La piel por las diferentes temperaturas ambientales, consumo de medicamentos, estrés, exposición al sol, agua de mar, presiones del diario vivir, la luz azul de la computadora, adquiere otras necesidades entre ellas el ser atendida por deshidratación, al igual que una hoja de las plantas que por falta de agua se seca y marchita. Esta condición también la puede tener una piel grasa. La deshidratación puede llevar a la piel a acartonarse, abrirse, convertirse en escamosa, a verse y sentirse envejecida y tirante, pierde brillo y sedosidad
Por ello es necesario devolverle su hidratación, la elasticidad y la capacidad de retención de líquidos y volverla a su normalidad a través de tratamientos específicos de hidratación.
Atendemos a este órgano de protección fundamental. La piel.