Pasaron 2 años y medio desde que German, mi compañero de hace 22 años, y yo, Jorgelina, tomamos la decisión de un cambio.
Hablamos con nuestros hijos, Catalina de 10 años e Ignacio de 9, que a pesar de ser pequeños les consultamos nuestra idea .... a la cual con alegría dijeron SI!
Rapidamente en 6 meses comenzamos a armar todo para el viaje , teníamos muchas ganas de hacer algo distinto con nuestros hijos. Villa la Angostura nos gustaba mucho pero fueron años duros, construimos nuestra casa, 2 cabañas, teníamos un barco con el cual realizabamos paseos y pesca en el Lago Nahuel Huapi; bajo la nieve, lluvia y un volcán. Sentimos que merecíamos un respiro.
Encontramos la casa rodante que queríamos, alquilamos nuestra casa y las cabañas, y el 5 de marzo de 2016 cruzamos la frontera Argentina-Chile por el paso Cardenal Zamore, y desde ese momento el viaje se transformó en un VIAJE DEL ALMA.
Recorrimos Chile, luego Perú, Ecuador, Colombia, y cada día que pasaba era más maravilloso que el anterior.
Charlas, momentos, juegos, vivencias, escuela a distancia. No encontramos palabras para poder describir esta sensación tan mágica que se vive día a día.
De a poco sentimos que no queríamos que se termine, llegamos a Cartagena de Indias, Colombia, en busca de cumplir nuestro segundo sueño, recorrer el Caribe en velero. Pero no pudo ser, entonces sin forzar los vientos del destino decidimos regresar a Perú y cruzar a Brasil rumbo a Salvador de Bahia por el camino del Mato Grosso.
En ese momento se planteo que había que volver en unos meses, pero ya nadie quería regresar, entonces renovamos contratos de alquiler. Y sin dudar seguimos rumbo Fortaleza y Pipa.
Junto con nuestra llegada a Maceio, Ciudad Capital del estado de Alagoas, en la costa este de Brasil; la noticia de una nueva integrante en la familia, Ona. Comienzan las preguntas nuevamente, volvemos a Argentina? nace en Brasil?
Catalina nos contesta, que tiene, porque no? Y decisión tomada, buscamos un lugar donde quedarnos hasta el nacimiento de Ona y sus primeros 2 años . Hoy estamos en Búzios, Rio de Janeiro, donde pudimos concretar el segundo sueño, nuestro VELERO.
German busco, busco y todo se dio mágicamente, nació Ona en Búzios, viajamos a Argentina, vendimos la casa rodante, la camioneta, volvimos y compramos el velero, nuestra nueva CASA, y NUESTRA NUEVA FORMA DE VIDA.
Es tan hermoso vivir en la naturaleza.
Ignacio disfruta como nunca, ama los deportes en general y sobre todo los de agua, remar, Stand-Up, windsurf, surf, etc.
Todos amamos despertar aquí con las tortugas, peces, canto de gaviotas y así hablando con nuestros hijos nos damos cuenta que ya no hay vuelta atrás, que no queremos volver a la vida común.
Sin imaginarlo nuestras vidas dieron un giro de 360 grados, aprendimos a disfrutar de todo con tan poco, que no hace falta ese caserón que quedo en Patagonia, que existen muchas maneras de ser Feliz, que hay que vivir sin miedos, nunca hubiéramos imaginado todo esto y menos tener un bebe fuera de Argentina.