El Manierismo fue un movimiento artístico del siglo XVI que surgió después del Renacimiento. Se caracteriza por romper con el equilibrio clásico y usar figuras alargadas, poses artificiales y colores intensos. Los artistas buscaban mostrar su estilo personal y emoción antes que el realismo. Refleja la tensión social y religiosa de la época, sirviendo como transición hacia el Barroco.
Surge alrededor de 1520, después de la muerte de Leonardo da Vinci y durante la crisis política de Italia.
Se desarrolla en una época de inestabilidad religiosa (Reforma protestante y Contrarreforma).
Los artistas ya no quieren copiar la realidad como en el Renacimiento, sino mostrar virtuosismo, exageración y estilo personal (la “maniera”).
Representantes principales y obras
Pintura:
Parmigianino – La Virgen del cuello largo
Pontormo – El descendimiento
Bronzino – Alegoría de Venus
El Greco – El entierro del Conde de Orgaz
Escultura:
Cellini – Perseo con la cabeza de Medusa
Giambologna – El rapto de las sabinas
Arquitectura:
Giulio Romano – Palazzo del Te
Miguel Ángel – Biblioteca Laurenciana
Características del Manierismo
En pintura:
Figuras alargadas y proporciones poco naturales.
Poses torcidas o tensas (complejas y elegantes).
Colores vivos, fríos o artificiales (rosas, verdes, violetas).
Espacios profundos y confusos, no realistas.
Composiciones dinámicas y con mucha expresión emocional.
En escultura:
Cuerpos exageradamente estirados.
Posturas serpenteantes (“figura serpentinata”).
Expresiones dramáticas.
En arquitectura:
Uso de elementos clásicos pero de manera distorsionada o decorativa.
Fachadas complejas, juegos de escalas y columnas no tradiciona