La autora no solo habla de la guerra, aborda también temas como la pérdida, la guerra como desilusión o el trauma post guerra.
Al inicio, la guerra parece ser un terreno de gloria y honor donde solo los más fuertes pueden caminar. En verdad, la novela da a entender como la guerra es un horror que destruye más de lo que logra edificar.
Una especie de sedante mental que hace que Didier pueda resistir y seguir adelante sin quedarse atrás. Es una metáfora sobre la desconexión de la mente: abandono de la razón y actuar por instinto.
Muchos creen que cuando terminan las balas termina todo, cuando es una mentira. La guerra sigue en recuerdos y pesadillas que nunca terminan (para algunos).
Didier vive el "estrés postraumático", logra sobrevivir, pero nunca vuelve a ser el mismo