y teniendo la personalidad más estridente del grupo. Por supuesto, esto no es más que una fachada que ella misma ha construido para elevar su propio ego, ya que no es capaz de vivir si su autoimpuesta máscara de independencia y “madurez”. Casi al final de la serie veremos el porqué de esta actitud, y los sucesos que la llevaron a acabar tan dañada emocionalmente.
Otros personajes algo menos centrales, pero también importantes y bien desarrollados, son el mismo Gendo, Misato (una trabajadora de NERV a cargo de las operaciones con los EVA, y quien le ofrece a Shinji y luego a Asuka vivir con ella), la doctora Ritsuko, y alguno más por ahí suelto que omitiré para no hacer esta reseña extremadamente larga (más de lo que ya es).
Bueno, y tras explicar más o menos por qué Evangelion no es una serie de peleas de robots sino de depresiones y crisis existenciales, procederé a argumentar por qué es tan buena, y por qué sigue mereciendo ser considerada una de las, si no la, mejor producción anime de la historia.
Básicamente porque, al menos en mi opinión, la serie explora todos esos temas previamente mencionados de forma excelente. Si su mensaje o sus personajes estuvieran mal construidos (y recalco: un personaje que cae mal NO es un personaje mal construido en lo absoluto), Evangelion carecería d sentido, y sería sólo una serie más que intenta ser lo que no es, y que trata de reinventar al rueda sin tener ni idea de por dónde empezar. Y esto es precisamente lo que los detractores de EVA le echan en cara, pero en mi opinión no podían estar más equivocados. Sí, es posible que, individualmente, los temas de Evangelion hayan sido explorados de forma más profunda, realista o satisfactoria en otros medios posteriormente. Sí, es posible que todo el simbolismo carente de significado en gran parte sobraba, y que en su día Evangelion tuviera una repercusión mayor de la que tenía ningún derecho a tener. Todo esto puede ser más o menos cierto según la opinión de cada cual. Pero lo que es un hecho, es que Evangelion fue la primera en atreverse a tocar todos estos temas y hacerlo de forma que no sólo hiciera llegar su mensaje a aquél dispuesto a escucharlo, sino que perdurara a través de varias generaciones. Ah, y aunque haya dicho que los temas individuales de EVA hayan sido explorados más profundamente o mejor en otras producciones posteriores, aún no he encontrado ninguna que supere al conjunto que es Evangelion. Incluso series que tratan de ser clones más o menos descarados acaban distanciándose de las partes oscuras y psicológicas de la obra para centrarse en las peleas de robots contra bichos gigantes.
Evangelion no debería ser visto con la mentalidad de un anime “feliz” o de “aventuras”, o, como he dicho antes, ni siquiera el típico de robots pegándose entre ellos. Si se va con esa mentalidad, se podría acabar decepcionado y confuso, incapaz de entender de dónde viene toda la fama para esta serie. Y sería normal, porque Evangelion no va sobre robots y alienígenas, sino sobre seres humanos incapaces de valorarse a sí mismos y que buscan obtener una identidad o redimirse de sus pecados por medios más o menos moralmente cuestionables.
Tampoco recomiendo que Evangelion sea el primer anime serio en ser visto por nadie, ya que podría llevar a la conclusión errónea de que todo el anime es así, y creedme, NO es así como funciona. Evangelion obtiene su fama precisamente por romper con la norma, para bien o para mal según quién te cuente la historia. Juzgar todo el medio del anime sólo por Evangelion es incorrecto.
También, refiriéndome brevemente a las películas de Rebuild estrenadas a partir de 2007 y que son el motivo de que esté escribiendo esto ahora, éstas son básicamente (como el nombre indica) una “reconstrucción” de la serie, alejándose progresivamente de la obra original. Evangelion 1.0 es una recreación bastante fiel de los episodios 1-6, mientras que Evangelion 2.0 adapta los arcos 2 y 3 a la vez que diverge de la historia original casi por completo, y Evangelion 3.0 introduce contenido completamente nuevo y no basado en nada de la serie de 1995. Evangelion 3.0+1.0, estrenada el mismo día de la publicación de esta reseña, sigue la historia por donde 3.0 la dejó, pero aún no puedo decir cómo acabará ya que no he podido verla.
Ahora, como despedida final, dejaré el orden preferente de visualización de la serie de Evangelion incluyendo películas y Rebuild.
Neon Genesis Evangelion->NGE: The End of Evangelion (obligatoria para entender el final de la serie original)->Rebuild 1.0->Rebuild 2.0->Rebuild 3.0->Rebuild 3.0+1.0.
Nota final de Neon Genesis Evangelion+ The End of Evangelion: 9’6/10.
Elfen Lied es una serie anime que, tras diecisiete años de la salida de su primer episodio, continúa siendo extremadamente popular entre la audiencia. ¿Por qué es esto? El misterio se explica en parte al saber que esta serie ha sido una de las más polémicas de la historia, al menos entre los fanáticos. Tanto sus temas como sus personajes, su trama y su violencia, esta última siendo el máximo exponente en el sector anime durante varios años, y estando hoy en día no demasiado abajo en la escala.
Pero comencemos por el principio. Elfen Lied es una serie que trata diversos temas de humanidad, maltrato, lucha contra los instintos, redención, racismo, y otros. Así leyendo la lista se puede ya empezar a observar uno de los grandes “pecados” de esta serie: es muy pretenciosa. Esto se ilustra aún más con el tema de apertura que imita los cantos gregorianos, con letra en latín parcialmente extraída de la Biblia, y con una estética en dicho opening inspirada en el arte de un pintor austriaco del siglo XIX. ¿Había dicho ya que este anime es MUY pretencioso?
Pero no me malinterpretéis: que sea “pretencioso” no quiere decir que sea malo en absoluto. Ya he hecho una reseña hablando de todo lo que me encanta Evangelion, y los niveles de pretensión de éste son similares a los de Elfen Lied. La diferencia, entre ambos, radica en la ejecución del concepto, y sólo digamos que uno sale mucho mejor parado que el otro.
Pero supongo que a alguno le vendrá bien una sinopsis de la serie. Elfen Lied trata de Lucy, una mujer perteneciente a una extraña y poco común especie mutada de seres humanos, capaces de manejar unos brazos invisibles (su cantidad, longitud y otros parámetros varían según el individuo) que les confieren un enorme poder destructivo. La serie abre con una (a estas alturas legendaria) muy sangrienta escena del “escape” de Lucy de las instalaciones científicas y militares donde estaba atrapada, y donde habían estado usándola para hacer experimentos sobre su especie y sus poderes. Al escapar, acaba en una playa, donde tras ocurrencias varias acaba siendo recogida por dos primos adolescentes, un chico y una chica, que la llevan a la casa donde viven. Allí, Lucy parece haber perdido toda su anterior personalidad y haberse transformado en una inofensiva niña sin capacidades lingüísticas atrapada en el cuerpo de una adolescente.
Desde aquí, la trama avanza para mostrarnos todos los intentos que hacen los científicos por recuperar a Lucy, así como el pasado de ésta, y una mirada a la psicología de estos humanos especiales llamados Diclonius. Todo ello utilizando unas cantidades de violencia nunca antes creídas posibles, pero que de algún modo carecen de impacto.
Aquí mi primera problemática con Elfen Lied: trata de causar terror en el espectador a través de la extrema violencia, pero, al menos en mi caso, no lo consigue. Quizás sea sólo un problema mío, que he desarrollado una clase de “tolerancia” a la violencia anime tras mi buena dosis de ésta, pero tras volver a verme un par de episodios de otra serie de horror tan sólo dos años posterior, Higurashi no Naku Koro ni, me ha quedado claro que la culpa no es tanto mía como de la serie en sí. Quizás esta falta de impacto tiene que ver, además de a la mediocre animación incluso bajo estándares de 2004, a que ninguno de los personajes que matan en cero coma dos segundos ha tenido tiempo para grabarse a sí mismo en nuestras mentes como alguna clase de… “algo”. Todos esos soldados que Lucy o los otros Diclonius matan, literalmente volándoles la cabeza en muchos casos, son simples maniquíes sin nombre ni personalidad por los que no podemos sentir empatía. La única escena en toda la serie que yo creo que sí me causó una mínima sensación de angustia (ni siquiera miedo), fue la, también legendaria, escena del perro ya avanzada la trama. No pienso destriparla, pero ocurre en un flashback cuando nos cuentan la infancia de Lucy, y es sin duda la parte más traumática dentro de los 12 episodios. Que tampoco significa mucho en este caso particular, pero bueno.
Y esto me lleva perfectamente a mi segundo, y mayor, problema con Elfen Lied. Una vez le quitas la violencia, se convierte en una amalgama de temas psicológicos profundos y que harán a tus neuronas retorcerse cuestionándose el significado de cada escena… o no. Por mucho que la serie lo intente, y que los temas tengan el potencial de sobra para conseguir una serie profunda y llena de debates morales y psicológicos, al final los personajes y la trama no dan la talla. Especialmente los dos “protagonistas” humanos, los primos que encuentran a Lucy y la acogen, terminan siendo las dos excusas de personajes más pobres que he visto en mucho tiempo, en una serie cuyo primer y principal objetivo es hacernos reflexionar, pero que prefiere tirarnos a la cara a dos pseudo-protagonistas que podrían haber estado bien como personajes de fondo, pero a los que la trama le gusta dar varias veces más tiempo de pantalla del que merecen. Esto no es culpa sólo de la serie, sino más bien del material original, pero eso obviamente rebaja la calidad de la adaptación de forma consecuente. Al final, el mejor de todos los personajes es la propia Lucy, que por mucho que sea odiada por una enorme porción del público, tiene una justificación más o menos plausible para todos sus actos una vez se toma en cuenta todo su trasfondo y circunstancias.
Ella es, sin duda, el elemento principal que salva a esta serie de ser una pila de basura ardiente. He de reconocer que todo el tema de la pérdida de memoria y la doble personalidad se usa un poco demasiado a conveniencia de la trama muchas veces, pero por lo demás, no tengo ninguna objeción que ponerle. Otros personajes bastante decentes incluyen la segunda Diclonius, de nombre Nana (no así la tercera y “jefe final”, que se usa como un elemento de trama completamente artificial que sirve más para crear un clímax identificable como tal que para ser un personaje competente).
En cualquier caso, al final del día Elfen Lied es una serie muy producto de su época: terror y “gore” tan barato que no puede aterrorizar a nadie que la viera más allá de 2006, dos años después de su emisión, y unos personajes que salvo excepciones terminan siendo desechables y cuyo único propósito es introducir motivos para el desarrollo de Lucy, o para crear el dichoso triángulo amoroso para, de nuevo, desarrollo de Lucy.
Tampoco quiero que dé la impresión de que esta serie es “mala”, ya que como tal, no lo es. No se acerca siquiera a la liga de bazofias como School Days, Domestic Girlfriend y demás, pero desde luego no es ninguna obra maestra, por mucho que de veras intente parecer una.
Ah, y sobre el final: fue “inventado” por los guionistas porque el manga no había concluido. No es que sea muy bueno, pero el del manga tampoco es notablemente mejor, así que dejémoslo en un detalle sin importancia al lado de los problemas mayores.